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¿Dónde empieza y dónde termina el arte?

El arte no debería ser una licenciatura, ni tampoco un producto o una costumbre exclusiva de élites o de "gente con estudios superiores": el arte debe regresar a la vida diaria. El sistema actual─herencia directa de la discriminación de oficio feudal─no abraza actividades que considera "bajas" o poco "sofisticadas" por lo que de ninguna manera es que permita que "cualquier cosa" sea arte, sino solo en apariencia, pues elitiza a su propio capricho certificador la posibilidad de elevar algo al rango de artístico.

Antes de empezar, recordemos algo importante con respecto a las «palabras»: una cosa es su etimología, que nos puede dar cierto "sentido" de su significado moderno, y por otro lado tenemos el «significado» tal cual; ahora, este último suele mutar con el tiempo: por ejemplo la palabra «pintar» solía significar algo muy concreto hasta hace unos 50 años, pero tras la llegada de las computadoras, la realidad virtual y demás medios electrónicos, pintar ahora puede incluir no solo la acción de tomar pigmentos del mundo real y plasmarlos sobre algún otro objeto que funcione de superficie, ahora también se puede pintar en la computadora así como en la "realidad aumentada" que es una especie de mezcla entre lo "real" y lo "virual"; en fin, espero ese ejemplo pueda darnos una idea de la mutación del significado de las palabras.

Arte, de su etimología latina ars denomina una habilidad humana adquirida por el aprendizaje -es decir, una hazaña o una actividad que no viene dada por la naturaleza automáticamente al nacer un ser humano- basada en el conocimiento riguroso de la realidad. A su vez, este término latino ars lo hereda el pueblo romano del concepto griego techne, que denomina una suerte de vínculo humano de enseñanza entre aprendiz y maestræ, es decir, cualquier actividad propensa a ser enseñada.

[pie de imagen]> photos © Elizabeth Felicella, 2012

Techne nos habla del proceso de producir, experimentar e investigar a manera de un hábito, métodos para alcanzar cualquier tipo de obra, es decir convertir cualquier acción humana en una obra del arte: el arte marcial, el arte deportivo, el arte de pintar, el arte de diseñar y realizar un experimento con el método científico, el arte de programar, el arte de sanar, el arte de forrar muebles, el arte de cocinar un pez globo, el arte de la carpintería, el arte del erotismo, el arte de la prestidigitación, el arte incluso de robar, estafar, sabotear! básicamente cualquier actividad humana es propensa a ser un arte.

Durante el periodo llamado clásico de la historia occidental, es decir de Grecia y Roma, las artes incluían todo aquel labor de un hombre libre (literalmente un hombre porque la mujer se acercaba mucho más al concepto de la esclavitud) realizara, como la herrería, orfebrería, carpintería, en contraposición a las actividades del esclavo que se limitaban al arado de la tierra, el transporte de objetos, la limpieza de espacios; posteriormente, tras la caída de Roma, la fragmentación de occidente en feudos y la cristianización del mundo intelectual, aparecen los conceptos─que no tardan en permear en todo occidente─de las artes liberales y las artes serviles, lo cual representa todo un cisma de las ocupaciones, pues muchas de las vocaciones que antes eran características de los "hombres libres", ahora se convierten en ocupaciones de vulgares, de siervos y pobres, mientras que para la gente noble se reservan actividades en donde prepondera la razón por sobre la actividad física, y que se enseñan en las universidades eclesiásticas, como lo son las matemáticas, la música, la arquitectura.

Actualmente, el significado de arte ha mutado a partir del concepto medieval de artes liberales o de las bellas artes del Renacimiento, pasando por el filtro del orden capitalista y del libre mercado, para así incluir indiscriminadamente muchas acciones humanas tan solo por cumplir el requisito de fomentar la especulación y la circulación del dinero. Por ejemplo, ahora se toma el término arte como sinónimo exclusivamente de actividad de deleite estético, lo cual dista mucho del objetivo para lo que originalmente fue acuñado el término; esto ha demeritado su valor y significado, reduciéndolo a denominar uno que otro objeto o actividad; casualmente ha abandonando sus acepciones más útiles a favor de cuestionas más efímeras que representan a lo supuestamente "más elevado y civilizado", abrazando actividades francamente vergonzosas como los artistas de telenovelas o los artistas de los programas de variedad mañaneros de tele abierta o de "chismes de los otros artistas". Todo esto con el simple objetivo de construir un discurso monetizable de la industria del entretenimiento, el cual abraza por completo el mundo de la creación meramente estética y lo convierte en un mercado.

Por un lado, aparentemente, permite que "cualquier cosa" sea capaz de lograr certificarse como arte, pero por otro lado, si nos detenemos a mirar a detalle, podemos encontrarnos con que el control de esta certificación se encuentra en manos de unas pocas personas, ya no se trata de una propiedad inherente a cualquier persona y cualquier actividad que pueda elevarse al nivel de arte por sí mismo, ahora es la "certificación" la que decide qué vale y qué no vale.

Este nuevo sistema─herencia directa de la discriminación de oficio feudal─no abraza actividades que considera "bajas" o poco "sofisticadas" por lo que de ninguna manera es que permita que "cualquier cosa" sea arte, sino solo en apariencia, pues elitiza a su propio capricho certificador la posibilidad de elevar algo al rango de artístico.

Lo se, parece que estuviera yo hablando del aburrido y muy gastado tema de maestría de técnica versus concepto y genio, lo cual me recuerda una batalla bastante Lesperiana del tema, pero no confundan aún mis intenciones: primeramente yo respeto que desde su trinchera teórica Avelina Lesper les de batalla a las asquerosas "obras de arte" del posmodernismo que brotan de las coladeras como cucarachas, aunque por otro lado, no comparto en lo absoluto esa visión de que la maestría de la técnica es lo único que "hace al arte".

¿Entonces arte solo designa a la maestría de la técnica?

No, revisemos las implicaciones de la maestría: si se procura un hábito de experimentar, producir y estudiar, las capacidades humanas le llevan a lograr un fenómeno que en psicología denominan «pericia» la cual representa un cierto grado de dominio sobre una técnica o temática.

Esta maestría, pericia o experticia se relaciona al desarrollo y ejercicio de la inteligencia, la cual es una característica humana que si bien aún no se ponen de acuerdo exactamente en lo que "significa" la inteligencia (y de paso puedo decir que con tener una noción del concepto no necesitamos de un significado estándar universal), sí podemos decir que se relaciona con la resolución de problemas a partir de recursos limitados: como McGyver y su clip; mientras McGyver tenga un clip, McGyver podrá salir de aprietos, porque a pesar de sus limitados recursos, el clip en este caso, MacGyver es capaz de transformar esos recursos limitados en herramientas útiles para operar eficientemente sobre al realidad y resolver problemas de una manera ágil y hasta aparentemente sencilla. Dicen que læs mejores maestræs son aquellæs que hacen ver las cosas difíciles de hacer como cosas fáciles de hacer, es ahí donde radica la esencia de la idea de «pericia».

[pie de imagen]> lo hiciste de nuevo McGyver!

Entonces el dominio sobre la realidad que nos proporciona la maestría claro que representa uno de los ángulos del proceso artístico y el subsecuente, y opcional, resultado que es una «obra de arte», pero esto no lo es todo.

Por lo tanto, se concluye que no solamente la maestría de técnica hace al arte, pero lo contrario tampoco es cierto, es decir, no toda expresión subjetiva cruda, solo por el hecho de ser una "expresión estética" espontánea alcanza a ser artística.

Si esto último fuera cierto, estaríamos de acuerdo que una plática en el transporte público de la vida diaria es una obra de arte, o que la lista de compras de la despensa del mes es una obra de arte. Diríamos, "bueno eso no porque no tenía la intención de ser arte" pero tampoco la intención hace al arte, es justo uno de los puntos que señala Avelina Lesper, «la intención no hace al artista», el justificar que mis chats en el whatsapp son una obra de arte solamente porque mi intención era que dichas formas de expresión subjetiva fueran arte, no me convierte en artista y tampoco convierte, ni al resultado -el historial de chats-, ni al proceso de haber tecleado esas pláticas, en una obra de arte.

No obstante, en esta cubeta de lodo que llamo "expresión subjetiva con intenciones estéticas" sí es posible vislumbrar una valiosa pepita de oro: la experimentación y el juego, los cuales son otro de los ángulos del proceso artístico. ¿Por qué relacionamos una personalidad excéntrica y extravagante, incluso demencial, con el arte?

Esto es porque la espontaneidad, la irreverencia, la experimentación son parte igual de importantes en el proceso artístico. Si bien esas características suelen relacionarse con la gente "loca", es decir gente inmersa en una subjetividad absoluta, es más bien la idea de lo «accidental» de la locura, la espontaneidad, la irreverencia o lo experimental lo que verdaderamente importa, no el personaje loco y su eterna subjetividad rampante en sí misma.

Si bien la maestría es una parte crucial del proceso del arte, los accidentes felices también son la otra parte crucial. Lo que diferencía a una persona que vive una vida de cometer atropellos y accidentes, de otra que experimenta con el propósito de integrar los accidentes resultantes a su techne o proceso artístico, es que esta última está alimentando su proceso, mientras que la primera está vomitando e intentando comercializar su vómito.

https://www.facebook.com/redsapiensjournal/photos/a.112999880269091/170517051184040/?type=3&theater

El arte no se trata solamente de la maestría de técnica y tampoco se trata solamente de la excentricidad o lo espontáneo y experimental: se trata de un balance de orden gestáltico. Por ahí del inicio del siglo XX, en Alemania, se conformó una escuela de pensamiento llamada la Escuela Gestalt, que en español suelen traducir como "escuela de la forma" o "escuela de la configuración". En términos de la Gestalt, el análisis que propongo es uno en donde no se puede tomar un acto aislado, como si de un producto manufacturado se tratara, sino que se debe tomar en cuenta la configuración total de la situación en cuestión: quién, cómo, cuándo, por qué, a quienes afecta o involucra, qué cosas omite, entre otros vectores de análisis, para determinar el valor de cualquier acción: sopesar la técnica en relación al motivo, al proceso, a la historia personal y el contexto histórico, a su valor pragmático así como conceptual, pero sin permitir que todo esto parta y retorne solamente a un estrato social o una ideología, sino en un amplio espectro incluso con respecto a la Historia de la Humanidad.

El arte es más complejo de como nos lo venden actualmente, sobrepasa la técnica y sobrepasa la justificación, no excluye al mercado pero tampoco se refugia totalmente en él, y abraza todo ámbito humano, todo oficio, toda ciencia, todo crimen y tanto aquello que, desde su origen, solicitaba resultar en algo artístico deliberadamente, así como también aquello que jamás se propuso lograrlo y por accidente se tornó en arte.

Pensemos en el ejemplo de una panadera. Una panadera es una artista del pan, domina la producción de pan, ella puede generar, de por sí, una gran variedad de panes, por lo cual una comunidad la considera una maestra del pan. Ahora, digamos que ella preparara una masa de galletas muy clásica de sus recetas maestras, y por accidente le mezclara trozos sólidos de chocolate en lugar de chocolate líquido, esperando que se derritiera uniformemente para lograr galletas de chocolate, pero que por dicho descuido, estos trozos no se derritieran sino que permanecieran sólidos hasta el final de la cocción, esta maestra del pan habría creado por accidente una obra maestra de arte culinario que conocemos como galletas de chispas de chocolate.

Esta historia anterior es verídica, de hecho es la forma en la que se crearon las galletas de chispas de chocolate. Esto es la esencia del arte, la maestría mezclada con descuido, con experimentación, con accidentes, pero con la suficiente sensibilidad para detectar qué accidentes son provechosos y cuales deben ser descartados, todo visto desde una perspectiva gestáltica, no como fenómenos aislados; diferente hubiera sido que ella hubiera arrojado un puñado de piedras en lugar de chocolate y ella fuera necia en vendernos eso.

Otro ejemplo interesante es el de Miroslav Tichý, un estudiante de una escuela de fotografía cuyos estudios se vieron truncados por la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en vagabundo habitante de la calle. Miroslav se armó una cámara fotográfica con escombros de basura y con ella comenzó a tomar fotografías. Ahora, si de pura maestría se tratara el proceso artístico, la sensibilidad de este hombre pasaría desapercibida, pero el hecho es que no, sus producciones horrendas tienen un embrujo particular sumamente estético, a pesar de su accidentada presentación. Una vez más no son los elementos aislados, sino la imagen panorámica del personaje, la situación histórica, su pasado y su presente, su técnica burda, todo en conjunto, no solamente las toscas fotos como producto lo que le da el valor completo.

Actualmente existe esta obsesiva noción con la "democracia representativa", con el "voto de la mayoría", con el "libre mercado" y esta manera en como, mientras exista demanda debe existir oferta, no importa que los panquecitos favoritos de læs niñæs sean tóxicos y nada nutritivos, mientras los compren por toneladas, deben seguir existiendo y nadie en este mundo puede detener su fabricación, porque el mercado adicto lo exige.

[pie de imagen]> lo que últimamente, supuestamente, se ha votado por mayoría que representa al "arte"

El arte, si bien es un proceso común a la humanidad, no tiene un valor universal, por lo cual se dice que es «contextual». ¿Cómo así? bueno, pues cada pueblo, cada cultura, cada nación, cada región del Mundo tiene la libertad de designar el valor del arte, esto puede sonar un poco anti-democrático, anti-liberal, pero no es el caso, revisemos por qué.

En occidente, bajo el contexto del libre mercado, existe una obsesión por mover dinero, mover la economía, por lo cual tanto la creación de nichos del mercado como el llenar los asientos vacíos de estos nichos es un hábito fomentado, aplaudido y replicado, y aquí llegamos a lo que llamaremos el «mercado del entretenimiento». Este mercado del entretenimiento necesita generar oferta y demanda de la misma avasallante y obsesiva manera que cualquier otro mercado neoliberal. Aguas, no estoy hablando en contra del neoliberalismo o del capitalismo, solamente describo su funcionamiento.

Por otra parte, Egipto Antiguo, le daba más importancia a la arquitectura, la albañilería, las pinturas murales sagradas, la escultura, las matemáticas, como forma de arte; así es, las matemáticas y la albañilería son artes humanas, solamente que en el mundo occidental se han colocado dentro de otros rubros que aparentemente las alejan de lo artístico: lo cual es un error tremendo al momento de enseñar estas asignaturas en la escuela, pues limitan las maneras de enseñarlo y de aprenderlo.

Algunos los pueblos originarios de norteamérica le daban una gran importancia a sus prendas y al dibujo dentro de su práctica médica; de nuevo, la medicina es un arte, así como también lo es el corte y confección de prendas de vestir.

Podemos ver que dependiendo de aquello que valoran las culturas, por su contexto geográfico-social, el arte incluye o excluye actividades humanas, pero no por eso aquellas actividades que quedan "excluídas" de una cultura dejan de ser techne, o ars, o arte en su sentido más amplio.

¿qué podría modificarse que mejorara la situación de lo artístico y lo cultural, en contraposición del significado de "arte" que nos vende el mundo del mercado del entretenimiento actualmente?

Otra posibilidad del arte es que no sea visto como un producto, que no se convierta en una competencia o guerra de búsqueda de militantes y aplausos, que retornara al pragmatismo, espiritualidad y utilitarismo de antaño, cuando un artista no te remitía a un hombre o mujer de negocios con obsesión de mostrarle al mundo lo "excéntrico" que es y como puede vender una lata repleta de mierda (literalmente) a un museo por millones de dólares y que esto le dote de una voz para ir de universidad en universidad "filosofando" de lo que es y no es el arte y cómo posicionar tus "locuras" en el mercado.

El arte no es una licenciatura, ni tampoco un producto o una costumbre exclusiva de élites políticas o de "gente con estudios": el arte es la vida diaria; al menos en este otro mundo que describo, que a su vez representa solamente otra opción dentro de un mar de cientos de miles de opciones posibles.

Esta posibilidad implica que al escuchar la palabra "artista", nuestra mente no viaje inmediatamente al mundo de los "productos" costosos, al mundo del mero "deleite estético" para gente ociosa y adinerada, o a los "mercados del entretenimiento", que suelen ser ideas que remiten al supuesto de que "el arte es para ricos y burgueses" y que el pueblo llano no tiene nada que ver con este tema del "arte".

Esto es justamente algo que debería terminar: la cruel separación entre los procesos artísticos y las actividades humanas más cotidianas que impiden a la gente común y corriente el deleitarse en sus prácticas diarias, desde cocinar hasta dibujar, desde la albañilería hasta el sexo, lo que el arte realmente hace es darle plusvalía (no necesariamente monetaria sino más bien cultural) a cualquier actividad humana, y de hecho es algo que ya ocurre todo el tiempo, por ejemplo, cuando una señora que vende gorditas en la calle desarrolla una técnica para voltear la masa sin quemarse, o el abrir un tlacoyo en menos de un segundo; la forma en la que un albañil avienta la mezcla de yeso en la pared o el tirol en el techo sin arruinar los acabados o poner en peligro la integridad y resistencia de la construcción, o que tal si les dijera que las estrategias de estudio en las primarias pueden ser arte, al igual que la firmeza con la que una médico endereza un brazo roto de un solo jalón: todo puede ser arte, para generar orgullo en la práctica, lo cual lleva consigo muchos beneficios culturales, no solamente económicos, pero que ultimadamente también afecta positivamente la parte de la valoración económica de las diversas actividades humanas.

https://youtu.be/mNEtmOj2yXA
[inicio de cita]>

El arte, antes que nada, no se trata de un objeto ni de un producto, el arte es un proceso, es un fenómeno que existe mientras se desarrolla una actividad o un objeto, pero que se desvanece luego de esto, y en ciertas ocasiones lo que resulta es una «obra» hecha con arte. Desde aquí podemos ya ver que propongo recobrar el sentido original del concepto de techne o ars.

Segundo, el arte no es maestría de técnica solamente, pero tampoco es bruta improvisación o casualidad irreflexiva, lo cual descarta esta concepción reduccionista postmoderna de que "toda expresión subjetiva es arte" o bien la idea de que depende de la cantidad de fanáticos o paleros el hecho de que algo sea arte y alguien se artista, como si de una democracia representativa se tratara.

Tercero, el proceso artístico se relaciona muy íntimamente con el fenómeno de la multiculturalidad, y como toda actividad humana, se relaciona con la sociedad y sus consensos. Repito, no se trata de "democracia" sino de procesos sociales y consensos. Recordemos que los consensos no siempre son democráticos, pero que finalmente, sea por el camino que se llegue a estos consensos, se transforman con el paso de los años en cultura, y este resultado es el que importa: el consenso de la tradición y la cultura.

Cuarto, el proceso artístico no es un valor a priori ni tampoco es un valor universalizable, es justo por esto que va de la mano con la cultura en cuestión. Digamos que el proceso si puede ser universal, el ¿cómo se convierte algo en un arte? pero no lo es el juicio de valor de ¿qué es arte y qué no lo es?

Quinto, tendríamos que dejar de pensar automáticamente en "pinturas", "esculturas", "performance", "canciones", cada que alguien dice «hablemos de arte». El arte abarca un territorio tan vasto que el hecho de tener esas 4 referencias en la punta de la cabeza cada que alguien pronuncia "arte" es un verdadero crimen contra la Humanidad.

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¿Dónde empieza y dónde termina el arte?

cultura destacado

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noviembre 19, 2019 | Sección: cultura destacado | Artículos sobre: temas que atañen a las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

El arte no debería ser una licenciatura, ni tampoco un producto o una costumbre exclusiva de élites o de “gente con estudios superiores”: el arte debe regresar a la vida diaria. El sistema actual─herencia directa de la discriminación de oficio feudal─no abraza actividades que considera “bajas” o poco “sofisticadas” por lo que de ninguna manera es que permita que “cualquier cosa” sea arte, sino solo en apariencia, pues elitiza a su propio capricho certificador la posibilidad de elevar algo al rango de artístico.

Antes de empezar, recordemos algo importante con respecto a las «palabras»: una cosa es su etimología, que nos puede dar cierto “sentido” de su significado moderno, y por otro lado tenemos el «significado» tal cual; ahora, este último suele mutar con el tiempo: por ejemplo la palabra «pintar» solía significar algo muy concreto hasta hace unos 50 años, pero tras la llegada de las computadoras, la realidad virtual y demás medios electrónicos, pintar ahora puede incluir no solo la acción de tomar pigmentos del mundo real y plasmarlos sobre algún otro objeto que funcione de superficie, ahora también se puede pintar en la computadora así como en la “realidad aumentada” que es una especie de mezcla entre lo “real” y lo “virual”; en fin, espero ese ejemplo pueda darnos una idea de la mutación del significado de las palabras.

Arte, de su etimología latina ars denomina una habilidad humana adquirida por el aprendizaje -es decir, una hazaña o una actividad que no viene dada por la naturaleza automáticamente al nacer un ser humano- basada en el conocimiento riguroso de la realidad. A su vez, este término latino ars lo hereda el pueblo romano del concepto griego techne, que denomina una suerte de vínculo humano de enseñanza entre aprendiz y maestræ, es decir, cualquier actividad propensa a ser enseñada.

photos © Elizabeth Felicella, 2012

Techne nos habla del proceso de producir, experimentar e investigar a manera de un hábito, métodos para alcanzar cualquier tipo de obra, es decir convertir cualquier acción humana en una obra del arte: el arte marcial, el arte deportivo, el arte de pintar, el arte de diseñar y realizar un experimento con el método científico, el arte de programar, el arte de sanar, el arte de forrar muebles, el arte de cocinar un pez globo, el arte de la carpintería, el arte del erotismo, el arte de la prestidigitación, el arte incluso de robar, estafar, sabotear! básicamente cualquier actividad humana es propensa a ser un arte.


Durante el periodo llamado clásico de la historia occidental, es decir de Grecia y Roma, las artes incluían todo aquel labor de un hombre libre (literalmente un hombre porque la mujer se acercaba mucho más al concepto de la esclavitud) realizara, como la herrería, orfebrería, carpintería, en contraposición a las actividades del esclavo que se limitaban al arado de la tierra, el transporte de objetos, la limpieza de espacios; posteriormente, tras la caída de Roma, la fragmentación de occidente en feudos y la cristianización del mundo intelectual, aparecen los conceptos─que no tardan en permear en todo occidente─de las artes liberales y las artes serviles, lo cual representa todo un cisma de las ocupaciones, pues muchas de las vocaciones que antes eran características de los “hombres libres”, ahora se convierten en ocupaciones de vulgares, de siervos y pobres, mientras que para la gente noble se reservan actividades en donde prepondera la razón por sobre la actividad física, y que se enseñan en las universidades eclesiásticas, como lo son las matemáticas, la música, la arquitectura.

Actualmente, el significado de arte ha mutado a partir del concepto medieval de artes liberales o de las bellas artes del Renacimiento, pasando por el filtro del orden capitalista y del libre mercado, para así incluir indiscriminadamente muchas acciones humanas tan solo por cumplir el requisito de fomentar la especulación y la circulación del dinero. Por ejemplo, ahora se toma el término arte como sinónimo exclusivamente de actividad de deleite estético, lo cual dista mucho del objetivo para lo que originalmente fue acuñado el término; esto ha demeritado su valor y significado, reduciéndolo a denominar uno que otro objeto o actividad; casualmente ha abandonando sus acepciones más útiles a favor de cuestionas más efímeras que representan a lo supuestamente “más elevado y civilizado”, abrazando actividades francamente vergonzosas como los artistas de telenovelas o los artistas de los programas de variedad mañaneros de tele abierta o de “chismes de los otros artistas“. Todo esto con el simple objetivo de construir un discurso monetizable de la industria del entretenimiento, el cual abraza por completo el mundo de la creación meramente estética y lo convierte en un mercado.

Por un lado, aparentemente, permite que “cualquier cosa” sea capaz de lograr certificarse como arte, pero por otro lado, si nos detenemos a mirar a detalle, podemos encontrarnos con que el control de esta certificación se encuentra en manos de unas pocas personas, ya no se trata de una propiedad inherente a cualquier persona y cualquier actividad que pueda elevarse al nivel de arte por sí mismo, ahora es la “certificación” la que decide qué vale y qué no vale.

Este nuevo sistema─herencia directa de la discriminación de oficio feudal─no abraza actividades que considera “bajas” o poco “sofisticadas” por lo que de ninguna manera es que permita que “cualquier cosa” sea arte, sino solo en apariencia, pues elitiza a su propio capricho certificador la posibilidad de elevar algo al rango de artístico.

Lo se, parece que estuviera yo hablando del aburrido y muy gastado tema de maestría de técnica versus concepto y genio, lo cual me recuerda una batalla bastante Lesperiana del tema, pero no confundan aún mis intenciones: primeramente yo respeto que desde su trinchera teórica Avelina Lesper les de batalla a las asquerosas “obras de arte” del posmodernismo que brotan de las coladeras como cucarachas, aunque por otro lado, no comparto en lo absoluto esa visión de que la maestría de la técnica es lo único que “hace al arte”.

¿Entonces arte solo designa a la maestría de la técnica?

No, revisemos las implicaciones de la maestría: si se procura un hábito de experimentar, producir y estudiar, las capacidades humanas le llevan a lograr un fenómeno que en psicología denominan «pericia» la cual representa un cierto grado de dominio sobre una técnica o temática.

Esta maestría, pericia o experticia se relaciona al desarrollo y ejercicio de la inteligencia, la cual es una característica humana que si bien aún no se ponen de acuerdo exactamente en lo que “significa” la inteligencia (y de paso puedo decir que con tener una noción del concepto no necesitamos de un significado estándar universal), sí podemos decir que se relaciona con la resolución de problemas a partir de recursos limitados: como McGyver y su clip; mientras McGyver tenga un clip, McGyver podrá salir de aprietos, porque a pesar de sus limitados recursos, el clip en este caso, MacGyver es capaz de transformar esos recursos limitados en herramientas útiles para operar eficientemente sobre al realidad y resolver problemas de una manera ágil y hasta aparentemente sencilla. Dicen que læs mejores maestræs son aquellæs que hacen ver las cosas difíciles de hacer como cosas fáciles de hacer, es ahí donde radica la esencia de la idea de «pericia».

lo hiciste de nuevo McGyver!

Entonces el dominio sobre la realidad que nos proporciona la maestría claro que representa uno de los ángulos del proceso artístico y el subsecuente, y opcional, resultado que es una «obra de arte», pero esto no lo es todo.

Por lo tanto, se concluye que no solamente la maestría de técnica hace al arte, pero lo contrario tampoco es cierto, es decir, no toda expresión subjetiva cruda, solo por el hecho de ser una “expresión estética” espontánea alcanza a ser artística.

Si esto último fuera cierto, estaríamos de acuerdo que una plática en el transporte público de la vida diaria es una obra de arte, o que la lista de compras de la despensa del mes es una obra de arte. Diríamos, “bueno eso no porque no tenía la intención de ser arte” pero tampoco la intención hace al arte, es justo uno de los puntos que señala Avelina Lesper, «la intención no hace al artista», el justificar que mis chats en el whatsapp son una obra de arte solamente porque mi intención era que dichas formas de expresión subjetiva fueran arte, no me convierte en artista y tampoco convierte, ni al resultado -el historial de chats-, ni al proceso de haber tecleado esas pláticas, en una obra de arte.

No obstante, en esta cubeta de lodo que llamo “expresión subjetiva con intenciones estéticas” sí es posible vislumbrar una valiosa pepita de oro: la experimentación y el juego, los cuales son otro de los ángulos del proceso artístico. ¿Por qué relacionamos una personalidad excéntrica y extravagante, incluso demencial, con el arte?

Esto es porque la espontaneidad, la irreverencia, la experimentación son parte igual de importantes en el proceso artístico. Si bien esas características suelen relacionarse con la gente “loca”, es decir gente inmersa en una subjetividad absoluta, es más bien la idea de lo «accidental» de la locura, la espontaneidad, la irreverencia o lo experimental lo que verdaderamente importa, no el personaje loco y su eterna subjetividad rampante en sí misma.

Si bien la maestría es una parte crucial del proceso del arte, los accidentes felices también son la otra parte crucial. Lo que diferencía a una persona que vive una vida de cometer atropellos y accidentes, de otra que experimenta con el propósito de integrar los accidentes resultantes a su techne o proceso artístico, es que esta última está alimentando su proceso, mientras que la primera está vomitando e intentando comercializar su vómito.

felishesh trashosh!

Posted by RedSapiens Journal on Tuesday, 28 July 2020

El arte no se trata solamente de la maestría de técnica y tampoco se trata solamente de la excentricidad o lo espontáneo y experimental: se trata de un balance de orden gestáltico. Por ahí del inicio del siglo XX, en Alemania, se conformó una escuela de pensamiento llamada la Escuela Gestalt, que en español suelen traducir como “escuela de la forma” o “escuela de la configuración”. En términos de la Gestalt, el análisis que propongo es uno en donde no se puede tomar un acto aislado, como si de un producto manufacturado se tratara, sino que se debe tomar en cuenta la configuración total de la situación en cuestión: quién, cómo, cuándo, por qué, a quienes afecta o involucra, qué cosas omite, entre otros vectores de análisis, para determinar el valor de cualquier acción: sopesar la técnica en relación al motivo, al proceso, a la historia personal y el contexto histórico, a su valor pragmático así como conceptual, pero sin permitir que todo esto parta y retorne solamente a un estrato social o una ideología, sino en un amplio espectro incluso con respecto a la Historia de la Humanidad.

El arte es más complejo de como nos lo venden actualmente, sobrepasa la técnica y sobrepasa la justificación, no excluye al mercado pero tampoco se refugia totalmente en él, y abraza todo ámbito humano, todo oficio, toda ciencia, todo crimen y tanto aquello que, desde su origen, solicitaba resultar en algo artístico deliberadamente, así como también aquello que jamás se propuso lograrlo y por accidente se tornó en arte.

Pensemos en el ejemplo de una panadera. Una panadera es una artista del pan, domina la producción de pan, ella puede generar, de por sí, una gran variedad de panes, por lo cual una comunidad la considera una maestra del pan. Ahora, digamos que ella preparara una masa de galletas muy clásica de sus recetas maestras, y por accidente le mezclara trozos sólidos de chocolate en lugar de chocolate líquido, esperando que se derritiera uniformemente para lograr galletas de chocolate, pero que por dicho descuido, estos trozos no se derritieran sino que permanecieran sólidos hasta el final de la cocción, esta maestra del pan habría creado por accidente una obra maestra de arte culinario que conocemos como galletas de chispas de chocolate.

Esta historia anterior es verídica, de hecho es la forma en la que se crearon las galletas de chispas de chocolate. Esto es la esencia del arte, la maestría mezclada con descuido, con experimentación, con accidentes, pero con la suficiente sensibilidad para detectar qué accidentes son provechosos y cuales deben ser descartados, todo visto desde una perspectiva gestáltica, no como fenómenos aislados; diferente hubiera sido que ella hubiera arrojado un puñado de piedras en lugar de chocolate y ella fuera necia en vendernos eso.

Otro ejemplo interesante es el de Miroslav Tichý, un estudiante de una escuela de fotografía cuyos estudios se vieron truncados por la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en vagabundo habitante de la calle. Miroslav se armó una cámara fotográfica con escombros de basura y con ella comenzó a tomar fotografías. Ahora, si de pura maestría se tratara el proceso artístico, la sensibilidad de este hombre pasaría desapercibida, pero el hecho es que no, sus producciones horrendas tienen un embrujo particular sumamente estético, a pesar de su accidentada presentación. Una vez más no son los elementos aislados, sino la imagen panorámica del personaje, la situación histórica, su pasado y su presente, su técnica burda, todo en conjunto, no solamente las toscas fotos como producto lo que le da el valor completo.

Actualmente existe esta obsesiva noción con la “democracia representativa”, con el “voto de la mayoría”, con el “libre mercado” y esta manera en como, mientras exista demanda debe existir oferta, no importa que los panquecitos favoritos de læs niñæs sean tóxicos y nada nutritivos, mientras los compren por toneladas, deben seguir existiendo y nadie en este mundo puede detener su fabricación, porque el mercado adicto lo exige.

lo que últimamente, supuestamente, se ha votado por mayoría que representa al “arte”

El arte, si bien es un proceso común a la humanidad, no tiene un valor universal, por lo cual se dice que es «contextual». ¿Cómo así? bueno, pues cada pueblo, cada cultura, cada nación, cada región del Mundo tiene la libertad de designar el valor del arte, esto puede sonar un poco anti-democrático, anti-liberal, pero no es el caso, revisemos por qué.

En occidente, bajo el contexto del libre mercado, existe una obsesión por mover dinero, mover la economía, por lo cual tanto la creación de nichos del mercado como el llenar los asientos vacíos de estos nichos es un hábito fomentado, aplaudido y replicado, y aquí llegamos a lo que llamaremos el «mercado del entretenimiento». Este mercado del entretenimiento necesita generar oferta y demanda de la misma avasallante y obsesiva manera que cualquier otro mercado neoliberal. Aguas, no estoy hablando en contra del neoliberalismo o del capitalismo, solamente describo su funcionamiento.

Por otra parte, Egipto Antiguo, le daba más importancia a la arquitectura, la albañilería, las pinturas murales sagradas, la escultura, las matemáticas, como forma de arte; así es, las matemáticas y la albañilería son artes humanas, solamente que en el mundo occidental se han colocado dentro de otros rubros que aparentemente las alejan de lo artístico: lo cual es un error tremendo al momento de enseñar estas asignaturas en la escuela, pues limitan las maneras de enseñarlo y de aprenderlo.

Algunos los pueblos originarios de norteamérica le daban una gran importancia a sus prendas y al dibujo dentro de su práctica médica; de nuevo, la medicina es un arte, así como también lo es el corte y confección de prendas de vestir.

Podemos ver que dependiendo de aquello que valoran las culturas, por su contexto geográfico-social, el arte incluye o excluye actividades humanas, pero no por eso aquellas actividades que quedan “excluídas” de una cultura dejan de ser techne, o ars, o arte en su sentido más amplio.

¿qué podría modificarse que mejorara la situación de lo artístico y lo cultural, en contraposición del significado de “arte” que nos vende el mundo del mercado del entretenimiento actualmente?

Otra posibilidad del arte es que no sea visto como un producto, que no se convierta en una competencia o guerra de búsqueda de militantes y aplausos, que retornara al pragmatismo, espiritualidad y utilitarismo de antaño, cuando un artista no te remitía a un hombre o mujer de negocios con obsesión de mostrarle al mundo lo “excéntrico” que es y como puede vender una lata repleta de mierda (literalmente) a un museo por millones de dólares y que esto le dote de una voz para ir de universidad en universidad “filosofando” de lo que es y no es el arte y cómo posicionar tus “locuras” en el mercado.

El arte no es una licenciatura, ni tampoco un producto o una costumbre exclusiva de élites políticas o de “gente con estudios”: el arte es la vida diaria; al menos en este otro mundo que describo, que a su vez representa solamente otra opción dentro de un mar de cientos de miles de opciones posibles.

Esta posibilidad implica que al escuchar la palabra “artista”, nuestra mente no viaje inmediatamente al mundo de los “productos” costosos, al mundo del mero “deleite estético” para gente ociosa y adinerada, o a los “mercados del entretenimiento”, que suelen ser ideas que remiten al supuesto de que “el arte es para ricos y burgueses” y que el pueblo llano no tiene nada que ver con este tema del “arte”.

Esto es justamente algo que debería terminar: la cruel separación entre los procesos artísticos y las actividades humanas más cotidianas que impiden a la gente común y corriente el deleitarse en sus prácticas diarias, desde cocinar hasta dibujar, desde la albañilería hasta el sexo, lo que el arte realmente hace es darle plusvalía (no necesariamente monetaria sino más bien cultural) a cualquier actividad humana, y de hecho es algo que ya ocurre todo el tiempo, por ejemplo, cuando una señora que vende gorditas en la calle desarrolla una técnica para voltear la masa sin quemarse, o el abrir un tlacoyo en menos de un segundo; la forma en la que un albañil avienta la mezcla de yeso en la pared o el tirol en el techo sin arruinar los acabados o poner en peligro la integridad y resistencia de la construcción, o que tal si les dijera que las estrategias de estudio en las primarias pueden ser arte, al igual que la firmeza con la que una médico endereza un brazo roto de un solo jalón: todo puede ser arte, para generar orgullo en la práctica, lo cual lleva consigo muchos beneficios culturales, no solamente económicos, pero que ultimadamente también afecta positivamente la parte de la valoración económica de las diversas actividades humanas.

El arte, antes que nada, no se trata de un objeto ni de un producto, el arte es un proceso, es un fenómeno que existe mientras se desarrolla una actividad o un objeto, pero que se desvanece luego de esto, y en ciertas ocasiones lo que resulta es una «obra» hecha con arte. Desde aquí podemos ya ver que propongo recobrar el sentido original del concepto de techne o ars.

Segundo, el arte no es maestría de técnica solamente, pero tampoco es bruta improvisación o casualidad irreflexiva, lo cual descarta esta concepción reduccionista postmoderna de que “toda expresión subjetiva es arte” o bien la idea de que depende de la cantidad de fanáticos o paleros el hecho de que algo sea arte y alguien se artista, como si de una democracia representativa se tratara.

Tercero, el proceso artístico se relaciona muy íntimamente con el fenómeno de la multiculturalidad, y como toda actividad humana, se relaciona con la sociedad y sus consensos. Repito, no se trata de “democracia” sino de procesos sociales y consensos. Recordemos que los consensos no siempre son democráticos, pero que finalmente, sea por el camino que se llegue a estos consensos, se transforman con el paso de los años en cultura, y este resultado es el que importa: el consenso de la tradición y la cultura.

Cuarto, el proceso artístico no es un valor a priori ni tampoco es un valor universalizable, es justo por esto que va de la mano con la cultura en cuestión. Digamos que el proceso si puede ser universal, el ¿cómo se convierte algo en un arte? pero no lo es el juicio de valor de ¿qué es arte y qué no lo es?

Quinto, tendríamos que dejar de pensar automáticamente en “pinturas”, “esculturas”, “performance”, “canciones”, cada que alguien dice «hablemos de arte». El arte abarca un territorio tan vasto que el hecho de tener esas 4 referencias en la punta de la cabeza cada que alguien pronuncia “arte” es un verdadero crimen contra la Humanidad.

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