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¿Qué nos pueden decir Caín y Abel sobre los cambios en el Tiempo y la Historia?

Jeová, durante el primer libro del Antiguo Testamento, el Génesis, suele presentarse como un juez que va y viene; que deja reglas puntuales, luego desaparece por un tiempo para luego regresar y preguntar si todo ha seguido como él lo ha comandado; para sorpresa de Jeová resulta que casi nunca esto ocurre como él mismo lo había planeado: En el Génesis, Adán copula con Eva, quien da a luz a dos hijos llamados Caín y Abel. Caín trabajó la tierra y Abel pastoreaba las ovejas. Cada hermano le llevó ofrendas a Yahvé. Yahvé miró favorablemente a las ofrendas de Abel pero no las de Caín, por lo que este se enfadó y le asesinó ¿cuál es el sentido simbólico de esta historia?

La historia de Caín y Abel es una de las más famosas y conocidas del Antiguo Testamento en la Biblia. Esa críptica historia sobre los dos hijos de Eva y Adán, que tras realizar una ofrenda a su dios Jeová de las cuales una resulta más favorable que la otra, siendo la de Abel la más favorable que la de Caín, este último enfurece y resuelve terminar con la vida de su hermano Abel, ocultando su cadáver y posteriormente siendo maldecido y condenado a ser detestado por otros seres humanos por siempre, aunque irónicamente al mismo tiempo protegido de la muerte gracias a una marca en su frente hecha por el mismo Jeová.

Existe gran controversia con el sentido, tanto literal (como a algunas personas les gusta hacer sus interpretaciones), así como en el sentido simbólico de esta historia. Tanta es la duda que esta historia provoca que hay personas estudiosas del tema que han optado por buscar alguna otra pista que lleve a otra posible interpretación simbólica de esta historia.

Suele hacerse la interpretación general de que se trata de una historia de la naturaleza nefasta del ser humano, en la cual sale a relucir la venganza, la envidia y el asesinato ante la menor provocación. Análisis más quisquillosos nos hablan de que Abel era "cuidador" de rebaños, mientras que Caín era "manipulador" de la tierra, es decir, Abel protegía la creación y seleccionaba de ello lo mejor para ofrendarlo a Jeová, mientras que Caín manipulaba la creación de Jeová a su antojo, luego usurpaba ese fruto y finalmente entregaba, sin cuidar el detalle, lo primero que apareciera:

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Caín hizo una ofrenda de frutas y verduras, mientras tanto Abel sacrificó los primogénitos de sus ovejas. Dios desagradó la ofrenda de Caín y aceptó la de Abel. La razón del favor divino según la tradición talmúdica hace hincapié en el matiz de generosidad con que Abel ofrece a Dios las más selectas ovejas de su rebaño para destacar que la ofrenda de Caín, nacida de la obligación y no de la generosidad, no era deseable.

Ahora, el asunto se complicaría aún más para quienes gustan de hacer interpretaciones literarias de la Biblia y que aseguran viene de una misma mano y una misma y única inspiración, ya que suelen generalizar las características de Jeová como un dios omnipotente y omnipresente desde el inicio hasta el fin de la Biblia entera, pero ¿si se tratara de un relato literal en donde el mismo Jeová omnipresente de, digamos el Libro de Job, fuera este mismo Jeová: por qué no pudo ver con su omnipresencia el hecho de Caín sobre Abel, así como no pudo ver el hecho de Eva y la manzana prohibida?

Jeová, durante el primer libro del Antiguo Testamento, el Génesis, suele presentarse como un juez que va y viene; que deja reglas puntuales, luego desaparece por un tiempo para luego regresar y preguntar si todo ha seguido como él lo ha comandado: que para sorpresa de Jeová resulta que casi nunca esto ocurre como él mismo lo había planeado, y el ser humano suele violar todas las reglas que les había dejado en su ausencia. Pero en fin, ese tema sobre las interpretaciones literales de algunos sectores, así como de la posibilidad de que la Biblia, como ocurre con todos los textos sagrados a lo largo de la historia humana, sin excepción, suelen tener raíces en varias manos, varias autorías, varias inspiraciones y varias temporalidades.

¿Por qué Jeová preferiría un sacrificio de carne de animales por encima de uno del fruto de la tierra? ¿es más valioso para Jeová el sacrificio de ganado, como a los dioses contemporáneos a Jeová de esos tiempos en Mesopotamia o Grecia por ejemplo, que el sacrificio frutal/vegetal? ¿qué implicaciones simbólicas tendría esto? y posterior al asesinado de Abel en manos de Caín ¿por que Jeová le maldice eternamente pero al mismo tiempo le deja una marca en su frente para que Caín si bien sea detestado tanto por la tierra que camina como entre seres humanæs, no sea nunca agredido por estæs? Todas estas preguntas son muy valiosas al momento de buscar algún tipo de pista en las costumbres contemporáneas a la transcripción de los textos hebreos, ya sea alrededor de los años de la caída histórica del templo de Jerusalem o bien durante la transcripción al griego del Tanaj hecho en la Alejandría egipcia de Alejandro Magno.

Para poder hacer sentido de nuevas exégesis de este texto, necesitamos conocer los varios ángulos de esta historia. Por un lado tenemos el registro histórico escrito en el Génesis dentro del Antiguo Testamento y de la Torah judía, que es la historia que ya conocemos; segundo, tenemos las historias Talmúdicas judías en donde se habla sobre el entierro del cuerpo de Abel por parte de Adán bajo las instrucciones que un cuervo le da a Adán para el entierro; tercero, tenemos la historia del Corán musulman en donde un cuervo le da instrucciones no a Adán su padre, sino a Caín, para el entierro de su hermano. Y finalmente el Libro de Enoc, un texto que si bien se encuentra fuera del canon católico de la tradición latina de Constantino El Grande, sí se encuentra dentro del canon de la Iglesia Ortodoxa Etíope, y en esta se hace mención de Abel, que mora el mundo espectral en espera del juicio final.

[pie de imagen]> Wikimedia

Con respecto de alternativas de interpretación, primero tenemos una que tiene que ver con la historia sumeria conocida como el relato de Emesh y Enten:

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En la leyenda sumeria, el dios Enlil copula con la madre Tierra, que da a luz a dos hijos llamados Emesh y Enten. Emesh es la personificación del verano y Enten es la personificación del invierno. Cada hermano trae una ofrenda al dios Enlil, pero Enten se enfada con Emesh y comienza a pelearse contra él.​

En el Génesis, Adán copula con Eva, quien da a luz a dos hijos llamados Caín y Abel. Caín trabajó la tierra y Abel pastoreaba las ovejas. Cada hermano le llevó ofrendas a Yahvé. Yahvé miró favorablemente a las ofrendas de Abel pero no las de Caín, por lo que este se enfadó.

En la leyenda sumeria, Enlil interviene y declara a Enten el ganador del debate. Emesh acepta el juicio de Emesh y los hermanos se reconcilian. En el Génesis, Caín asesina a su hermano Abel.

Recordemos que esta no es la única historia bíblica que tiene similitudes muy fuertes con fuentes sumerias o egipcias, a estas alturas muy bien registradas y estudiadas.

Ahora, existe una segunda interpretación, que nos habla de cómo el antiguo pueblo hebreo -incluso antes de terminar conformándose en una sola identidad cultural-, cuando se trataban de expatriadæs, foragidæs y mercantes semi-nómadas que confluían en los desiertos huyendo de las grandes civilizaciones que usualmente les perseguían (por lo cual se hicieron posteriormente un pueblo experto en vivir en zonas extremas) y que durante miles de años se rehusaron a asimilarse a las civilizaciones urbanas por esa misma razón, hicieron lo mismo que venían haciendo con básicamente la mayor parte de su tradición oral que era recoger historias de las diversas regiones por las que se cruzaban, o en donde habían caído en esclavitud, que no fue hasta la primera caída del Templo de Salomón que toda la tradición oral se convierte en tradición escrita conformando la primer Torah, conocida ahora por el mundo cristiano como Antiguo Testamento.

Esta visión nos ofrece una especie de código etno-antropológico para desifrar los simbolismos de este críptico texto, que si bien el pueblo hebreo yahvista aprovecha por su valor moral, como decía el filólogo Thomas Kelly Cheyne, pero que se originaba tanto de historias sumerias como la de Emesh y Enten que ya revisamos, como en un hecho descriptivo, a manera de epopeya, del fenómeno conocido como la revolución neolítica:

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Aqui el mito de Caín y Abel describe lo que sucedió durante la llamada revolución neolítica, que se caracterizó por un cambio radical en el régimen de vida de la mayoría de los pueblos. Pasaron del nomadismo o seminomadismo al sedentarismo, y, de la recolección y la caza, a la agricultura y a la ganadería. El pastor "asesina" al agricultor porque envidia su producción y su forma de vida y después corre a ocultarse al este del edén. O sea se refugió en Elam, al suroeste de lo que hoy es Irán, donde se desarrolló una civilización paralela, aunque inferior en progreso, a la de los sumerios.

Como podemos ver, existen estas dos alternativas de interpretación o exégesis de este extraño cuento bíblico: una que nos habla sobre la visión sumeria del paso de las estaciones, el verano y el invierno con Emesh y Enten, y la otra que tiene que ver con la representación literaria codificada muy a la usanza de esos tiempos, de manera epopéyica, describiendo el paso de la agricultura a la ganadería, una revolución generalizada en cuanto a los medios de sustento de los pueblos de aquellas épocas.

¿cuál te parece más interesante?

Referencias interesantes:

Fragmentos de la historia sumeria en donde se incluye el fragmento de Emesh y Enten: http://et sl.orinst.ox.a c.uk/section5/ r533.htm

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¿Qué nos pueden decir Caín y Abel sobre los cambios en el Tiempo y la Historia?

cultura

Responsable de nota:
junio 5, 2020 | Sección: cultura | Artículos sobre: estudio, comparación, revisión y análisis de la Historia humana,

Jeová, durante el primer libro del Antiguo Testamento, el Génesis, suele presentarse como un juez que va y viene; que deja reglas puntuales, luego desaparece por un tiempo para luego regresar y preguntar si todo ha seguido como él lo ha comandado; para sorpresa de Jeová resulta que casi nunca esto ocurre como él mismo lo había planeado: En el Génesis, Adán copula con Eva, quien da a luz a dos hijos llamados Caín y Abel. Caín trabajó la tierra y Abel pastoreaba las ovejas. Cada hermano le llevó ofrendas a Yahvé. Yahvé miró favorablemente a las ofrendas de Abel pero no las de Caín, por lo que este se enfadó y le asesinó ¿cuál es el sentido simbólico de esta historia?

La historia de Caín y Abel es una de las más famosas y conocidas del Antiguo Testamento en la Biblia. Esa críptica historia sobre los dos hijos de Eva y Adán, que tras realizar una ofrenda a su dios Jeová de las cuales una resulta más favorable que la otra, siendo la de Abel la más favorable que la de Caín, este último enfurece y resuelve terminar con la vida de su hermano Abel, ocultando su cadáver y posteriormente siendo maldecido y condenado a ser detestado por otros seres humanos por siempre, aunque irónicamente al mismo tiempo protegido de la muerte gracias a una marca en su frente hecha por el mismo Jeová.

Existe gran controversia con el sentido, tanto literal (como a algunas personas les gusta hacer sus interpretaciones), así como en el sentido simbólico de esta historia. Tanta es la duda que esta historia provoca que hay personas estudiosas del tema que han optado por buscar alguna otra pista que lleve a otra posible interpretación simbólica de esta historia.

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La Estirpe de Caín: El Evangelio de los Vampiros

Suele hacerse la interpretación general de que se trata de una historia de la naturaleza nefasta del ser humano, en la cual sale a relucir la venganza, la envidia y el asesinato ante la menor provocación. Análisis más quisquillosos nos hablan de que Abel era “cuidador” de rebaños, mientras que Caín era “manipulador” de la tierra, es decir, Abel protegía la creación y seleccionaba de ello lo mejor para ofrendarlo a Jeová, mientras que Caín manipulaba la creación de Jeová a su antojo, luego usurpaba ese fruto y finalmente entregaba, sin cuidar el detalle, lo primero que apareciera:


Caín hizo una ofrenda de frutas y verduras, mientras tanto Abel sacrificó los primogénitos de sus ovejas. Dios desagradó la ofrenda de Caín y aceptó la de Abel. La razón del favor divino según la tradición talmúdica hace hincapié en el matiz de generosidad con que Abel ofrece a Dios las más selectas ovejas de su rebaño para destacar que la ofrenda de Caín, nacida de la obligación y no de la generosidad, no era deseable.

Ahora, el asunto se complicaría aún más para quienes gustan de hacer interpretaciones literarias de la Biblia y que aseguran viene de una misma mano y una misma y única inspiración, ya que suelen generalizar las características de Jeová como un dios omnipotente y omnipresente desde el inicio hasta el fin de la Biblia entera, pero ¿si se tratara de un relato literal en donde el mismo Jeová omnipresente de, digamos el Libro de Job, fuera este mismo Jeová: por qué no pudo ver con su omnipresencia el hecho de Caín sobre Abel, así como no pudo ver el hecho de Eva y la manzana prohibida?

Jeová, durante el primer libro del Antiguo Testamento, el Génesis, suele presentarse como un juez que va y viene; que deja reglas puntuales, luego desaparece por un tiempo para luego regresar y preguntar si todo ha seguido como él lo ha comandado: que para sorpresa de Jeová resulta que casi nunca esto ocurre como él mismo lo había planeado, y el ser humano suele violar todas las reglas que les había dejado en su ausencia. Pero en fin, ese tema sobre las interpretaciones literales de algunos sectores, así como de la posibilidad de que la Biblia, como ocurre con todos los textos sagrados a lo largo de la historia humana, sin excepción, suelen tener raíces en varias manos, varias autorías, varias inspiraciones y varias temporalidades.

¿Por qué Jeová preferiría un sacrificio de carne de animales por encima de uno del fruto de la tierra? ¿es más valioso para Jeová el sacrificio de ganado, como a los dioses contemporáneos a Jeová de esos tiempos en Mesopotamia o Grecia por ejemplo, que el sacrificio frutal/vegetal? ¿qué implicaciones simbólicas tendría esto? y posterior al asesinado de Abel en manos de Caín ¿por que Jeová le maldice eternamente pero al mismo tiempo le deja una marca en su frente para que Caín si bien sea detestado tanto por la tierra que camina como entre seres humanæs, no sea nunca agredido por estæs? Todas estas preguntas son muy valiosas al momento de buscar algún tipo de pista en las costumbres contemporáneas a la transcripción de los textos hebreos, ya sea alrededor de los años de la caída histórica del templo de Jerusalem o bien durante la transcripción al griego del Tanaj hecho en la Alejandría egipcia de Alejandro Magno.

Para poder hacer sentido de nuevas exégesis de este texto, necesitamos conocer los varios ángulos de esta historia. Por un lado tenemos el registro histórico escrito en el Génesis dentro del Antiguo Testamento y de la Torah judía, que es la historia que ya conocemos; segundo, tenemos las historias Talmúdicas judías en donde se habla sobre el entierro del cuerpo de Abel por parte de Adán bajo las instrucciones que un cuervo le da a Adán para el entierro; tercero, tenemos la historia del Corán musulman en donde un cuervo le da instrucciones no a Adán su padre, sino a Caín, para el entierro de su hermano. Y finalmente el Libro de Enoc, un texto que si bien se encuentra fuera del canon católico de la tradición latina de Constantino El Grande, sí se encuentra dentro del canon de la Iglesia Ortodoxa Etíope, y en esta se hace mención de Abel, que mora el mundo espectral en espera del juicio final.

Wikimedia

Con respecto de alternativas de interpretación, primero tenemos una que tiene que ver con la historia sumeria conocida como el relato de Emesh y Enten:

En la leyenda sumeria, el dios Enlil copula con la madre Tierra, que da a luz a dos hijos llamados Emesh y Enten. Emesh es la personificación del verano y Enten es la personificación del invierno. Cada hermano trae una ofrenda al dios Enlil, pero Enten se enfada con Emesh y comienza a pelearse contra él.​

En el Génesis, Adán copula con Eva, quien da a luz a dos hijos llamados Caín y Abel. Caín trabajó la tierra y Abel pastoreaba las ovejas. Cada hermano le llevó ofrendas a Yahvé. Yahvé miró favorablemente a las ofrendas de Abel pero no las de Caín, por lo que este se enfadó.

En la leyenda sumeria, Enlil interviene y declara a Enten el ganador del debate. Emesh acepta el juicio de Emesh y los hermanos se reconcilian. En el Génesis, Caín asesina a su hermano Abel.

Recordemos que esta no es la única historia bíblica que tiene similitudes muy fuertes con fuentes sumerias o egipcias, a estas alturas muy bien registradas y estudiadas.

Ahora, existe una segunda interpretación, que nos habla de cómo el antiguo pueblo hebreo -incluso antes de terminar conformándose en una sola identidad cultural-, cuando se trataban de expatriadæs, foragidæs y mercantes semi-nómadas que confluían en los desiertos huyendo de las grandes civilizaciones que usualmente les perseguían (por lo cual se hicieron posteriormente un pueblo experto en vivir en zonas extremas) y que durante miles de años se rehusaron a asimilarse a las civilizaciones urbanas por esa misma razón, hicieron lo mismo que venían haciendo con básicamente la mayor parte de su tradición oral que era recoger historias de las diversas regiones por las que se cruzaban, o en donde habían caído en esclavitud, que no fue hasta la primera caída del Templo de Salomón que toda la tradición oral se convierte en tradición escrita conformando la primer Torah, conocida ahora por el mundo cristiano como Antiguo Testamento.

Esta visión nos ofrece una especie de código etno-antropológico para desifrar los simbolismos de este críptico texto, que si bien el pueblo hebreo yahvista aprovecha por su valor moral, como decía el filólogo Thomas Kelly Cheyne, pero que se originaba tanto de historias sumerias como la de Emesh y Enten que ya revisamos, como en un hecho descriptivo, a manera de epopeya, del fenómeno conocido como la revolución neolítica:

Aqui el mito de Caín y Abel describe lo que sucedió durante la llamada revolución neolítica, que se caracterizó por un cambio radical en el régimen de vida de la mayoría de los pueblos. Pasaron del nomadismo o seminomadismo al sedentarismo, y, de la recolección y la caza, a la agricultura y a la ganadería. El pastor “asesina” al agricultor porque envidia su producción y su forma de vida y después corre a ocultarse al este del edén. O sea se refugió en Elam, al suroeste de lo que hoy es Irán, donde se desarrolló una civilización paralela, aunque inferior en progreso, a la de los sumerios.

Como podemos ver, existen estas dos alternativas de interpretación o exégesis de este extraño cuento bíblico: una que nos habla sobre la visión sumeria del paso de las estaciones, el verano y el invierno con Emesh y Enten, y la otra que tiene que ver con la representación literaria codificada muy a la usanza de esos tiempos, de manera epopéyica, describiendo el paso de la agricultura a la ganadería, una revolución generalizada en cuanto a los medios de sustento de los pueblos de aquellas épocas.

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