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De la aparente rigidez del paradigma “biológico” del sexo, a la inclusividad de lo «trans» en los discursos comunes

¿Quién le está pidiendo permiso a quién? ¿las mujeres trans a las mujeres biológicas para integrarse a una identidad femenina biológica? ¿o son las mujeres biológicas pidiendo tregua a las mujeres trans para crear una nueva identidad integral que tome en cuenta la existencia Histórica de las mujeres trans que han existido─a su manera, sin tanto avance farmacológico o quirúrgico que en el pasado no existía─desde antes incluso que la Historia escrita, a la par de la mujer biológica? ¿o se trata de dos mundos que luego de miles de años se re-encuentran para, al mismo nivel, integrarse o separarse por completo?

Recientemente ha salido la luz una noticia que conlleva la intersección de temáticas muy polémicas en el mundo actual, esto aprovechando la pausa provocada por el COVID en los Juegos Olímpicos 2021 a celebrarse en Tokio. Dicha noticia tiene que ver con la anunciación de una postura político-sexual por parte de un gremio deportivo de una facción del discurso femenino que cuenta con una representación -más incidental que estandarizada o institucionalizada- a nivel mundial en diferentes comunidades: sobre todo comunidades urbanas.

La SWS, Save Women's Sports, una organización que promueve la preservación de un criterio de sexo genético para la admisión a competiciones deportivas para mujeres.

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Las normas fijadas en el consenso de 2015, que permiten a los hombres que se identifican como mujeres entrar en las categorías femeninas, son inaceptables. Reducir simplemente los niveles de testosterona durante un año no anula la ventaja masculina sobre las atletas femeninas.

El volumen muscular guarda estrecha relación con la fuerza. (…) Los niveles absolutos de volumen muscular y de fuerza de extensión de las rodillas después de la intervención, todavía favorecen a las mujeres trans. Conclusión: El tratamiento con hormonas de sexo contrario incide notablemente en la fortaleza, tamaño y composición de los músculos en los transexuales. A pesar del notable incremento de la masa muscular y de la fuerza en los hombres trans, tras 12 meses de tratamiento las mujeres trans aún son más fuertes y tienen más masa muscular.

¿Qué ángulos podemos tomar de manera introductoria para contextualizar este tema?

Para la Organización de las Naciones Unidas, ONU, el género representa una elección libre, construida individualmente y no dependiente del sexo biológico, y es también considerado un derecho humano en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

En Septiembre de 2016, Vitit Muntarbhorn es nombrado Experto Independiente ante la ONU en temas de violencia y discriminación basadas en orientación sexual e identidad de género (Defensor Global LGBT). En Noviembre de 2018, año en que fue sucedido por Victor Madrigal-Borloz en este mismo puesto, Muntarbhorn afirma que para la ONU existen 112 géneros distintos.

Por enumerar algunos ejemplos de estas 112 identidades de género podemos encontrar: transgénero, pangénero, trasvesti, hidrogénero, no-binarismo, género fluido, hermafrodita, ginoandro o andrógino, entre otros.

El 18 de diciembre de 2008, Francia presentó una declaración sobre orientación sexual e identidad de género ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El artículo 10 dice: “Hacemos un llamado a todos los Estados y mecanismos internacionales relevantes de derechos humanos a que se comprometan con la promoción y protección de los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual e identidad de género”.

El artículo 11 dice: “Urgimos a los Estados a que tomen todas las medidas necesarias, en particular las legislativas o administrativas, para asegurar que la orientación sexual o identidad de género no puedan ser, bajo ninguna circunstancia, la base de sanciones penales, en particular ejecuciones, arrestos o detención”.

Esta resolución no ha complacido para nada a los miembros más conservadores de la organización, como a la Santa Sede, Rusia, China y los miembros de la Conferencia Islámica.

Esto anterior viene por parte de la visión legal a nivel global que propone la ONU en un afán de universalizar las cuestiones de derecho, aunque como vimos existe siempre cierta disención al respecto como con el caso del Vaticano o Rusia, mientras que por otra parte tenemos también una múltiple visión científica al respecto. Dentro de esta visión científica encontramos investigaciones como la encontrada en el sitio oficial de la OMS (Organización Mundial de la Salud):

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Los humanos nacen con 46 cromosomas en 23 pares. Los cromosomas X e Y determinan el sexo de una persona. La mayoría de las mujeres son 46XX y la mayoría de los hombres son 46XY. La investigación sugiere, sin embargo, que en algunos nacimientos por cada mil, algunas personas nacerán con un cromosoma de un solo sexo (45X o 45Y) (monosomías sexuales) y algunas con tres o más cromosomas sexuales (47XXX, 47XYY o 47XXY, etc.) ( polisomías sexuales). Además, algunos hombres nacen 46XX debido a la translocación de una pequeña sección de la región determinante del sexo del cromosoma Y. Del mismo modo, algunas mujeres también nacen 46XY debido a mutaciones en el cromosoma Y.

Claramente, no solo hay mujeres que son XX y hombres que son XY, sino que hay una gama de complementos cromosómicos, equilibrios hormonales y variaciones fenotípicas que determinan el sexo.

Por parte de los libros básicos sobre el Desarrollo Psicosexual así como de Fisiología de la Conducta, encontramos generalmente algo como lo siguiente:

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El sexo del embrión queda determinado en el momento de la fecundación según que el espermatozoide contenga un cromosoma X o un cromosoma Y. Sin embargo, transcurren varias semanas durante la embriogénesis humana sin que existan diferencias evidentes -aún al microscopio electrónico- entre un feto de sexo femenino y uno de sexo masculino. A partir de la expresión del gen SRY en los fetos XY, las futuras gónadas inician una serie de eventos caracterizados por expresión de proteínas, que determinan cambios citológicos, histológicos y funcionales característicos de los testículos. Este evento relativamente temprano en el desarrollo del sexo se denomina determinación sexual, dada su importancia determinante en el resto de los eventos que se suceden luego. Los testículos secretan dos hormonas, hormona anti-Mülleriana y testosterona, cuya acción provoca la masculinización de los esbozos de los órganos genitales internos y externos, que no mostraban hasta entonces diferencias entre los sexos. El proceso de diferenciación de los genitales se denomina diferenciación sexual fetal. Poco se conoce hasta hoy sobre los mecanismos que inducen a las gónadas a tomar el camino ovárico en el feto XX. Es sabido desde hace tiempo, en cambio, que la falta de las hormonas testiculares resulta en la feminización de los genitales internos y externos, independientemente de la existencia o ausencia de ovarios. Estos mismos mecanismos entran en juego una vez más en la pubertad, desencadenando el desarrollo de características sexuales secundarias como los senos o el vello facial.

Podemos ver que, sin duda hasta el momento, el embrión puede tomar dos caminos, que vienen siendo más o menos una regla genética en todas las células que se reproduzcan sexualmente: macho o hembra.

De esta idea anterior la humanidad ha desarrollado una fuerte doctrina de la "normalidad", no obstante, la normalidad puede no ser exactamente como nos la han pintado por años. Pero de esto nos ocuparemos en otra ocasión.

Existen interesantes, y muy bien recibidas, investigaciones al respecto del dimorfismo sexual de todos los sistemas biológicos del ser humano, como los de Simon LeVay, un investigador cuyos resultados han sido incluidos de manera favorable en libros básicos de Psicofisiología de la Conducta que son recetados de base para la carrera de psicología de la UNAM por ejemplo, así como las investigaciones de Dick F. Swaab también sobre estructuras cerebrales que presentan diferencias según la orientación sexual de læs individuæs. En este artículo podrán encontrar un resumen general de varios resultados a lo largo de los años 90's en adelante.

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Las investigaciones evidencian diferencias sexuales biomorfológicas y funcionales en el cerebro, pero su significado y sus posibles consecuencias aún no son bien conocidos. Un gran obstáculo reside en que la mayor parte de la información disponible proviene de investigaciones en animales, sobre todo roedores, mientras que los pocos datos biomorfológicos estudiados en seres humanos proceden generalmente de estudios necrópsicos.

Muchas de las observaciones son controvertidas; sin embargo, los hallazgos más aceptados muestran diferencias en el cerebro femenino y masculino, por ejemplo, en el tamaño de algunas áreas y núcleos, distinta morfología neuronal y glial, y en los patrones sinápticos en determinadas áreas.

Existe consenso general en las diferencias halladas en el tamaño de algunos núcleos y zonas del cerebro. Se ha encontrado de mayor tamaño en el hombre:

~ el núcleo sexualmente dimórfico del área preóptica (unas cinco veces mayor en el hombre con respecto a la mujer);

~ el componente central del núcleo basal de la estría terminalis;

~ y el segundo y tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior y el núcleo de Onuf de la médula espinal.

Se ha encontrado de mayor tamaño en la mujer:

~ la comisura blanca anterior;

~ el cuerpo calloso (área sagital media, istmo); y

~ la masa intermedia.

Las diferencias biomorfológicas entre los géneros son más manifiestas en el hipotálamo y la corteza. Dado que estas estructuras son esenciales en la respuesta al estrés, la regulación del estado de ánimo y de la conducta, entre otras, los patrones de comportamiento frente al estrés, los trastornos afectivos y los diversos patrones conductuales, deberán mostrar diferencias según el sexo del paciente.

[fin de cita // referencia de cita]> R. Lucero, G. Casali|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 70 Nº 2 Diciembre 2006|página 167

La realidad última se mantiene incierta, ante los resultados prometedores de muchas investigaciones (por ejemplo la propuesta de las varias capas del desarrollo sexual del Dr. Money que pueden revisar aquí), pues si bien las diferencias estructurales entre solamente los sistemas nerviosos centrales de machos y hembras de la especie humana abundan, estos parecerían no determinar los resultados conductuales suficientemente duros como para ser medidos y contrastados con claridad, no obstante ahí están y se asume que algo tienen que representar.

Hasta ahora lo más claro que se puede mencionar en cuanto a dimorfismo sexual sería, por ejemplo, la densidad ósea del macho por sobre de la hembra de la especie; el funcionamiento hormonal hiper-complejo que da como resultado la marcada y evidente diferencia en funciones de ambos "sexos normales" (pero recuerden, que como antes mencione, la normalidad es también cuestión discursiva, contextual, cultural, no una verdad absoluta); la estructura osea y muscular que difícilmente puede transformarse por completo incluso haciendo uso de hormonas y cirugías modernas de transición; la aún obscura, mas innegable, correlación entre la testosterona y los estrógenos con respecto a las conductas de agresividad, determinación, castigo y solidaridad en los seres humanos.

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Se ha señalado que en la mujer existe un predominio funcional del hemisferio izquierdo, mientras que en el hombre predomina el derecho. El hemisferio izquierdo (o dominante) está especializado en el lenguaje, procesamiento de la información, en detalles imaginativos. En contraste, posee muy poco sentido pictórico, geométrico y espacial, capacidades que corresponden al hemisferio derecho. Los hombres realizan mejor que las mujeres las tareas visuoespaciales, y las mujeres llevan a cabo las tareas verbales mejor que los hombres. Los varones superan a las niñas en la capacidad de razonamiento matemático avanzado

[fin de cita // referencia de cita]> H. Casarotti|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 69 Nº 2 Diciembre 2005|página 169
[pie de imagen]> Wikimedia

Estos resultados se basan mucho en observaciones funcionales en tiempo real de ejecución de tareas con ayuda de técnicas de imagería computarizada como el fMRI o el PET scan. Si bien en general existe un cierto acuerdo en ciertos desempeños más favorables como en el lenguaje en el caso de las mujeres o el de las habilidades visuoespaciales de los hombres, algunas investigaciones ponen más énfasis que otras en la línea divisoria tan marcada, como el artículo citado anteriormente que pone mucho énfasis en esta división. En fin, las diferencias existen, intentar invisibilizarlas resulta una proeza bastante necia, no obstante hay que irse con pasos de plomo pues como ocurre con la física cuántica y la física tradicional, en las cuales se pueden observar ciertos hechos innegables a grandes rasgos, la teoría aún no termina por aclarar bien a bien el panorama entero, y pretender afirmar de tajo o negar de tajo sería caer en un error grave, pues hablamos de vidas humanas y dinámicas sociales delicadas.

¿Pueden las mujeres-trans ser integradas por completo a la identidad y a la comunidad femenina biológica?

Esta pregunta permanece sobre la mesa de discusión alrededor del mundo, específicamente en comunidades urbanas que abrazan lo globalizado. La respuesta aparece de manera super compleja. Para poder comenzar un diálogo al respecto me parecería pertinente describir lo más crudamente el panorama actual, sin eufemismos ni aplogías, sino partiendo del status-quo funcional actual: el hecho es que partimos del hecho de que la identidad femenina es un banderín que actualmente porta exclusivamente la hembra biológica de la especie humana y nadie más. Esto no es una cuestión de mérito, no es que las mujeres biológicas se hayan "ganado" ese banderín, simplemente, similar a lo que ocurre con el patriarcado social, es un fenómeno que se fue moldeando junto con la Historia y los usos y costumbres, sobre todo del mundo occidental: se trata más de una condena, o un estatus circunstancial al desarrollo histórico más que de un logro o una conquista.

Entonces, temas como la identidad de género o la identidad sexual, que son cosas diferentes, sí pueden pasar sin mucho problema de inicio (y se debe subrayar bien el "de inicio") la aduana de las prácticas de bajo riesgo, es decir, mientras que los temas sociales de identidad pueden ser resueltos sobre la marcha y de hecho son la responsabilidad no de la comunidad masculina en general (dentro del contexto globalizado solamente) sino de las comunidades femeninas "biológicas" por así llamarlas (partiendo del supuesto del banderín generacional que mencionaba anteriormente): son ellas las mujeres biológicas las que decidirán si las integran, a las mujeres trans, en cuestiones de identidades socialmente construídas, y son ellas las que tendrán que mantener la evaluación, año con año, década con década, para decidir a donde virar el timón de la cultura, la identidad cultural y demás temas de la colectividad; es por esto que mencionaba el subrayar bien ese "de inicio" que comentaba, pues con el tiempo solamente se irán encontrando nuevos retos, o no, pero eso solo el tiempo lo decide.

Obviamente esto también requiere pausar los juicios por un momento y observar desde varios ángulos. Por ejemplo preguntarse ¿Quién le está pidiendo permiso a quién? ¿las mujeres trans a las mujeres biológicas para integrarse a una identidad femenina biológica? ¿o son las mujeres biológicas pidiendo tregua a las mujeres trans para crear una nueva identidad integral que tome en cuenta la existencia Histórica de las mujeres trans que han existido─a su manera, sin tanto avance farmacológico o quirúrgico que en el pasado no existía─desde antes incluso que la Historia escrita, a la par de la mujer biológica? ¿o se trata de dos mundos que luego de miles de años se re-encuentran para, al mismo nivel, integrarse o separarse por completo?

Si bien es cierto que existen decisiones iniciales de bajo riesgo, existen también decisiones de alto riesgo en donde -en mi opinión- sería pertinente integrar muchas visiones de diversas comunidades (incluyendo la masculina, sólo hasta cierto grado, para nada como jueces últimos sino como coolaboradores), y ya no solamente urbanas y coptadas por la globalización, sino también de comunidades pre-urbanas que aún subsisten en este planeta y que tienen una historia de prácticas de sexualidad y género milenarias con respecto a lo transgénero, como al comunidad muxe en Oaxaca por mencionar un ejemplo.

¿Cuáles son las decisiones de alto riesgo en este tema de lo transgénero?

Justamente vienen siendo las que atañen a los deportes, en donde no es solamente lo identitario lo que juega un rol principal, sino al dura y cruda biología expresada en los fenotipos.

[pie de imagen]> Fallon Fox, peleadora transgénero de MMA

Pongamos como ejemplo el deporte de contacto. Existen controversias en el mundo de las peleas deportivas con respecto a peleadoras trans combatiendo en las mismas categorías que mujeres biológicas. Tal es el caso de las declaraciones hechas por Ashlee Evans-Smith, una peleadora de MMA que combatió contra Fallon Fox una combatiente trans que concursa en las ligas femeninas. La entrevista va a resumidas cuentas así:

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E.S: Al final acepté la pelea, por la situación, ella se declaró como trans hasta las semifinales, ninguna de nosotras sabíamos que ella solía ser hombre biológico antes, quizá si yo hubiera sabido desde el inicio que iba a combatir contra ella, sabiendo de antemano su circunstancia específica, en algún momento habría tomado otra decisión sobre si entrar o no al concurso, pero finalmente estaba decidida a ganar, y estaba ya en las semifinales, así que decidí continuar.

Entrevistador: Entiendo que has peleado contra hombres en tus entrenamientos, no es algo que te tome por sorpresa, pero en este caso: ¿sentiste, en este sentido, a Fox como "más fuerte" en el sentido de que hace dos años aún era biológicamente un hombre?

E.S: Al momento de pelear en el sentido de fuerza, resistencia y cardio no me sentí avasallada, no creo que ella fuera mejor peleadora que yo, al final yo gané la pelea, no obstante debo decir con toda honestidad que cuando sus golpes aterrizaban en mi cara sí podía yo sentir una diferencia grande, golpeaba más fuerte incluso que algunos de mis compañeros de entrenamiento, ciertamente sus golpes me cimbraban de una manera que otras mujeres no lo han logrado.

Entrevistador: ¿crees que es justo que ella siga compitiendo contra mujeres biológicas en las mismas ligas?

E.S: Mucha gente malinterpretó el hecho de que yo aceptara pelear contra Fox como una aceptación tácita de mi parte del hecho de que está bien que gente como Fox peleen en ligas femeninas, como ya lo dije antes, acepté la pelea por las circunstancias del momento, de haber sabido de inicio que ella pelearía yo no habría aceptado, a pesar de eso acepté la pelea, resulte victoriosa, no obstante creo firmemente que las mujeres trans deberían tener su propia liga: no deberían pelear en una liga de hombres, pero tampoco deberían pelear en las ligas femeniles, debería formarse una liga femenina trans específicamente para ellas. Definitivamente sentí que ella tenía ventaja sobre mí en nuestra pelea. Espero la comunidad LGBT no tome mis declaraciones como transfóbicas pues no estoy en contra de lo que Fox ha hecho con su vida, no obstante las mujeres trans sí tienen ventajas por sobre las mujeres biológicas, al menos en lo que respecta a los deportes de combate.

[pie de imagen]> Ashlee Evans-Smith en su entrevista acerca de la pelea contra Fallon Fox.

Este caso no es aislado. La situación con Fallon Fox se repitió durante la pelea contra la peleadora Tamikka Brents (biologicamente mujer), en donde Tamikka expresó lo siguiente:

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He peleado con muchas mujeres y nunca sentí la fuerza que sentí en una pelea como lo hice esa noche. No puedo responder si es porque nació hombre o no, porque no soy médico. Solo puedo decir, nunca me había sentido tan avasallada en mi vida y soy una mujer que me considero bastante más fuerte que el promedio, por derecho propio.

Su agarre era diferente, por lo general podía moverme en los clinch contra otras mujeres, pero no podía moverse en absoluto en el clinch de Fox.

Acerca de Fox, otra peleadora mujer biológica, Ronda Rousey dijo:

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Siento que si pasas por la pubertad como 'hombre', no es algo que puedas revertir … No hay un botón para deshacer eso.

La presidenta de UFC, Dana White, afirmó lo siguiente:

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la estructura ósea es diferente, las manos son más grandes, la mandíbula es más grande, todo es más grande. No creo que alguien que solía ser un hombre y se convirtió en una mujer debería poder luchar contra una mujer.

Por otro lado, Joe Rogan, comediante, exdeportista y comentarista de artes marciales, durante una entrevista dijo lo siguiente:

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Si creen que un hombre que ha vivido como hombre durante 30 años, pero que ha tomado hormonas femeninas durante 2 años resulta igual que una mujer biológica en cuanto a deportes de combate, están dementes.

Porque tenemos una esctructura diferente. Claro que hay diferencias estructurales entre mujeres que resultan hasta cierto grado favorables por sobre otras, por ejemplo las mujeres afroamericanas tienen una densidad ósea mayor que cualquier otra mujer. No obstante, en el caso de mujeres trans, la escructura de la cintura, de los hombros, el tamaño de las manos, en general son muy diferentes.

Incluso el efecto profundo de años y años de testosterona... simplemente...

Existe un artículo sobre una persona especialista en endocrinología que habla sobre todos los puntos que separan a los hombres de las mujeres en términos estructurales que deben ser tomados en cuenta al momento de separar por completo las peleas entre hombres y mujeres. Esta especialista fue llamada transfóbica, ella es tan solo una endocrinóloga, es una mujer de ciencia, está hablando solo sobre la ciencia del tema.

Por ejemplo, esta especialista habló sobre el efecto de los estrógenos, las hormonas femeninas, y su relación con la retención de densidad ósea. Cuando una mujer biológica va creciendo, su densidad ósea es naturalmente más baja que la de los hombres, y conforme pasa el tiempo la mujer suele experimentar cambios hormonales que le llevan a sufrir de osteoporosis, para lo cual les recetan estrógenos, pues estos les ayudan a retener la densidad ósea. Por otro lado, cuando un hombre, con densidad ósea de hombre, realiza su transición para ser mujer, lo que toma son estrógenos, por lo tanto su densidad ósea de hombre no disminuye naturalmente como el de una mujer, sino que se conserva por el tratamiento de estrógeno, resultando en una mujer con densidad ósea de hombre.

También menciona algo muy importante, que es el hecho de que hay hombres biológicos que tienen ventajas físicas por sobre la mayoría de los otros hombres biológicos, y si los deportes llegan a aceptar a una mujer trans que soliera ser uno de estos hombres, que ya si de por sí entre mujeres biológicas y mujeres trans existe una desventaja general, ahora uno de estos hombres con una tremenda ventaja por sobre los hombres comunes transicionara al sexo opuesto, es decir a ser mujeres trans, terminarían atropellando a cualquier mujer biológica con una injusta ventaja ya a niveles absurdos.

Creo que hay diferencias ligeras pero importantes, como la temperatura humana, que de elevarse por un grado o dos puede causar estragos irreversibles en el cuerpo humano, de la misma manera en este caso se trata de cambios que si bien parecen mínimos, no se les puede restar la importancia que tienen y las posibles repercusiones a futuro que puedan representar si desde un inicio están marcando cierta importancia evidente.

Existen pues ámbitos de bajo riesgo como el de la identidad de género o la identidad sexual, pero también existen ámbitos de alto riesgo que ponen demasiado en tela de juicio y complican las cosas innecesariamente, pudiendo resolverse de manera más prácticas como creando ligas trans, obviamente tomando parte en las cuestiones éticas, legales y de buena convivencia que castiguen cualquier acto discriminativo trans-fóbico entre las diferentes ligas, masculinas, femeninas, transfemeninas y transmasculinas, y así procurar la integridad y dignidad moral, física y psicológica de sus participantes.

Debemos tener cuidado con ambos polos del espectro: la trans-exclusión como "máxima moral", así como también de la trans-inclusión como proselitismo absolutista

Cualquier acto de elevar a universales las prácticas de tal o cual grupo representan una agresión basada en una gran ignorancia del panorama general de las sociedades y la multiculturalidad, tanto si se trata de la práctica de limitar, expulsar, excluir, como también la práctica aparentemente inocente de "incluirlo todo", u obligar a otros grupos a "aceptar toda diferencia" basándose en una política de vigilancia y castigo ante quien no "tolere todo": cada grupo tiene su autodeterminación, y lo más que se puede hacer es no unirse a esos grupos con características indeseables, respetarse mutuamente si es que a pesar de sus diferencias estos grupos no pretenden conquistar al otro sino vivir tranquilamente bajo sus determinaciones locales, y solamente en caso de que se estén comportando de manera absolutista y dominante, señalarles y detenerles.

[pie de imagen]> visiones radicales en dos extremos del gradiente

Debemos dejar algo muy claro y entenderlo bien. La exclusión en sí no es un crimen. La exclusión es un proceso de diferenciación social que da como resultado algo llamado multiculturalidad. Muchos pueblos mantienen fuertes políticas que varían en la permeabilidad social-política de sus identidades y territorialidades culturales: algunas comunidades dictan ciertas reglas para la inserción cultural de individualidades extranjeras, por ejemplo por medio de casamientos o uniones rituales; otras comunidades prefieren no mezclar raíces, con el objetivo de mantener cierta pureza identitaria, y no se confunda esto con fascismo o nazismo, una cosa es limitar respetuosamente la mezcla identitaria, y otra muy diferente es intentar imponer o discriminar tajantemente una doctrina supuestamente superior, esto bajo un discurso de odio o aires de superioridad de algún tipo.

Mientras los elementos del imperialismo absolutista (ideas de superioridad étnica o moral, y ansias de hegemonizar mundialmente ideales propios) no estén presentes en el discurso de tal o cual comunidad, simplemente se trata de una comunidad o sociedad hermética, por derecho humano propio, la inclusividad no es ni una obligación ni un derecho humano, mientras que la imposición y la conquista violenta bajo discursos de superioridad sí son un crimen contra la humanidad.

Las diferencias generan multiculturalidad, la ausencia de «tolerancia sistemática como regla» no es en sí un crimen, el crimen aparece cuando se mezcla con propósitos de uniformidad mundial, algo bien conocido ya bajo el nombre de aculturización y globalización imperialista. En este caso no se puede combatir el fuego con más fuego, es decir, el combatir "la intolerancia violenta" con "hiperinclusividad violenta" es el peor camino que puede tomarse.

Referencias Interesantes:

https://www.ace prensa.com/sociedad deporte/las-atletas-d icen-basta-no-quieren-compe tir-con-transexuales/

https://www.elciudadano.com/fake-news/revelan-la-verdad-sobre-transexual-que-mato-a-mujer-en-pelea-de-artes-marciales-mixtas/10/25/

https://www.wh o.int/genomics/gender/en/ index 1.html?fbclid=Iw AR2U40 mziPsy74HF2vDWic cxp-kbi-TdqkI-1JueiqvN kcmnNhpv0ocxPU

https://scielo.c onicyt.cl/scielo.ph ?script=sci_arttext& pid=S0716-9868200 1000100012

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De la aparente rigidez del paradigma “biológico” del sexo, a la inclusividad de lo «trans» en los discursos comunes

ciencia cultura

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junio 6, 2020 | Sección: ciencia cultura | Artículos sobre: revisión de teorías e hipótesis que se relacionan con la conducta humana explícita así como también de sus procesos internos dentro de su ámbito tanto colectivo como individual, temáticas que nos invitan a reflexionar sobre temas de sexualidad así como de todo lo que atañe a roles de género tanto actuales como a través de la Historia humana, temas que atañen a las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

¿Quién le está pidiendo permiso a quién? ¿las mujeres trans a las mujeres biológicas para integrarse a una identidad femenina biológica? ¿o son las mujeres biológicas pidiendo tregua a las mujeres trans para crear una nueva identidad integral que tome en cuenta la existencia Histórica de las mujeres trans que han existido─a su manera, sin tanto avance farmacológico o quirúrgico que en el pasado no existía─desde antes incluso que la Historia escrita, a la par de la mujer biológica? ¿o se trata de dos mundos que luego de miles de años se re-encuentran para, al mismo nivel, integrarse o separarse por completo?

Recientemente ha salido la luz una noticia que conlleva la intersección de temáticas muy polémicas en el mundo actual, esto aprovechando la pausa provocada por el COVID en los Juegos Olímpicos 2021 a celebrarse en Tokio. Dicha noticia tiene que ver con la anunciación de una postura político-sexual por parte de un gremio deportivo de una facción del discurso femenino que cuenta con una representación -más incidental que estandarizada o institucionalizada- a nivel mundial en diferentes comunidades: sobre todo comunidades urbanas.

La SWS, Save Women’s Sports, una organización que promueve la preservación de un criterio de sexo genético para la admisión a competiciones deportivas para mujeres.

Las normas fijadas en el consenso de 2015, que permiten a los hombres que se identifican como mujeres entrar en las categorías femeninas, son inaceptables. Reducir simplemente los niveles de testosterona durante un año no anula la ventaja masculina sobre las atletas femeninas.

El volumen muscular guarda estrecha relación con la fuerza. (…) Los niveles absolutos de volumen muscular y de fuerza de extensión de las rodillas después de la intervención, todavía favorecen a las mujeres trans. Conclusión: El tratamiento con hormonas de sexo contrario incide notablemente en la fortaleza, tamaño y composición de los músculos en los transexuales. A pesar del notable incremento de la masa muscular y de la fuerza en los hombres trans, tras 12 meses de tratamiento las mujeres trans aún son más fuertes y tienen más masa muscular.

Necesitas saber esto

Video: Fallon Fox mintió sobre su pasado como hombre biológico para acceder a la liga femenil de MMA. (Este video es marcadamente transfóbico y RSJ no se adscribe en lo absoluto a esa postura intolerante, lamentablemente este es el único video en español al respecto y que cuenta el pasado de Fallon Fox con traducción; revisar a discreción)

¿Qué ángulos podemos tomar de manera introductoria para contextualizar este tema?

Para la Organización de las Naciones Unidas, ONU, el género representa una elección libre, construida individualmente y no dependiente del sexo biológico, y es también considerado un derecho humano en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.


En Septiembre de 2016, Vitit Muntarbhorn es nombrado Experto Independiente ante la ONU en temas de violencia y discriminación basadas en orientación sexual e identidad de género (Defensor Global LGBT). En Noviembre de 2018, año en que fue sucedido por Victor Madrigal-Borloz en este mismo puesto, Muntarbhorn afirma que para la ONU existen 112 géneros distintos.

Por enumerar algunos ejemplos de estas 112 identidades de género podemos encontrar: transgénero, pangénero, trasvesti, hidrogénero, no-binarismo, género fluido, hermafrodita, ginoandro o andrógino, entre otros.

El 18 de diciembre de 2008, Francia presentó una declaración sobre orientación sexual e identidad de género ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El artículo 10 dice: “Hacemos un llamado a todos los Estados y mecanismos internacionales relevantes de derechos humanos a que se comprometan con la promoción y protección de los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual e identidad de género”.

El artículo 11 dice: “Urgimos a los Estados a que tomen todas las medidas necesarias, en particular las legislativas o administrativas, para asegurar que la orientación sexual o identidad de género no puedan ser, bajo ninguna circunstancia, la base de sanciones penales, en particular ejecuciones, arrestos o detención”.

Esta resolución no ha complacido para nada a los miembros más conservadores de la organización, como a la Santa Sede, Rusia, China y los miembros de la Conferencia Islámica.

Esto anterior viene por parte de la visión legal a nivel global que propone la ONU en un afán de universalizar las cuestiones de derecho, aunque como vimos existe siempre cierta disención al respecto como con el caso del Vaticano o Rusia, mientras que por otra parte tenemos también una múltiple visión científica al respecto. Dentro de esta visión científica encontramos investigaciones como la encontrada en el sitio oficial de la OMS (Organización Mundial de la Salud):

Los humanos nacen con 46 cromosomas en 23 pares. Los cromosomas X e Y determinan el sexo de una persona. La mayoría de las mujeres son 46XX y la mayoría de los hombres son 46XY. La investigación sugiere, sin embargo, que en algunos nacimientos por cada mil, algunas personas nacerán con un cromosoma de un solo sexo (45X o 45Y) (monosomías sexuales) y algunas con tres o más cromosomas sexuales (47XXX, 47XYY o 47XXY, etc.) ( polisomías sexuales). Además, algunos hombres nacen 46XX debido a la translocación de una pequeña sección de la región determinante del sexo del cromosoma Y. Del mismo modo, algunas mujeres también nacen 46XY debido a mutaciones en el cromosoma Y.

Claramente, no solo hay mujeres que son XX y hombres que son XY, sino que hay una gama de complementos cromosómicos, equilibrios hormonales y variaciones fenotípicas que determinan el sexo.

Por parte de los libros básicos sobre el Desarrollo Psicosexual así como de Fisiología de la Conducta, encontramos generalmente algo como lo siguiente:

El sexo del embrión queda determinado en el momento de la fecundación según que el espermatozoide contenga un cromosoma X o un cromosoma Y. Sin embargo, transcurren varias semanas durante la embriogénesis humana sin que existan diferencias evidentes -aún al microscopio electrónico- entre un feto de sexo femenino y uno de sexo masculino. A partir de la expresión del gen SRY en los fetos XY, las futuras gónadas inician una serie de eventos caracterizados por expresión de proteínas, que determinan cambios citológicos, histológicos y funcionales característicos de los testículos. Este evento relativamente temprano en el desarrollo del sexo se denomina determinación sexual, dada su importancia determinante en el resto de los eventos que se suceden luego. Los testículos secretan dos hormonas, hormona anti-Mülleriana y testosterona, cuya acción provoca la masculinización de los esbozos de los órganos genitales internos y externos, que no mostraban hasta entonces diferencias entre los sexos. El proceso de diferenciación de los genitales se denomina diferenciación sexual fetal. Poco se conoce hasta hoy sobre los mecanismos que inducen a las gónadas a tomar el camino ovárico en el feto XX. Es sabido desde hace tiempo, en cambio, que la falta de las hormonas testiculares resulta en la feminización de los genitales internos y externos, independientemente de la existencia o ausencia de ovarios. Estos mismos mecanismos entran en juego una vez más en la pubertad, desencadenando el desarrollo de características sexuales secundarias como los senos o el vello facial.

Podemos ver que, sin duda hasta el momento, el embrión puede tomar dos caminos, que vienen siendo más o menos una regla genética en todas las células que se reproduzcan sexualmente: macho o hembra.

De esta idea anterior la humanidad ha desarrollado una fuerte doctrina de la “normalidad”, no obstante, la normalidad puede no ser exactamente como nos la han pintado por años. Pero de esto nos ocuparemos en otra ocasión.

Existen interesantes, y muy bien recibidas, investigaciones al respecto del dimorfismo sexual de todos los sistemas biológicos del ser humano, como los de Simon LeVay, un investigador cuyos resultados han sido incluidos de manera favorable en libros básicos de Psicofisiología de la Conducta que son recetados de base para la carrera de psicología de la UNAM por ejemplo, así como las investigaciones de Dick F. Swaab también sobre estructuras cerebrales que presentan diferencias según la orientación sexual de læs individuæs. En este artículo podrán encontrar un resumen general de varios resultados a lo largo de los años 90’s en adelante.

Las investigaciones evidencian diferencias sexuales biomorfológicas y funcionales en el cerebro, pero su significado y sus posibles consecuencias aún no son bien conocidos. Un gran obstáculo reside en que la mayor parte de la información disponible proviene de investigaciones en animales, sobre todo roedores, mientras que los pocos datos biomorfológicos estudiados en seres humanos proceden generalmente de estudios necrópsicos.

Muchas de las observaciones son controvertidas; sin embargo, los hallazgos más aceptados muestran diferencias en el cerebro femenino y masculino, por ejemplo, en el tamaño de algunas áreas y núcleos, distinta morfología neuronal y glial, y en los patrones sinápticos en determinadas áreas.

Existe consenso general en las diferencias halladas en el tamaño de algunos núcleos y zonas del cerebro. Se ha encontrado de mayor tamaño en el hombre:

~ el núcleo sexualmente dimórfico del área preóptica (unas cinco veces mayor en el hombre con respecto a la mujer);

~ el componente central del núcleo basal de la estría terminalis;

~ y el segundo y tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior y el núcleo de Onuf de la médula espinal.

Se ha encontrado de mayor tamaño en la mujer:

~ la comisura blanca anterior;

~ el cuerpo calloso (área sagital media, istmo); y

~ la masa intermedia.

Las diferencias biomorfológicas entre los géneros son más manifiestas en el hipotálamo y la corteza. Dado que estas estructuras son esenciales en la respuesta al estrés, la regulación del estado de ánimo y de la conducta, entre otras, los patrones de comportamiento frente al estrés, los trastornos afectivos y los diversos patrones conductuales, deberán mostrar diferencias según el sexo del paciente.

R. Lucero, G. Casali|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 70 Nº 2 Diciembre 2006|página 167

La realidad última se mantiene incierta, ante los resultados prometedores de muchas investigaciones (por ejemplo la propuesta de las varias capas del desarrollo sexual del Dr. Money que pueden revisar aquí), pues si bien las diferencias estructurales entre solamente los sistemas nerviosos centrales de machos y hembras de la especie humana abundan, estos parecerían no determinar los resultados conductuales suficientemente duros como para ser medidos y contrastados con claridad, no obstante ahí están y se asume que algo tienen que representar.

Hasta ahora lo más claro que se puede mencionar en cuanto a dimorfismo sexual sería, por ejemplo, la densidad ósea del macho por sobre de la hembra de la especie; el funcionamiento hormonal hiper-complejo que da como resultado la marcada y evidente diferencia en funciones de ambos “sexos normales” (pero recuerden, que como antes mencione, la normalidad es también cuestión discursiva, contextual, cultural, no una verdad absoluta); la estructura osea y muscular que difícilmente puede transformarse por completo incluso haciendo uso de hormonas y cirugías modernas de transición; la aún obscura, mas innegable, correlación entre la testosterona y los estrógenos con respecto a las conductas de agresividad, determinación, castigo y solidaridad en los seres humanos.

Se ha señalado que en la mujer existe un predominio funcional del hemisferio izquierdo, mientras que en el hombre predomina el derecho. El hemisferio izquierdo (o dominante) está especializado en el lenguaje, procesamiento de la información, en detalles imaginativos. En contraste, posee muy poco sentido pictórico, geométrico y espacial, capacidades que corresponden al hemisferio derecho. Los hombres realizan mejor que las mujeres las tareas visuoespaciales, y las mujeres llevan a cabo las tareas verbales mejor que los hombres. Los varones superan a las niñas en la capacidad de razonamiento matemático avanzado

H. Casarotti|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 69 Nº 2 Diciembre 2005|página 169
Wikimedia

Estos resultados se basan mucho en observaciones funcionales en tiempo real de ejecución de tareas con ayuda de técnicas de imagería computarizada como el fMRI o el PET scan. Si bien en general existe un cierto acuerdo en ciertos desempeños más favorables como en el lenguaje en el caso de las mujeres o el de las habilidades visuoespaciales de los hombres, algunas investigaciones ponen más énfasis que otras en la línea divisoria tan marcada, como el artículo citado anteriormente que pone mucho énfasis en esta división. En fin, las diferencias existen, intentar invisibilizarlas resulta una proeza bastante necia, no obstante hay que irse con pasos de plomo pues como ocurre con la física cuántica y la física tradicional, en las cuales se pueden observar ciertos hechos innegables a grandes rasgos, la teoría aún no termina por aclarar bien a bien el panorama entero, y pretender afirmar de tajo o negar de tajo sería caer en un error grave, pues hablamos de vidas humanas y dinámicas sociales delicadas.

¿Pueden las mujeres-trans ser integradas por completo a la identidad y a la comunidad femenina biológica?

Esta pregunta permanece sobre la mesa de discusión alrededor del mundo, específicamente en comunidades urbanas que abrazan lo globalizado. La respuesta aparece de manera super compleja. Para poder comenzar un diálogo al respecto me parecería pertinente describir lo más crudamente el panorama actual, sin eufemismos ni aplogías, sino partiendo del status-quo funcional actual: el hecho es que partimos del hecho de que la identidad femenina es un banderín que actualmente porta exclusivamente la hembra biológica de la especie humana y nadie más. Esto no es una cuestión de mérito, no es que las mujeres biológicas se hayan “ganado” ese banderín, simplemente, similar a lo que ocurre con el patriarcado social, es un fenómeno que se fue moldeando junto con la Historia y los usos y costumbres, sobre todo del mundo occidental: se trata más de una condena, o un estatus circunstancial al desarrollo histórico más que de un logro o una conquista.

Entonces, temas como la identidad de género o la identidad sexual, que son cosas diferentes, sí pueden pasar sin mucho problema de inicio (y se debe subrayar bien el “de inicio”) la aduana de las prácticas de bajo riesgo, es decir, mientras que los temas sociales de identidad pueden ser resueltos sobre la marcha y de hecho son la responsabilidad no de la comunidad masculina en general (dentro del contexto globalizado solamente) sino de las comunidades femeninas “biológicas” por así llamarlas (partiendo del supuesto del banderín generacional que mencionaba anteriormente): son ellas las mujeres biológicas las que decidirán si las integran, a las mujeres trans, en cuestiones de identidades socialmente construídas, y son ellas las que tendrán que mantener la evaluación, año con año, década con década, para decidir a donde virar el timón de la cultura, la identidad cultural y demás temas de la colectividad; es por esto que mencionaba el subrayar bien ese “de inicio” que comentaba, pues con el tiempo solamente se irán encontrando nuevos retos, o no, pero eso solo el tiempo lo decide.

Obviamente esto también requiere pausar los juicios por un momento y observar desde varios ángulos. Por ejemplo preguntarse ¿Quién le está pidiendo permiso a quién? ¿las mujeres trans a las mujeres biológicas para integrarse a una identidad femenina biológica? ¿o son las mujeres biológicas pidiendo tregua a las mujeres trans para crear una nueva identidad integral que tome en cuenta la existencia Histórica de las mujeres trans que han existido─a su manera, sin tanto avance farmacológico o quirúrgico que en el pasado no existía─desde antes incluso que la Historia escrita, a la par de la mujer biológica? ¿o se trata de dos mundos que luego de miles de años se re-encuentran para, al mismo nivel, integrarse o separarse por completo?

Si bien es cierto que existen decisiones iniciales de bajo riesgo, existen también decisiones de alto riesgo en donde -en mi opinión- sería pertinente integrar muchas visiones de diversas comunidades (incluyendo la masculina, sólo hasta cierto grado, para nada como jueces últimos sino como coolaboradores), y ya no solamente urbanas y coptadas por la globalización, sino también de comunidades pre-urbanas que aún subsisten en este planeta y que tienen una historia de prácticas de sexualidad y género milenarias con respecto a lo transgénero, como al comunidad muxe en Oaxaca por mencionar un ejemplo.

¿Cuáles son las decisiones de alto riesgo en este tema de lo transgénero?

Justamente vienen siendo las que atañen a los deportes, en donde no es solamente lo identitario lo que juega un rol principal, sino al dura y cruda biología expresada en los fenotipos.

Fallon Fox, peleadora transgénero de MMA

Pongamos como ejemplo el deporte de contacto. Existen controversias en el mundo de las peleas deportivas con respecto a peleadoras trans combatiendo en las mismas categorías que mujeres biológicas. Tal es el caso de las declaraciones hechas por Ashlee Evans-Smith, una peleadora de MMA que combatió contra Fallon Fox una combatiente trans que concursa en las ligas femeninas. La entrevista va a resumidas cuentas así:

E.S: Al final acepté la pelea, por la situación, ella se declaró como trans hasta las semifinales, ninguna de nosotras sabíamos que ella solía ser hombre biológico antes, quizá si yo hubiera sabido desde el inicio que iba a combatir contra ella, sabiendo de antemano su circunstancia específica, en algún momento habría tomado otra decisión sobre si entrar o no al concurso, pero finalmente estaba decidida a ganar, y estaba ya en las semifinales, así que decidí continuar.

Entrevistador: Entiendo que has peleado contra hombres en tus entrenamientos, no es algo que te tome por sorpresa, pero en este caso: ¿sentiste, en este sentido, a Fox como “más fuerte” en el sentido de que hace dos años aún era biológicamente un hombre?

E.S: Al momento de pelear en el sentido de fuerza, resistencia y cardio no me sentí avasallada, no creo que ella fuera mejor peleadora que yo, al final yo gané la pelea, no obstante debo decir con toda honestidad que cuando sus golpes aterrizaban en mi cara sí podía yo sentir una diferencia grande, golpeaba más fuerte incluso que algunos de mis compañeros de entrenamiento, ciertamente sus golpes me cimbraban de una manera que otras mujeres no lo han logrado.

Entrevistador: ¿crees que es justo que ella siga compitiendo contra mujeres biológicas en las mismas ligas?

E.S: Mucha gente malinterpretó el hecho de que yo aceptara pelear contra Fox como una aceptación tácita de mi parte del hecho de que está bien que gente como Fox peleen en ligas femeninas, como ya lo dije antes, acepté la pelea por las circunstancias del momento, de haber sabido de inicio que ella pelearía yo no habría aceptado, a pesar de eso acepté la pelea, resulte victoriosa, no obstante creo firmemente que las mujeres trans deberían tener su propia liga: no deberían pelear en una liga de hombres, pero tampoco deberían pelear en las ligas femeniles, debería formarse una liga femenina trans específicamente para ellas. Definitivamente sentí que ella tenía ventaja sobre mí en nuestra pelea. Espero la comunidad LGBT no tome mis declaraciones como transfóbicas pues no estoy en contra de lo que Fox ha hecho con su vida, no obstante las mujeres trans sí tienen ventajas por sobre las mujeres biológicas, al menos en lo que respecta a los deportes de combate.

Ashlee Evans-Smith en su entrevista acerca de la pelea contra Fallon Fox.

Este caso no es aislado. La situación con Fallon Fox se repitió durante la pelea contra la peleadora Tamikka Brents (biologicamente mujer), en donde Tamikka expresó lo siguiente:

He peleado con muchas mujeres y nunca sentí la fuerza que sentí en una pelea como lo hice esa noche. No puedo responder si es porque nació hombre o no, porque no soy médico. Solo puedo decir, nunca me había sentido tan avasallada en mi vida y soy una mujer que me considero bastante más fuerte que el promedio, por derecho propio.

Su agarre era diferente, por lo general podía moverme en los clinch contra otras mujeres, pero no podía moverse en absoluto en el clinch de Fox.

Acerca de Fox, otra peleadora mujer biológica, Ronda Rousey dijo:

Siento que si pasas por la pubertad como ‘hombre’, no es algo que puedas revertir … No hay un botón para deshacer eso.

La presidenta de UFC, Dana White, afirmó lo siguiente:

la estructura ósea es diferente, las manos son más grandes, la mandíbula es más grande, todo es más grande. No creo que alguien que solía ser un hombre y se convirtió en una mujer debería poder luchar contra una mujer.

Por otro lado, Joe Rogan, comediante, exdeportista y comentarista de artes marciales, durante una entrevista dijo lo siguiente:

Si creen que un hombre que ha vivido como hombre durante 30 años, pero que ha tomado hormonas femeninas durante 2 años resulta igual que una mujer biológica en cuanto a deportes de combate, están dementes.

Porque tenemos una esctructura diferente. Claro que hay diferencias estructurales entre mujeres que resultan hasta cierto grado favorables por sobre otras, por ejemplo las mujeres afroamericanas tienen una densidad ósea mayor que cualquier otra mujer. No obstante, en el caso de mujeres trans, la escructura de la cintura, de los hombros, el tamaño de las manos, en general son muy diferentes.

Incluso el efecto profundo de años y años de testosterona… simplemente…

Existe un artículo sobre una persona especialista en endocrinología que habla sobre todos los puntos que separan a los hombres de las mujeres en términos estructurales que deben ser tomados en cuenta al momento de separar por completo las peleas entre hombres y mujeres. Esta especialista fue llamada transfóbica, ella es tan solo una endocrinóloga, es una mujer de ciencia, está hablando solo sobre la ciencia del tema.

Por ejemplo, esta especialista habló sobre el efecto de los estrógenos, las hormonas femeninas, y su relación con la retención de densidad ósea. Cuando una mujer biológica va creciendo, su densidad ósea es naturalmente más baja que la de los hombres, y conforme pasa el tiempo la mujer suele experimentar cambios hormonales que le llevan a sufrir de osteoporosis, para lo cual les recetan estrógenos, pues estos les ayudan a retener la densidad ósea. Por otro lado, cuando un hombre, con densidad ósea de hombre, realiza su transición para ser mujer, lo que toma son estrógenos, por lo tanto su densidad ósea de hombre no disminuye naturalmente como el de una mujer, sino que se conserva por el tratamiento de estrógeno, resultando en una mujer con densidad ósea de hombre.

También menciona algo muy importante, que es el hecho de que hay hombres biológicos que tienen ventajas físicas por sobre la mayoría de los otros hombres biológicos, y si los deportes llegan a aceptar a una mujer trans que soliera ser uno de estos hombres, que ya si de por sí entre mujeres biológicas y mujeres trans existe una desventaja general, ahora uno de estos hombres con una tremenda ventaja por sobre los hombres comunes transicionara al sexo opuesto, es decir a ser mujeres trans, terminarían atropellando a cualquier mujer biológica con una injusta ventaja ya a niveles absurdos.

Creo que hay diferencias ligeras pero importantes, como la temperatura humana, que de elevarse por un grado o dos puede causar estragos irreversibles en el cuerpo humano, de la misma manera en este caso se trata de cambios que si bien parecen mínimos, no se les puede restar la importancia que tienen y las posibles repercusiones a futuro que puedan representar si desde un inicio están marcando cierta importancia evidente.

Existen pues ámbitos de bajo riesgo como el de la identidad de género o la identidad sexual, pero también existen ámbitos de alto riesgo que ponen demasiado en tela de juicio y complican las cosas innecesariamente, pudiendo resolverse de manera más prácticas como creando ligas trans, obviamente tomando parte en las cuestiones éticas, legales y de buena convivencia que castiguen cualquier acto discriminativo trans-fóbico entre las diferentes ligas, masculinas, femeninas, transfemeninas y transmasculinas, y así procurar la integridad y dignidad moral, física y psicológica de sus participantes.

Debemos tener cuidado con ambos polos del espectro: la trans-exclusión como “máxima moral”, así como también de la trans-inclusión como proselitismo absolutista

Cualquier acto de elevar a universales las prácticas de tal o cual grupo representan una agresión basada en una gran ignorancia del panorama general de las sociedades y la multiculturalidad, tanto si se trata de la práctica de limitar, expulsar, excluir, como también la práctica aparentemente inocente de “incluirlo todo”, u obligar a otros grupos a “aceptar toda diferencia” basándose en una política de vigilancia y castigo ante quien no “tolere todo”: cada grupo tiene su autodeterminación, y lo más que se puede hacer es no unirse a esos grupos con características indeseables, respetarse mutuamente si es que a pesar de sus diferencias estos grupos no pretenden conquistar al otro sino vivir tranquilamente bajo sus determinaciones locales, y solamente en caso de que se estén comportando de manera absolutista y dominante, señalarles y detenerles.

visiones radicales en dos extremos del gradiente

Debemos dejar algo muy claro y entenderlo bien. La exclusión en sí no es un crimen. La exclusión es un proceso de diferenciación social que da como resultado algo llamado multiculturalidad. Muchos pueblos mantienen fuertes políticas que varían en la permeabilidad social-política de sus identidades y territorialidades culturales: algunas comunidades dictan ciertas reglas para la inserción cultural de individualidades extranjeras, por ejemplo por medio de casamientos o uniones rituales; otras comunidades prefieren no mezclar raíces, con el objetivo de mantener cierta pureza identitaria, y no se confunda esto con fascismo o nazismo, una cosa es limitar respetuosamente la mezcla identitaria, y otra muy diferente es intentar imponer o discriminar tajantemente una doctrina supuestamente superior, esto bajo un discurso de odio o aires de superioridad de algún tipo.

Mientras los elementos del imperialismo absolutista (ideas de superioridad étnica o moral, y ansias de hegemonizar mundialmente ideales propios) no estén presentes en el discurso de tal o cual comunidad, simplemente se trata de una comunidad o sociedad hermética, por derecho humano propio, la inclusividad no es ni una obligación ni un derecho humano, mientras que la imposición y la conquista violenta bajo discursos de superioridad sí son un crimen contra la humanidad.

Las diferencias generan multiculturalidad, la ausencia de «tolerancia sistemática como regla» no es en sí un crimen, el crimen aparece cuando se mezcla con propósitos de uniformidad mundial, algo bien conocido ya bajo el nombre de aculturización y globalización imperialista. En este caso no se puede combatir el fuego con más fuego, es decir, el combatir “la intolerancia violenta” con “hiperinclusividad violenta” es el peor camino que puede tomarse.

Referencias Interesantes:

https://www.ace prensa.com/sociedad deporte/las-atletas-d icen-basta-no-quieren-compe tir-con-transexuales/

https://www.elciudadano.com/fake-news/revelan-la-verdad-sobre-transexual-que-mato-a-mujer-en-pelea-de-artes-marciales-mixtas/10/25/

https://www.wh o.int/genomics/gender/en/ index 1.html?fbclid=Iw AR2U40 mziPsy74HF2vDWic cxp-kbi-TdqkI-1JueiqvN kcmnNhpv0ocxPU

https://scielo.c onicyt.cl/scielo.ph ?script=sci_arttext& pid=S0716-9868200 1000100012

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