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De la aparente rigidez del paradigma “biológico” del sexo, a la aparente inclusividad de lo «trans»

¿Quién le está pidiendo permiso a quién? ¿las mujeres trans a las mujeres biológicas para integrarse a una identidad femenina biológica? ¿o son las mujeres biológicas pidiendo tregua a las mujeres trans para crear una nueva identidad que tome en cuenta la existencia Histórica de las mujeres trans que han existido─a su manera, sin tanto avance farmacológico o quirúrgico─pero desde nichos separadas? ¿o se trata de dos mundos que luego de miles de años se re-encuentran para, al mismo nivel, integrarse o separarse por completo?

Recientemente ha salido a la luz una noticia que implica la intersección de temáticas polémicas del mundo contemporáneo, esto aprovechando la pausa provocada por el COVID en los Juegos Olímpicos 2021 a celebrarse en Tokio; esta noticia tiene que ver con el anuncio de una postura socialpolítica de corte contemporáneo-global con respecto al sexo por parte del gremio deportivo femenino.

La SWS, Save Women's Sports, una organización que promueve la preservación de un criterio de sexo genético para la admisión a competiciones deportivas para mujeres, se posiciona de la siguiente manera:

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Las normas fijadas en el consenso de 2015, que permiten a los hombres que se identifican como mujeres entrar en las categorías femeninas, son inaceptables. Reducir simplemente los niveles de testosterona durante un año no anula la ventaja masculina sobre las atletas femeninas.

El volumen muscular guarda estrecha relación con la fuerza. (…) Los niveles absolutos de volumen muscular y de fuerza de extensión de las rodillas después de la intervención, todavía favorecen a las mujeres trans. Conclusión: El tratamiento con hormonas de sexo contrario incide notablemente en la fortaleza, tamaño y composición de los músculos en los transexuales. A pesar del notable incremento de la masa muscular y de la fuerza en los hombres trans, tras 12 meses de tratamiento las mujeres trans aún son más fuertes y tienen más masa muscular.

¿Qué ángulos es importante tomar en cuenta para contextualizar este tema?

Recordemos, antes que nada, que este debate corresponde al mundo contemporáneo globalizado, es decir, no representa comunidades originarias ni otro tipo de comunidades que no se estén adscribiendo al discurso global de naciones. Esto anterior no por cuestiones de discriminación sino simplemente porque las comunidades autónomas─sean originarias-autóctonas o no─no toman parte dentro de actividades plenamente globalizadas como los juegos Olímpicos y similares festivales deportivos, y por lo tanto, de lidiar con asuntos de esta índole lo hacen bajo sus propios usos y costumbres y por así decirlo "a puerta cerrada" dentro de sus contextos locales.

Como segundo punto introductorio, recordemos que género y sexo no son la misma categoría. El sexo es un consenso científico que tiene que ver con estudios naturalistas, y más recientemente biológicos y genéticos, con respecto a los modos de reproducción sexuada en la naturaleza, y las implicaciones a nivel de cromosomas, gametos, y la forma de cómo se combinan. El género, por otro lado, representa una abstracción social que no tiene un consenso tan amplio como la categoría sexual dentro de la ciencia, y se aplica a los roles sociales que se cumplen─según cada localidad del planeta─los sexos biológicos.

Con respecto al género y en materia de política mundial, para la Organización de las Naciones Unidas, ONU, el género representa una elección libre, construida individualmente y no dependiente del sexo biológico, y el respeto de esta categoría es también considerado un derecho humano en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Ahora, no todos los países se adscriben a lo que la ONU dice o hace, eso es bien importante. Actualmente existe una minoría teórica que promueve esta idea de la auto-identificación del género y cuenta con su propia comisión dentro de la ONU, sin embargo el bagaje científico que respalda esta postura es ínfimo, además de demasiado reciente como para ser concluyente en algo concreto y el consenso verdaderamente representativo-mayoritario también está ausente.

En Septiembre de 2016, Vitit Muntarbhorn es nombrado Experto Independiente ante la ONU en temas de violencia y discriminación basadas en orientación sexual e identidad de género (Defensor Global LGBT). En Noviembre de 2018─año en que fue sucedido por Victor Madrigal-Borloz en este mismo puesto─Muntarbhorn afirmaba que para la ONU existen 112 géneros distintos.

Por enumerar algunos ejemplos de estas 112 identidades de género podemos encontrar: transgénero, pangénero, trasvesti, hidrogénero, no-binarismo, género fluido, hermafrodita, ginoandro o andrógino, entre muchísimos otros.

El 18 de diciembre de 2008, Francia presentó una declaración sobre orientación sexual e identidad de género ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El artículo 10 de esa declaración dice: “Hacemos un llamado a todos los Estados y mecanismos internacionales relevantes de derechos humanos a que se comprometan con la promoción y protección de los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual e identidad de género”.

El artículo 11 dice: “Urgimos a los Estados a que tomen todas las medidas necesarias, en particular las legislativas o administrativas, para asegurar que la orientación sexual o identidad de género no puedan ser, bajo ninguna circunstancia, la base de sanciones penales, en particular ejecuciones, arrestos o detención”.

Esta resolución no ha complacido para nada a los miembros más conservadores de la organización, como a la Santa Sede, Rusia, China y los miembros de la Conferencia Islámica. Este posicionamiento de Francia se suma a otras previas del 2011, 2014 y 2016, siendo esta última conformada por un grupo nuclear de países Latinoamericanos. El tema de «género y sexo» suele ser sumamente confuso, pues como dice el mismo gobierno de Rino Unido en su sitio web, "suelen considerarse conceptos intercambiables, pero no lo son", algo que también la Organización Mundial de la Salud estipula al diferenciar claramente entre sexo biológico e identidad de género, no obstante noticias como la anterior sobre "respeto a la orientación sexual e identidad de género" de la ONU, suelen concebirse como avances dentro del tema de igualdad de los sexos, pero no es así, las cuestiones de respeto a identidad de género suelen tener que ver más bien con las comunidades transexuales que con la igualdad entre hombres y mujeres biológicas, mientras que el respeto en cuestión de orientación sexual concierne a las comunidades gay, lésbico y bisexuales.

Esto anterior viene por parte de la visión legal a nivel global que propone la ONU en un afán de universalizar las cuestiones de derecho, aunque como vimos existe siempre cierta disención al respecto como con el caso del Vaticano o Rusia, mientras que por otra parte tenemos también una múltiple visión científica al respecto. Dentro de esta visión científica encontramos investigaciones como la encontrada en el sitio oficial de la OMS (Organización Mundial de la Salud):

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Los humanos nacen con 46 cromosomas en 23 pares. Los cromosomas X e Y determinan el sexo de una persona. La mayoría de las mujeres son 46XX y la mayoría de los hombres son 46XY. La investigación sugiere, sin embargo, que en algunos nacimientos por cada mil, algunas personas nacerán con un cromosoma de un solo sexo (45X o 45Y) (monosomías sexuales) y algunas con tres o más cromosomas sexuales (47XXX, 47XYY o 47XXY, etc.) ( polisomías sexuales). Además, algunos hombres nacen 46XX debido a la translocación de una pequeña sección de la región determinante del sexo del cromosoma Y. Del mismo modo, algunas mujeres también nacen 46XY debido a mutaciones en el cromosoma Y.

Claramente, no solo hay mujeres que son XX y hombres que son XY, sino que hay una gama de complementos cromosómicos, equilibrios hormonales y variaciones fenotípicas que determinan el sexo.

Por parte de los libros básicos sobre el Desarrollo Psicosexual así como de Fisiología de la Conducta, encontramos generalmente algo como lo siguiente:

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El sexo del embrión queda determinado en el momento de la fecundación según que el espermatozoide contenga un cromosoma X o un cromosoma Y. Sin embargo, transcurren varias semanas durante la embriogénesis humana sin que existan diferencias evidentes -aún al microscopio electrónico- entre un feto de sexo femenino y uno de sexo masculino. A partir de la expresión del gen SRY en los fetos XY, las futuras gónadas inician una serie de eventos caracterizados por expresión de proteínas, que determinan cambios citológicos, histológicos y funcionales característicos de los testículos. Este evento relativamente temprano en el desarrollo del sexo se denomina determinación sexual, dada su importancia determinante en el resto de los eventos que se suceden luego. Los testículos secretan dos hormonas, hormona anti-Mülleriana y testosterona, cuya acción provoca la masculinización de los esbozos de los órganos genitales internos y externos, que no mostraban hasta entonces diferencias entre los sexos. El proceso de diferenciación de los genitales se denomina diferenciación sexual fetal. Poco se conoce hasta hoy sobre los mecanismos que inducen a las gónadas a tomar el camino ovárico en el feto XX. Es sabido desde hace tiempo, en cambio, que la falta de las hormonas testiculares resulta en la feminización de los genitales internos y externos, independientemente de la existencia o ausencia de ovarios. Estos mismos mecanismos entran en juego una vez más en la pubertad, desencadenando el desarrollo de características sexuales secundarias como los senos o el vello facial.

Podemos ver que, sin duda hasta el momento, el embrión puede tomar dos caminos muy marcados, que vienen siendo más o menos una regla genética en todas las células que se reproduzcan sexualmente: macho o hembra. Es cierto que existe un punto aparentemente intermedio que el consenso científico ha denominado «intersexualidad», la cual hace referencia a anomalías en el desarrollo que llevan al desarrollo de personas con hermafroditismo, síndrome de Turner, síndrome de Klinefelter, entre varias otras posibilidades; es importante dejar claro que estas variaciones se tratan de anomalías que requieren de cuidados especiales, pues no es solo que salgan de la "norma" superficialmente sino que sus implicaciones fisiológicas presentan siempre problemas orgánicos para quienes resultan con este tipo de anomalías en el desarrollo sexual, y no es que por ser «intersexuales» se trate de un tercer sexo biológico, sino que siempre se presenta por una dominancia, anomalía o ausencia de los mismos dos cromosomas sexuales X o Y.

Por poner un ejemplo más claro de esto anterior, una persona con síndrome de Klinefelter tendrá un conjunto cromosómico sexual de XXY, XXXY o incluso XXXXY. Una persona con síndrome de Turner, para empezar será siempre una mujer biológica, pero que en lugar de tener un conjunto XX, portan X0, es decir una ausencia de uno de los dos cromosomas X, aunque en algunos casos pueden tener un X con un X dañado, o con algunas ausencias del segundo X solamente en algunas células. Otro síndrome, llamado XYY o "supermacho" implica siempre a un hombre biológico con un cromosoma Y extra. Y así sucesivamente con otros casos de anomalías de cromosomas sexuales, siempre tienden hacia una hembra biológica o un macho biológico, pero al presentar anomalías no pueden caer dentro de las categorías sexuales normales XX o XY, por lo cual se encuentran en un limbo sexual, llamado intersexualidad.

De esta idea anterior la humanidad ha desarrollado una fuerte doctrina de la "normalidad". Existen interesantes y muy bien recibidas investigaciones al respecto del dimorfismo sexual de todos los sistemas biológicos del ser humano, como los de Simon LeVay, un investigador cuyos resultados han sido incluidos de manera favorable como referencia básica de la materia de Psicofisiología de la Conducta, para la carrera de psicología de la UNAM por ejemplo, así como también las investigaciones de Dick F. Swaab sobre estructuras cerebrales que presentan diferencias según la orientación sexual (ojo, recordemos que «orientación sexual» no es lo mismo que «identidad de género») de læs individuæs. En este artículo podrán encontrar un resumen general de varios resultados a lo largo de los años 90's en adelante.

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Las investigaciones evidencian diferencias sexuales biomorfológicas y funcionales en el cerebro, pero su significado y sus posibles consecuencias aún no son bien conocidos. Un gran obstáculo reside en que la mayor parte de la información disponible proviene de investigaciones en animales, sobre todo roedores, mientras que los pocos datos biomorfológicos estudiados en seres humanos proceden generalmente de estudios necrópsicos.

Muchas de las observaciones son controvertidas; sin embargo, los hallazgos más aceptados muestran diferencias en el cerebro femenino y masculino, por ejemplo, en el tamaño de algunas áreas y núcleos, distinta morfología neuronal y glial, y en los patrones sinápticos en determinadas áreas.

Existe consenso general en las diferencias halladas en el tamaño de algunos núcleos y zonas del cerebro. Se ha encontrado de mayor tamaño en el hombre:

~ el núcleo sexualmente dimórfico del área preóptica (unas cinco veces mayor en el hombre con respecto a la mujer);

~ el componente central del núcleo basal de la estría terminalis;

~ y el segundo y tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior y el núcleo de Onuf de la médula espinal.

Se ha encontrado de mayor tamaño en la mujer:

~ la comisura blanca anterior;

~ el cuerpo calloso (área sagital media, istmo); y

~ la masa intermedia.

Las diferencias biomorfológicas entre los géneros son más manifiestas en el hipotálamo y la corteza. Dado que estas estructuras son esenciales en la respuesta al estrés, la regulación del estado de ánimo y de la conducta, entre otras, los patrones de comportamiento frente al estrés, los trastornos afectivos y los diversos patrones conductuales, deberán mostrar diferencias según el sexo del paciente.

[fin de cita // referencia de cita]> R. Lucero, G. Casali|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 70 Nº 2 Diciembre 2006|página 167

La realidad última se mantiene incierta, ante los resultados prometedores de muchas investigaciones (por ejemplo la propuesta de las varias capas del desarrollo sexual del Dr. Money que pueden revisar aquí), pues si bien las diferencias estructurales entre solamente los sistemas nerviosos centrales de machos y hembras de la especie humana abundan, estos parecerían no determinar los resultados conductuales suficientemente duros como para ser medidos y contrastados con claridad, no obstante ahí están y se asume, por correlaciones fuertes, que algo tienen que representar.

Hasta ahora lo más claro que se puede mencionar en cuanto a dimorfismo sexual sería, por ejemplo, la densidad ósea del macho por sobre de la hembra de la especie; el funcionamiento hormonal hiper-complejo que da como resultado la marcada y evidente diferencia en funciones de ambos "sexos normales" (pero recuerden, que como antes mencione, la normalidad es también cuestión discursiva, contextual, cultural, no una verdad absoluta); la estructura osea y muscular no puede transformarse por completo haciendo uso de hormonas, y solamente por medio de cirugías estéticas modernas de transición pueden llegar a asemejarse al sexo opuesto; la aún obscura─mas innegable─correlación entre la testosterona y los estrógenos con respecto a las conductas de agresividad, determinación, castigo y solidaridad en los seres humanos.

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Se ha señalado que en la mujer existe un predominio funcional del hemisferio izquierdo, mientras que en el hombre predomina el derecho. El hemisferio izquierdo (o dominante) está especializado en el lenguaje, procesamiento de la información, en detalles imaginativos. En contraste, posee muy poco sentido pictórico, geométrico y espacial, capacidades que corresponden al hemisferio derecho. Los hombres realizan mejor que las mujeres las tareas visuoespaciales, y las mujeres llevan a cabo las tareas verbales mejor que los hombres. Los varones superan a las niñas en la capacidad de razonamiento matemático avanzado

[fin de cita // referencia de cita]> H. Casarotti|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 69 Nº 2 Diciembre 2005|página 169
[pie de imagen]> Wikimedia

Estos resultados se basan en su mayoría por observaciones funcionales en tiempo real, de ejecución de tareas con ayuda de técnicas de imagería computarizada como el fMRI o el PET scan. Si bien en general existe un cierto acuerdo en ciertos desempeños más favorables como en el lenguaje en el caso de las mujeres o el de las habilidades visuoespaciales de los hombres, algunas investigaciones ponen más énfasis que otras en la línea divisoria tan marcada, como el artículo citado anteriormente que pone mucho énfasis en esta división.

En fin, las diferencias existen, intentar invisibilizarlas resulta una proeza bastante necia, ya sea al intentar negar sin fundamentos el bagaje científico acumulado hasta el momento o bien intentando "echarlo para abajo" con el argumento de que "investigaciones recientes" han descubierto que el sexo biológico no existe y no es importante sino que es la "identidad de género" la que realmente importa y que esta se aloja dentro de la actividad cerebral y esto determina si es un "cerebro masculino" o un "cerebro femenino" o un "cerebro no binario", y bueno, podríamos seguir con un "tipo" de cerebro por cada uno de los 112 identidades de género que la ONU propone, pero esto es algo verdaderamente ridículo, pues quien intente cuestionar el cuerpo experimental de resultados científicos de siglos con unas cuantas "investigaciones recientes" es claro que no sabe como funciona la ciencia en lo más mínimo, pues no son las "investigaciones recientes" las que marcan nuevos paradigmas sino los «resultados concluyentes» abundantes, con relaciones directas causales, o bien correlacionales abundantes y fuertes, por lo cual no podría insinuarse que las teorías actuales de la biología, las ciencias cognitivas y psicofisiológicas se tratan de un caso al estilo de la negativa dogmática e ignorante de la Iglesia católica romana ante los descubrimientos heliocentristas de Galileo Galilei (por los cuales fue humillado), pues Galileo junto con al menos otros 3 exponentes anteriores a él tenían pruebas y resultados suficientes para defender su teoría heliocéntrica, no un par de "investigaciones recientes" con muchas buenas intenciones pero poca materia que poner sobre la mesa.

No obstante de lo anterior, en la ciencia siempre hay que irse con pasos de plomo, pues como ocurre con la física cuántica y la física tradicional, en las cuales se pueden observar ciertos hechos innegables a grandes rasgos, la teoría aún no termina por aclarar bien a bien el panorama entero, y pretender afirmar de tajo o negar de tajo sería caer en un error grave, que debe sostenerse fuertemente en múltiples resultados concluyentes y no solo en buenos deseos.

¿Pueden las mujeres-trans ser integradas por completo a la identidad y a la comunidad femenina biológica?

Esta pregunta permanece sobre la mesa de discusión alrededor del mundo, específicamente en comunidades urbanas que abrazan lo globalizado. La respuesta aparece de una manera super-compleja.

Para poder comenzar una exploración al respecto me parecería pertinente describir lo más crudamente el panorama actual, sin eufemismos ni apologías, sino partiendo del status-quo funcional actual: el hecho es que partimos de que la identidad femenina es un banderín que actualmente porta exclusivamente la hembra biológica de la especie humana y nadie más. Esto no es una cuestión de mérito, no es que las mujeres biológicas se hayan "ganado" ese banderín, simplemente─y similar a lo que ocurre con el sistema patriarcal en lo político y social─es un fenómeno que se ha ido moldeando desde lo biológico y paralelamente con la Historia y los usos y costumbres: ser hembra humana, lamentablemente se trata más de una condena, no un logro ni una conquista.

Lo más importante de todo esto, es que─a primeras y últimas─es la mujer biológica y sus instituciones voluntarias y orgánicas como lo es el feminismo, las únicas que pueden decidir sobre este tema pues les concierne a su biología y su bienestar general. Alrededor de esta decisión se podrá conversar, debatir o teorizar (como en este artículo) pero nunca con un afán de involucrarse (a menos que sean mujeres las que lo formulen) o tener voz y voto en el asunto.

Obviamente esto también requiere pausar los juicios por un momento y observar desde varios ángulos, obviamente con cierto bagaje histórico sobre Historia Universal así como Historia del Feminismo, y por ejemplo preguntarse ¿Quién le está pidiendo permiso a quién? ¿las mujeres trans a las mujeres biológicas para integrarse a una identidad femenina biológica? ¿o son las mujeres biológicas pidiendo tregua a las mujeres trans para crear una nueva identidad que tome en cuenta la existencia Histórica de las mujeres trans que han existido─a su manera, sin tanto avance farmacológico o quirúrgico─pero desde nichos separadas? ¿o se trata de dos mundos que luego de miles de años se re-encuentran para, al mismo nivel, integrarse o separarse por completo?

Este tema no es superfluo, si bien hay una que otra implicación de bajo riesgo, son muchos más los efectos potencialmente devastadores de borrar por ejemplo la categoría de «sexo biológico» y suplantarla con la de «identidad de género autopercibido». Y aquí es donde regresamos a la noticia que dio inicio a este tema: la implicación de integrar a la mujer-trans con la mujer biológica en ámbitos como los deportes, en específico los deportes de contacto como las artes marciales.

¿Cuáles son las decisiones de alto riesgo con el tema de lo transgénero en los deportes?

Justamente en los deportes no es la "identidad de género" lo que juega un papel protagónico, sino al dura y cruda biología expresada en el fenotipo a nivel físico.

[pie de imagen]> Fallon Fox, peleadora transgénero de MMA

Existen controversias en el mundo de las peleas deportivas con respecto a peleadoras trans combatiendo en las mismas categorías que mujeres biológicas. Tal es el caso de las declaraciones hechas por Ashlee Evans-Smith (entre muchísimas otras de la misma índole), una peleadora de MMA que combatió contra Fallon Fox una combatiente trans que concursa en las ligas femeninas. La entrevista va a resumidas cuentas así:

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E.S: Al final acepté la pelea, por la situación, ella se declaró como trans hasta las semifinales, ninguna de nosotras sabíamos que ella solía ser hombre biológico antes, quizá si yo hubiera sabido desde el inicio que iba a combatir contra ella, sabiendo de antemano su circunstancia específica, en algún momento habría tomado otra decisión sobre si entrar o no al concurso, pero finalmente estaba decidida a ganar, y estaba ya en las semifinales tanto yo como ella cuando ella aclaró su situación biológica, así que bueno, yo decidí continuar.

Entrevistador: Entiendo que has peleado contra hombres en tus entrenamientos, no es algo que te tome por sorpresa, pero en este caso: ¿sentiste a Fox como un cuerpo "más fuerte" en el sentido de que hace dos años aún era biológicamente un hombre?

E.S: Al momento de pelear, en el sentido de fuerza, resistencia y cardio no me sentí avasallada, no creo que ella fuera mejor peleadora que yo, al final yo gané la pelea, no obstante debo decir con toda honestidad que cuando sus golpes aterrizaban en mi cara, sí podía yo sentir una diferencia grande, golpeaba más fuerte incluso que algunos de mis compañeros de entrenamiento, ciertamente sus golpes me cimbraban de una manera que otras mujeres no lo han logrado.

Entrevistador: ¿crees que es justo que ella siga compitiendo contra mujeres biológicas en las mismas ligas?

E.S: Mucha gente malinterpretó el hecho de que yo aceptara pelear contra Fox como una aceptación tácita de mi parte al hecho de que está "bien por mí" que personas en la situación de Fox peleen en ligas femeninas, pero como ya lo dije antes, acepté la pelea por las circunstancias del momento, de haber sabido de inicio que ella, como mujer trans pelearía, yo no habría aceptado, pero bueno ya en el momento a pesar de eso acepté la pelea, resulte victoriosa. No obstante creo firmemente que las mujeres trans deberían tener su propia liga: no deberían pelear en una liga de hombres, pero tampoco deberían pelear en las ligas femeniles, debería formarse una liga trans específicamente para personas trans. Definitivamente sentí que ella tenía ventaja sobre mí en nuestra pelea. Espero la comunidad LGBT no tome mis declaraciones como transfóbicas pues no estoy en contra de lo que Fox ha hecho con su vida, no obstante las mujeres trans sí tienen ventajas por sobre las mujeres biológicas al menos en lo que respecta a los deportes de combate.

[pie de imagen]> Ashlee Evans-Smith en su entrevista acerca de la pelea contra Fallon Fox.

Este caso no es aislado. La situación con Fallon Fox se repitió durante la pelea contra la peleadora Tamikka Brents que es biologicamente mujer, en donde Tamikka expresó lo siguiente:

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He peleado con muchas mujeres y nunca sentí la fuerza que sentí en una pelea como lo hice esa noche. No puedo responder si es porque nació hombre o no, porque no soy médico. Solo puedo decir, nunca me había sentido tan avasallada en mi vida y soy una mujer que me considero bastante más fuerte que el promedio, por derecho propio.

Su agarre era diferente, por lo general podía moverme en los clinch contra otras mujeres, pero no podía moverse en absoluto en el clinch de Fox.

Acerca de Fox, otra peleadora mujer biológica, Ronda Rousey dijo:

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Siento que si pasas por la pubertad como 'hombre', no es algo que puedas revertir … No hay un botón para deshacer eso.

La presidenta de UFC, Dana White, afirmó lo siguiente:

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la estructura ósea es diferente, las manos son más grandes, la mandíbula es más grande, todo es más grande. No creo que alguien que solía ser un hombre y se convirtió en una mujer debería poder luchar contra una mujer.

Por otro lado, Joe Rogan, comediante, exdeportista y comentarista de artes marciales, durante una entrevista dijo lo siguiente:

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Si creen que un hombre que ha vivido como hombre durante 30 años, pero que ha tomado hormonas femeninas durante 2 años resulta igual que una mujer biológica en cuanto a deportes de combate, están dementes.

Porque tenemos una esctructura diferente. Claro que hay diferencias estructurales entre mujeres que resultan hasta cierto grado favorables por sobre otras, por ejemplo las mujeres afroamericanas tienen una densidad ósea mayor que cualquier otra mujer. No obstante, en el caso de mujeres trans, la escructura de la cintura, de los hombros, el tamaño de las manos, en general son muy diferentes.

Incluso el efecto profundo de años y años de testosterona... simplemente...

Existe un artículo sobre una persona especialista en endocrinología que habla sobre todos los puntos que separan a los hombres de las mujeres en términos estructurales que deben ser tomados en cuenta al momento de separar por completo las peleas entre hombres y mujeres. Esta especialista fue llamada transfóbica, ella es tan solo una endocrinóloga, es una mujer de ciencia, está hablando solo sobre la ciencia del tema.

Por ejemplo, esta especialista habló sobre el efecto de los estrógenos, las hormonas femeninas, y su relación con la retención de densidad ósea. Cuando una mujer biológica va creciendo, su densidad ósea es naturalmente más baja que la de los hombres, y conforme pasa el tiempo la mujer suele experimentar cambios hormonales que le llevan a sufrir de osteoporosis, para lo cual les recetan estrógenos, pues estos les ayudan a retener la densidad ósea. Por otro lado, cuando un hombre, con densidad ósea de hombre, realiza su transición para ser mujer, lo que toma son estrógenos, por lo tanto su densidad ósea de hombre no disminuye naturalmente como el de una mujer, sino que se conserva por el tratamiento de estrógeno, resultando en una mujer con densidad ósea de hombre.

También menciona algo muy importante, que es el hecho de que hay hombres biológicos que tienen ventajas físicas por sobre la mayoría de los otros hombres biológicos, y si los deportes llegan a aceptar a una mujer trans que soliera ser uno de estos hombres, que ya si de por sí entre mujeres biológicas y mujeres trans existe una desventaja general, ahora uno de estos hombres con una tremenda ventaja por sobre los hombres comunes transicionara al sexo opuesto, es decir a ser mujeres trans, terminarían atropellando a cualquier mujer biológica con una injusta ventaja ya a niveles absurdos.

Hay diferencias ligeras pero importantes, como la temperatura humana, que de elevarse por un grado o dos puede causar estragos irreversibles en el cuerpo humano, y de esta misma manera, en este caso se trata de cambios que si bien parecen mínimos o "aparentemente" insignificantes, no se les puede restar la importancia que tienen y las posibles repercusiones a futuro que puedan representar si desde un inicio están marcando cierta importancia evidente.

Existen, pues, ámbitos de bajo riesgo como el de la identidad de género y el socialmente por respeto referirse a una mujer trans como "ella" y no como "él", pero también existen ámbitos de alto riesgo los cuales ponen demasiado en tela de juicio y de ponerse necios por ser "políticamente correctas" estamos complicando las cosas innecesariamente a la luz de la biología que es muy contundente físicamente. Pudiendo resolver controversias de manera más práctica, como creando ligas trans, obviamente tomando parte activa en la protección de cuestiones éticas, legales y de buena convivencia que castiguen cualquier acto discriminativo hacia la realidad de las personas trans entre las diferentes ligas, masculinas, femeninas, transfemeninas y transmasculinas, y así procurar la integridad y dignidad moral, física y psicológica de sus participantes.

Debemos tener cuidado con ambos polos del espectro: la trans-exclusión como una "máxima moral", así como también de la trans-inclusión como proselitismo absolutista

Cualquier acto de elevar a universales cualquier tipo de prácticas discriminativas de tal o cual grupo representan una agresión basada en una gran ignorancia del panorama general de las sociedades históricas y la multiculturalidad, tanto si se trata de la práctica de limitar, expulsar, excluir inapropiadamente, como también la práctica aparentemente inocente de "incluirlo todo", u obligar a otros grupos a "aceptar toda diferencia" basándose en una política de vigilancia y castigo ante quien no "tolere todo": cada grupo tiene su autodeterminación, y lo más que se puede hacer es no unirse a esos grupos con características indeseables y simplemente respetarnos mutuamente si es que a pesar de sus diferencias estos grupos no están pretendiendo conquistar o someter al otro, sino vivir tranquilamente bajo sus determinaciones locales, y solamente en caso de que se estén comportando de manera absolutista y dominante, señalarles y detenerles.

Esto último puede tener diferentes caras, me refiero al absolutismo y el expansionismo, por ejemplo, toda tentativa de elevar a leyes en el ámbito político, tanto de cada pueblo, nación, o instancias globalizadas como la ONU, deben ser consideradas como agresiones, es decir, el generar lobby's transnacionales que se obstinen con obligar a otras personas a cambiar sus modos de vida, de un día para otro, sin suficientes pruebas científicas, solamente por un afán comercial o meramente de caprichos dogmáticos─hay que dejarlo bien claro─son agresiones que atentan contra la dignidad humana, como la Inquisición, la "supremacía racial", las dictaduras, u otros ejemplos nefastos, y deben ser detenidos a toda costa, si es que algo hemos aprendido de la Historia y los movimientos totalitarios que tanto daño han hecho.

[pie de imagen]> las visiones anti-científicas, totalitarias, coercitivas no son tolerables

Actualmente existe una cierta tendencia a fomentar el discurso de "las mujeres trans son mujeres", a que si las mujeres biológicas no aceptan a las mujeres trans en sus dinámicas entonces son "trans-fóbicas" y que fomentan de esa manera los crímenes de odio hacia las mujeres trans, la noción absolutamente anti-científica, retrógrada, infantil, de que el "sexo biológico" no existe y que es una invención conceptual colonizador y que por otro lado la categoría buena es la de "identidad autopercibida de género" y que esa representa libertad, y otra serie de creencias que bien podemos calificar fácilmente de dogmáticas puesto que no tienen respaldo alguno en la realidad funcional. Como se puede fácilmente ver desde una postura científica, incluso flexible y abierta al diálogo, estas creencias no tienen fundamento alguno, y sus señalamientos necios de que "investigaciones recientes ya comprobaron que el sexo biológico no existe y lo que existe son cerebros con identidad de género fluído", como ya vimos anteriormente en este artículo, son aberrantes, y nos regresan a los tiempos donde el alma se posicionaba de un cuerpo y el fantasma dentro del cuerpo es el que determina y no así la biología, es decir, nos empuja de regreso directamente al oscurantismo.

Claro que podemos hablar de almas, de espíritu, de voluntad, de seres superiores o un solo ser superior o lo que cada quien guste sentir y hablar, pero intentar elevar esto, sin prueba alguna, a verdades últimas, es un verdadero crimen contra la humanidad y la inteligencia, y obligar a otras personas o comunidades a acatar estos dogmas ya sea por la fuerza física o por la fuerza política y legal también es una amenaza y una falta grave.

Así es como, mientras los elementos de un imperialismo absolutista y fascista (ideas de superioridad étnica o moral, y ansias de hegemonizar mundialmente ideales propios) no estén presentes en el discurso de tal o cual comunidad, simplemente se trata de un ángulo más de ver el mundo, por derecho humano propio, y está muy bien. La inclusividad forzosa no es ni una obligación ni un derecho humano, mientras que la imposición y la conquista violenta bajo discursos de superioridad sí son un crimen contra la humanidad.

Referencias Interesantes:

https://www.ace prensa.com/sociedad deporte/las-atletas-d icen-basta-no-quieren-compe tir-con-transexuales/

https://www.elciudadano.com/fake-news/revelan-la-verdad-sobre-transexual-que-mato-a-mujer-en-pelea-de-artes-marciales-mixtas/10/25/

https://www.wh o.int/genomics/gender/en/ index 1.html?fbclid=Iw AR2U40 mziPsy74HF2vDWic cxp-kbi-TdqkI-1JueiqvN kcmnNhpv0ocxPU

https://scielo.c onicyt.cl/scielo.ph ?script=sci_arttext& pid=S0716-9868200 1000100012

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De la aparente rigidez del paradigma “biológico” del sexo, a la aparente inclusividad de lo «trans»

ciencia cultura

Responsable de nota:
junio 6, 2020 | Sección: ciencia cultura | Artículos sobre: datos sobre la psique humana tanto en lo individual-orgánico como en lo social, temáticas que invitan a la reflexión sobre todo aquello que atañe al erotismo, la sexualidad, y el género, temas sobre las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

¿Quién le está pidiendo permiso a quién? ¿las mujeres trans a las mujeres biológicas para integrarse a una identidad femenina biológica? ¿o son las mujeres biológicas pidiendo tregua a las mujeres trans para crear una nueva identidad que tome en cuenta la existencia Histórica de las mujeres trans que han existido─a su manera, sin tanto avance farmacológico o quirúrgico─pero desde nichos separadas? ¿o se trata de dos mundos que luego de miles de años se re-encuentran para, al mismo nivel, integrarse o separarse por completo?

Recientemente ha salido a la luz una noticia que implica la intersección de temáticas polémicas del mundo contemporáneo, esto aprovechando la pausa provocada por el COVID en los Juegos Olímpicos 2021 a celebrarse en Tokio; esta noticia tiene que ver con el anuncio de una postura socialpolítica de corte contemporáneo-global con respecto al sexo por parte del gremio deportivo femenino.

La SWS, Save Women’s Sports, una organización que promueve la preservación de un criterio de sexo genético para la admisión a competiciones deportivas para mujeres, se posiciona de la siguiente manera:

Las normas fijadas en el consenso de 2015, que permiten a los hombres que se identifican como mujeres entrar en las categorías femeninas, son inaceptables. Reducir simplemente los niveles de testosterona durante un año no anula la ventaja masculina sobre las atletas femeninas.

El volumen muscular guarda estrecha relación con la fuerza. (…) Los niveles absolutos de volumen muscular y de fuerza de extensión de las rodillas después de la intervención, todavía favorecen a las mujeres trans. Conclusión: El tratamiento con hormonas de sexo contrario incide notablemente en la fortaleza, tamaño y composición de los músculos en los transexuales. A pesar del notable incremento de la masa muscular y de la fuerza en los hombres trans, tras 12 meses de tratamiento las mujeres trans aún son más fuertes y tienen más masa muscular.

Necesitas saber esto

Video: Fallon Fox mintió sobre su pasado como hombre biológico para acceder a la liga femenil de MMA. (Este video es marcadamente transfóbico y RSJ no se adscribe en lo absoluto a esa postura intolerante, lamentablemente este es el único video en español al respecto y que cuenta el pasado de Fallon Fox con traducción; revisar a discreción)

¿Qué ángulos es importante tomar en cuenta para contextualizar este tema?

Recordemos, antes que nada, que este debate corresponde al mundo contemporáneo globalizado, es decir, no representa comunidades originarias ni otro tipo de comunidades que no se estén adscribiendo al discurso global de naciones. Esto anterior no por cuestiones de discriminación sino simplemente porque las comunidades autónomas─sean originarias-autóctonas o no─no toman parte dentro de actividades plenamente globalizadas como los juegos Olímpicos y similares festivales deportivos, y por lo tanto, de lidiar con asuntos de esta índole lo hacen bajo sus propios usos y costumbres y por así decirlo “a puerta cerrada” dentro de sus contextos locales.


Como segundo punto introductorio, recordemos que género y sexo no son la misma categoría. El sexo es un consenso científico que tiene que ver con estudios naturalistas, y más recientemente biológicos y genéticos, con respecto a los modos de reproducción sexuada en la naturaleza, y las implicaciones a nivel de cromosomas, gametos, y la forma de cómo se combinan. El género, por otro lado, representa una abstracción social que no tiene un consenso tan amplio como la categoría sexual dentro de la ciencia, y se aplica a los roles sociales que se cumplen─según cada localidad del planeta─los sexos biológicos.

Con respecto al género y en materia de política mundial, para la Organización de las Naciones Unidas, ONU, el género representa una elección libre, construida individualmente y no dependiente del sexo biológico, y el respeto de esta categoría es también considerado un derecho humano en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Ahora, no todos los países se adscriben a lo que la ONU dice o hace, eso es bien importante. Actualmente existe una minoría teórica que promueve esta idea de la auto-identificación del género y cuenta con su propia comisión dentro de la ONU, sin embargo el bagaje científico que respalda esta postura es ínfimo, además de demasiado reciente como para ser concluyente en algo concreto y el consenso verdaderamente representativo-mayoritario también está ausente.

En Septiembre de 2016, Vitit Muntarbhorn es nombrado Experto Independiente ante la ONU en temas de violencia y discriminación basadas en orientación sexual e identidad de género (Defensor Global LGBT). En Noviembre de 2018─año en que fue sucedido por Victor Madrigal-Borloz en este mismo puesto─Muntarbhorn afirmaba que para la ONU existen 112 géneros distintos.

Por enumerar algunos ejemplos de estas 112 identidades de género podemos encontrar: transgénero, pangénero, trasvesti, hidrogénero, no-binarismo, género fluido, hermafrodita, ginoandro o andrógino, entre muchísimos otros.

El 18 de diciembre de 2008, Francia presentó una declaración sobre orientación sexual e identidad de género ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El artículo 10 de esa declaración dice: “Hacemos un llamado a todos los Estados y mecanismos internacionales relevantes de derechos humanos a que se comprometan con la promoción y protección de los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual e identidad de género”.

El artículo 11 dice: “Urgimos a los Estados a que tomen todas las medidas necesarias, en particular las legislativas o administrativas, para asegurar que la orientación sexual o identidad de género no puedan ser, bajo ninguna circunstancia, la base de sanciones penales, en particular ejecuciones, arrestos o detención”.

Esta resolución no ha complacido para nada a los miembros más conservadores de la organización, como a la Santa Sede, Rusia, China y los miembros de la Conferencia Islámica. Este posicionamiento de Francia se suma a otras previas del 2011, 2014 y 2016, siendo esta última conformada por un grupo nuclear de países Latinoamericanos. El tema de «género y sexo» suele ser sumamente confuso, pues como dice el mismo gobierno de Rino Unido en su sitio web, “suelen considerarse conceptos intercambiables, pero no lo son”, algo que también la Organización Mundial de la Salud estipula al diferenciar claramente entre sexo biológico e identidad de género, no obstante noticias como la anterior sobre “respeto a la orientación sexual e identidad de género” de la ONU, suelen concebirse como avances dentro del tema de igualdad de los sexos, pero no es así, las cuestiones de respeto a identidad de género suelen tener que ver más bien con las comunidades transexuales que con la igualdad entre hombres y mujeres biológicas, mientras que el respeto en cuestión de orientación sexual concierne a las comunidades gay, lésbico y bisexuales.

Esto anterior viene por parte de la visión legal a nivel global que propone la ONU en un afán de universalizar las cuestiones de derecho, aunque como vimos existe siempre cierta disención al respecto como con el caso del Vaticano o Rusia, mientras que por otra parte tenemos también una múltiple visión científica al respecto. Dentro de esta visión científica encontramos investigaciones como la encontrada en el sitio oficial de la OMS (Organización Mundial de la Salud):

Los humanos nacen con 46 cromosomas en 23 pares. Los cromosomas X e Y determinan el sexo de una persona. La mayoría de las mujeres son 46XX y la mayoría de los hombres son 46XY. La investigación sugiere, sin embargo, que en algunos nacimientos por cada mil, algunas personas nacerán con un cromosoma de un solo sexo (45X o 45Y) (monosomías sexuales) y algunas con tres o más cromosomas sexuales (47XXX, 47XYY o 47XXY, etc.) ( polisomías sexuales). Además, algunos hombres nacen 46XX debido a la translocación de una pequeña sección de la región determinante del sexo del cromosoma Y. Del mismo modo, algunas mujeres también nacen 46XY debido a mutaciones en el cromosoma Y.

Claramente, no solo hay mujeres que son XX y hombres que son XY, sino que hay una gama de complementos cromosómicos, equilibrios hormonales y variaciones fenotípicas que determinan el sexo.

Por parte de los libros básicos sobre el Desarrollo Psicosexual así como de Fisiología de la Conducta, encontramos generalmente algo como lo siguiente:

El sexo del embrión queda determinado en el momento de la fecundación según que el espermatozoide contenga un cromosoma X o un cromosoma Y. Sin embargo, transcurren varias semanas durante la embriogénesis humana sin que existan diferencias evidentes -aún al microscopio electrónico- entre un feto de sexo femenino y uno de sexo masculino. A partir de la expresión del gen SRY en los fetos XY, las futuras gónadas inician una serie de eventos caracterizados por expresión de proteínas, que determinan cambios citológicos, histológicos y funcionales característicos de los testículos. Este evento relativamente temprano en el desarrollo del sexo se denomina determinación sexual, dada su importancia determinante en el resto de los eventos que se suceden luego. Los testículos secretan dos hormonas, hormona anti-Mülleriana y testosterona, cuya acción provoca la masculinización de los esbozos de los órganos genitales internos y externos, que no mostraban hasta entonces diferencias entre los sexos. El proceso de diferenciación de los genitales se denomina diferenciación sexual fetal. Poco se conoce hasta hoy sobre los mecanismos que inducen a las gónadas a tomar el camino ovárico en el feto XX. Es sabido desde hace tiempo, en cambio, que la falta de las hormonas testiculares resulta en la feminización de los genitales internos y externos, independientemente de la existencia o ausencia de ovarios. Estos mismos mecanismos entran en juego una vez más en la pubertad, desencadenando el desarrollo de características sexuales secundarias como los senos o el vello facial.

Podemos ver que, sin duda hasta el momento, el embrión puede tomar dos caminos muy marcados, que vienen siendo más o menos una regla genética en todas las células que se reproduzcan sexualmente: macho o hembra. Es cierto que existe un punto aparentemente intermedio que el consenso científico ha denominado «intersexualidad», la cual hace referencia a anomalías en el desarrollo que llevan al desarrollo de personas con hermafroditismo, síndrome de Turner, síndrome de Klinefelter, entre varias otras posibilidades; es importante dejar claro que estas variaciones se tratan de anomalías que requieren de cuidados especiales, pues no es solo que salgan de la “norma” superficialmente sino que sus implicaciones fisiológicas presentan siempre problemas orgánicos para quienes resultan con este tipo de anomalías en el desarrollo sexual, y no es que por ser «intersexuales» se trate de un tercer sexo biológico, sino que siempre se presenta por una dominancia, anomalía o ausencia de los mismos dos cromosomas sexuales X o Y.

Por poner un ejemplo más claro de esto anterior, una persona con síndrome de Klinefelter tendrá un conjunto cromosómico sexual de XXY, XXXY o incluso XXXXY. Una persona con síndrome de Turner, para empezar será siempre una mujer biológica, pero que en lugar de tener un conjunto XX, portan X0, es decir una ausencia de uno de los dos cromosomas X, aunque en algunos casos pueden tener un X con un X dañado, o con algunas ausencias del segundo X solamente en algunas células. Otro síndrome, llamado XYY o “supermacho” implica siempre a un hombre biológico con un cromosoma Y extra. Y así sucesivamente con otros casos de anomalías de cromosomas sexuales, siempre tienden hacia una hembra biológica o un macho biológico, pero al presentar anomalías no pueden caer dentro de las categorías sexuales normales XX o XY, por lo cual se encuentran en un limbo sexual, llamado intersexualidad.

De esta idea anterior la humanidad ha desarrollado una fuerte doctrina de la “normalidad”. Existen interesantes y muy bien recibidas investigaciones al respecto del dimorfismo sexual de todos los sistemas biológicos del ser humano, como los de Simon LeVay, un investigador cuyos resultados han sido incluidos de manera favorable como referencia básica de la materia de Psicofisiología de la Conducta, para la carrera de psicología de la UNAM por ejemplo, así como también las investigaciones de Dick F. Swaab sobre estructuras cerebrales que presentan diferencias según la orientación sexual (ojo, recordemos que «orientación sexual» no es lo mismo que «identidad de género») de læs individuæs. En este artículo podrán encontrar un resumen general de varios resultados a lo largo de los años 90’s en adelante.

Las investigaciones evidencian diferencias sexuales biomorfológicas y funcionales en el cerebro, pero su significado y sus posibles consecuencias aún no son bien conocidos. Un gran obstáculo reside en que la mayor parte de la información disponible proviene de investigaciones en animales, sobre todo roedores, mientras que los pocos datos biomorfológicos estudiados en seres humanos proceden generalmente de estudios necrópsicos.

Muchas de las observaciones son controvertidas; sin embargo, los hallazgos más aceptados muestran diferencias en el cerebro femenino y masculino, por ejemplo, en el tamaño de algunas áreas y núcleos, distinta morfología neuronal y glial, y en los patrones sinápticos en determinadas áreas.

Existe consenso general en las diferencias halladas en el tamaño de algunos núcleos y zonas del cerebro. Se ha encontrado de mayor tamaño en el hombre:

~ el núcleo sexualmente dimórfico del área preóptica (unas cinco veces mayor en el hombre con respecto a la mujer);

~ el componente central del núcleo basal de la estría terminalis;

~ y el segundo y tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior y el núcleo de Onuf de la médula espinal.

Se ha encontrado de mayor tamaño en la mujer:

~ la comisura blanca anterior;

~ el cuerpo calloso (área sagital media, istmo); y

~ la masa intermedia.

Las diferencias biomorfológicas entre los géneros son más manifiestas en el hipotálamo y la corteza. Dado que estas estructuras son esenciales en la respuesta al estrés, la regulación del estado de ánimo y de la conducta, entre otras, los patrones de comportamiento frente al estrés, los trastornos afectivos y los diversos patrones conductuales, deberán mostrar diferencias según el sexo del paciente.

R. Lucero, G. Casali|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 70 Nº 2 Diciembre 2006|página 167

La realidad última se mantiene incierta, ante los resultados prometedores de muchas investigaciones (por ejemplo la propuesta de las varias capas del desarrollo sexual del Dr. Money que pueden revisar aquí), pues si bien las diferencias estructurales entre solamente los sistemas nerviosos centrales de machos y hembras de la especie humana abundan, estos parecerían no determinar los resultados conductuales suficientemente duros como para ser medidos y contrastados con claridad, no obstante ahí están y se asume, por correlaciones fuertes, que algo tienen que representar.

Hasta ahora lo más claro que se puede mencionar en cuanto a dimorfismo sexual sería, por ejemplo, la densidad ósea del macho por sobre de la hembra de la especie; el funcionamiento hormonal hiper-complejo que da como resultado la marcada y evidente diferencia en funciones de ambos “sexos normales” (pero recuerden, que como antes mencione, la normalidad es también cuestión discursiva, contextual, cultural, no una verdad absoluta); la estructura osea y muscular no puede transformarse por completo haciendo uso de hormonas, y solamente por medio de cirugías estéticas modernas de transición pueden llegar a asemejarse al sexo opuesto; la aún obscura─mas innegable─correlación entre la testosterona y los estrógenos con respecto a las conductas de agresividad, determinación, castigo y solidaridad en los seres humanos.

Se ha señalado que en la mujer existe un predominio funcional del hemisferio izquierdo, mientras que en el hombre predomina el derecho. El hemisferio izquierdo (o dominante) está especializado en el lenguaje, procesamiento de la información, en detalles imaginativos. En contraste, posee muy poco sentido pictórico, geométrico y espacial, capacidades que corresponden al hemisferio derecho. Los hombres realizan mejor que las mujeres las tareas visuoespaciales, y las mujeres llevan a cabo las tareas verbales mejor que los hombres. Los varones superan a las niñas en la capacidad de razonamiento matemático avanzado

H. Casarotti|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 69 Nº 2 Diciembre 2005|página 169
Wikimedia

Estos resultados se basan en su mayoría por observaciones funcionales en tiempo real, de ejecución de tareas con ayuda de técnicas de imagería computarizada como el fMRI o el PET scan. Si bien en general existe un cierto acuerdo en ciertos desempeños más favorables como en el lenguaje en el caso de las mujeres o el de las habilidades visuoespaciales de los hombres, algunas investigaciones ponen más énfasis que otras en la línea divisoria tan marcada, como el artículo citado anteriormente que pone mucho énfasis en esta división.

En fin, las diferencias existen, intentar invisibilizarlas resulta una proeza bastante necia, ya sea al intentar negar sin fundamentos el bagaje científico acumulado hasta el momento o bien intentando “echarlo para abajo” con el argumento de que “investigaciones recientes” han descubierto que el sexo biológico no existe y no es importante sino que es la “identidad de género” la que realmente importa y que esta se aloja dentro de la actividad cerebral y esto determina si es un “cerebro masculino” o un “cerebro femenino” o un “cerebro no binario”, y bueno, podríamos seguir con un “tipo” de cerebro por cada uno de los 112 identidades de género que la ONU propone, pero esto es algo verdaderamente ridículo, pues quien intente cuestionar el cuerpo experimental de resultados científicos de siglos con unas cuantas “investigaciones recientes” es claro que no sabe como funciona la ciencia en lo más mínimo, pues no son las “investigaciones recientes” las que marcan nuevos paradigmas sino los «resultados concluyentes» abundantes, con relaciones directas causales, o bien correlacionales abundantes y fuertes, por lo cual no podría insinuarse que las teorías actuales de la biología, las ciencias cognitivas y psicofisiológicas se tratan de un caso al estilo de la negativa dogmática e ignorante de la Iglesia católica romana ante los descubrimientos heliocentristas de Galileo Galilei (por los cuales fue humillado), pues Galileo junto con al menos otros 3 exponentes anteriores a él tenían pruebas y resultados suficientes para defender su teoría heliocéntrica, no un par de “investigaciones recientes” con muchas buenas intenciones pero poca materia que poner sobre la mesa.

No obstante de lo anterior, en la ciencia siempre hay que irse con pasos de plomo, pues como ocurre con la física cuántica y la física tradicional, en las cuales se pueden observar ciertos hechos innegables a grandes rasgos, la teoría aún no termina por aclarar bien a bien el panorama entero, y pretender afirmar de tajo o negar de tajo sería caer en un error grave, que debe sostenerse fuertemente en múltiples resultados concluyentes y no solo en buenos deseos.

¿Pueden las mujeres-trans ser integradas por completo a la identidad y a la comunidad femenina biológica?

Esta pregunta permanece sobre la mesa de discusión alrededor del mundo, específicamente en comunidades urbanas que abrazan lo globalizado. La respuesta aparece de una manera super-compleja.

Para poder comenzar una exploración al respecto me parecería pertinente describir lo más crudamente el panorama actual, sin eufemismos ni apologías, sino partiendo del status-quo funcional actual: el hecho es que partimos de que la identidad femenina es un banderín que actualmente porta exclusivamente la hembra biológica de la especie humana y nadie más. Esto no es una cuestión de mérito, no es que las mujeres biológicas se hayan “ganado” ese banderín, simplemente─y similar a lo que ocurre con el sistema patriarcal en lo político y social─es un fenómeno que se ha ido moldeando desde lo biológico y paralelamente con la Historia y los usos y costumbres: ser hembra humana, lamentablemente se trata más de una condena, no un logro ni una conquista.

Lo más importante de todo esto, es que─a primeras y últimas─es la mujer biológica y sus instituciones voluntarias y orgánicas como lo es el feminismo, las únicas que pueden decidir sobre este tema pues les concierne a su biología y su bienestar general. Alrededor de esta decisión se podrá conversar, debatir o teorizar (como en este artículo) pero nunca con un afán de involucrarse (a menos que sean mujeres las que lo formulen) o tener voz y voto en el asunto.

Obviamente esto también requiere pausar los juicios por un momento y observar desde varios ángulos, obviamente con cierto bagaje histórico sobre Historia Universal así como Historia del Feminismo, y por ejemplo preguntarse ¿Quién le está pidiendo permiso a quién? ¿las mujeres trans a las mujeres biológicas para integrarse a una identidad femenina biológica? ¿o son las mujeres biológicas pidiendo tregua a las mujeres trans para crear una nueva identidad que tome en cuenta la existencia Histórica de las mujeres trans que han existido─a su manera, sin tanto avance farmacológico o quirúrgico─pero desde nichos separadas? ¿o se trata de dos mundos que luego de miles de años se re-encuentran para, al mismo nivel, integrarse o separarse por completo?

Este tema no es superfluo, si bien hay una que otra implicación de bajo riesgo, son muchos más los efectos potencialmente devastadores de borrar por ejemplo la categoría de «sexo biológico» y suplantarla con la de «identidad de género autopercibido». Y aquí es donde regresamos a la noticia que dio inicio a este tema: la implicación de integrar a la mujer-trans con la mujer biológica en ámbitos como los deportes, en específico los deportes de contacto como las artes marciales.

¿Cuáles son las decisiones de alto riesgo con el tema de lo transgénero en los deportes?

Justamente en los deportes no es la “identidad de género” lo que juega un papel protagónico, sino al dura y cruda biología expresada en el fenotipo a nivel físico.

Fallon Fox, peleadora transgénero de MMA

Existen controversias en el mundo de las peleas deportivas con respecto a peleadoras trans combatiendo en las mismas categorías que mujeres biológicas. Tal es el caso de las declaraciones hechas por Ashlee Evans-Smith (entre muchísimas otras de la misma índole), una peleadora de MMA que combatió contra Fallon Fox una combatiente trans que concursa en las ligas femeninas. La entrevista va a resumidas cuentas así:

E.S: Al final acepté la pelea, por la situación, ella se declaró como trans hasta las semifinales, ninguna de nosotras sabíamos que ella solía ser hombre biológico antes, quizá si yo hubiera sabido desde el inicio que iba a combatir contra ella, sabiendo de antemano su circunstancia específica, en algún momento habría tomado otra decisión sobre si entrar o no al concurso, pero finalmente estaba decidida a ganar, y estaba ya en las semifinales tanto yo como ella cuando ella aclaró su situación biológica, así que bueno, yo decidí continuar.

Entrevistador: Entiendo que has peleado contra hombres en tus entrenamientos, no es algo que te tome por sorpresa, pero en este caso: ¿sentiste a Fox como un cuerpo “más fuerte” en el sentido de que hace dos años aún era biológicamente un hombre?

E.S: Al momento de pelear, en el sentido de fuerza, resistencia y cardio no me sentí avasallada, no creo que ella fuera mejor peleadora que yo, al final yo gané la pelea, no obstante debo decir con toda honestidad que cuando sus golpes aterrizaban en mi cara, sí podía yo sentir una diferencia grande, golpeaba más fuerte incluso que algunos de mis compañeros de entrenamiento, ciertamente sus golpes me cimbraban de una manera que otras mujeres no lo han logrado.

Entrevistador: ¿crees que es justo que ella siga compitiendo contra mujeres biológicas en las mismas ligas?

E.S: Mucha gente malinterpretó el hecho de que yo aceptara pelear contra Fox como una aceptación tácita de mi parte al hecho de que está “bien por mí” que personas en la situación de Fox peleen en ligas femeninas, pero como ya lo dije antes, acepté la pelea por las circunstancias del momento, de haber sabido de inicio que ella, como mujer trans pelearía, yo no habría aceptado, pero bueno ya en el momento a pesar de eso acepté la pelea, resulte victoriosa. No obstante creo firmemente que las mujeres trans deberían tener su propia liga: no deberían pelear en una liga de hombres, pero tampoco deberían pelear en las ligas femeniles, debería formarse una liga trans específicamente para personas trans. Definitivamente sentí que ella tenía ventaja sobre mí en nuestra pelea. Espero la comunidad LGBT no tome mis declaraciones como transfóbicas pues no estoy en contra de lo que Fox ha hecho con su vida, no obstante las mujeres trans sí tienen ventajas por sobre las mujeres biológicas al menos en lo que respecta a los deportes de combate.

Ashlee Evans-Smith en su entrevista acerca de la pelea contra Fallon Fox.

Este caso no es aislado. La situación con Fallon Fox se repitió durante la pelea contra la peleadora Tamikka Brents que es biologicamente mujer, en donde Tamikka expresó lo siguiente:

He peleado con muchas mujeres y nunca sentí la fuerza que sentí en una pelea como lo hice esa noche. No puedo responder si es porque nació hombre o no, porque no soy médico. Solo puedo decir, nunca me había sentido tan avasallada en mi vida y soy una mujer que me considero bastante más fuerte que el promedio, por derecho propio.

Su agarre era diferente, por lo general podía moverme en los clinch contra otras mujeres, pero no podía moverse en absoluto en el clinch de Fox.

Acerca de Fox, otra peleadora mujer biológica, Ronda Rousey dijo:

Siento que si pasas por la pubertad como ‘hombre’, no es algo que puedas revertir … No hay un botón para deshacer eso.

La presidenta de UFC, Dana White, afirmó lo siguiente:

la estructura ósea es diferente, las manos son más grandes, la mandíbula es más grande, todo es más grande. No creo que alguien que solía ser un hombre y se convirtió en una mujer debería poder luchar contra una mujer.

Por otro lado, Joe Rogan, comediante, exdeportista y comentarista de artes marciales, durante una entrevista dijo lo siguiente:

Si creen que un hombre que ha vivido como hombre durante 30 años, pero que ha tomado hormonas femeninas durante 2 años resulta igual que una mujer biológica en cuanto a deportes de combate, están dementes.

Porque tenemos una esctructura diferente. Claro que hay diferencias estructurales entre mujeres que resultan hasta cierto grado favorables por sobre otras, por ejemplo las mujeres afroamericanas tienen una densidad ósea mayor que cualquier otra mujer. No obstante, en el caso de mujeres trans, la escructura de la cintura, de los hombros, el tamaño de las manos, en general son muy diferentes.

Incluso el efecto profundo de años y años de testosterona… simplemente…

Existe un artículo sobre una persona especialista en endocrinología que habla sobre todos los puntos que separan a los hombres de las mujeres en términos estructurales que deben ser tomados en cuenta al momento de separar por completo las peleas entre hombres y mujeres. Esta especialista fue llamada transfóbica, ella es tan solo una endocrinóloga, es una mujer de ciencia, está hablando solo sobre la ciencia del tema.

Por ejemplo, esta especialista habló sobre el efecto de los estrógenos, las hormonas femeninas, y su relación con la retención de densidad ósea. Cuando una mujer biológica va creciendo, su densidad ósea es naturalmente más baja que la de los hombres, y conforme pasa el tiempo la mujer suele experimentar cambios hormonales que le llevan a sufrir de osteoporosis, para lo cual les recetan estrógenos, pues estos les ayudan a retener la densidad ósea. Por otro lado, cuando un hombre, con densidad ósea de hombre, realiza su transición para ser mujer, lo que toma son estrógenos, por lo tanto su densidad ósea de hombre no disminuye naturalmente como el de una mujer, sino que se conserva por el tratamiento de estrógeno, resultando en una mujer con densidad ósea de hombre.

También menciona algo muy importante, que es el hecho de que hay hombres biológicos que tienen ventajas físicas por sobre la mayoría de los otros hombres biológicos, y si los deportes llegan a aceptar a una mujer trans que soliera ser uno de estos hombres, que ya si de por sí entre mujeres biológicas y mujeres trans existe una desventaja general, ahora uno de estos hombres con una tremenda ventaja por sobre los hombres comunes transicionara al sexo opuesto, es decir a ser mujeres trans, terminarían atropellando a cualquier mujer biológica con una injusta ventaja ya a niveles absurdos.

Hay diferencias ligeras pero importantes, como la temperatura humana, que de elevarse por un grado o dos puede causar estragos irreversibles en el cuerpo humano, y de esta misma manera, en este caso se trata de cambios que si bien parecen mínimos o “aparentemente” insignificantes, no se les puede restar la importancia que tienen y las posibles repercusiones a futuro que puedan representar si desde un inicio están marcando cierta importancia evidente.

Existen, pues, ámbitos de bajo riesgo como el de la identidad de género y el socialmente por respeto referirse a una mujer trans como “ella” y no como “él”, pero también existen ámbitos de alto riesgo los cuales ponen demasiado en tela de juicio y de ponerse necios por ser “políticamente correctas” estamos complicando las cosas innecesariamente a la luz de la biología que es muy contundente físicamente. Pudiendo resolver controversias de manera más práctica, como creando ligas trans, obviamente tomando parte activa en la protección de cuestiones éticas, legales y de buena convivencia que castiguen cualquier acto discriminativo hacia la realidad de las personas trans entre las diferentes ligas, masculinas, femeninas, transfemeninas y transmasculinas, y así procurar la integridad y dignidad moral, física y psicológica de sus participantes.

Debemos tener cuidado con ambos polos del espectro: la trans-exclusión como una “máxima moral”, así como también de la trans-inclusión como proselitismo absolutista

Cualquier acto de elevar a universales cualquier tipo de prácticas discriminativas de tal o cual grupo representan una agresión basada en una gran ignorancia del panorama general de las sociedades históricas y la multiculturalidad, tanto si se trata de la práctica de limitar, expulsar, excluir inapropiadamente, como también la práctica aparentemente inocente de “incluirlo todo”, u obligar a otros grupos a “aceptar toda diferencia” basándose en una política de vigilancia y castigo ante quien no “tolere todo”: cada grupo tiene su autodeterminación, y lo más que se puede hacer es no unirse a esos grupos con características indeseables y simplemente respetarnos mutuamente si es que a pesar de sus diferencias estos grupos no están pretendiendo conquistar o someter al otro, sino vivir tranquilamente bajo sus determinaciones locales, y solamente en caso de que se estén comportando de manera absolutista y dominante, señalarles y detenerles.

Esto último puede tener diferentes caras, me refiero al absolutismo y el expansionismo, por ejemplo, toda tentativa de elevar a leyes en el ámbito político, tanto de cada pueblo, nación, o instancias globalizadas como la ONU, deben ser consideradas como agresiones, es decir, el generar lobby’s transnacionales que se obstinen con obligar a otras personas a cambiar sus modos de vida, de un día para otro, sin suficientes pruebas científicas, solamente por un afán comercial o meramente de caprichos dogmáticos─hay que dejarlo bien claro─son agresiones que atentan contra la dignidad humana, como la Inquisición, la “supremacía racial”, las dictaduras, u otros ejemplos nefastos, y deben ser detenidos a toda costa, si es que algo hemos aprendido de la Historia y los movimientos totalitarios que tanto daño han hecho.

las visiones anti-científicas, totalitarias, coercitivas no son tolerables

Actualmente existe una cierta tendencia a fomentar el discurso de “las mujeres trans son mujeres”, a que si las mujeres biológicas no aceptan a las mujeres trans en sus dinámicas entonces son “trans-fóbicas” y que fomentan de esa manera los crímenes de odio hacia las mujeres trans, la noción absolutamente anti-científica, retrógrada, infantil, de que el “sexo biológico” no existe y que es una invención conceptual colonizador y que por otro lado la categoría buena es la de “identidad autopercibida de género” y que esa representa libertad, y otra serie de creencias que bien podemos calificar fácilmente de dogmáticas puesto que no tienen respaldo alguno en la realidad funcional. Como se puede fácilmente ver desde una postura científica, incluso flexible y abierta al diálogo, estas creencias no tienen fundamento alguno, y sus señalamientos necios de que “investigaciones recientes ya comprobaron que el sexo biológico no existe y lo que existe son cerebros con identidad de género fluído”, como ya vimos anteriormente en este artículo, son aberrantes, y nos regresan a los tiempos donde el alma se posicionaba de un cuerpo y el fantasma dentro del cuerpo es el que determina y no así la biología, es decir, nos empuja de regreso directamente al oscurantismo.

Claro que podemos hablar de almas, de espíritu, de voluntad, de seres superiores o un solo ser superior o lo que cada quien guste sentir y hablar, pero intentar elevar esto, sin prueba alguna, a verdades últimas, es un verdadero crimen contra la humanidad y la inteligencia, y obligar a otras personas o comunidades a acatar estos dogmas ya sea por la fuerza física o por la fuerza política y legal también es una amenaza y una falta grave.

Así es como, mientras los elementos de un imperialismo absolutista y fascista (ideas de superioridad étnica o moral, y ansias de hegemonizar mundialmente ideales propios) no estén presentes en el discurso de tal o cual comunidad, simplemente se trata de un ángulo más de ver el mundo, por derecho humano propio, y está muy bien. La inclusividad forzosa no es ni una obligación ni un derecho humano, mientras que la imposición y la conquista violenta bajo discursos de superioridad sí son un crimen contra la humanidad.

Referencias Interesantes:

https://www.ace prensa.com/sociedad deporte/las-atletas-d icen-basta-no-quieren-compe tir-con-transexuales/

https://www.elciudadano.com/fake-news/revelan-la-verdad-sobre-transexual-que-mato-a-mujer-en-pelea-de-artes-marciales-mixtas/10/25/

https://www.wh o.int/genomics/gender/en/ index 1.html?fbclid=Iw AR2U40 mziPsy74HF2vDWic cxp-kbi-TdqkI-1JueiqvN kcmnNhpv0ocxPU

https://scielo.c onicyt.cl/scielo.ph ?script=sci_arttext& pid=S0716-9868200 1000100012

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¿Se estará exagerando al decir que el transfeminismo va por conquistar “todo el planeta”? me encantaría estar exagerando, pero no: la coyuntura farma-queer-trans-feministaliberal está echando la casa por la ventana con tal de lograr una supremacía y representatividad político-legal en cada país del mundo ¿suena a conspiración? quizás

La creación cotidiana de la Cultura

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noviembre 26, 2019 | Sección: ciencia cultura | Artículos sobre: datos sobre la psique humana tanto en lo individual-orgánico como en lo social, temas sobre las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

La creación cotidiana de la Cultura

La cultura no es solamente datos acumulados con respecto a las creencias de moda o las creencias “clásicas”, la cultura es una herramienta de supervivencia y debe ser tomada con ese nivel de importancia.

El ser humano: ¿bueno o malo por naturaleza?

ciencia cultura

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febrero 21, 2020 | Sección: ciencia cultura | Artículos sobre: datos sobre la psique humana tanto en lo individual-orgánico como en lo social, temas sobre las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

El ser humano: ¿bueno o malo por naturaleza?

El respeto a la vida, el fomento de la solidaridad, el uso de violencia solo para defender la vida, son algunos ejemplos de estos puntos comunes interculturales que representan “lo bueno”. Mientras que el uso desmedido de la violencia, el constante estado de asedio sin paz, el estado de ingobernabilidad interior (en el sentido de caos total), son nociones de “lo malo”.

¡Haz que otras personas se enteren!

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