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El fracaso del discurso colonial del arte en México

Por si no fuera poco el hecho de que las Universidades matriculen artistas "trabajadores de lo sublime", completamente inútiles para el desarrollo de la infraestructura de una población cualquiera, lo cual ya succiona recursos públicos, encima hay que mantener a estas personas ya egresadas y licenciadas con más dinero público, porque no existe un trabajo garantizado para dicha población. ¿El Estado, a través del herario, debe proveer de becas y apoyos a zapateræs, a ingenieræs, doctores, herreræs, carpinteræs, dentistas, deportistas que por una u otra razón no consigan clientes o que no logren destacar en sus disciplinas? Un tejido, hecho a mano, con una técnica milenaria puede costar $200 (con posibilidad de regateo), mientras que el plátano pegado a una pared puede estar valuado en millones de dólares.

[inicio de cita]>

La Real Academia de Bellas Artes de San Carlos (en valenciano Reial Acadèmia de Belles Arts de Sant Carles) es una institución académica cultural pública ubicada en Valencia, España. Fue creada el 14 de febrero de 1768 por el rey Carlos III. Desde su fundación impartió las enseñanzas de Pintura, Escultura y Arquitectura.

[fin de cita // referencia de cita]> Wikipedia

Carlos III, de la casa de los Borbón, implementa bajo el espíritu Ilustrado de esos tiempos, una herramienta del mundo racional como lo sería este modelo de Academia, la cual vendría a modernizar los antiguos modos de transmisión de las técnicas artísticas.

Justo en el periodo de Carlos III, debido a las ideas de la Ilustración que manejaba su familia, se declaró que las artes serviles dejaban de ser razón para discriminar a quienes las ejercían, no se integraban por completo como en la época clásica grecorromana a las artes libres, pero al menos ya no eran blanco de desprecio, como sí lo fueron durante toda la edad media, donde se diferenciaba muy estrictamente, por todos los reinos feudales de Europa, entre artes libres y artes serviles.

Para este momento la pintura, grabado y escultura, gracias a las exigencias de sus exponentes del Renacimiento, ya se habían logrado integrar en las "bellas artes", es decir, en las artes libres, pues al ser trabajos más bien manuales, y no de la razón elevada, solían caer directo en la categoría medieval de artes serviles, es decir obras hechas por sirvientes con las manos y sin uso mayor de la ilustración del pensamiento.

[pie de imagen]> Carlos III

En la Nueva España, un gran número de expertos de la pintura y la escultura solicitan a la corona española la fundación de una escuela de formación para pintores y escultores en la colonia de las américas, cosa que es ignorada, hasta que un grabador de la Casa de Moneda, llamado Jerónimo Antonio Gil, solicita la fundación de una academia para formar grabadores que puedan auxiliar y mejorar el proceso de acuñamiento de monedas, cosa que sí fue del interés de Carlos III.

Para 1781, Carlos III funda la Real Academia de San Carlos de las Nobles Artes de la Nueva España (hoy México), con el propósito principal de formar grabadores en el virreinato novohispano, con intención de implementar sus habilidades en la acuñación de monedas de esta colonia española. Su primera sede fue en el edificio de la Casa de Moneda en donde se impartieron clases hasta el año de 1791.

[inicio de cita]>

En 1929, cuando a la Universidad Nacional de México recibió su autonomía, la Academia se dividió en Escuela Nacional de Arquitectura, y en la Escuela Central de Artes Plásticas, y en 1933 esta última cambió de nombre a Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP).

[fin de cita // referencia de cita]> Wikipedia

Al día de hoy, la Facultad de Artes y Diseño (FAD), antes la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) es la principal heredera de siglos de impartición del mismo modelo virreinal, feudal, de las llamadas Bellas Artes. Esto no significa que sea la única que sigue impartiendo este modelo feudal de educación, pues básicamente todas las escuelas superiores y medias superiores que tienen "artes" en sus nombres, imparten este mismo modelo caduco.

[pie de imagen]> Real Academia de San Carlos de las Nobles Artes de la Nueva España

¿Qué modelo educativo se imparte en estas instituciones modernas?

Facultades, colegios y escuelas de hoy en día, como lo son la FAD (antes ENAP), la ENPEG (Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado por el Instituto Nacional de Bellas Artes), así como aquellas de iniciativa privada, responden directamente a un modelo no solo anticuado y totalmente expirado ante la realidad de un territorio tercermundista como el de México, sino que también han sido ya devoradas por los discursos postmodernos del mercado del entretenimiento, alejándose casi por completo de un verdadero espíritu del arte humano.

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Según el historiador Carlos Martínez Shaw, "las Luces (la ilustración) fueran patrimonio de una elite, de intelectuales, mientras la mayor parte de la población seguía moviéndose en un horizonte caracterizado por el atraso económico, la desigualdad social, el analfabetismo y el imperio de la religión tradicional"

[fin de cita // referencia de cita]> Wikipedia

En la España del siglo XVIII, la Ilustración avanza sobre la corona gracias a la casa de los Borbones, quienes ostentan la vanguardia en cuanto a este tipo de pensamiento en su región, a excepción de que, a diferencia de Francia, en España se gesta más bien un ideal ilustrativo alineado con la monarquía y lo eclesiástico, en un fenómeno conocido como el Despotismo Ilustrado. Es esta variante de la ilustración a la que Academias como la de San Carlos en Madrid y la de San Carlos novohispana, responden.

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En la mayoría de estados europeos, la universidad permaneció en general al margen de la renovación intelectual ilustrada, y las nuevas ideas se expandieron a través de las tertulias y de las academias, y de otros nuevos espacios de sociabilidad como las sociedades de agricultura, las sociedades económicas, los salones, las logias masónicas, los clubes o los cafés, en los que participaron no sólo la nobleza y el clero sino otros sectores sociales interesados en mejorar la condición humana y la "sociedad civil", como se llamaba entonces a la forma de gobierno, con el fin último de lograr la "felicidad pública". En España las tertulias y las academias, y posteriormente las Sociedades Económicas de Amigos del País, fueron los principales medios en la elaboración y difusión de la cultura ilustrada. A diferencia de Francia, no tuvieron tanto éxito los salones de las damas cortesanas, si exceptuamos el de María Francisca de Sales Portocarrero, condesa de Montijo, y el de la condesa de Benavente y la Junta de Damas de la Sociedad Económica Matritense de Amigos del País.

[fin de cita // referencia de cita]> Wikipedia

Como ya se relató más a detalle en artículos de esta misma revista como "¡El arte es una mentira!" o "¿Dónde empieza y dónde termina el arte?", podemos ver al arte humano mutar a lo largo de la historia.

Desde aproximadamente el 4000 antes de la era cristiana hasta aproximadamente el 300 d.C. el arte era concebido localmente, no existía un consenso universal como hoy en día, sino que cada pueblo, reino, imperio, se expresaba con sus expresiones técnicas que le dotaban de una identidad cultural propia, cosa que se conservaba tanto en lo abierto como a veces en lo oculto tras una invasión, o bien se terminaba fundiendo con las culturas conquistadas o bien las culturas conquistadoras.

[pie de imagen]> arte antiguo, la identidad cultural un puente entre la política, la cotidianidad utilitaria, la urbanística y la espiritualidad

El arte no se limitaba, como en el contexto de Carlos III, al grabado, la pintura, la escultura y la arquitectura, sino que se extendía de maneras diversas en el ámbito de lo utilitario como la alfarería, la vitralería, en el arte erótico como diría Michel Foucault, la herrería, la cocina, la guerra, la retórica, la ingeniería, la magia y adivinación, e incluso la estafa y el crimen, pues recordemos que no solo la pedagogía cambia, sino también los códigos morales han mutado por completo.

Durante la época de las ciudades medievales libres, antes de ser totalmente dominadas e insertadas en discursos imperiales por los reinos feudales que posteriormente el orden moderno de la burguesía convertiría en naciones, las artes ─en occidente─ florecieron en lo que hoy conocemos, en el seno del canon de la Historia del Arte, como Arte Románico y Gótico, el cual fue uno de los últimos exponentes de un arte anónimo en nombre de la colectividad que si bien se organizaban en gremios estos no funcionaban como élites familiares. Es a partir de la integración con el mundo de la nobleza feudal pre-nacional, que lo que antes representaba una cuestión local de prestigio y propiedad colectiva, como lo eran las artes de los pueblos medievales libres, se convirtió en una cuestión de pequeñas élites y casas familiares en control de los viejos gremios colectivos, que es donde nace la imagen del artista individual.

[pie de imagen]> herrería, vitralería, carpintería, acueductos, peletería, ingeniería, puentes, albañilería (antes conocida como masonería), pintura mural, escultura: el arte anónimo-colectivo de las ciudades medievales.

Ahora el artista individual─y no ya la colectividad ni los gremios como antes─era quien contaba con mecenazgos de la iglesia o de la nobleza, quienes le incluían en su cotidianidad como un entretenimiento o un lujo más de sus mismas élites. Esto le dotaba de una reputación, la cual debía proteger y dar renombre si deseaba mantener la hegemonía de su apellido o su afiliación a un gremio hegemónico de la región.

El traspaso de la estafeta del arte feudal hacia el mercado del entretenimiento

Parece ser pues, en un análisis incluso muy superficial, que el paso del feudalismo a la burguesía moderna no perdonó a esta «institución del arte» elitista feudal; pasa de ser una cuestión de entretenimiento del clero y la nobleza, a una cuestión de renombre de «marca registrada» e intercambio (trademark) para el mundo del comercio burgués, lo cual, no extrañamente le permite mutar hacia lo que hoy conocemos como el mercado del arte, aunque más correcto sería llamarle el mercado del entretenimiento.

Es así que este modelo educativo a las "artes"─que hasta hoy en día se implementa en las Escuelas de Estudios Superiores de México─se hereda directamente de la mentalidad de la ilustración monárquica eclesiástica española del siglo XVIII. Una mentalidad del lujo individualista de los monarcas, nobles y clérigos, y en donde las "artes bellas" no representan mas que disfrutes lúdicos y exquisitamente delicados, diferenciándose de lo "burdo, obrero, bajo" de las llamadas «artes serviles» que representaban solo a las clases bajas y trabajadoras.

Dicho modelo ni de cerca representa el espíritu original de la actividad artística humana pre-feudal, cuando «las artes» designaban cualquier actividad hecha con gran responsabilidad, esmero, maestría y capacidad de experimentación contínua. Esta vieja tradición fue retomada temporalmente por la escuela renacentista de personajes llamadæs humanistas, que eran versadas al mismo tiempo en disciplinas tanto meramente del deleite estético como la pintura, la música, el grabado, como también disciplinas funcionales como lo son por ejemplo la ingeniería, la física, las matemáticas y la química.

[pie de imagen]> Da Vinci - ingeniería, escultura, arquitectura, física, matemáticas, pintura.

¿En dónde se ve el fracaso de este modelo?

Este se puede evidenciar de dos maneras:

La primera y más obvia es la cuestión de heredar dicho modelo de enseñanza de "bellas artes" tan limitado a un contexto feudal en donde una instancia de educación superior gaste tiempo, energía y recursos del Estado en matricular a una siempre creciente cantidad de su población joven en el inútil ámbito del deleite de los sentidos, cosa muy útil para un contexto monárquico y eclesiástico del siglo XVI, o para su heredero directo que es el mercado internacional del entretenimiento, pero que para efectos de un país en vías de desarrollo como México resulta ridículo, malgastar las energías y potencial de su juventud en exquisitas expresiones de deleite monárquico. Un país no puede ser autónomo y productivo ni interna ni externamente de puro "deleite de los sentidos", esto sin si quiera mencionar la mediocridad que impera en estas "escuelas superiores de bellas artes".

Para comprender el segundo punto del fracaso de este modelo, hay que conocer primero la realidad del territorio mexicano. En un país como México, conviven dos grandes realidades, sin necesariamente incluirse mutuamente en sus proyecciones a futuro, y estas son las realidades originarias (también llamadas indígenas) y las realidades alienadas con un proyecto de nación que llamamos República Mexicana.

¿Y en dónde está el conflicto? pues en que el mercado del entretenimiento (mercado del arte) excluye, explota, ordeña y desecha─algo también conocido como apropiación cultural─lo que podríamos llamar «el arte de haber creado y mantenido una cultura» o «bagaje cultural de artes humanas» de los pueblos originarios, mientras que favorece el modelo feudal virrenial de las "bellas artes", sublimes, exquisitas, lúdicas e inútiles por otro lado.

En algunos casos les forza a insertarse en dinámicas que no les son familiares, como el de tener que patentar por las vías de un derecho constitudinal (de una constitución que no les representa) sus bordados o patrones los cuales distan de ser meros deleites estéticos, pues como el arte pre-feudal de los pueblos en Egipto, Roma, Grecia, Mesopotamia, el Valle del Indo, entre muchos otros ejemplos, son objetos que si bien resultan estéticos más bien representan una codificación de su historia, cosmovisión, legislaciones, tradiciones locales, y el tener que patentar este tipo de prácticas humanas como si fuesen objetos decorativos conlleva rupturas internas y confusiones culturales a causa de estos procesos "legales" ajenos a sus culturas que estos pueblos no tendrían por qué estar implementando ni tener que familiarizarse con ellos.

Es esta misma disparidad de discursos el cual lleva a nombrar cualquier expresión artística de estos pueblos como «artesanías» frente a, irónicamente, supuestas expresiones de alta cultura como una "obra de arte" que consiste en un plátano pegado con duct-tape a una mampara o una habitación de cubetas de diferentes colores que representan las diferentes regiones del distrito federal. Un tejido, hecho a mano, con una técnica milenaria puede costar $200 (con posibilidad de regateo), mientras que el plátano pegado a una pared puede estar valuado en millones de dólares.

[pie de imagen]> la esencia del arte moderno

Como tercer marcador del fracaso absoluto de este modelo, por si no bastara el argumento del atropellamiento y ahorcamiento cultural, podemos señalar el hecho de que ni siquiera es autosustentable la "licenciatura de artista", pues para mantenerla viva es básicamente obligatorio mantener un sistema de mecenazgos modernos, ahora llamados becas o "apoyos culturales". Por si no fuera poco el hecho de que las Universidades matriculen artistas "trabajadores de lo sublime", completamente inútiles para el desarrollo de la infraestructura de una población cualquiera, lo cual ya succiona recursos públicos, encima hay que mantener a estas personas ya egresadas y licenciadas con más dinero público, porque no existe un trabajo garantizado para dicha población.

¿El Estado, a través del herario, debe proveer de becas y apoyos a zapateræs que no les compren zapatos? ¿El Estado, a través herario, debe proveer de apoyos y becas a ingenieræs, doctores, herreræs, carpinteræs, dentistas, deportistas que por una u otra razón no consigan clientes o que no logren destacar en sus disciplinas? Es justamente este segundo dilema el cual fomenta una desigualdad ya no solo entre culturas como en el caso de los pueblos originarios y los pueblos alineados a las "civilización", sino incluso internamente en el mundo "civilizado", pues ¿cómo es posible que los impuestos deban escurrir hacia licenciadæs de carreras universitarias que deban depender del Estado para no morir de hambre o tener que insertarse en el sub-empleo? Esto es simplemente un círculo vicioso.

Es la Institución del Arte heredada del virreinato colonial que está generando estos conflictos de coherencia y errores lógicos que cuestan muy caro no solo al herario público sino al tiempo de vida desperdiciado por la mayoría de quienes eligen optar por un "estudio superior" de artes visuales o artes plásticas.

¿Cuál podría ser una opción para re-interpretar las Artes e integrarlas en un discurso pedagógico más moderno y funcional?

Tanto para el desarrollo humano, como por el respeto a las comunidades originarias, como para un discurso de nación sin tanto sub-empleo y desperdicio de vidas y talentos humanos─como incluso para el mercado del entretenimiento si así se quiere ver─es necesaria una re-estructuración de la educación en cuestiones del "arte".

Primero que nada, las opciones para tomar un programa de estudios al mismo nivel que hoy presentan planteles como la FAD de la UNAM, o la ENPEG del INBA, tendrían que irse abriendo, por ejemplo haciendo uso de las diversas casas culturales casi despobladas que se encuentran en toda la Ciudad de México, por poner solo un estudio de caso como ejemplo.

En lugar de mantener el debate infértil de si los "apoyos y becas individuales" deben persistir o eliminarse, reducirse o aumentar, podría mejor realizarse una evaluación muy profunda al respecto para considerar qué disciplinas estéticas realmente benefician a una gran cantidad de personas, como por ejemplo las producciones teatrales, y mantener, si no es que aumentar la oferta de apoyos a estas disciplinas que vayan a generar un beneficio amplio y lograr así un impacto fuerte en la población, mientras que para disciplinas más individualistas como la pintura, grabado o escultura, ofrecer puestos de docencia con salarios fijos, que saldrían de la eliminación de tantos apoyos/becas, lo cual potencialmente sacaría del sub-empleo a tantas personas "licenciadas del arte", no dejando desprotegidas ni a la vieja población que ya invirtió años en licenciaturas de artes bajo el modelo feudal, como también beneficiando a una nueva generación, en donde poco a poco podría instaurarse este nuevo modelo de las artes humanas más alineado con la situación del país y de un conocimiento cultural más profundo del que podría emanar─como hasta hoy en día se hace con grandes fracasos─de la replicación irreflexiva de estos modelos monárquicos.

Podrían desaparecer estas licenciaturas verdaderamente inútiles y perjudiciales culturalmente, para dar paso a formaciones técnicas paralelas garantizadas por el Estado como fomento a la cultura; estas instituciones, garantizadas al ancho de la población, albergarían a cualquiera que sea suficientemente hábil para enseñar estas disciplinas llamadas "bellas artes" en los mismos términos que hoy solamente la FAD y la ENPEG albergan como un duopolio que fomenta el elitismo y la escasez de oportunidades laborales de docencia en estos ámbitos.

¿Por qué una formación en pintura, grabado o escultura tendría que ser una licenciatura mientras que una formación en carpintería, electrónica y herrería solamente alcanza lo técnico? Esto genera una brecha cultural civil muy importante, una suerte de sistema castas sociales insinuadas, totalmente en detrimento del tejido social urbano. Estos espacios culturales podrían comenzar a borrar la línea entre los oficios y las artes, justamente regresando a una riqueza cultural olvidada luego del Románico y Gótico antes mencionado, abriendo una oferta educativa de bajo costo, pero de idéntica calidad (basta conocer las instalaciones, programas de estudio y la cotidianidad pedagógica de instituciones como la FAD o la ENPEG para reconocer que no se trata de un trabajo imposible el alcanzar su nivel de calidad) al duopolio actual de las "bellas artes" ya mencionado anteriormente, y que a su vez incluyan oficios afines como la ebanistería, las artes textiles, la carpintería y la herrería estética, solo por poner unos ejemplos. De esta manera, las carreras técnicas pertinentes a oficios industriales podrían encontrar especializaciones estéticas en estos centros de verdaderas artes y oficios.

De alguna manera, las personas egresadas de estos centros culturales tendrían garantizado, mucho más que las actuales instituciones pueden garantizar, plazas en la docencia de estas mismas disciplinas en estos mismos centros públicos o bien en lo privado, las cuales pueden irse multiplicando conforme la matriculación y demanda crezcan, a diferencia del modelo actual que puede ofrecer una raquítica oferta de plazas docentes y no garantiza en lo absoluto, al egresar con un título de artista, su inserción en un mundo laboral, que como ya mencioné, responde más a la especulación de mercado y los caprichos de las modas y la suerte, que la maestría técnica de sus licenciadæs, lo cual obviamente genera una agresiva demanda de estos "apoyos culturales" que francamente terminan desperdiciándose en proyectos altamente subjetivos, con impacto altamente dudoso e incomprobable por su naturaleza estética, y un paternalismo por parte del Estado para mantener licenciadæs de artes que no alcanzan la mieles del mercado del entretenimiento/artes.

No es difícil acondicionar espacios seguros para la impartición de disciplinas estéticas como las técnicas de pintura, escultura, serigrafía, técnicas de grabado, ilustración, foto, escultura, instalación, danza, teatro, performance, video, y sí es más difícil el resolver objetivamente si los "apoyos y becas culturales (culturales entre doble comillas)" deben reducirse, mantenerse o aumentarse y generar estrategias de evaluación de impacto y beneficio en relación al gasto público que generan, que podría ser canalizado más eficientemente para el beneficio, no individual, sino repartido para todas las comunidades que se desempeñan en estas disciplinas.

[pie de imagen]> Nezahualcoyotl, artista ingeniero

Los beneficios de eliminar esta percepción que actualmente hay, de una escasez de espacios de educación enfocada en las disciplinas estéticas, al multiplicar las sedes en donde estas mismas puedan ser replicadas, beneficia no solo a quienes pudieran llevar a cabo estas actividades tan nobles y necesarias para fomentar la sensibilidad de la población humana, sino también a quienes se dedican a fabricar los insumos necesarios para llevar a cabo estas actividades; con la existencia de una "matrícula" potencialmente infinita y rápidamente renovable, estas habilidades tanto de producción como del paso intermedio que representa la fabricación de las herramientas─impartidas con la misma calidad que si se tratara de las "licenciaturas" actuales─beneficiarían exponencialmente a todos los gremios incluidos en estas actividades, además de fomentar más empleos e incluso fomentar industria local de materiales que por la escasez presente solamente se encuentran en el extranjero: fabricantes de tórculos, químicos para fotografía, preparación de insumos para la serigrafía, fabricantes de bastidores, pinceles, aceites y solventes, casas de materiales, servicio técnico para todo tipo de maquinaria involucrada en estas áreas de lo estético, indumentaria de danza y teatro así como de escenografía; esto anterior solamente por mencionar unos contados ejemplos del potencial de desarrollo de tecnologías, maquinaria, servicio técnico, además de exponentes de estas disciplinas, quienes buscarían estas disciplinas como habilidades secundarias (pero no por eso menos importantes) a un desarrollo profesional en otras áreas que aportan más al desarrollo de los pueblos que enfocar todas sus potencialidades y habilidades en crear decoraciones, sin poder experimentar en carne propia la responsabilidad que otorgan otras profesiones como la albañilería, la ingeniería, la medicina, las ciencias sociales, la informática, la psicología, la química, la biología o el trabajo social, por mencionar algunos.

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El fracaso del discurso colonial del arte en México

cultura

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julio 2, 2020 | Sección: cultura | Artículos sobre: revisiones, comparaciones, estudios y análisis de la Historia humana, temas que atañen a las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

Por si no fuera poco el hecho de que las Universidades matriculen artistas “trabajadores de lo sublime”, completamente inútiles para el desarrollo de la infraestructura de una población cualquiera, lo cual ya succiona recursos públicos, encima hay que mantener a estas personas ya egresadas y licenciadas con más dinero público, porque no existe un trabajo garantizado para dicha población. ¿El Estado, a través del herario, debe proveer de becas y apoyos a zapateræs, a ingenieræs, doctores, herreræs, carpinteræs, dentistas, deportistas que por una u otra razón no consigan clientes o que no logren destacar en sus disciplinas? Un tejido, hecho a mano, con una técnica milenaria puede costar $200 (con posibilidad de regateo), mientras que el plátano pegado a una pared puede estar valuado en millones de dólares.

La Real Academia de Bellas Artes de San Carlos (en valenciano Reial Acadèmia de Belles Arts de Sant Carles) es una institución académica cultural pública ubicada en Valencia, España. Fue creada el 14 de febrero de 1768 por el rey Carlos III. Desde su fundación impartió las enseñanzas de Pintura, Escultura y Arquitectura.

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Carlos III, de la casa de los Borbón, implementa bajo el espíritu Ilustrado de esos tiempos, una herramienta del mundo racional como lo sería este modelo de Academia, la cual vendría a modernizar los antiguos modos de transmisión de las técnicas artísticas.

Justo en el periodo de Carlos III, debido a las ideas de la Ilustración que manejaba su familia, se declaró que las artes serviles dejaban de ser razón para discriminar a quienes las ejercían, no se integraban por completo como en la época clásica grecorromana a las artes libres, pero al menos ya no eran blanco de desprecio, como sí lo fueron durante toda la edad media, donde se diferenciaba muy estrictamente, por todos los reinos feudales de Europa, entre artes libres y artes serviles.

Para este momento la pintura, grabado y escultura, gracias a las exigencias de sus exponentes del Renacimiento, ya se habían logrado integrar en las “bellas artes”, es decir, en las artes libres, pues al ser trabajos más bien manuales, y no de la razón elevada, solían caer directo en la categoría medieval de artes serviles, es decir obras hechas por sirvientes con las manos y sin uso mayor de la ilustración del pensamiento.


Carlos III

En la Nueva España, un gran número de expertos de la pintura y la escultura solicitan a la corona española la fundación de una escuela de formación para pintores y escultores en la colonia de las américas, cosa que es ignorada, hasta que un grabador de la Casa de Moneda, llamado Jerónimo Antonio Gil, solicita la fundación de una academia para formar grabadores que puedan auxiliar y mejorar el proceso de acuñamiento de monedas, cosa que sí fue del interés de Carlos III.

Para 1781, Carlos III funda la Real Academia de San Carlos de las Nobles Artes de la Nueva España (hoy México), con el propósito principal de formar grabadores en el virreinato novohispano, con intención de implementar sus habilidades en la acuñación de monedas de esta colonia española. Su primera sede fue en el edificio de la Casa de Moneda en donde se impartieron clases hasta el año de 1791.

En 1929, cuando a la Universidad Nacional de México recibió su autonomía, la Academia se dividió en Escuela Nacional de Arquitectura, y en la Escuela Central de Artes Plásticas, y en 1933 esta última cambió de nombre a Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP).

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Al día de hoy, la Facultad de Artes y Diseño (FAD), antes la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) es la principal heredera de siglos de impartición del mismo modelo virreinal, feudal, de las llamadas Bellas Artes. Esto no significa que sea la única que sigue impartiendo este modelo feudal de educación, pues básicamente todas las escuelas superiores y medias superiores que tienen “artes” en sus nombres, imparten este mismo modelo caduco.

Real Academia de San Carlos de las Nobles Artes de la Nueva España

¿Qué modelo educativo se imparte en estas instituciones modernas?

Facultades, colegios y escuelas de hoy en día, como lo son la FAD (antes ENAP), la ENPEG (Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado por el Instituto Nacional de Bellas Artes), así como aquellas de iniciativa privada, responden directamente a un modelo no solo anticuado y totalmente expirado ante la realidad de un territorio tercermundista como el de México, sino que también han sido ya devoradas por los discursos postmodernos del mercado del entretenimiento, alejándose casi por completo de un verdadero espíritu del arte humano.

Según el historiador Carlos Martínez Shaw, “las Luces (la ilustración) fueran patrimonio de una elite, de intelectuales, mientras la mayor parte de la población seguía moviéndose en un horizonte caracterizado por el atraso económico, la desigualdad social, el analfabetismo y el imperio de la religión tradicional”

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En la España del siglo XVIII, la Ilustración avanza sobre la corona gracias a la casa de los Borbones, quienes ostentan la vanguardia en cuanto a este tipo de pensamiento en su región, a excepción de que, a diferencia de Francia, en España se gesta más bien un ideal ilustrativo alineado con la monarquía y lo eclesiástico, en un fenómeno conocido como el Despotismo Ilustrado. Es esta variante de la ilustración a la que Academias como la de San Carlos en Madrid y la de San Carlos novohispana, responden.

En la mayoría de estados europeos, la universidad permaneció en general al margen de la renovación intelectual ilustrada, y las nuevas ideas se expandieron a través de las tertulias y de las academias, y de otros nuevos espacios de sociabilidad como las sociedades de agricultura, las sociedades económicas, los salones, las logias masónicas, los clubes o los cafés, en los que participaron no sólo la nobleza y el clero sino otros sectores sociales interesados en mejorar la condición humana y la “sociedad civil”, como se llamaba entonces a la forma de gobierno, con el fin último de lograr la “felicidad pública”. En España las tertulias y las academias, y posteriormente las Sociedades Económicas de Amigos del País, fueron los principales medios en la elaboración y difusión de la cultura ilustrada. A diferencia de Francia, no tuvieron tanto éxito los salones de las damas cortesanas, si exceptuamos el de María Francisca de Sales Portocarrero, condesa de Montijo, y el de la condesa de Benavente y la Junta de Damas de la Sociedad Económica Matritense de Amigos del País.

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Como ya se relató más a detalle en artículos de esta misma revista como “¡El arte es una mentira!” o “¿Dónde empieza y dónde termina el arte?”, podemos ver al arte humano mutar a lo largo de la historia.

Desde aproximadamente el 4000 antes de la era cristiana hasta aproximadamente el 300 d.C. el arte era concebido localmente, no existía un consenso universal como hoy en día, sino que cada pueblo, reino, imperio, se expresaba con sus expresiones técnicas que le dotaban de una identidad cultural propia, cosa que se conservaba tanto en lo abierto como a veces en lo oculto tras una invasión, o bien se terminaba fundiendo con las culturas conquistadas o bien las culturas conquistadoras.

arte antiguo, la identidad cultural un puente entre la política, la cotidianidad utilitaria, la urbanística y la espiritualidad

El arte no se limitaba, como en el contexto de Carlos III, al grabado, la pintura, la escultura y la arquitectura, sino que se extendía de maneras diversas en el ámbito de lo utilitario como la alfarería, la vitralería, en el arte erótico como diría Michel Foucault, la herrería, la cocina, la guerra, la retórica, la ingeniería, la magia y adivinación, e incluso la estafa y el crimen, pues recordemos que no solo la pedagogía cambia, sino también los códigos morales han mutado por completo.

Durante la época de las ciudades medievales libres, antes de ser totalmente dominadas e insertadas en discursos imperiales por los reinos feudales que posteriormente el orden moderno de la burguesía convertiría en naciones, las artes ─en occidente─ florecieron en lo que hoy conocemos, en el seno del canon de la Historia del Arte, como Arte Románico y Gótico, el cual fue uno de los últimos exponentes de un arte anónimo en nombre de la colectividad que si bien se organizaban en gremios estos no funcionaban como élites familiares. Es a partir de la integración con el mundo de la nobleza feudal pre-nacional, que lo que antes representaba una cuestión local de prestigio y propiedad colectiva, como lo eran las artes de los pueblos medievales libres, se convirtió en una cuestión de pequeñas élites y casas familiares en control de los viejos gremios colectivos, que es donde nace la imagen del artista individual.

herrería, vitralería, carpintería, acueductos, peletería, ingeniería, puentes, albañilería (antes conocida como masonería), pintura mural, escultura: el arte anónimo-colectivo de las ciudades medievales.

Ahora el artista individual─y no ya la colectividad ni los gremios como antes─era quien contaba con mecenazgos de la iglesia o de la nobleza, quienes le incluían en su cotidianidad como un entretenimiento o un lujo más de sus mismas élites. Esto le dotaba de una reputación, la cual debía proteger y dar renombre si deseaba mantener la hegemonía de su apellido o su afiliación a un gremio hegemónico de la región.

El traspaso de la estafeta del arte feudal hacia el mercado del entretenimiento

Parece ser pues, en un análisis incluso muy superficial, que el paso del feudalismo a la burguesía moderna no perdonó a esta «institución del arte» elitista feudal; pasa de ser una cuestión de entretenimiento del clero y la nobleza, a una cuestión de renombre de «marca registrada» e intercambio (trademark) para el mundo del comercio burgués, lo cual, no extrañamente le permite mutar hacia lo que hoy conocemos como el mercado del arte, aunque más correcto sería llamarle el mercado del entretenimiento.

Es así que este modelo educativo a las “artes”─que hasta hoy en día se implementa en las Escuelas de Estudios Superiores de México─se hereda directamente de la mentalidad de la ilustración monárquica eclesiástica española del siglo XVIII. Una mentalidad del lujo individualista de los monarcas, nobles y clérigos, y en donde las “artes bellas” no representan mas que disfrutes lúdicos y exquisitamente delicados, diferenciándose de lo “burdo, obrero, bajo” de las llamadas «artes serviles» que representaban solo a las clases bajas y trabajadoras.

Dicho modelo ni de cerca representa el espíritu original de la actividad artística humana pre-feudal, cuando «las artes» designaban cualquier actividad hecha con gran responsabilidad, esmero, maestría y capacidad de experimentación contínua. Esta vieja tradición fue retomada temporalmente por la escuela renacentista de personajes llamadæs humanistas, que eran versadas al mismo tiempo en disciplinas tanto meramente del deleite estético como la pintura, la música, el grabado, como también disciplinas funcionales como lo son por ejemplo la ingeniería, la física, las matemáticas y la química.

Da Vinci – ingeniería, escultura, arquitectura, física, matemáticas, pintura.

¿En dónde se ve el fracaso de este modelo?

Este se puede evidenciar de dos maneras:

La primera y más obvia es la cuestión de heredar dicho modelo de enseñanza de “bellas artes” tan limitado a un contexto feudal en donde una instancia de educación superior gaste tiempo, energía y recursos del Estado en matricular a una siempre creciente cantidad de su población joven en el inútil ámbito del deleite de los sentidos, cosa muy útil para un contexto monárquico y eclesiástico del siglo XVI, o para su heredero directo que es el mercado internacional del entretenimiento, pero que para efectos de un país en vías de desarrollo como México resulta ridículo, malgastar las energías y potencial de su juventud en exquisitas expresiones de deleite monárquico. Un país no puede ser autónomo y productivo ni interna ni externamente de puro “deleite de los sentidos”, esto sin si quiera mencionar la mediocridad que impera en estas “escuelas superiores de bellas artes”.

Para comprender el segundo punto del fracaso de este modelo, hay que conocer primero la realidad del territorio mexicano. En un país como México, conviven dos grandes realidades, sin necesariamente incluirse mutuamente en sus proyecciones a futuro, y estas son las realidades originarias (también llamadas indígenas) y las realidades alienadas con un proyecto de nación que llamamos República Mexicana.

¿Y en dónde está el conflicto? pues en que el mercado del entretenimiento (mercado del arte) excluye, explota, ordeña y desecha─algo también conocido como apropiación cultural─lo que podríamos llamar «el arte de haber creado y mantenido una cultura» o «bagaje cultural de artes humanas» de los pueblos originarios, mientras que favorece el modelo feudal virrenial de las “bellas artes”, sublimes, exquisitas, lúdicas e inútiles por otro lado.

En algunos casos les forza a insertarse en dinámicas que no les son familiares, como el de tener que patentar por las vías de un derecho constitudinal (de una constitución que no les representa) sus bordados o patrones los cuales distan de ser meros deleites estéticos, pues como el arte pre-feudal de los pueblos en Egipto, Roma, Grecia, Mesopotamia, el Valle del Indo, entre muchos otros ejemplos, son objetos que si bien resultan estéticos más bien representan una codificación de su historia, cosmovisión, legislaciones, tradiciones locales, y el tener que patentar este tipo de prácticas humanas como si fuesen objetos decorativos conlleva rupturas internas y confusiones culturales a causa de estos procesos “legales” ajenos a sus culturas que estos pueblos no tendrían por qué estar implementando ni tener que familiarizarse con ellos.

Es esta misma disparidad de discursos el cual lleva a nombrar cualquier expresión artística de estos pueblos como «artesanías» frente a, irónicamente, supuestas expresiones de alta cultura como una “obra de arte” que consiste en un plátano pegado con duct-tape a una mampara o una habitación de cubetas de diferentes colores que representan las diferentes regiones del distrito federal. Un tejido, hecho a mano, con una técnica milenaria puede costar $200 (con posibilidad de regateo), mientras que el plátano pegado a una pared puede estar valuado en millones de dólares.

la esencia del arte moderno

Como tercer marcador del fracaso absoluto de este modelo, por si no bastara el argumento del atropellamiento y ahorcamiento cultural, podemos señalar el hecho de que ni siquiera es autosustentable la “licenciatura de artista”, pues para mantenerla viva es básicamente obligatorio mantener un sistema de mecenazgos modernos, ahora llamados becas o “apoyos culturales”. Por si no fuera poco el hecho de que las Universidades matriculen artistas “trabajadores de lo sublime”, completamente inútiles para el desarrollo de la infraestructura de una población cualquiera, lo cual ya succiona recursos públicos, encima hay que mantener a estas personas ya egresadas y licenciadas con más dinero público, porque no existe un trabajo garantizado para dicha población.

¿El Estado, a través del herario, debe proveer de becas y apoyos a zapateræs que no les compren zapatos? ¿El Estado, a través herario, debe proveer de apoyos y becas a ingenieræs, doctores, herreræs, carpinteræs, dentistas, deportistas que por una u otra razón no consigan clientes o que no logren destacar en sus disciplinas? Es justamente este segundo dilema el cual fomenta una desigualdad ya no solo entre culturas como en el caso de los pueblos originarios y los pueblos alineados a las “civilización”, sino incluso internamente en el mundo “civilizado”, pues ¿cómo es posible que los impuestos deban escurrir hacia licenciadæs de carreras universitarias que deban depender del Estado para no morir de hambre o tener que insertarse en el sub-empleo? Esto es simplemente un círculo vicioso.

Es la Institución del Arte heredada del virreinato colonial que está generando estos conflictos de coherencia y errores lógicos que cuestan muy caro no solo al herario público sino al tiempo de vida desperdiciado por la mayoría de quienes eligen optar por un “estudio superior” de artes visuales o artes plásticas.

¿Cuál podría ser una opción para re-interpretar las Artes e integrarlas en un discurso pedagógico más moderno y funcional?

Tanto para el desarrollo humano, como por el respeto a las comunidades originarias, como para un discurso de nación sin tanto sub-empleo y desperdicio de vidas y talentos humanos─como incluso para el mercado del entretenimiento si así se quiere ver─es necesaria una re-estructuración de la educación en cuestiones del “arte”.

Primero que nada, las opciones para tomar un programa de estudios al mismo nivel que hoy presentan planteles como la FAD de la UNAM, o la ENPEG del INBA, tendrían que irse abriendo, por ejemplo haciendo uso de las diversas casas culturales casi despobladas que se encuentran en toda la Ciudad de México, por poner solo un estudio de caso como ejemplo.

En lugar de mantener el debate infértil de si los “apoyos y becas individuales” deben persistir o eliminarse, reducirse o aumentar, podría mejor realizarse una evaluación muy profunda al respecto para considerar qué disciplinas estéticas realmente benefician a una gran cantidad de personas, como por ejemplo las producciones teatrales, y mantener, si no es que aumentar la oferta de apoyos a estas disciplinas que vayan a generar un beneficio amplio y lograr así un impacto fuerte en la población, mientras que para disciplinas más individualistas como la pintura, grabado o escultura, ofrecer puestos de docencia con salarios fijos, que saldrían de la eliminación de tantos apoyos/becas, lo cual potencialmente sacaría del sub-empleo a tantas personas “licenciadas del arte”, no dejando desprotegidas ni a la vieja población que ya invirtió años en licenciaturas de artes bajo el modelo feudal, como también beneficiando a una nueva generación, en donde poco a poco podría instaurarse este nuevo modelo de las artes humanas más alineado con la situación del país y de un conocimiento cultural más profundo del que podría emanar─como hasta hoy en día se hace con grandes fracasos─de la replicación irreflexiva de estos modelos monárquicos.

Podrían desaparecer estas licenciaturas verdaderamente inútiles y perjudiciales culturalmente, para dar paso a formaciones técnicas paralelas garantizadas por el Estado como fomento a la cultura; estas instituciones, garantizadas al ancho de la población, albergarían a cualquiera que sea suficientemente hábil para enseñar estas disciplinas llamadas “bellas artes” en los mismos términos que hoy solamente la FAD y la ENPEG albergan como un duopolio que fomenta el elitismo y la escasez de oportunidades laborales de docencia en estos ámbitos.

¿Por qué una formación en pintura, grabado o escultura tendría que ser una licenciatura mientras que una formación en carpintería, electrónica y herrería solamente alcanza lo técnico? Esto genera una brecha cultural civil muy importante, una suerte de sistema castas sociales insinuadas, totalmente en detrimento del tejido social urbano. Estos espacios culturales podrían comenzar a borrar la línea entre los oficios y las artes, justamente regresando a una riqueza cultural olvidada luego del Románico y Gótico antes mencionado, abriendo una oferta educativa de bajo costo, pero de idéntica calidad (basta conocer las instalaciones, programas de estudio y la cotidianidad pedagógica de instituciones como la FAD o la ENPEG para reconocer que no se trata de un trabajo imposible el alcanzar su nivel de calidad) al duopolio actual de las “bellas artes” ya mencionado anteriormente, y que a su vez incluyan oficios afines como la ebanistería, las artes textiles, la carpintería y la herrería estética, solo por poner unos ejemplos. De esta manera, las carreras técnicas pertinentes a oficios industriales podrían encontrar especializaciones estéticas en estos centros de verdaderas artes y oficios.

De alguna manera, las personas egresadas de estos centros culturales tendrían garantizado, mucho más que las actuales instituciones pueden garantizar, plazas en la docencia de estas mismas disciplinas en estos mismos centros públicos o bien en lo privado, las cuales pueden irse multiplicando conforme la matriculación y demanda crezcan, a diferencia del modelo actual que puede ofrecer una raquítica oferta de plazas docentes y no garantiza en lo absoluto, al egresar con un título de artista, su inserción en un mundo laboral, que como ya mencioné, responde más a la especulación de mercado y los caprichos de las modas y la suerte, que la maestría técnica de sus licenciadæs, lo cual obviamente genera una agresiva demanda de estos “apoyos culturales” que francamente terminan desperdiciándose en proyectos altamente subjetivos, con impacto altamente dudoso e incomprobable por su naturaleza estética, y un paternalismo por parte del Estado para mantener licenciadæs de artes que no alcanzan la mieles del mercado del entretenimiento/artes.

No es difícil acondicionar espacios seguros para la impartición de disciplinas estéticas como las técnicas de pintura, escultura, serigrafía, técnicas de grabado, ilustración, foto, escultura, instalación, danza, teatro, performance, video, y sí es más difícil el resolver objetivamente si los “apoyos y becas culturales (culturales entre doble comillas)” deben reducirse, mantenerse o aumentarse y generar estrategias de evaluación de impacto y beneficio en relación al gasto público que generan, que podría ser canalizado más eficientemente para el beneficio, no individual, sino repartido para todas las comunidades que se desempeñan en estas disciplinas.

Nezahualcoyotl, artista ingeniero

Los beneficios de eliminar esta percepción que actualmente hay, de una escasez de espacios de educación enfocada en las disciplinas estéticas, al multiplicar las sedes en donde estas mismas puedan ser replicadas, beneficia no solo a quienes pudieran llevar a cabo estas actividades tan nobles y necesarias para fomentar la sensibilidad de la población humana, sino también a quienes se dedican a fabricar los insumos necesarios para llevar a cabo estas actividades; con la existencia de una “matrícula” potencialmente infinita y rápidamente renovable, estas habilidades tanto de producción como del paso intermedio que representa la fabricación de las herramientas─impartidas con la misma calidad que si se tratara de las “licenciaturas” actuales─beneficiarían exponencialmente a todos los gremios incluidos en estas actividades, además de fomentar más empleos e incluso fomentar industria local de materiales que por la escasez presente solamente se encuentran en el extranjero: fabricantes de tórculos, químicos para fotografía, preparación de insumos para la serigrafía, fabricantes de bastidores, pinceles, aceites y solventes, casas de materiales, servicio técnico para todo tipo de maquinaria involucrada en estas áreas de lo estético, indumentaria de danza y teatro así como de escenografía; esto anterior solamente por mencionar unos contados ejemplos del potencial de desarrollo de tecnologías, maquinaria, servicio técnico, además de exponentes de estas disciplinas, quienes buscarían estas disciplinas como habilidades secundarias (pero no por eso menos importantes) a un desarrollo profesional en otras áreas que aportan más al desarrollo de los pueblos que enfocar todas sus potencialidades y habilidades en crear decoraciones, sin poder experimentar en carne propia la responsabilidad que otorgan otras profesiones como la albañilería, la ingeniería, la medicina, las ciencias sociales, la informática, la psicología, la química, la biología o el trabajo social, por mencionar algunos.

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