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Misioneros de la globalización: la más reciente conquista espiritual

Actualmente ya no es la persona viajera la que tiene que amoldarse, conocer, nutrirse de la multiculturalidad para aprender a solidarizarse, adaptarse o tolerar las situaciones de los territorios que visita, sino todo lo contrario. El proselitismo ideológico, es decir, "llevar la palabra" de pueblo en pueblo, de puerta en puerta, ha sido una herramienta social que ha probado ser útil a lo largo de la Historia para varias agrupaciones: el cristianismo primitivo era llevado por los mártires en Roma; el catolicismo fue llevado por toda la América castellana de esta misma manera de la mano de los misioneros; actualmente los Testígos de Jehova y también los Mormones aplican la misma estrategia. ¿Podría funcionar la misma estrategia proselitista para la ideología globalizadora? Claro que sí, las grandes transnacionales no de manera casual empujan la agenda de la "aldea global" y la cultura globalizada a todos los rincones del mundo de esta manera.

El proselitismo ideológico, es decir, "llevar la palabra" de pueblo en pueblo, de puerta en puerta, ha sido una herramienta social que ha probado ser útil a lo largo de la Historia para varias agrupaciones: el cristianismo primitivo era llevado por los mártires en Roma; el catolicismo fue llevado por toda la América castellana de esta misma manera de la mano de los misioneros; actualmente los Testígos de Jehova y también los Mormones aplican la misma estrategia. ¿Podría funcionar la misma estrategia proselitista para la ideología globalizadora? Claro que sí.

Una estrategia similar se ha adoptado por parte de las grandes transnacionales, que básicamente son las "coronas" modernas─como la Corona Española y su conquista espiritual de América─, con la diferencia de que van más allá de territorios y jurisdicciones locales, y que no de manera casual empujan la agenda de la "aldea global" a todos los rincones del mundo.

Teniendo poblaciones con necesidades, preocupaciones e ideales similares, el marketing se hace tarea más sencilla. Podría argumentarse que muchas marcas "promueven" el respeto y la exaltación de cada cultura, pero esto es más bien algo estratégico y responde no al respeto multicultural sino a la «apropiación cultural». Recordemos que las transnacionales han librado batallas legales multimillonarias en contra de gobiernos de países enteros para lograr introducir sus productos, a la fuerza, en tal o cual mercado que por alguna razón interna se negaban a ello. Esto anterior, evidentemente, es un ejemplo de imposición externa, no de respeto a la autodeterminación de los pueblos.

Una vez dentro del mercado de cada región, es simplemente un acto simbólico el crear campañas publicitarias con imágenes étnicas o culturales de personajes "locales" disfrutando los productos, esto para reforzar la idea de que han llegado con el consentimiento local y que se han amoldado a las costumbres locales y así básicamente se han convertido en "parte de" la cultura local.

A continuación te invito a revisar paso a paso las similitudes del mercado globalizador con respecto a la estrategia de las conquistas espirituales, como la llevada a cabo en la Nueva España por parte de la Iglesia Católica.

Comencemos por los actores más valiosos dentro de la conquista espiritual: las nuevas generaciones; Ya Thanos lo dijo en Avengers Endgame:

[inicio de cita]>

quien aún recuerde lo que fué, jamás querrá permitir lo que puede ser.

Los actores más importante durante la conquista espiritual de la Nueva España eran las personas jovenes. En la gente joven las ordenes eclesiásticas contaban con una página en blanco sobre la cual escribir los sincretismos religiosos/culturales que iban forjando al estudiar las costumbres de las personas locales de américa. Al mismo tiempo, les aislaban de sus antepasados y les metían la idea de que todo aquello relacionado con las creencias anteriores al nuevo credo se trataban de prácticas malignas e incivilizadas.

Existen registros escritos─por parte de la Iglesia Católica─hablando de lo formidables que eran las personas jóvenes para llevar el mensaje de la religión verdadera y así olvidar la religión pagana y demoníaca que las personas locales practicaban. También existen los registros que detallan como a los jóvenes se les separaba de sus familias paganas, durante semanas completas, para educarse en los monasterios locales, lugares donde su historia local era sistemáticamente borrada y suplantada con una educación basada en una versión apaciguadora y de sumisión del credo cristiano.

De igual manera se hacían esfuerzos por premiar, así como de llenar de promesas y cargos importantes a estas jóvenes personas que destacaban en su devoción a los símbolos y creencias cristianas de la colonia y de esta manera les diferenciaban de sus ancestros como salvajes; fenómeno que aún tiene sus cicatrices en el tejido social con ese resentimiento a lo originario-indígena o incivilizado y "bárbaro".

Vámonos ahora a las estrategias enfocadas en jóvenes del presente. ¿A qué joven no le gusta viajar? la mayoría de la gente joven busca vacacionar con sus amistades, en playas, ciudades nuevas, siempre en búsqueda de atracciones exóticas y contactos "sin fronteras". Encima de la curiosidad general durante la juventud con el tema de viajar y explorar, en esta sociedad del consumo se fomenta la idea de lo "cosmopolita": el tener el capital suficiente para viajar constantemente a otros países habla de un estatus social elevado de la persona en cuestión; el joven cosmopolita, la persona adulta de mundo, los negocios internacionales "son de gente exitosa".

Claro que siempre se ha podido viajar, esto no es nada nuevo, pero la idea de viajar no siempre ha estado tan de la mano con la de «seguridad garantizada» como hoy se vende. Actualmente existe una gran cantidad de servicios en línea que promueven los viajes redondos garantizados; es más, algunos incluso te dirán que tú solamente te encargues de juntar el dinero, y que sus algoritmos te dirán a donde puedes llegar con esos ahorros.

¡Viaja de mochilazo! pero con seguro de viajero. ¡Viaja a la aventura! pero nosotros te diremos los lugares seguros para aventurarte. ¡Conoce nuevas culturas! pero solo superficialmente, no te preocupes por conocer y respetar los usos y costumbres locales, nosotros te protegemos para que hagas lo que se te antoje, para eso es la globalización. Hasta aquí todo pareciera inocente y positivo, ¿pues la idea de libertad es suprema y global, no es así? ¿qué de malo tiene el viajar y poder ser respetado y protegido si soy un joven legal y sin fronteras? Hasta que no comprendemos a cabalidad los silenciosos atropellos que el paternalismo comercial-político transnacional perpetra sobre las culturas es cuando nos damos cuenta los graves problemas que esas supuestas garantías de "seguridad" ocultan, y solo en ese momento podemos voltear al pasado y valorar cómo estas dinámicas de encuentros─o a veces choques─culturales se manejaban cuando la globalización no era la que dictaba las reglas, sino la autodeterminación de cada pueblo.

La globalización trata de instaurar una ideología homogénea dominante, como lo dice su nombre pretende instalar un canon global: los Derechos Humanos, la Organización Mundial de la Salud, Organización de las Naciones Unidas, entre otras muchas y así existen varias instancias políticas que buscan legitimar, por medio de la presión grupal, estándares mundiales de justicia, salud, economía, ideales, et cétera. Como es de esperarse, estos organismos también legitiman las situaciones comerciales, incluidas las políticas de las grandes transnacionales, y es precisamente a través de estas empresas globales que el proselitismo se inserta en las regiones donde estas empresas operan. No se trata de una teoría de la conspiración, simplemente es la manera en la que está diseñada esta metodología. Es así que podríamos verlas como las Iglesias desde donde se entrena a la juventud, por medio del marketing, para convertirse en misioneros de sus doctrinas.

Para las políticas globales, cualquier tipo de resistencia local a las imposiciones político-económicas externas representa un acto de hostilidad. Empresas transnacionales han librado batallas legales en contra de países completos, por ejemplo, ante cortes internacionales, por el "derecho" de incursionar en nuevos mercados. Es por esto que una de las lecciones que quieren dejar mejor grabadas en los usos y costumbres de la juventud moderna cosmopolita es la de generar una equivalencia entre "global" y "libertad", y simplemente por contraste se genera la idea de que todo aquello que no sea global es potencialmente hostil y limitante a la libertad. En fin, esto prácticamente es la versión sintetizada y simplificada de lo que representa el «libre mercado».

¿Pero, que no cada región tenía supuestamente soberanía sobre sus usos y cosumbres? es decir, supuestamente esta soberanía cultural que cada localidad "tiene" sería garantía de que sus reglas fueran respetadas por gente externa. Pues así debería ser, pero en la práctica, bajo la globalización, no es así: la multiculturalidad no es ya un discurso que quepa dentro de la narrativa de un mundo globalizado, dentro del cual cada localidad está obligada a ser "amigable" y debe mantener una política de hyper-tolerancia si lo que desea no es terminar en una lista de localidades incivilizadas, intolerantes y salvajes. Se tiene que diferenciar con mucho cuidado la saludable y delgada línea entre intolerancia violenta, totalitaria y expansionista, como el nazismo o fascismo, y la intolerancia sin afán expansionista, que se limita a su localidad, y que emana de la autodeterminación de cada población humana, en donde las costumbres locales simplemente no aceptarán ciertos desplantes por sus costumbres arraigadas a su cultura, de ahí viene el dicho: "Cuando en Roma, haz lo que los romanos".

Necesito recalcar el hecho de que en este rubro existe una delgada línea, y el análisis minucioso es muy necesario. No es lo mismo el caso de una persona estadounidense blanca en Texas insultando a una persona morena estadounidense por hablar español en un lugar público, pues no existe un reglamento, ni por uso y costumbre, ni por escrito, que sea explícito sobre lenguas oficiales en contraposición a lenguas prohibidas; las personas de cualquier color y forma tienen la libertad, en Texas, de hablar la lengua que se les venga en gana. Ahora, en otro ejemplo de caso, si una persona de Polonia, en donde la edad de consentimiento sexual se encuentra en los 14 años, llega a la Ciudad de México, e intenta seducir a una persona de dicha edad, en un lugar como Cd. de México en donde tanto por uso y costumbre como por ley la edad de consentimiento es de 16 años, con toda libertad una persona mexicana puede invitar a la persona polaca a desistir en sus intentos de hacer avances sexuales; esto no convierte a la persona polaca en alguien necesariamente criminal, simplemente sus prácticas no son algo permitido por la cultura de la Ciudad de México, y eso tiene que respetarlo como visitante. A este tipo de ejemplos me estoy refiriendo.

Hasta ahora he revisado dos puntos, el primero es la importancia de la gente joven en los proceso de conquista ideológica, tanto en el ejemplo de la Nueva España como en el ejemplo de la postmodernidad cosmopolita; el segundo punto tiene que ver con la autodeterminación cultural, la soberanía de reglamentos que cada localidad alrededor del mundo tienen la libertad, o al menos deberían tenerla, de ejercer y hacer valer sus costumbres locales por sobre las externas. También presenté ejemplos de como esta doctrina global fomenta en la juventud de todos los lugares donde la globalización logra echar raíces, un ideal cosmopolita, es decir, el valor de una persona global siempre está por encima de quienes no se "globalizan", y dentro de este paquete de valores se encuentra la idea de que ser libre significa poder llegar a cualquier lugar del mundo y poder hacer su voluntad individual por encima de cualquier reglamento local, es decir, encarnar la esencia del libre mercado.

Continuaré con los ejemplos históricos. En la Nueva España, adquirías acceso a mejores oportunidades sociales al ser bautizado como católico. Cambiarte el nombre por uno cristiano, apadrinarte con algún sacerdote y dedicarte a diseminar la palabra de ese dios. En la actualidad, el viajar bajo la protección paternalista de compañias como Uber, por ejemplo, te dota de una presunta seguridad en varios rubros que te permiten una movilidad dentro de cualquier territorio del mundo, claro, cualquier parte que no se haya negado a la entrada de servicios de iniciativa privada como este.

Las reglas deben ser las mismas en cualquier parte del mundo en el caso de Uber: descargas una aplicación a un celular, pides un transporte a la puerta de tu locación y preferentemente la pagas con tarjeta de crédito; estas reglas las dicta la transnacional Uber, y se manejan bajo las reglas de las transnacionales bancarias, y estas operan desde los móviles, esto es, desde las transnacionales telefónicas. Es así como a cambio de bautizarte con todos estos apellidos de empresas globales como "Uber", "Mastercard", "Android", "Mac", "Verizon", accedes a una movilidad supuestamente segura, servicios que muchas veces los mismos países no pueden asegurar en su transporte público.

De esto anterior tomemos como ejemplo a la Ciudad de México; los asaltos a transportes privados como los taxis, su nivel de inseguridad, los secuestros, la colusión gobierno-delincuencia-taxi generan una preferencia por servicios de la avanzada tecnócrata como lo es Uber, que no solo te facilitan el abordaje, sino que con sus diversos candado de seguridad y comodidad supuestamente disminuyen la taza de crímenes en autotransporte, y esto les convierten en la elección primera del joven viajero. Ah sí, y te dan cupones de descuentos en viajes si recomiendas el servicio con tus personas conocidas, es decir, si "llevas la palabra" y la esparces por ahí: proselitismo.

[pie de imagen]> Pátzcuaro, ciudad de la utopía

Allá por el año 1535, el primer obispo de Michoacán, Vasco de Quiroga, funda en un par de territorios unos proyectos llamados Hospital-Pueblo, conceptos que según se dice, adoptó de una utopía de Tomás Moro. En estas ciudades hospitalarias, mientras cumplieras con las reglas que Tata Vasco dictara podrías gozar de hogar, trabajo y estabilidad lejos del caos que representaba en esos tiempos la Nueva España. A estos hospitales-pueblo no se le negaba la protección, alimento y cobijo a ninguna persona que llegara a solicitarlo, tuviera o no tuviera una enfermedad que curar.

Regresemos al presente, y veamos el sistema de hospitalidad que el servicio de Airbnb ofrece al mundo. En un servicio como Airbnb encontramos una hospitalidad hecha «a la medida» para "vivir la experiencia local" pero bajo tus propias reglas: obviamente un tremendo oximorón. ¿Necesitas privacidad para llevar a cabo todas tus costumbres extranjeras sin ningún tipo de reclamo? pues este servicio puede proveerte de esa independencia, un oasis global dentro de cualquier población del mundo que le abra las puertas a esta iniciativa transnacional.

Se juega bajo las reglas de operación, contrato y jurisdicción de este oasis globalizado y transnacional, no bajo las reglas de la localidad en donde se encuentra operando. Sabes que si estás viajando y requieres un servicio de este tipo, esta empresa te dotará con la seguridad total de servicios, privacidad y libertades, gracias a los filtros a los que se someten las personas que la hacen de anfitrionas para poder ofrecer su inmueble como un hostal privado.

Actualmente ya no es la persona viajera la que tiene que amoldarse, conocer, nutrirse de la multiculturalidad para aprender a solidarizarse, adaptarse o tolerar las situaciones de los territorios que visita, sino todo lo contrario, dentro de la globalización, es el lugar el que debe amoldarse a los caprichos y necesidades de satisfacción inmediata que la persona global le exige. Y es la juventud cosmopolita la que está siendo convencida de que pertenece a una supuesta élite global, civilizada, y la tarea del proselitismo abandona las manos de las transnacionales y se convierte en tarea de sus misioneros convencidos de la doctrina: la juventud cosmopolita.

[pie de imagen]> airbnb - "pertenece a cualquier lugar"

No importa si tu cultura por una u otra razón histórica regional, geográfica, espiritual, religiosa no acepta una u otra actitud externa, pues ahora el faltarle el respeto a la cultura global te convierte inmediatamente en un bárbaro, un salvaje, un retrógrada y un limítrofe "cultural". No importa ya la situación política que impide a los taxis locales de la ciudad de México ser seguros, es decir, no interesa la razón de raíz que impide tal cosa─obviamente mucho menos importa ya dar una solución─lo único que importa es que un servicio transnacional venga a resolver, bajo su protección, ese problema de inseguridad, o más que resolver venga a parchar temporalmente ese problema; no importa ya el integrarse a las costumbres y realidades de una localidad, lo importante es que los derechos globales se hagan valer inmediatamente al capricho del portador, y de esta manera insertarse dominantemente como individualidad "libre"─o quizá mejor dicho: liberal─a cualquier comunidad, bajo la protección de la cultura global, porque es solamente la persona global la que importa, la que cuenta con un estatus social superior que el de la misma población local, puesto que dentro de esta lógica, la individualidad cosmopolita se trata de alguien más civilizado, una persona"culta".

En un mundo de rentas eternas ¿por que no mejor vivir viajando? no consigas tierra en alguna localidad, mejor muévete constantemente, bajo la protección de las leyes globales que las mismas personas recomendamos, practicamos y pregonamos, este lifestyle que la costumbre y hábito global ofrecen no conoce de límites para lograr vivir itinerantemente, demandando la presencia de dichas transnacionales cada vez en más localidades, porque al final la demanda de servicios es lo que genera la oferta de instalación, el empleo de estos servicios y su consumo viral. Una vez más nos encontramos con el factor proselitista, de misioneros de la globalización, de la conquista cultural.

[pie de imagen]> "Libra", la criptomoneda de facebook

Actualmente el dinero electrónico está siendo amoldado por transnacionales para operar bajo sus reglas globalizantes; qué mejor idea que montarse sobre un tipo de cambio que nació como protesta en contra del dinero bancario, basado en bancas centrales, en guerras e invasiones. Este ideal descentralizado pasa a ser coptado, bajo nuevas reglas, que le permitan convertirse en un eslabón más dentro de las libertades que nos ofrece un modelo económico y de estilo de vida "sin fronteras". De hecho, el mismo fundador de Libra menciona que su intención con esta moneda electrónica es "borrar fronteras", literalmente

Lo que el Rey Carlos V─nieto de los Reyes católicos, aquellos que apoyaron a Cristobal Colón en su expedición a las Américas─habría intentado lograr en su tiempo, me refiero a unir al mundo entero bajo la corona católica de la recién nacida España, sin éxito, parece ser ahora el mismo sueño que comparten muchas empresas transnacionales con el cobijo de la doctrina de la globalización y el libre mercado. La Iglesia de la monocultura global ha encontrado la manera perfecta de lograr de nuevo una conquista espiritual, de formar misioneros de las juventudes a nivel global. El catolicismo prometió ser en su momento el credo que rescataría nuestras almas de la barbarie. Hoy, surge esta doctrina global, la cual nos plantea ser la nueva forma de vida que nos salve de la barbarie que representa el incivilizado paganismo cultural, representado obviamente por la autodeterminación local de los pueblos lo cual es equiparado al salvajismo hostil que impide la "libertad real".

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Misioneros de la globalización: la más reciente conquista espiritual

cultura

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agosto 9, 2019 | Sección: cultura | Artículos sobre: temas que atañen a las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

Actualmente ya no es la persona viajera la que tiene que amoldarse, conocer, nutrirse de la multiculturalidad para aprender a solidarizarse, adaptarse o tolerar las situaciones de los territorios que visita, sino todo lo contrario. El proselitismo ideológico, es decir, “llevar la palabra” de pueblo en pueblo, de puerta en puerta, ha sido una herramienta social que ha probado ser útil a lo largo de la Historia para varias agrupaciones: el cristianismo primitivo era llevado por los mártires en Roma; el catolicismo fue llevado por toda la América castellana de esta misma manera de la mano de los misioneros; actualmente los Testígos de Jehova y también los Mormones aplican la misma estrategia. ¿Podría funcionar la misma estrategia proselitista para la ideología globalizadora? Claro que sí, las grandes transnacionales no de manera casual empujan la agenda de la “aldea global” y la cultura globalizada a todos los rincones del mundo de esta manera.

El proselitismo ideológico, es decir, “llevar la palabra” de pueblo en pueblo, de puerta en puerta, ha sido una herramienta social que ha probado ser útil a lo largo de la Historia para varias agrupaciones: el cristianismo primitivo era llevado por los mártires en Roma; el catolicismo fue llevado por toda la América castellana de esta misma manera de la mano de los misioneros; actualmente los Testígos de Jehova y también los Mormones aplican la misma estrategia. ¿Podría funcionar la misma estrategia proselitista para la ideología globalizadora? Claro que sí.

Una estrategia similar se ha adoptado por parte de las grandes transnacionales, que básicamente son las “coronas” modernas─como la Corona Española y su conquista espiritual de América─, con la diferencia de que van más allá de territorios y jurisdicciones locales, y que no de manera casual empujan la agenda de la “aldea global” a todos los rincones del mundo.

Teniendo poblaciones con necesidades, preocupaciones e ideales similares, el marketing se hace tarea más sencilla. Podría argumentarse que muchas marcas “promueven” el respeto y la exaltación de cada cultura, pero esto es más bien algo estratégico y responde no al respeto multicultural sino a la «apropiación cultural». Recordemos que las transnacionales han librado batallas legales multimillonarias en contra de gobiernos de países enteros para lograr introducir sus productos, a la fuerza, en tal o cual mercado que por alguna razón interna se negaban a ello. Esto anterior, evidentemente, es un ejemplo de imposición externa, no de respeto a la autodeterminación de los pueblos.


Una vez dentro del mercado de cada región, es simplemente un acto simbólico el crear campañas publicitarias con imágenes étnicas o culturales de personajes “locales” disfrutando los productos, esto para reforzar la idea de que han llegado con el consentimiento local y que se han amoldado a las costumbres locales y así básicamente se han convertido en “parte de” la cultura local.

Necesitas saber esto

A continuación te invito a revisar paso a paso las similitudes del mercado globalizador con respecto a la estrategia de las conquistas espirituales, como la llevada a cabo en la Nueva España por parte de la Iglesia Católica.

Comencemos por los actores más valiosos dentro de la conquista espiritual: las nuevas generaciones; Ya Thanos lo dijo en Avengers Endgame:

quien aún recuerde lo que fué, jamás querrá permitir lo que puede ser.

Los actores más importante durante la conquista espiritual de la Nueva España eran las personas jovenes. En la gente joven las ordenes eclesiásticas contaban con una página en blanco sobre la cual escribir los sincretismos religiosos/culturales que iban forjando al estudiar las costumbres de las personas locales de américa. Al mismo tiempo, les aislaban de sus antepasados y les metían la idea de que todo aquello relacionado con las creencias anteriores al nuevo credo se trataban de prácticas malignas e incivilizadas.

Existen registros escritos─por parte de la Iglesia Católica─hablando de lo formidables que eran las personas jóvenes para llevar el mensaje de la religión verdadera y así olvidar la religión pagana y demoníaca que las personas locales practicaban. También existen los registros que detallan como a los jóvenes se les separaba de sus familias paganas, durante semanas completas, para educarse en los monasterios locales, lugares donde su historia local era sistemáticamente borrada y suplantada con una educación basada en una versión apaciguadora y de sumisión del credo cristiano.

De igual manera se hacían esfuerzos por premiar, así como de llenar de promesas y cargos importantes a estas jóvenes personas que destacaban en su devoción a los símbolos y creencias cristianas de la colonia y de esta manera les diferenciaban de sus ancestros como salvajes; fenómeno que aún tiene sus cicatrices en el tejido social con ese resentimiento a lo originario-indígena o incivilizado y “bárbaro”.

Vámonos ahora a las estrategias enfocadas en jóvenes del presente. ¿A qué joven no le gusta viajar? la mayoría de la gente joven busca vacacionar con sus amistades, en playas, ciudades nuevas, siempre en búsqueda de atracciones exóticas y contactos “sin fronteras”. Encima de la curiosidad general durante la juventud con el tema de viajar y explorar, en esta sociedad del consumo se fomenta la idea de lo “cosmopolita”: el tener el capital suficiente para viajar constantemente a otros países habla de un estatus social elevado de la persona en cuestión; el joven cosmopolita, la persona adulta de mundo, los negocios internacionales “son de gente exitosa”.

Claro que siempre se ha podido viajar, esto no es nada nuevo, pero la idea de viajar no siempre ha estado tan de la mano con la de «seguridad garantizada» como hoy se vende. Actualmente existe una gran cantidad de servicios en línea que promueven los viajes redondos garantizados; es más, algunos incluso te dirán que tú solamente te encargues de juntar el dinero, y que sus algoritmos te dirán a donde puedes llegar con esos ahorros.

¡Viaja de mochilazo! pero con seguro de viajero. ¡Viaja a la aventura! pero nosotros te diremos los lugares seguros para aventurarte. ¡Conoce nuevas culturas! pero solo superficialmente, no te preocupes por conocer y respetar los usos y costumbres locales, nosotros te protegemos para que hagas lo que se te antoje, para eso es la globalización. Hasta aquí todo pareciera inocente y positivo, ¿pues la idea de libertad es suprema y global, no es así? ¿qué de malo tiene el viajar y poder ser respetado y protegido si soy un joven legal y sin fronteras? Hasta que no comprendemos a cabalidad los silenciosos atropellos que el paternalismo comercial-político transnacional perpetra sobre las culturas es cuando nos damos cuenta los graves problemas que esas supuestas garantías de “seguridad” ocultan, y solo en ese momento podemos voltear al pasado y valorar cómo estas dinámicas de encuentros─o a veces choques─culturales se manejaban cuando la globalización no era la que dictaba las reglas, sino la autodeterminación de cada pueblo.

La globalización trata de instaurar una ideología homogénea dominante, como lo dice su nombre pretende instalar un canon global: los Derechos Humanos, la Organización Mundial de la Salud, Organización de las Naciones Unidas, entre otras muchas y así existen varias instancias políticas que buscan legitimar, por medio de la presión grupal, estándares mundiales de justicia, salud, economía, ideales, et cétera. Como es de esperarse, estos organismos también legitiman las situaciones comerciales, incluidas las políticas de las grandes transnacionales, y es precisamente a través de estas empresas globales que el proselitismo se inserta en las regiones donde estas empresas operan. No se trata de una teoría de la conspiración, simplemente es la manera en la que está diseñada esta metodología. Es así que podríamos verlas como las Iglesias desde donde se entrena a la juventud, por medio del marketing, para convertirse en misioneros de sus doctrinas.

Para las políticas globales, cualquier tipo de resistencia local a las imposiciones político-económicas externas representa un acto de hostilidad. Empresas transnacionales han librado batallas legales en contra de países completos, por ejemplo, ante cortes internacionales, por el “derecho” de incursionar en nuevos mercados. Es por esto que una de las lecciones que quieren dejar mejor grabadas en los usos y costumbres de la juventud moderna cosmopolita es la de generar una equivalencia entre “global” y “libertad”, y simplemente por contraste se genera la idea de que todo aquello que no sea global es potencialmente hostil y limitante a la libertad. En fin, esto prácticamente es la versión sintetizada y simplificada de lo que representa el «libre mercado».

¿Pero, que no cada región tenía supuestamente soberanía sobre sus usos y cosumbres? es decir, supuestamente esta soberanía cultural que cada localidad “tiene” sería garantía de que sus reglas fueran respetadas por gente externa. Pues así debería ser, pero en la práctica, bajo la globalización, no es así: la multiculturalidad no es ya un discurso que quepa dentro de la narrativa de un mundo globalizado, dentro del cual cada localidad está obligada a ser “amigable” y debe mantener una política de hyper-tolerancia si lo que desea no es terminar en una lista de localidades incivilizadas, intolerantes y salvajes. Se tiene que diferenciar con mucho cuidado la saludable y delgada línea entre intolerancia violenta, totalitaria y expansionista, como el nazismo o fascismo, y la intolerancia sin afán expansionista, que se limita a su localidad, y que emana de la autodeterminación de cada población humana, en donde las costumbres locales simplemente no aceptarán ciertos desplantes por sus costumbres arraigadas a su cultura, de ahí viene el dicho: “Cuando en Roma, haz lo que los romanos”.

Necesito recalcar el hecho de que en este rubro existe una delgada línea, y el análisis minucioso es muy necesario. No es lo mismo el caso de una persona estadounidense blanca en Texas insultando a una persona morena estadounidense por hablar español en un lugar público, pues no existe un reglamento, ni por uso y costumbre, ni por escrito, que sea explícito sobre lenguas oficiales en contraposición a lenguas prohibidas; las personas de cualquier color y forma tienen la libertad, en Texas, de hablar la lengua que se les venga en gana. Ahora, en otro ejemplo de caso, si una persona de Polonia, en donde la edad de consentimiento sexual se encuentra en los 14 años, llega a la Ciudad de México, e intenta seducir a una persona de dicha edad, en un lugar como Cd. de México en donde tanto por uso y costumbre como por ley la edad de consentimiento es de 16 años, con toda libertad una persona mexicana puede invitar a la persona polaca a desistir en sus intentos de hacer avances sexuales; esto no convierte a la persona polaca en alguien necesariamente criminal, simplemente sus prácticas no son algo permitido por la cultura de la Ciudad de México, y eso tiene que respetarlo como visitante. A este tipo de ejemplos me estoy refiriendo.

Hasta ahora he revisado dos puntos, el primero es la importancia de la gente joven en los proceso de conquista ideológica, tanto en el ejemplo de la Nueva España como en el ejemplo de la postmodernidad cosmopolita; el segundo punto tiene que ver con la autodeterminación cultural, la soberanía de reglamentos que cada localidad alrededor del mundo tienen la libertad, o al menos deberían tenerla, de ejercer y hacer valer sus costumbres locales por sobre las externas. También presenté ejemplos de como esta doctrina global fomenta en la juventud de todos los lugares donde la globalización logra echar raíces, un ideal cosmopolita, es decir, el valor de una persona global siempre está por encima de quienes no se “globalizan”, y dentro de este paquete de valores se encuentra la idea de que ser libre significa poder llegar a cualquier lugar del mundo y poder hacer su voluntad individual por encima de cualquier reglamento local, es decir, encarnar la esencia del libre mercado.

Continuaré con los ejemplos históricos. En la Nueva España, adquirías acceso a mejores oportunidades sociales al ser bautizado como católico. Cambiarte el nombre por uno cristiano, apadrinarte con algún sacerdote y dedicarte a diseminar la palabra de ese dios. En la actualidad, el viajar bajo la protección paternalista de compañias como Uber, por ejemplo, te dota de una presunta seguridad en varios rubros que te permiten una movilidad dentro de cualquier territorio del mundo, claro, cualquier parte que no se haya negado a la entrada de servicios de iniciativa privada como este.

Las reglas deben ser las mismas en cualquier parte del mundo en el caso de Uber: descargas una aplicación a un celular, pides un transporte a la puerta de tu locación y preferentemente la pagas con tarjeta de crédito; estas reglas las dicta la transnacional Uber, y se manejan bajo las reglas de las transnacionales bancarias, y estas operan desde los móviles, esto es, desde las transnacionales telefónicas. Es así como a cambio de bautizarte con todos estos apellidos de empresas globales como “Uber”, “Mastercard”, “Android”, “Mac”, “Verizon”, accedes a una movilidad supuestamente segura, servicios que muchas veces los mismos países no pueden asegurar en su transporte público.

De esto anterior tomemos como ejemplo a la Ciudad de México; los asaltos a transportes privados como los taxis, su nivel de inseguridad, los secuestros, la colusión gobierno-delincuencia-taxi generan una preferencia por servicios de la avanzada tecnócrata como lo es Uber, que no solo te facilitan el abordaje, sino que con sus diversos candado de seguridad y comodidad supuestamente disminuyen la taza de crímenes en autotransporte, y esto les convierten en la elección primera del joven viajero. Ah sí, y te dan cupones de descuentos en viajes si recomiendas el servicio con tus personas conocidas, es decir, si “llevas la palabra” y la esparces por ahí: proselitismo.

Pátzcuaro, ciudad de la utopía

Allá por el año 1535, el primer obispo de Michoacán, Vasco de Quiroga, funda en un par de territorios unos proyectos llamados Hospital-Pueblo, conceptos que según se dice, adoptó de una utopía de Tomás Moro. En estas ciudades hospitalarias, mientras cumplieras con las reglas que Tata Vasco dictara podrías gozar de hogar, trabajo y estabilidad lejos del caos que representaba en esos tiempos la Nueva España. A estos hospitales-pueblo no se le negaba la protección, alimento y cobijo a ninguna persona que llegara a solicitarlo, tuviera o no tuviera una enfermedad que curar.

Regresemos al presente, y veamos el sistema de hospitalidad que el servicio de Airbnb ofrece al mundo. En un servicio como Airbnb encontramos una hospitalidad hecha «a la medida» para “vivir la experiencia local” pero bajo tus propias reglas: obviamente un tremendo oximorón. ¿Necesitas privacidad para llevar a cabo todas tus costumbres extranjeras sin ningún tipo de reclamo? pues este servicio puede proveerte de esa independencia, un oasis global dentro de cualquier población del mundo que le abra las puertas a esta iniciativa transnacional.

Se juega bajo las reglas de operación, contrato y jurisdicción de este oasis globalizado y transnacional, no bajo las reglas de la localidad en donde se encuentra operando. Sabes que si estás viajando y requieres un servicio de este tipo, esta empresa te dotará con la seguridad total de servicios, privacidad y libertades, gracias a los filtros a los que se someten las personas que la hacen de anfitrionas para poder ofrecer su inmueble como un hostal privado.

Actualmente ya no es la persona viajera la que tiene que amoldarse, conocer, nutrirse de la multiculturalidad para aprender a solidarizarse, adaptarse o tolerar las situaciones de los territorios que visita, sino todo lo contrario, dentro de la globalización, es el lugar el que debe amoldarse a los caprichos y necesidades de satisfacción inmediata que la persona global le exige. Y es la juventud cosmopolita la que está siendo convencida de que pertenece a una supuesta élite global, civilizada, y la tarea del proselitismo abandona las manos de las transnacionales y se convierte en tarea de sus misioneros convencidos de la doctrina: la juventud cosmopolita.

airbnb – “pertenece a cualquier lugar”

No importa si tu cultura por una u otra razón histórica regional, geográfica, espiritual, religiosa no acepta una u otra actitud externa, pues ahora el faltarle el respeto a la cultura global te convierte inmediatamente en un bárbaro, un salvaje, un retrógrada y un limítrofe “cultural”. No importa ya la situación política que impide a los taxis locales de la ciudad de México ser seguros, es decir, no interesa la razón de raíz que impide tal cosa─obviamente mucho menos importa ya dar una solución─lo único que importa es que un servicio transnacional venga a resolver, bajo su protección, ese problema de inseguridad, o más que resolver venga a parchar temporalmente ese problema; no importa ya el integrarse a las costumbres y realidades de una localidad, lo importante es que los derechos globales se hagan valer inmediatamente al capricho del portador, y de esta manera insertarse dominantemente como individualidad “libre”─o quizá mejor dicho: liberal─a cualquier comunidad, bajo la protección de la cultura global, porque es solamente la persona global la que importa, la que cuenta con un estatus social superior que el de la misma población local, puesto que dentro de esta lógica, la individualidad cosmopolita se trata de alguien más civilizado, una persona”culta”.

En un mundo de rentas eternas ¿por que no mejor vivir viajando? no consigas tierra en alguna localidad, mejor muévete constantemente, bajo la protección de las leyes globales que las mismas personas recomendamos, practicamos y pregonamos, este lifestyle que la costumbre y hábito global ofrecen no conoce de límites para lograr vivir itinerantemente, demandando la presencia de dichas transnacionales cada vez en más localidades, porque al final la demanda de servicios es lo que genera la oferta de instalación, el empleo de estos servicios y su consumo viral. Una vez más nos encontramos con el factor proselitista, de misioneros de la globalización, de la conquista cultural.

“Libra”, la criptomoneda de facebook

Actualmente el dinero electrónico está siendo amoldado por transnacionales para operar bajo sus reglas globalizantes; qué mejor idea que montarse sobre un tipo de cambio que nació como protesta en contra del dinero bancario, basado en bancas centrales, en guerras e invasiones. Este ideal descentralizado pasa a ser coptado, bajo nuevas reglas, que le permitan convertirse en un eslabón más dentro de las libertades que nos ofrece un modelo económico y de estilo de vida “sin fronteras”. De hecho, el mismo fundador de Libra menciona que su intención con esta moneda electrónica es “borrar fronteras”, literalmente

Lo que el Rey Carlos V─nieto de los Reyes católicos, aquellos que apoyaron a Cristobal Colón en su expedición a las Américas─habría intentado lograr en su tiempo, me refiero a unir al mundo entero bajo la corona católica de la recién nacida España, sin éxito, parece ser ahora el mismo sueño que comparten muchas empresas transnacionales con el cobijo de la doctrina de la globalización y el libre mercado. La Iglesia de la monocultura global ha encontrado la manera perfecta de lograr de nuevo una conquista espiritual, de formar misioneros de las juventudes a nivel global. El catolicismo prometió ser en su momento el credo que rescataría nuestras almas de la barbarie. Hoy, surge esta doctrina global, la cual nos plantea ser la nueva forma de vida que nos salve de la barbarie que representa el incivilizado paganismo cultural, representado obviamente por la autodeterminación local de los pueblos lo cual es equiparado al salvajismo hostil que impide la “libertad real”.

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palabras clave de la entrada: globalización, aldea global, globalifobia, misioneros, nueva españa, mexico, transnacionales

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