Cerrar vista de Texto Simple

La polémica de la transexualidad / transgenerismo en el deporte

El binarismo sexual no es una "categoría colonialista" ni una "imposición social", es una realidad material, tenemos que conocer las diferencias y similitudes entre los conceptos «natural» y «normal». Lo normal es una categoría estadística, significa un elemento que dentro de un grupo se repite la mayoría de las veces, a diferencia de lo anormal, que en sí mismo no es sinónimo de algo malo, sino que representa aquellos elementos dentro de un grupo que no se presentan con tanta frecuencia como lo normal. Ambos conceptos, lo normal y lo anormal son naturales, desde el momento en el que ambos se presentan en la realidad son ya naturales.

Recientemente ha salido a la luz una noticia bastante polémica en el mundo del deporte, esto debido a que se trata de la intersección de una serie de temas contemporáneos que llevan un tiempo ya en un acalorado debate bajo los reflectores principales de las políticas sociales a nivel global. Aprovechando la pausa de los Juegos Olímpicos 2021 provocada por el COVID-19, la SWS (Save Women's Sports) una organización que promueve la preservación de un criterio de sexo genético para la admisión a competiciones deportivas para mujeres, se posiciona de la siguiente manera:

[inicio de cita]>

Las normas fijadas en el consenso de 2015, que permiten a los hombres que se identifican como mujeres entrar en las categorías femeninas, son inaceptables. Reducir simplemente los niveles de testosterona durante un año no anula la ventaja masculina sobre las atletas femeninas.

El volumen muscular guarda estrecha relación con la fuerza. (…) Los niveles absolutos de volumen muscular y de fuerza de extensión de las rodillas después de la intervención, todavía favorecen a las mujeres trans. Conclusión: El tratamiento con hormonas de sexo contrario incide notablemente en la fortaleza, tamaño y composición de los músculos en los transexuales. A pesar del notable incremento de la masa muscular y de la fuerza en los hombres trans, tras 12 meses de tratamiento las mujeres trans aún son más fuertes y tienen más masa muscular.

¿Qué ángulos es importante tomar en cuenta para contextualizar este tema?

Antes que nada sería pertinente diferenciar entre estos dos términos parte del abecedario LGBTTTIQA+, que son dos de las tres T's ; una de ellas queda descartada pues significa comunidades «travesti» y por el momento no es necesario abundar al respecto. Las otras dos T's corresponden a las comunidades «transexuales» y «transgénero».

¿Transgénero o Transexual?

Ahora, ¿en qué se diferencian estas dos comunidades? pues es sencillo de entrada, la comunidad transexual son personas que están en procesos de terapia de reemplazo hormonal e igualmente en lo que se dice coloquialmente "transición" quirúrgica, es decir, castración en caso de genitales masculinos, o bien de extracción del útero (histerectomía) en el caso femenino, entre varias otras cirugías que hacen que un cuerpo con características típicas de uno de los dos sexos biológicos pase a asemejarse al del otro sexo.

Por otro lado, la comunidad transgénero no necesariamente desea someterse a terapias de "transición", ni hormonales ni quirúrgicas, simplemente apelan a que su identidad está en la del sexo opuesto aunque elijan mantener sus funciones biológicas y sus cuerpos intactos.

Existe algo que une a ambas comunidades, y esto es una condición afectivo-cognitiva conocida actualmente como «disforia de género» en el DSM-5 que viene siendo un manual estadístico y de diagnósticos para desórdenes mentales, publicado y revisado periódicamente desde mediados del siglo XX y hasta la fecha por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) de los EEUU. En el DSM-5 se explica que este tipo específico de disforia (puesto que hay otros subtipos de disforia que no se relacionan con el tema del "género") no es en sí misma un desorden mental, sino que es el estrés, incomodidad y ansiedad que provocan el percibir su propia fisionomía y la manera en la que la sociedad les mira y cataloga (por ejemplo, una mujer que le causa gran incomodidad verse como mujer) lo que realmente se cataloga como patológico. El origen (la etiología) de esta condición aún se desconoce, no se tiene una explicación satisfactoria basada en evidencia de si proviene de herencia, por mutaciones en la concepción, por razones sociales, pero sí se sabe que efectivamente se presenta entre 0.005% y 0.014% para hombres, y entre 0.002% a 0.003% en mujeres. Además del DSM-5 que es estadounidense, existe una publicación similar por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) llamada CIE-11CM, que cataloga este mismo transtorno como «discordancia de género» y lo sitúa en su categoría de transtornos sexuales.

¿Qué es el género?

Ahora bien, este territorio del DSM-V, el CIE-11CM e incluso el término mismo de «género», es uno muy espinoso. Esto se debe a que ni el DSM ni el CIE vienen siendo Biblias, sino meros compendios que surgen en primera instancia de investigaciones particulares (sean de grupos financiados por instancias estatales públicas como por iniciativas privadas de todo tipo: centros de investigación, universidades, farmacéuticas, entre otros) que van ganando validez con los años y la evidencia, y que eventualmente toman suficiente fuerza teórica para que organismos nacionales o internacionales como la OMS o el APA se reúnan para celebrar la publicación de sus respectivos compendios periódicos, y por supuesto en ningún momento estos organismos se han salvado de duras críticas por parte de las mismas universidades, grupos no gubernamentales, población civil organizada, entre otros grupos, y a raíz de ello han tenido que rectificar algunas de sus posturas. Ejemplo de esto es el caso de la homosexualidad en hombres y mujeres, que desde el DSM-I hasta el DSM-III fueron catalogadas como enfermedades mentales, hasta que por presiones importantes de intelectuales y población civil ya en el DSM-III-M (una actualización del DSM-II original) por fin fue eliminada como enfermedad mental por completo. En otras ocasiones, como el actual DSM-5, se juzga que viene siendo una revisión pobre, mal escrita, con muchas contradicciones, y se señala complicidad fuerte con el sector de la industria farmacéutica pues varios de sus miembros redactores trabajan en dicho sector posiblemente sesgando sus clasificaciones a favor de las ventas de sus fármacos. Como decía anteriormente, estos catálogos no existirían sin la gente que se dedica a la investigación, de la cual emanan todos los resultados, y son una suerte de Sección Amarilla o Directorio Telefónico basado en el trabajo ajeno.

Por otra parte, el tema del género es aún más complejo, pues este término tiene su origen en EEUU, por la mano del psicólogo "sexólogo" John Money en 1973 que acuñó el término (entre otros como "identidad de género" o "roles de género") para ayudar a explicarse cómo es que existen hombres biológicos que se comportan femeninamente, o bien mujeres biológicas que se sienten atraídas por mujeres como se esperaría de los hombres; Money derivó estos resultados y conceptos de sus estudios con personas intersexuales, es decir, personas cuyo desarrollo natural se salió de la normalidad por algún transtorno hormonal como el síndrome de Klinefelter, el síndrome de Turner, el síndrome de la Chapelle, el síndrome de insensibilidad a la testosterona parcial o total, entre otros varios, que en general se les llama "hermafroditismo". Si bien el concepto de género fue bien aceptado en los años 50's, no tomó muchas décadas para que dicho concepto fuera muy mal utilizado, sobre todo por sus huecos teóricos, como el concepto de «raza» como un muy buen ejemplo de una situación similar, y comenzara a ser cuestionado, sobre todo por el feminismo de aquellos tiempos que hasta la fecha llevan la consigna de la "abolición total del género". John Money tampoco se salva de ser un personaje sumamente controversial, y por buenas razones, pues muy confiado de su teoría decidió experimentar directamente con el triste caso de un par de gemelos; uno de ellos había recibido una mala circuncisión que derivó en la mutilación parcial de su pene, por lo que John Money convenció a sus padres de castrar por completo al niño y posteriormente comenzar una terapia de hormonas cruzadas (es decir, el niño ya sin testículos sería inyectado con hormonas femeninas periódicamente de por vida) para así feminizarle. Los padres aceptaron y llevaron a cabo el tratamiento del pequeño John que fue renombrado Joan y criado como mujer. John Money llegó al extremo de obligar, dentro del marco de sus terapias, a los dos gemelos aún de corta edad, Brian y "Joan", de emular actos sexuales con el propósito de ir programando socialmente la "identidad de género" de Joan como mujer. En resumidas cuentas, todo fue un desastre, Brian creció y desarrolló esquizofrenia, mientras que Joan nunca se sintió como mujer, incluso a pesar de la terapia hormonal y los "entrenamientos" para asimilar su supuesta identidad de género. Joan, ya en la pubertad solicitó cambiarse el nombre a David y revertir─dentro de lo posible─todas las terapias de "reasignación de género" para volver a ser tratado como hombre. Briana, el gemelo de David, se suicidó con una sobredosis de píldoras anti-depresivas en julio del 2002, y poco tiempo después en el 2004 David se quitó la vida al dispararse en la cabeza con una escopeta a los 38 años. Los padres de los gemelos culparon a John Money y sus experimentos como la causa de la muerte de sus dos hijos.

Como podemos ver, ni los catálogos estadísticos-diagnósticos ni el tema del «género» vienen siendo herramientas totalmente positivas, completamente útiles, ni probadas rigurosamente para descartar cualquier error. A pesar de esto, en materia de política mundial, para la Organización de las Naciones Unidas, ONU, el género representa una elección libre, construida individualmente y no dependiente del sexo biológico, y el respeto de esta categoría es también considerado un derecho humano en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Ahora, no todos los países se adscriben a lo que la ONU dice o hace, eso es bien importante. Actualmente existe una minoría teórica que promueve esta idea de la auto-identificación del género y cuenta con su propia comisión dentro de la ONU, sin embargo el bagaje científico que respalda esta postura es mínimo, además de demasiado reciente como para ser concluyente en algo concreto como ya vimos anteriormente.

En Septiembre de 2016, Vitit Muntarbhorn es nombrado Experto Independiente ante la ONU en temas de violencia y discriminación basadas en orientación sexual e identidad de género (Defensor Global LGBT). En Noviembre de 2018─año en que fue sucedido por Victor Madrigal-Borloz en este mismo puesto─Muntarbhorn afirmaba que para la ONU existen 112 géneros distintos.

Por enumerar algunos ejemplos de estas 112 identidades de género podemos encontrar: transgénero, pangénero, trasvesti, hidrogénero, no-binarismo, género fluido, hermafrodita, ginoandro o andrógino, entre muchísimos otros.

El 18 de diciembre de 2008, Francia presentó una declaración sobre orientación sexual e identidad de género ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El artículo 10 de esa declaración dice: “Hacemos un llamado a todos los Estados y mecanismos internacionales relevantes de derechos humanos a que se comprometan con la promoción y protección de los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual e identidad de género”.

¿Qué es el sexo?

Después de entender lo qué diferencia a una persona transexual de una transgénero, y como el segundo término nos obligaba a entender también qué significa «género», ahora pasamos al tema del «sexo». Tenemos que distinguir bien entre «género» y «sexo», y en la actualidad esto ha llegado a ser algo sumamente confuso, pues como dice el mismo gobierno de Reino Unido en su sitio web, "suelen considerarse conceptos intercambiables, pero no lo son", algo que también la Organización Mundial de la Salud estipula al diferenciar claramente entre sexo biológico e identidad de género, no obstante noticias como la anterior sobre "respeto a la orientación sexual e identidad de género" de la ONU, suelen concebirse como avances dentro del tema de igualdad de los sexos, pero no es así, las cuestiones de respeto a identidad de género suelen tener que ver más bien con las comunidades transgénero o transexuales que con la igualdad entre hombres y mujeres, mientras que el respeto en cuestión de orientación sexual concierne a las comunidades gay, lésbico y bisexuales.

Esto anterior viene por parte de la visión legal a nivel global que propone la ONU en un afán de universalizar las cuestiones de derecho, aunque como vimos existe siempre cierta diferencia y disención entre naciones al respecto, mientras que por el lado estrictamente científico tenemos también una visión muy específica en cuanto a la línea de investigación. Por parte de los libros básicos sobre el Desarrollo Psicosexual así como de Fisiología de la Conducta, encontramos generalmente algo como lo siguiente:

[inicio de cita]>

El sexo del embrión queda determinado en el momento de la fecundación según que el espermatozoide contenga un cromosoma X o un cromosoma Y. Sin embargo, transcurren varias semanas durante la embriogénesis humana sin que existan diferencias evidentes─aún al microscopio electrónico─entre un feto de sexo femenino y uno de sexo masculino. A partir de la expresión del gen SRY en los fetos XY, las futuras gónadas inician una serie de eventos caracterizados por expresión de proteínas, que determinan cambios citológicos, histológicos y funcionales característicos de los testículos. Este evento relativamente temprano en el desarrollo del sexo se denomina «determinación sexual», dada su importancia determinante en el resto de los eventos que se suceden luego. Los testículos secretan dos hormonas, hormona anti-Mülleriana y testosterona, cuya acción provoca la masculinización de los esbozos de los órganos genitales internos y externos, que no mostraban hasta entonces diferencias entre los sexos. El proceso de diferenciación de los genitales se denomina diferenciación sexual fetal. Poco se conoce hasta hoy sobre los mecanismos que inducen a las gónadas a tomar el camino ovárico en el feto XX. Es sabido desde hace tiempo, en cambio, que la falta de las hormonas testiculares resulta en la feminización de los genitales internos y externos, independientemente de la existencia o ausencia de ovarios. Estos mismos mecanismos entran en juego una vez más en la pubertad, desencadenando el desarrollo de características sexuales secundarias como los senos o el vello facial.

Siglos de observaciones y estudios metódicos, que posteriormente han sido comprobados─dentro de lo posible─por el método científico del siglo XIX, nos han llevado hasta todo aquello que reconocemos como el conocimiento científico actual, que abarca desde la física y matemática hasta las ciencias sociales, pasando por la biología, la arqueología o la geología. Dentro de las ciencias biológicas contamos con un cuerpo de evidencias que nos pueden comprobar por sí mismas que en muchas especies, por ejemplo de plantas y de animales, existe una marcada diferenciación innata que la se ha denominado: sexo.

El «sexo» lo que hace en realidad es una referencia a la capacidad de dichos organismos de multiplicarse por vía de la «reproducción sexual», en contraposición a los organismos que realizan una reproducción asexual, en donde básicamente se replican a partir de sí mismos, es decir de un mismo material genético, indefinidamente. El "mecanismo" teórico de la selección natural─concepto que heredamos de Darwin y Watson─ha favorecido a los organismos que realizan una reproducción sexual, en donde dos gametos diferentes, que son células especializadas cargadas de material genético, se entrecruzan para intercambiar su ADN logrando así una recombinación de genes que garantizan una descendencia con una alta variabilidad de características heredadas y mutaciones muy variadas (a diferencia de la reproducción asexual que puede terminar replicando una misma mutación en mucha de su descendencia y así extinguirse, si dicha mutación resulta desfavorable para la adaptación al medio) que puedan proveer a su especie de diversas posibilidades en cuanto a caminos evolutivos, asegurando de esta manera que al menos uno de estos múltiples caminos resulte altamente adaptable al medio y sobreviva, perpetuando así su especie.

Si lo normal es natural ¿lo anormal es antinatural?

Hasta el momento, y hasta que no exista un cuerpo teórico suficientemente concluyente e irremediablemente superior en cuanto a evidencia para que el paradigma pueda cambiar, el embrión humano puede tomar dos caminos muy marcados: macho o hembra. El binarismo sexual no es una "categoría colonialista" ni una "imposición social", es una realidad material, tenemos que conocer las diferencias y similitudes entre los conceptos «natural» y «normal». Lo normal es una categoría estadística, significa un elemento que dentro de un grupo se repite la mayoría de las veces, a diferencia de lo anormal, que en sí mismo no es sinónimo de algo malo, sino que representa aquellos elementos dentro de un grupo que no se presentan con tanta frecuencia como lo normal. Ambos conceptos, lo normal y lo anormal son naturales, desde el momento en el que ambos se presentan en la realidad son ya naturales. Ahora, la existencia de un elemento anormal tampoco significa que lo normal deba resignificarse, porque como ya se dijo, lo normal es solo una ocurrencia de alta frecuencia de un elemento dentro de un grupo, mientras que lo anormal es un elemento con una ocurrencia de baja frecuencia que tiende al cero. Existe una gráfica con la que podemos visualizar mejor esto:

[pie de imagen]> "campana de Gauss"

Según la gráfica anterior podemos ejemplificar la normalidad como la parte central de la "campana" en donde se agrupan estadísticamente los elementos que más se repiten, por ejemplo un censo poblacional en una localidad de Japón (esto se puede hacer más interesante al hacer ese mismo estudio a lo largo de varios años, o mejor aún, varias generaciones humanas), y la anormalidad serían los casos que gradualmente se van aproximando al cero de la gráfica, es decir una frecuencia de ocurrencia inexistente, por lo que en los fragmentos de la gráfica que ocurren en raras ocasiones se les denomina como anormal, solamente porque no es normal que ocurran. A esto se refieren las estadíasticas cuando dicen que, por ejemplo, una cierta condición de "hermafroditismo" ocurre 1 vez de cada 300,000 nacimientos. Lo anormal no redefine a lo normal.

Dentro del sexo humano existen ciertas anormalidades en el desarrollo. Estas anormalidades suelen categorizarse como transtornos por el hecho de que suelen requerir atención extra por parte de quienes les rodean, incluyendo al cuerpo médico, y por lo tanto muchas veces no son capaces de valerse por completo de sí mismos. Cuando se dice que algo se "patologiza" debe entenderse bien en qué sentido se está patologizando. En primera, patología es un término que viene del griego y significa "estudio de una enfermedad", y patologizar algo en sí representa el categorizar algún fenómeno como un suceso natural que requiere atención y estudio especial.

Cuando antes hablamos de que el DSM-I (y hasta el DSM-III) patologizaban la homosexualidad en sí misma como una enfermedad mental tenemos que comprender que en ese momento el error fue de la ciencia (cosa que suele ocurrir), pero esto no significa que todo el tiempo la ciencia se equivoca de la misma manera. Cuando la disforia de género se patologiza debe entenderse que recientemente fue aclarado que no se esta señalando la disforia de género en sí misma como una "desviación mental" maligna sino que se esta haciendo énfasis en la "disforia", es decir, en el estado de ansiedad y estrés relacionado con la situación de la identidad de la persona, que por razones aun desconocidas (como ya platicamos antes) la persona siente que su cuerpo no corresponde con la manera en la que psicológicamente se percibe a sí misma. Es importante recalcar que lo anterior no significa que hormonándose y haciéndose cirugías para parecerse más al sexo opuesto vaya a garantizarle que esa disforia de género desaparezca, de hecho existen estadísticas que muestran que no todas las personas con disforia de género luego de "transicionar" hormonal y quirúrgicamente quedaron satisfechas, algunas incluso detransicionaron, esto es, que detuvieron su terapia hormonal y dieron paso atrás en sus cirugías porque la disforia no desapareció, o incluso empeoró, o bien se resolvió con terapia.

Para dejar un poco más claro lo anterior haré uso de otro caso de patología, la anorexia. Una persona anoréxica tiene una serie de signos y síntomas que se patologizan por la desubicación con la realidad y las conductas compulsivas empujadas por un estrés insoportable característico en personas que presentan este transtorno, ahora bien, no podemos decir que la solución estaría en someter a la persona a un régimen de dieta y ejercicio para que baje de peso y deje de tener miedo a engordar, ¿por qué? simplemente porque la percepción de la persona es la que se encuentra dañada y por más que tenga un cuerpo saludable y/o delgado, la persona que sufre de anorexia seguirá viendo con sus propios ojos que sigue obesa, aunque la persona esté literalmente en los huesos esta seguirá percibiendo que está obesa, entonces el problema no es la obesidad o la flaqueza en sí misma, sino la sensación incontrolable que presenta la persona anoréxica; de la misma manera la «disforia de género» es una descripción de los rasgos con los que las personas se presentan, es decir, con una ansiedad tremenda y una incomodidad insoportable con identificarse con su propio cuerpo y sus funciones sexuadas, y que como dije antes no significa que la solución perfecta sea cambiarle el cuerpo por el sexo opuesto y con eso se resuelva, lo que importa en esta patología es la sensación de no poder reconocer su cuerpo con sus funciones sexuales, y como ya también mencioné y ejemplifiqué con la anorexia, ha habido casos en donde al cambiarles el cuerpo lo más parecido al sexo opuesto (como a una persona anoréxica ponerle una dieta para que adelgace), esperando que esa sensación de no pertenecer a su cuerpo desaparezca (esperando que la persona anoréxica se "vea" o "sienta" delgada y deje de temerle irracionalmente a la obesidad), y la disforia simplemente no desaparece (la persona anoréxica aunque esté en los huesos seguirá percibiéndose como obesa).

Existe cierta correlación entre el autismo y la disforia de género por ejemplo, así como también entre la pubertad «normal» y la disforia, es decir, la disforia no es tan rara como podría parecer (lo que sí es raro es que la disforia sea muy marcada y se prolongue por mucho tiempo; como decir que la tristeza es normal, pero sentir tristeza todo el tiempo, por muchos años ya se convierte en una patología como la depresión), pero en la mayoría de los casos la disforia desaparece en cuanto la pubertad termina y el cuerpo y la identidad de solidifican, y en el caso del autismo resulta más complicado, pues de por sí el autismo hace referencia a otra patología bastante seria y compleja por sí misma que tiende a desubicar─a quien la padece─por completo de la "realidad" por lo que la disforia podría ser el menor de los problemas con los que una persona autista se enfrenta en su vida diaria.

¿En dónde entran las personas intersexuales en el tema biológico?

Siguiendo en el orden de lo patológico y la «normalidad», es importante mencionar que es cierto que existe una categoría que se sale de la normalidad en cuanto al desarrollo sexual y que coloquialmente se les conoce como hermafroditas, pero cuyas condiciones, que son muchas, se les conoce científicamente como "intersexualidad", es decir, organismos cuyas características es difícil ubicar de manera "sencilla" y concreta dentro de un macho o una hembra de la especie humana. Estas personas no representan, en lo absoluto, un "tercer sexo", porque sus organismos siguen presentando las mismas pautas biológicas que caracterizan a los machos y a las hembras de la especie humana, solo que con desarrollos incompletos o anormales (insisto que «anormal» no debe entenderse como "maligno"). Por ejemplo, tenemos el síndrome de Klinefelter que hace que un organismo macho presente un cromosoma X extra, es decir que si la «normalidad» en el desarrollo representa que un macho tenga un cromosoma X y un cromosoma Y, las personas con Klinefelter presentan un cromosoma X extra, por lo que en lugar de tener "XY" en sus células, presentan un "XXY", lo que les provoca una serie de anomalías (anormalidades) en su físico y las funciones de su organismo. Lo mismo ocurre con el síndrome de Turner, el síndrome de la Chapelle, el síndrome de insensibilidad a los andrógenos, entre varias otras patologías que en algún punto del desarrollo normal del organismo, que sería "XX" o "XY", terminan agregando o quitando ya sea uno de los cromosomas o haciendo que las hormonas sexuales del organismo o no se produzcan en cantidades normales o que no se puedan procesar por el propio cuerpo y resulten en situaciones anómalas de mujeres que a simple vista se ven como mujeres pero que internamente son "XY" e incluso tiene testículos, o viceversa, personas que exteriormente se ven como machos de la especie indudablemente pero que sus células son "XX" como si fueran hembras.

https://www.youtube.com/watch?v=vOFGIst0bdI

Como se dijo anteriormente, las desviaciones de la normalidad no resignifican lo normal, no lo invalidan estadísticamente y no representan mas que lo que son, anormalidades, situaciones que no ocurren normalmente, excepciones a la norma. La existencia de la intersexualidad en todas sus variantes no implican que el sexo no sea binario, que "macho y hembra" sean un concepto colonialista europeo ni una imposición teórica del hombre blanco. El neoliberalismo sí es una imposición, el racismo sí es un concepto colonialista, el género sí es una construcción social sin fundamento biológico y que emergió de la mente de un hombre occidental blanco, pero el sexo es una realidad material con sustento en evidencias bastante sólidas hasta el momento, y ningún "estudio reciente" ha sido suficientemente contundente para cambiar este paradigma biológico.

En el ámbito de la diferencia entre los dos sexos humanos, tomada como una categoría científica basada en amplia evidencia estadística del ser humano como un animal de los que se replican de manera sexual, se suele hablar por separado de lo que atañe al sistema nervioso en su estructura y su función, y por otro lado en cuanto a características de otros sistemas orgánicos como la densidad ósea y muscular, la capacidad pulmonar, la cantidad de glóbulos rojos en la sangre, entre otros, análisis que se complica aún más si tomamos en cuenta que por cuestiones de metabolismo una mujer de 13 años tendrá una densidad ósea diferente con respecto a un hombre de la misma edad, pero a su vez tendrá una densidad ósea diferente con respecto a una mujer de 25 años debido a los cambios hormonales que experimenta el cuerpo de la mujer (con un desarrollo «normal») a esas edades, y que con respecto a un hombre será bastante diferente en comparativa, y que finalmente una mujer de 50 que se encuentre el umbral de la llamada «menopausia» tendrá una densidad muy diferente, mientras que en los hombres (con desarrollos «normales») esta densidad no variará tanto a lo largo de una vida como sí varía en las mujeres por cuestiones hormonales que derivan en cambios abruptos en su sistema óseo: esta es la razón por la que las mujeres sufren más de osteoporosis que los hombres en su edad madura. Es decir, los sexos, sobre todo por generar sus propias hormonas sexuales, los hombres generan mayor testosterona y las mujeres mayor cantidad de estrógeno, toman senderos diferentes en su desarrollo a lo largo de toda su vida, y son muy diferentes entre ambos y ello repercute directamente en su organismo.

Por el lado mental o psicológico de estas diferencias existen varias investigaciones al respecto:

[inicio de cita]>

Las investigaciones evidencian diferencias sexuales biomorfológicas y funcionales en el cerebro, pero su significado y sus posibles consecuencias aún no son bien conocidos. Un gran obstáculo reside en que la mayor parte de la información disponible proviene de investigaciones en animales, sobre todo roedores, mientras que los pocos datos biomorfológicos estudiados en seres humanos proceden generalmente de estudios necrópsicos.

Muchas de las observaciones son controvertidas; sin embargo, los hallazgos más aceptados muestran diferencias en el cerebro femenino y masculino, por ejemplo, en el tamaño de algunas áreas y núcleos, distinta morfología neuronal y glial, y en los patrones sinápticos en determinadas áreas.

Existe consenso general en las diferencias halladas en el tamaño de algunos núcleos y zonas del cerebro. Se ha encontrado de mayor tamaño en el hombre:

~ el núcleo sexualmente dimórfico del área preóptica (unas cinco veces mayor en el hombre con respecto a la mujer)

~ el componente central del núcleo basal de la estría terminalis

~ y el segundo y tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior y el núcleo de Onuf de la médula espinal

Se ha encontrado de mayor tamaño en la mujer:

~ la comisura blanca anterior

~ el cuerpo calloso (área sagital media, istmo)

~ la masa intermedia.

Las diferencias biomorfológicas entre los sexos son más manifiestas en el hipotálamo y la corteza. Dado que estas estructuras son esenciales en la respuesta al estrés, la regulación del estado de ánimo y de la conducta, entre otras, los patrones de comportamiento frente al estrés, los trastornos afectivos y los diversos patrones conductuales, deberán mostrar diferencias según el sexo del paciente.

[fin de cita // referencia de cita]> R. Lucero, G. Casali|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 70 Nº 2 Diciembre 2006|página 167 [inicio de cita]>

Se ha señalado que en la mujer existe un predominio funcional del hemisferio izquierdo, mientras que en el hombre predomina el derecho. El hemisferio izquierdo (o dominante) está especializado en el lenguaje, procesamiento de la información, en detalles imaginativos. En contraste, posee muy poco sentido pictórico, geométrico y espacial, capacidades que corresponden al hemisferio derecho. Los hombres realizan mejor que las mujeres las tareas visuoespaciales, y las mujeres llevan a cabo las tareas verbales mejor que los hombres. Los varones superan a las niñas en la capacidad de razonamiento matemático avanzado

[fin de cita // referencia de cita]> H. Casarotti|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 69 Nº 2 Diciembre 2005|página 169
[pie de imagen]> Wikimedia

El lado psicológico resulta un tema mucho más complicado por el momento, debido a que la psicología y las neurociencias son aún disciplinas jóvenes; si bien se han realizado muchos estudios, experimentos, observaciones en cuerpos fallecidos, estadísticas y como en toda ciencia se ha buscado replicar de alguna u otra manera los fenómenos que teorizan para comprobar su validez, mucho de este conocimiento aún se mantiene en la categoría de lo correlativo, no de lo directamente causal, es decir, hay muchas hipótesis prometedoras pero no leyes que no dejen lugar a dudas o al menos a la menor cantidad de dudas posibles. Ante esto anterior es de suma importancia recordar algo: uno, dos e incluso diez "estudios recientes" no significan mucho realmente, son pasos y aportes, claro que pueden serlo, pero ningún "estudio reciente" por novedoso, polémico o prometedor que se presente significa en sí mismo un cambio de paradigma en las ciencias. Menciono esto porque actualmente suelen citar mucho esto de los "estudios recientes" para intentar justificar cuestiones en las que la gente tiene mucha fé depositada. Se oyen mucho cosas como "un estudio reciente dice que el sexo no es binario y que es un gradiente que se extiende infinitamente, etc etc" pero la pregunta es ¿un estudio reciente de quién?, ¿qué pruebas ofrece?, ¿es compatible con puntos clave de otras teorías que le puedan respaldar?, ¿Ha realizado comprobaciones o experimentos suficientes?, ¿ha replicado suficientes veces dichos resultados para comprobar que existe una explicación causal o de menos una correlación fuerte?

Resulta que de pronto aparece uno que otro "estudio reciente" muy osado y confiado de revolucionar el mundo entero, que proclama haber descubierto el hilo negro pero es totalmente incompatible con la teoría de la evolución o con otros postulados bien fundamentados y altamente funcionales de las ciencias sociales, pero con mucha arrogancia exigen ser elevados casi casi a leyes de inmediato, y así echar por suelo siglos de estudios metódicos solo porque tienen "muy buena voluntad y buenas intenciones de mejorar y revolucionar el mundo". En fin, las diferencias existen, intentar invisibilizarlas por capricho individual resulta en un emprendimiento bastante necio y arrogante que a nadie beneficia. Poner en duda teorías, leyes y paradigmas─con argumentos y resultados en mano─es el motor de la ciencia, pero esto no se logra solo con caprichos y "buenas intenciones"; así no funciona la ciencia. Ahora sí, estamos listas y listos para hablar sobre el tema del deporte.

¿Por qué el deporte se divide en ligas femeninas y ligas masculinas?

Podríamos profundizar mucho en este tema con ayuda de gente experta en el deporte, pero hagámoslo lo más evidente y sencillo posible para no divagar. ¿Cuántos hombres de más de 2 metros nacen en comparación a mujeres de más de 2 metros? por pura estadística es más fácil hacer 5 equipos de basketball con puros hombres de más de 2 metros que lograr armar 2 equipos con mujeres de más de 2 metros de altura. La mujer, biológicamente suele ser más pequeña en estatura, y esto tiene una explicación científica: los estrógenos que son hormonas producidas por mujeres con un desarrollo «normal» fomentan que los huesos sean más cortos, mientras que la testosterona de los hombres «normales» fomenta un crecimiento─como una de sus funciones naturales específicas─de los huesos. Es por esto que en promedio los hombres son más altos de las mujeres.

La diferencia de tamaños pone en desventaja evidente a la mayoría de mujeres en competencias deportivas en donde la longitud de las extremidades podrías ser crucial para ganar la competencia.

Ahora, la masa muscular normalmente es muy diferente entre hombres y mujeres, de nuevo recalco que entre hombres y mujeres «normales», es decir, la mayoría de los casos. Por esta razón el hombre tiene más musculo al alcance de su propio cuerpo para ejercitarlo, fortalecerlo o abultarlo, por lo que la mayoría de las mujeres quedarían en desventaja en deportes en donde la cantidad, fuerza y resistencia de los músculos sea un elemento crucial para ganar.

Claro que existen disciplinas en donde la mujer puede tener ventajas y por lo mismo los hombres quedarían en desventaja, una vez más, en su mayoría, en su «normalidad». En general, en los deportes que hoy existen el hombre tiene una ventaja mayor ante las mujeres, que en ningún momento significa que la mujer sea inferior, simplemente los deportes que existen son así y es por esto que se ha considerado de suma importancia el crear ligas femeninas de deporte que compitan entre sí y ligas masculinas de deporte que compitan entre sí.

Que algunas personas dirán que no todas las mujeres son bajitas y que algunas mujeres son más musculosas que algunos hombres, claro, pero como se viene insistiendo desde el inicio de este artículo, son excepciones.

A continuación vemos una tabla que muestra de manera estadística la disparidad en cuanto al rendimiento en atletas. Del lado derecho encontramos los récords mundiales de atletas mujeres de ligas profesionales, mientras que en el lado izquierdo se muestran récords mundiales de hombres púbers aproximadamente a sus 15 años; con esto se intenta hacer conciencia de la razón por la que las ligas masculina y femeninas se hicieron desde un principio; si nos damos cuenta, los récords de mujeres a nivel profesional no se comparan con aquellos logrados por hombres a sus 15 años que se encuentran en niveles no-profesionales del deporte.

¿Por qué se excluye entonces a las mujeres trans de los deportes femeninos, o a los hombres trans de los deportes masculinos?

Bueno, en primera tenemos que definir ¿a qué nos estamos refiriendo con "trans"? ¿Personas transexuales, o personas transgénero? Las legislaciones más populares en la actualidad ni siquiera hacen una diferencia clara, y proponen que tanto si son transgénero como si son personas transexuales se les permita competir en las ligas que su "identidad de género" les den a entender.

En primera instancia, los deportes de las ligas femeniles suelen tener relación (porque son mujeres, duh!) con el feminismo. El feminismo, como ya dijimos, aboga por la abolición del género, ese concepto creado por John Money (el que orilló al suicidio a los gemelos que conté en el apartado de aquí arriba sobre «género») para explicarse en los 50's, en EEUU, de manera "racional" el fenómeno natural de la homosexualidad, la feminidad y masculinidad, y el hermafroditismo, que como vimos, no terminó de cuajar su constructo teórico en el mundo real, y encontró su principal enemigo con el feminismo. Encima de que el concepto de «género» fue totalmente adoptado por el machismo sistémico, el orden/sistema patriarcal, para procurar el sometimiento de la mujer y perpetuarlo ahora bajo una "certificación científica"; creo que podemos entender por qué el feminismo no estaba nada contento con los cuentos del señor John Money. Entonces, siguiendo esta lógica, aquellas mujeres que mantienen la herencia teórica del feminismo (abolición del género) ¿cómo podrían estar de acuerdo en que "cualquier persona cuya identidad de género (de nuevo, la identidad de género no es un concepto milenario ni mucho menos feminista, sino de John Money) de pronto se le ocurra autonombrarse "mujer", con o sin terapia hormonal, con o sin operaciones quirúrgicas, compita en una liga del sexo femenino? Ojo aquí, que no estamos hablando de ligas de "género femenino", sino que son ligas de "sexo femenino" ¿recuerdan las diferencias que desde un principio llevaron a separar el deporte en ligas dependiendo del sexo? No se trata de género, que el feminismo intenta abolir, sino de diferencias sexuales corporales.

Nos vemos en la obligación de analizar estas propuestas legislativas que promuevan que personas "trans" accedan a las ligas deportivas que su "identidad de género" les den a entender, por separado: es así que la primera pregunta sería ¿es justo que las mujeres o los hombres transexuales compitan en las ligas que vayan "de acuerdo" con su "identidad de género autopercibida"? y como segunda pregunta sería ¿es justo que las mujeres o los hombres transgénero compitan en las ligas que vayan "de acuerdo" con su "identidad de género autopercibida"?

¿Es justo que las mujeres o los hombres transexuales compitan en las ligas que vayan "de acuerdo" con su "identidad de género autopercibida"?

Las personas transexuales, es decir hombres o mujeres que estén recibiendo ya durante cierta cantidad de años una terapia de reemplazo hormonal cruzado (es decir, hormonas del sexo opuesto) y que ya hayan pasado por cirugías para remover testículos u ovarios (esto se hace para que la persona deje de producir naturalmente las hormonas sexuales que se generan en sus gónadas de nacimiento), ¿es válido y justo para sus competidores que se integren en las ligas de la "identidad de género" que autoperciben ahora, luego de su tratamiento de "transición de género"?

Primero que nada, el reemplazo de hormonas y la extirpación de gónadas supuestamente garantizan que las características sexuales de su antiguo sexo hayan ido reduciéndose, pero ¿qué tanto realmente se reducen? ¿alcanzan los niveles "naturales" que una persona nacida de el sexo opuesto alcanzan por obra de su propio cuerpo? Digamos, un hombre transexual ¿alcanza los mismos niveles de respuesta dentro de su cuerpo "transicionado" a la testosterona que un hombre que la produce en sus gonadas de nacimiento?

La respuesta positiva a la pregunta anterior garantizaría primeramente que la persona transexual no será avasallada a raíz de un déficit en la producción, procesamiento o absorción de testosterona y los efectos que esto pueda tener sobre sus sistemas (oseo, muscular, circulatorio, etc), pues como ya dijimos, el hombre genera una mayor cantidad de glóbulos rojos en su sangre que permiten un transporte más veloz de oxígeno en su sistema, o la masa muscular, o la cuestión de la densidad ósea, o la incrementada capacidad pulmonar que el hombre tiene con respecto a una mujer, en fin, solo si un hombre transexual pudiera tener garantizado que sus niveles hormonales introducidos artificialmente (inyectados) le van a proporcionar un nivel dentro de la «normalidad» de los demás hombres, entonces sería justo, de otro modo esta persona estaría condenada a perder siempre en las competiciones. Por otra parte, de por sí en el deporte "tradicional" por así decirlo, existe el famoso y controvertido tema del «dopaje» de los atletas, en donde recurren a artimañas para incrementar sus capacidades, artificalmente, y sacar ventaja sobre sus competidores ¿y cómo logran estos dopajes que les dan ventaja injusta sobre otros hombres? pues bueno, un método es inyectarse justamente testosterona, lo cual podría ser controversia si a un hombre transexual su terapia hormonal le resulta una especie de trampa involuntaria de algún modo; otro método de dopaje es extraer una cierta cantidad de sangre del atleta, guardarla refrigerada, y justo antes de la competición volverla a inyectar en el sistema circulatorio del atleta, así es, se pueden "dopar" con su propia sangre, esto es porque la sangre propia extra inyectada provee al cuerpo de glóbulos rojos extra para transportar más oxígeno, aumentando así la capacidad del atleta. El hecho de insertar variables tan complejas y sutiles como hormonas externas o variabilidades de los sistemas del organismo tan grandes como ocurren en las personas transexuales mete al deporte y los métodos de control de injusticias en grandes aprietos. Simplemente son demasiados riesgos tanto a favor como en contra de las personas "biológicamente" de un sexo (valga la redundancia) así como para las personas transexuales.

Solamente para no dejar de mencionar otro ejemplo controvertido muy interesante al respecto de "dopajes" que pueden resultar incluso involuntarios, no obstante injustos, tiene que ver con la propensión natural de las mujeres a desarrollar osteoporosis luego de los 30 años, cuando sus niveles de estrógeno van disminuyendo conforme se acercan a su menopausia, pues los estrógenos son directamente proporcionales a los problemas relacionados con la osteoporosis, que afecta la densidad de los huesos. Resulta que un atleta que lleva entrenando como hombre por años, cuando decide "transicionar" para percibirse como mujer, es un proceso que por razones de salud lleva tiempo, pues el reemplazamiento hormonal cruzado es un gran riesgo y debe ser calibrado individualmente para cada caso en cuanto a la dosis de hormonas cruzadas que deben introducir en sus cuerpos, por lo que tendría que esperar de menos unos tres años para que este hombre, gracias a la extirpación de sus gónadas dejara de producir naturalmente testosterona y con ayuda de las hormonas sus niveles de estrógeno le fueran reduciendo su masa muscular, entre otras características como la cantidad de glóbulos rojos en la sangre (que de seguir elevados por sobre de otras mujeres le darían una ventaja injusta, como si se estuviera "dopando"), pero aún así nos dejaría con dos grandes incógnitas a resolver: ya dijimos que las mujeres van perdiendo densidad ósea naturalmente después de cierta edad (a veces antes o a veces después, yua saben que la biología es caprichosa), estos jóvenes atletas que lleven incluso tres años sin gónadas masculinas y en terapia hormonal no perderían la misma cantidad de densidad ósea que una mujer, peor aún, uno de los tratamientos más viejos para controlar la osteoporosis en mujeres es inyectarse estrógenos externos (porque ellas lo dejan de producir en las cantidades que originalmente mantenían sus huesos compactos en su "juventud"), por lo que un joven que se esté sometiendo a una terapia de inyección externa de estrógenos es equivalente a una mujer tomando una terapia contra la osteoporosis, es decir, la mujer transexual no perdería la densidad ósea que tenía al ser hombre (que es bastante mayor de por sí al de una mujer), esto es ya un dilema. Todas las mujeres tendrían entonces que emparejarse con las mujeres transexuales y comenzar una terapia hormonal para sus déficits personales de estrógenos y así nivelar su densidad ósea, pero esto obviamente trae más problema, porque el tratamiento de estrógenos para la osteoporosis en mujeres fue descontinuado luego de que tras varios años de promover dicha terapia se percataron de que las mujeres bajo este tratamiento de estrógenos para revertir la osteoporosis desarrollaban otros problemas muy serios para su salud, como la formación de coágulos, cáncer de endometrio, cáncer de seno y problemas cardiacos. Si esto anterior no fuera suficiente, en cuestiones del sistema óseo recordemos que la cadera de una mujer es mucho más grande y pesada que la de un hombre (después de todo un cráneo humano tiene que pasar por ahí al nacer, y por eso su gran tamaño) ¿una mujer transexual tendría que ser obligada por reglamento a aumentarse de alguna manera el tamaño y peso de su cadera para que pueda competir en igualdad de circunstancias que las demás mujeres que nacieron ya con esas caderas?

[pie de imagen]> Fallon Fox, peleadora transexual de MMA

Para bajar todo lo anterior a un caso de la vida real, leamos sobre las declaraciones hechas por Ashlee Evans-Smith, una mujer peleadora de MMA que combatió contra Fallon Fox una combatiente transexual que concursa en las ligas femeninas. La entrevista va a resumidas cuentas así:

[inicio de cita]>

E.S: Al final acepté la pelea, por la situación, ella se declaró como trans hasta las semifinales, ninguna de nosotras sabíamos que ella solía ser hombre biológico antes, quizá si yo hubiera sabido desde el inicio que iba a combatir contra ella, sabiendo de antemano su circunstancia específica, en algún momento habría tomado otra decisión sobre si entrar o no al concurso, pero finalmente estaba decidida a ganar, y estaba ya en las semifinales tanto yo como ella cuando ella aclaró su situación biológica, así que bueno, yo decidí continuar.

Entrevistador: Entiendo que has peleado contra hombres en tus entrenamientos, no es algo que te tome por sorpresa, pero en este caso: ¿sentiste a Fox como un cuerpo "más fuerte" en el sentido de que hace dos años aún era biológicamente un hombre?

E.S: Al momento de pelear, en el sentido de fuerza, resistencia y cardio no me sentí avasallada, no creo que ella fuera mejor peleadora que yo, al final yo gané la pelea, no obstante debo decir con toda honestidad que cuando sus golpes aterrizaban en mi cara, sí podía yo sentir una diferencia grande, golpeaba más fuerte incluso que algunos de mis compañeros de entrenamiento, ciertamente sus golpes me cimbraban de una manera que otras mujeres no lo han logrado.

Entrevistador: ¿crees que es justo que ella siga compitiendo contra mujeres biológicas en las mismas ligas?

E.S: Mucha gente malinterpretó el hecho de que yo aceptara pelear contra Fox como una aceptación tácita de mi parte al hecho de que está "bien por mí" que personas en la situación de Fox peleen en ligas femeninas, pero como ya lo dije antes, acepté la pelea por las circunstancias del momento, de haber sabido de inicio que ella, como mujer trans pelearía, yo no habría aceptado, pero bueno ya en el momento a pesar de eso acepté la pelea, resulte victoriosa. No obstante creo firmemente que las mujeres trans deberían tener su propia liga: no deberían pelear en una liga de hombres, pero tampoco deberían pelear en las ligas femeniles, debería formarse una liga trans específicamente para personas trans. Definitivamente sentí que ella tenía ventaja sobre mí en nuestra pelea. Espero la comunidad LGBT no tome mis declaraciones como transfóbicas pues no estoy en contra de lo que Fox ha hecho con su vida, no obstante las mujeres trans sí tienen ventajas por sobre las mujeres biológicas al menos en lo que respecta a los deportes de combate.

[pie de imagen]> Ashlee Evans-Smith en su entrevista acerca de la pelea contra Fallon Fox.

Este caso no es aislado. La situación con Fallon Fox se repitió durante la pelea contra la peleadora Tamikka Brents otra mujer peleadora, en donde Tamikka expresó lo siguiente:

[inicio de cita]>

He peleado con muchas mujeres y nunca sentí la fuerza que sentí en una pelea como lo hice esa noche. No puedo responder si es porque nació hombre o no, porque no soy médico. Solo puedo decir, nunca me había sentido tan avasallada en mi vida y soy una mujer que me considero bastante más fuerte que el promedio, por derecho propio.

Su agarre era diferente, por lo general podía moverme en los clinch contra otras mujeres, pero no podía moverse en absoluto en el clinch de Fox.

Acerca de Fox, otra peleadora mujer, Ronda Rousey dijo:

[inicio de cita]>

Siento que si pasas por la pubertad como 'hombre', no es algo que puedas revertir … No hay un botón para deshacer eso.

El presidente de la UFC, Dana White, afirmó lo siguiente:

[inicio de cita]>

la estructura ósea es diferente, las manos son más grandes, la mandíbula es más grande, todo es más grande. No creo que alguien que solía ser un hombre y se convirtió en una mujer debería poder luchar contra una mujer.

Por otro lado, Joe Rogan, comediante, exdeportista y comentarista de artes marciales, durante una entrevista dijo lo siguiente:

[inicio de cita]>

Si creen que un hombre que ha vivido como hombre durante 30 años, pero que ha tomado hormonas femeninas durante 2 años resulta igual que una mujer biológica en cuanto a deportes de combate, están dementes.

Porque tenemos una esctructura diferente. Claro que hay diferencias estructurales entre mujeres que resultan hasta cierto grado favorables por sobre otras, por ejemplo las mujeres afroamericanas tienen una densidad ósea mayor que cualquier otra mujer. No obstante, en el caso de mujeres trans, la escructura de la cintura, de los hombros, el tamaño de las manos, en general son muy diferentes.

Incluso el efecto profundo de años y años de testosterona... simplemente...

Existe un artículo sobre una persona especialista en endocrinología que habla sobre todos los puntos que separan a los hombres de las mujeres en términos estructurales que deben ser tomados en cuenta al momento de separar por completo las peleas entre hombres y mujeres. Esta especialista fue llamada transfóbica, ella es tan solo una endocrinóloga, es una mujer de ciencia, está hablando solo sobre la ciencia del tema.

Por ejemplo, esta especialista habló sobre el efecto de los estrógenos, las hormonas femeninas, y su relación con la retención de densidad ósea. Cuando una mujer biológica va creciendo, su densidad ósea es naturalmente más baja que la de los hombres, y conforme pasa el tiempo la mujer suele experimentar cambios hormonales que le llevan a sufrir de osteoporosis, para lo cual les recetan estrógenos, pues estos les ayudan a retener la densidad ósea. Por otro lado, cuando un hombre, con densidad ósea de hombre, realiza su transición para ser mujer, lo que toma son estrógenos, por lo tanto su densidad ósea de hombre no disminuye naturalmente como el de una mujer, sino que se conserva por el tratamiento de estrógeno, resultando en una mujer con densidad ósea de hombre.

También menciona algo muy importante, que es el hecho de que hay hombres biológicos que tienen ventajas físicas por sobre la mayoría de los otros hombres biológicos, y si los deportes llegan a aceptar a una mujer transexual que soliera ser uno de estos hombres, que ya si de por sí entre mujeres biológicas y mujeres transexuales existe una desventaja general, ahora uno de estos hombres con una tremenda ventaja por sobre los hombres comunes transicionara al sexo opuesto (es decir a ser mujeres transexuales) terminarían atropellando a cualquier mujer con una injusta ventaja ya a niveles absurdos.

Si la cosa estaba ya bastante complicada con las mujeres u hombres transexuales, la cuestión de las personas transgénero es varias veces peor. Vamos a ello a continuación.

¿Es justo que las mujeres o los hombres transgénero compitan en las ligas que vayan "de acuerdo" con su "identidad de género autopercibida"?

Recordemos que una persona transgénero no necesita pasar por terapias hormonales cruzadas ni cirugías de ningún tipo para ser consideradas "transicionadas al género opuesto", basta con que una mujer diga las palabras "me auto-percibo como hombre" o que un hombre diga "me auto-percibo como mujer" para que se les tenga que creer. Las mismas legislaciones que promueven el integrar a personas transexuales en deportes que vayan de acuerdo con su "identidad de género" tienen su puntos más controversiales justamente con respecto a las personas transgénero, pues solicitan que legalmente no solo las personas transexuales puedan competir en las ligas que quieran para sentirse identificadas, sino que también las personas transgénero lo puedan hacer. Si la cuestión transexual todavía podría ser evaluada con mucho cuidado para discernir si ninguna injusticia se está cometiendo tanto para quien transiciona como para quienes le reciben en su liga separada por sexo, la situación con la cuestión transgénero es simplemente ridícula: básicamente ya sería innecesario bajo esta lógica seguir separando los deportes en ligas femeninas y masculinas basadas en las características sexuales, pues si cualquier hombre (sin removerse gónadas para dejar de producir testosterona, y sin ningún tratamiento hormonal para eliminar las ventajas inherentes al sexo en contraste con las participantes mujeres) puede competir contra mujeres si se declara, así nada más a la palabra, como mujer, entonces ¿ya para que seguimos dividiendo los deportes en ligas? mejor que se fusionen un una misma liga única y mixta en donde quien quiera participar simplemente lo haga. Pero esto obviamente trae graves consecuencias.

Nuevamente, para bajar esto al mundo real, y evitarnos rodeos, veamos los siguientes dos ejemplos, que resultan muy didácticos.

[pie de imagen]> Con Óg Ó ganando el segundo lugar de la carrera femenil, luego de un arduo entrenamiento de beber cerveza.

Con Óg Ó Laoghaire (ese es su nombre completo), un hombre joven irlandés de 22 años se inscribió en una carrera femenil de 5km. Con Óg no es transgénero ni transexual, simplemente es un joven que creyó que las reglas de "identidad de género" en su escuela con respecto al deporte ponían en peligro a las deportistas mujeres y decidió inscribirse auto-identificandose como una mujer transgénero (recordemos que una persona transgénero no necesita ningún tipo de tratamiento, ni siquiera tiene que "verse" o travestirse como mujer). Él mismo nos cuenta:

[inicio de cita]>

Me registré en línea, e hice clic en una casilla que decía que yo era mujer. Cuando vine a recoger mi número de carrera en el Trinity Sports Center, la señora de recepción me dijo: "¿Entonces eres hombre?" mientras iba a hacer un ajuste en su hoja de cálculo. En un tono ligeramente indignado le dije “No, soy mujer”, y eso resolvió el asunto.

Con Óg quedó en segundo lugar en la competición, algo que podría no sorprendernos, si no fuera por el hecho de que las mujeres que compitieron llevaban meses entrenando esa disciplina, mientras que Con Óg dijo en sus propias palabras:

[inicio de cita]>

Yo realmente no entreno para corredor, hice un poco de carreras cuando era más joven, pero lo cierto es que para el momento en el que gané ese segundo lugar yo estaba más bien en una rutina de beber cerveza y licuados proteínicos.

[pie de imagen]> Zuby batiendo todos los récords mundiales de mujeres en levantamientos de pesas

El segundo ejemplo es un hombre conocido como Zuby, un rapero de Southampton de 32 años que asistió a un gimnasio en donde se grabó para videos de Twitter rompiendo varios récords deportivos femeniles, y de esa manera denunciando que es injusto que hombres que solamente se auto-identifiquen como mujeres compitan contra mujeres en los deportes. "Rompí todos esos récords mientras mentalmente me auto-identifiqué como mujer", dijo en su entrada de Twitter.

[inicio de cita]>

Sigo escuchando sobre cómo los hombres biológicos no tienen ninguna ventaja de fuerza física sobre las mujeres en 2019 … Así que véanme DESTRUIR el récord de peso muerto de las mujeres británicas sin siquiera intentarlo con ganas...

[fin de cita // referencia de cita]> Twitter de Zuby (26 de Febrero): @ZubyMusic

Martina Navratilova, es una leyenda del tennis femenino, durante muchos años fue reconocida como activista a favor de derechos LGB, y en un artículo reciente de ESPN mencionan que ella sigue apoyando la cuestión de la igualdad e inclusividad en el deporte, pero que de ninguna manera está de acuerdo con que se tome a la ligera la diferencia entre una persona transexual y una transgénero. Navratilova dice que existe una gran diferencia entre una persona que pasa por la terapia hormonal completa y por las cirugías de reasignación de género (es decir una persona transexual que pasa por un cambio irreversible de su cuerpo para comprometerse─por así decirlo─con su nueva identidad), en comparación con una persona que mantiene su cuerpo con su sexo original pero decide identificarse como el género opuesto, osea una persona transgénero; dice que ella está feliz de dirigirse a cualquier atleta transgénero con los pronombres que deseen, pero que para nada estaría de acuerdo con competir contra una de estas personas a menos que hayan hecho ya la transición completa, pues considera que, por ejemplo, en el caso de las mujeres transgénero, el hecho de haber pasado por el proceso de la pubertad masculina completa les da una ventaja física demasiado grande, lo que desbalancea el terreno para las mujeres biológicas.

¿Todas las personas transgénero y transexuales están de acuerdo con una inclusividad total en el deporte?

De hecho, no es así. Si bien en la noticias la noción general que se maneja es que la "gente trans" (y lo pongo entre comillas porque muchas veces los medios ni siquiera hacen la diferencia entre transexual y transgénero lo cual es un terrible error en detrimento de la información que se está omitiendo al no hacer esa diferenciación) está enojada, triste y en desacuerdo, con que se les excluya, esto responde simplemente a que los medios generalmente no venden ni buenas noticias ni divulgación sociológica completa, venden telenovelas y malas noticias, por lo que crear una tragicomedia instrumentalizando a "la gente trans" les sirve mucho más en ratings que decir que "un sector de la comunidad transgénero" o "una parte de la comunidad transexual" tienen cierta opinión mientras que otra mantiene lo opuesto.

[pie de imagen]> Anne Veriato, la peleadora transfémina que prefiere no pelear contra mujeres

En este sentido tenemos a Anne Veriato, una persona transfemenina brasileña, que se encuentra en terapia hormonal, pero que a pesar de identificarse como género femenino elije pelear contra hombres. No pude encontrar si su transición está por así decirlo "completa" y se le puede considerar transexual, y no transgénero (y los medios no ayudan en nada, pues unos le llaman transgénero y otros transexual, pero ninguno da el dato completo sobre su proceso). Anne comenta:

[inicio de cita]>

Es justo para mí luchar contra los hombres. Nunca me pasó por la cabeza pelear con una mujer porque creo que soy demasiado bueno. Si he derrotado hombres durante toda mi carrera, aún puedo vencerlos a pesar del proceso hormonal. Solo sé que soy bueno después de vencer a los hombres. Eso es lo que me hace feliz y más hambriento de entrenamiento. No creo que sea justo luchar contra las mujeres.

Dado que hago mi terapia hormonal para ser más femenino, mis hormonas masculinas comienzan a desaparecer y no regresan hasta después de un buen tiempo. No tengo la misma fuerza en el gimnasio después de mis terapias hormonales, por eso entreno tan duro para ser lo suficientemente fuerte como para luchar contra hombres. Siento la diferencia de fuerza y por eso trabajo duro.

¿Existe evidencia de que con las legislaciones actuales que ya permiten a personas transexuales así como también transgénero en los deportes, tanto en ligas masculinas como femeninas, se esté dando algún fenómeno de injusticia?

Esto se está presentando como algo cada vez más evidente, sobre todo en el ámbito del deporte femenino, en donde las mujeres transexuales y transgénero están aplastando─en los pocos años que estas legislaciones llevan vigentes─los records mundiales de las mujeres, a pasos agigantados. En el caso de las mujeres que transicionan a identificarse como hombres (hombres trans), extrañamente, esto no está sucediendo. Poco se habla de hombres transgénero o transexuales que estén batiendo récords a un nivel tan agresivo como las mujeres trans están haciendo en el deporte femenino, simplemente porque esto no está ocurriendo.

A continuación se presenta un listado de los récords que las mujeres transexuales y transgénero están batiendo, a un ritmo absurdo, haciendo a un lado el esfuerzo femenino colectivo de décadas para lograr dichas posiciones en sus ligas deportivas respectivas a cada disciplina.

Rachel McKinnon / Verónica Ivy

En 2018, Rachel Mckinnon, ciclista (que ahora se hace llamar también Verónica Ivy) batió el récord en sprint de 200m en la categoría femenina de 35 a 39 años. Al día siguiente ganó el Campeonato del Mundo UCI Masters de Ciclismo en Pista en la categoría femenina de sprint de 35-44 años. En octubre de 2019 batió el récord de la contrarreloj de sprint de 200m en la categoría femenina de 34 a 39 años.

Rachel McKinnon no habría podido clasificar para la competición de ciclismo masculina, pues aunque su récord mundial femenino fue de 11.649 segundos, el tiempo de la ronda de clasificación superior para la división masculina fue de 10.498 segundos, no obstante, como mujer rompe récords fácilmente.

Hanna Mouncey

Con sus casi 1,90 metros de altura y sus 100 kilos de peso, es más grande que la media de los jugadores varones de balonmano y de fútbol australiano. Después de disputar 22 encuentros internacionales con Australia en la categoría masculina, pasó a competir en la selección femenina de Australia, siendo uno de los miembros más destacados de su equipo con 23 goles anotados en la clasificación para el Mundial de Japón en 2019.

Mary Gregory

Rompió cuatro récords mundiales femeninos: récord mundial de sentadillas Masters, récord mundial de banco abierto, récord mundial de peso muerto Masters y récord mundial de Masters total.

Tras muchas críticas por la cantidad absurda de récords mundiales (femeninos) rotos en tan poco tiempo, la Raw Powerlifting Federation revocó los récords mundiales de Gregory y anunció que formarían una nueva "División Transgénero".

Tiffany Abreu

Actualmente juega en la Superliga femenina brasileña, donde ha batido el récord de puntos en un sólo partido.

Fallon Fox

Ex-marine de los Estados Unidos, comenzó su transición a los 31 años. A los 38 años comenzó a competir en artes marciales mixtas (MMA) en la categoría femenina. En 2014, durante un combate, le partió el cráneo a su oponente Tamikka Brents, en el primer asalto.

Gabrielle Ludwig

Ludwig se unió, con 50 años, al equipo universitario de baloncesto femenino del Mission College en Santa Clara, en California.

Cece Telfer

Antes de competir en la categoría femenina lo hacía en la masculina, en la que no llegaba a entrar en la clasificación de los 200 mejores. Una vez en la categoría femenina Tefler ganó el título nacional de Estados Unidos en 400m vallas en el campeonato de 2019 de la segunda división de la NCAA de pista y campo, con más de un segundo de ventaja con respecto a su rival más cercana en la carrera; en este deporte, que se mide en fracciones de segundos, más de un segundo es una ventaja considerable, para alguien que cuando competía como hombre no destacaba realmente en este deporte.

[pie de imagen]> el tardígrado, la cúspide de la evolución

El que los récords deportivos, en promedio, sean más "bajos" que los de los hombres en primera ni siquiera pueden considerarse "más bajos" porque no los estamos comparando, ambas categorías se sujetan a diferentes parámetros, que como ya vimos, dependen de la biología promedio de cada sexo, similar a lo que ocurre en los Juegos Paralímpicos que nadie en su sano juicio se pondría a comparar ni con las olimpiadas de ninguna categoría, pues nada tienen que ver más que en el hecho de ser deportes; segundo, para nada esto hace a la mujer un ser inferior, o "el sexo débil", tanto como tampoco no se puede argumentar que un ser humano (hembra o macho) sea "mejor" que un tardígrado, que a diferencia de un ser humano el tardígrado puede sobrevivir en un espectro muchas veces más amplio de condiciones que un ser humano, y esto tampoco nos hace inferiores como especie ante los tardígrados; la diferencia radica en que nuestras diferencias entre especies, así como nuestras diferencias dentro de nuestra misma especie por razones de sexo nos hacen simplemente seres naturales, con características heredadas, acumuladas por millones de años, y que nos han dado ciertas predisposiciones ante ciertas condiciones según nuestra misma naturaleza.

Claramente decir que somos diferentes porque somos naturales parece un razonamiento de Perogrullo, como decir que "el primero de enero es el primer día del año entero", o que "el agua moja", pero lo cierto es que la realidad simplemente es así, no tendríamos por qué darle vueltas a un asunto tan simple: nuestras diferencias entre sexos son diferencias entre sexos, y se manifiestan de maneras muy evidentes, y querer negarlas es algo necio. Con el avance de las tecnologías es ahora posible cambiar ciertos rasgos a petición de las personas, pero aún el avance no es tal que pueda cambiar por completo la naturaleza misma (recordemos que una persona transexual debe seguir la terapia hormonal de por vida si no quiere que sus hormonas naturales vuelvan a tomar el control), y esto es algo que también tenemos que aceptar de cierta manera: las terapias de hormonas cruzadas y las cirugías de extirpación de gónadas que se hacen para la "transición de género" tienen cierto límite y se realizan en personas que experimentan cierta condición mental llamada disforia de género (como la depresión, la esquizofrenia o el autismo, nada, absolutamente nada de que avergonzarse) que hace que requieran de ese tratamiento, no es un lujo ni tampoco es magia ni tampoco es el único tratamiento recomendado para personas con disforia.

Antes de concluir...

En lo absoluto el defender la ciencia en el deporte debería implicar un rechazo a la gente con disforia de género que decide tratar su condición por medio del tratamiento de transición de género. Las personas transgénero o transexuales merecen exactamente los mismos derechos, así como las mismas obligaciones, que cualquier otra persona. Ni la homosexualidad, heterosexualidad, bisexualidad, en cuanto a orientaciones sexuales, así como las personas macho, hembra o intersexuales de la especie humana, en cuanto a casos de especial cuidado en términos médicos, como las personas trasvesti, transexuales o transgénero, tenemos por qué sufrir ningún tipo de acoso ni rechazo, lo cual no significa tampoco que el mundo deba hacerse exclusivamente a la imagen de alguna mayoría relativa y que vayamos por ahí tomando decisiones arbitrarias y desinformadas solamente porque "suenan" inclusivas superficialmente. El mundo no es sencillo, lamentable o afortunadamente, y hay que aprender a vivir con ello.

Referencias Interesantes:

Darwin, C. (1979) El Origen de las Especies. Conacyt, México.

Almudena, H. (2012) La fantasía de la individualidad.

Carlson, N. (2006) Fisiología de la Conducta. Pearsons, España.

Rosenzweig, R, et al. (1992) Psicología fisiológica. McGrawHill, España.

https://contraelborradodelasmujeres.org/deporte/

https://gript.ie/male-trinity-student-comes-2nd-in-womens-race/

https://www.ace prensa.com/sociedad deporte/las-atletas-d icen-basta-no-quieren-compe tir-con-transexuales/

https://www.elciudadano.com/fake-news/revelan-la-verdad-sobre-transexual-que-mato-a-mujer-en-pelea-de-artes-marciales-mixtas/10/25/

https://www.wh o.int/genomics/gender/en/ index 1.html?fbclid=Iw AR2U40 mziPsy74HF2vDWic cxp-kbi-TdqkI-1JueiqvN kcmnNhpv0ocxPU

https://scielo.c onicyt.cl/scielo.ph ?script=sci_arttext& pid=S0716-9868200 1000100012

Cerrar vista de Texto Simple

La polémica de la transexualidad / transgenerismo en el deporte

ciencia cultura

Responsable de nota:
abril 27, 2021 | Sección: ciencia cultura | Artículos sobre: datos sobre la psique humana tanto en lo individual-orgánico como en lo social, temáticas que invitan a la reflexión sobre todo aquello que atañe al erotismo, la sexualidad, y el género, temas sobre las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

El binarismo sexual no es una “categoría colonialista” ni una “imposición social”, es una realidad material, tenemos que conocer las diferencias y similitudes entre los conceptos «natural» y «normal». Lo normal es una categoría estadística, significa un elemento que dentro de un grupo se repite la mayoría de las veces, a diferencia de lo anormal, que en sí mismo no es sinónimo de algo malo, sino que representa aquellos elementos dentro de un grupo que no se presentan con tanta frecuencia como lo normal. Ambos conceptos, lo normal y lo anormal son naturales, desde el momento en el que ambos se presentan en la realidad son ya naturales.

Recientemente ha salido a la luz una noticia bastante polémica en el mundo del deporte, esto debido a que se trata de la intersección de una serie de temas contemporáneos que llevan un tiempo ya en un acalorado debate bajo los reflectores principales de las políticas sociales a nivel global. Aprovechando la pausa de los Juegos Olímpicos 2021 provocada por el COVID-19, la SWS (Save Women’s Sports) una organización que promueve la preservación de un criterio de sexo genético para la admisión a competiciones deportivas para mujeres, se posiciona de la siguiente manera:

Las normas fijadas en el consenso de 2015, que permiten a los hombres que se identifican como mujeres entrar en las categorías femeninas, son inaceptables. Reducir simplemente los niveles de testosterona durante un año no anula la ventaja masculina sobre las atletas femeninas.

El volumen muscular guarda estrecha relación con la fuerza. (…) Los niveles absolutos de volumen muscular y de fuerza de extensión de las rodillas después de la intervención, todavía favorecen a las mujeres trans. Conclusión: El tratamiento con hormonas de sexo contrario incide notablemente en la fortaleza, tamaño y composición de los músculos en los transexuales. A pesar del notable incremento de la masa muscular y de la fuerza en los hombres trans, tras 12 meses de tratamiento las mujeres trans aún son más fuertes y tienen más masa muscular.

¿Qué ángulos es importante tomar en cuenta para contextualizar este tema?

Antes que nada sería pertinente diferenciar entre estos dos términos parte del abecedario LGBTTTIQA+, que son dos de las tres T’s ; una de ellas queda descartada pues significa comunidades «travesti» y por el momento no es necesario abundar al respecto. Las otras dos T’s corresponden a las comunidades «transexuales» y «transgénero».

¿Transgénero o Transexual?

Ahora, ¿en qué se diferencian estas dos comunidades? pues es sencillo de entrada, la comunidad transexual son personas que están en procesos de terapia de reemplazo hormonal e igualmente en lo que se dice coloquialmente “transición” quirúrgica, es decir, castración en caso de genitales masculinos, o bien de extracción del útero (histerectomía) en el caso femenino, entre varias otras cirugías que hacen que un cuerpo con características típicas de uno de los dos sexos biológicos pase a asemejarse al del otro sexo.


Por otro lado, la comunidad transgénero no necesariamente desea someterse a terapias de “transición”, ni hormonales ni quirúrgicas, simplemente apelan a que su identidad está en la del sexo opuesto aunque elijan mantener sus funciones biológicas y sus cuerpos intactos.

Existe algo que une a ambas comunidades, y esto es una condición afectivo-cognitiva conocida actualmente como «disforia de género» en el DSM-5 que viene siendo un manual estadístico y de diagnósticos para desórdenes mentales, publicado y revisado periódicamente desde mediados del siglo XX y hasta la fecha por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) de los EEUU. En el DSM-5 se explica que este tipo específico de disforia (puesto que hay otros subtipos de disforia que no se relacionan con el tema del “género”) no es en sí misma un desorden mental, sino que es el estrés, incomodidad y ansiedad que provocan el percibir su propia fisionomía y la manera en la que la sociedad les mira y cataloga (por ejemplo, una mujer que le causa gran incomodidad verse como mujer) lo que realmente se cataloga como patológico. El origen (la etiología) de esta condición aún se desconoce, no se tiene una explicación satisfactoria basada en evidencia de si proviene de herencia, por mutaciones en la concepción, por razones sociales, pero sí se sabe que efectivamente se presenta entre 0.005% y 0.014% para hombres, y entre 0.002% a 0.003% en mujeres. Además del DSM-5 que es estadounidense, existe una publicación similar por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) llamada CIE-11CM, que cataloga este mismo transtorno como «discordancia de género» y lo sitúa en su categoría de transtornos sexuales.

¿Qué es el género?

Ahora bien, este territorio del DSM-V, el CIE-11CM e incluso el término mismo de «género», es uno muy espinoso. Esto se debe a que ni el DSM ni el CIE vienen siendo Biblias, sino meros compendios que surgen en primera instancia de investigaciones particulares (sean de grupos financiados por instancias estatales públicas como por iniciativas privadas de todo tipo: centros de investigación, universidades, farmacéuticas, entre otros) que van ganando validez con los años y la evidencia, y que eventualmente toman suficiente fuerza teórica para que organismos nacionales o internacionales como la OMS o el APA se reúnan para celebrar la publicación de sus respectivos compendios periódicos, y por supuesto en ningún momento estos organismos se han salvado de duras críticas por parte de las mismas universidades, grupos no gubernamentales, población civil organizada, entre otros grupos, y a raíz de ello han tenido que rectificar algunas de sus posturas. Ejemplo de esto es el caso de la homosexualidad en hombres y mujeres, que desde el DSM-I hasta el DSM-III fueron catalogadas como enfermedades mentales, hasta que por presiones importantes de intelectuales y población civil ya en el DSM-III-M (una actualización del DSM-II original) por fin fue eliminada como enfermedad mental por completo. En otras ocasiones, como el actual DSM-5, se juzga que viene siendo una revisión pobre, mal escrita, con muchas contradicciones, y se señala complicidad fuerte con el sector de la industria farmacéutica pues varios de sus miembros redactores trabajan en dicho sector posiblemente sesgando sus clasificaciones a favor de las ventas de sus fármacos. Como decía anteriormente, estos catálogos no existirían sin la gente que se dedica a la investigación, de la cual emanan todos los resultados, y son una suerte de Sección Amarilla o Directorio Telefónico basado en el trabajo ajeno.

Por otra parte, el tema del género es aún más complejo, pues este término tiene su origen en EEUU, por la mano del psicólogo “sexólogo” John Money en 1973 que acuñó el término (entre otros como “identidad de género” o “roles de género”) para ayudar a explicarse cómo es que existen hombres biológicos que se comportan femeninamente, o bien mujeres biológicas que se sienten atraídas por mujeres como se esperaría de los hombres; Money derivó estos resultados y conceptos de sus estudios con personas intersexuales, es decir, personas cuyo desarrollo natural se salió de la normalidad por algún transtorno hormonal como el síndrome de Klinefelter, el síndrome de Turner, el síndrome de la Chapelle, el síndrome de insensibilidad a la testosterona parcial o total, entre otros varios, que en general se les llama “hermafroditismo”. Si bien el concepto de género fue bien aceptado en los años 50’s, no tomó muchas décadas para que dicho concepto fuera muy mal utilizado, sobre todo por sus huecos teóricos, como el concepto de «raza» como un muy buen ejemplo de una situación similar, y comenzara a ser cuestionado, sobre todo por el feminismo de aquellos tiempos que hasta la fecha llevan la consigna de la “abolición total del género”. John Money tampoco se salva de ser un personaje sumamente controversial, y por buenas razones, pues muy confiado de su teoría decidió experimentar directamente con el triste caso de un par de gemelos; uno de ellos había recibido una mala circuncisión que derivó en la mutilación parcial de su pene, por lo que John Money convenció a sus padres de castrar por completo al niño y posteriormente comenzar una terapia de hormonas cruzadas (es decir, el niño ya sin testículos sería inyectado con hormonas femeninas periódicamente de por vida) para así feminizarle. Los padres aceptaron y llevaron a cabo el tratamiento del pequeño John que fue renombrado Joan y criado como mujer. John Money llegó al extremo de obligar, dentro del marco de sus terapias, a los dos gemelos aún de corta edad, Brian y “Joan”, de emular actos sexuales con el propósito de ir programando socialmente la “identidad de género” de Joan como mujer. En resumidas cuentas, todo fue un desastre, Brian creció y desarrolló esquizofrenia, mientras que Joan nunca se sintió como mujer, incluso a pesar de la terapia hormonal y los “entrenamientos” para asimilar su supuesta identidad de género. Joan, ya en la pubertad solicitó cambiarse el nombre a David y revertir─dentro de lo posible─todas las terapias de “reasignación de género” para volver a ser tratado como hombre. Briana, el gemelo de David, se suicidó con una sobredosis de píldoras anti-depresivas en julio del 2002, y poco tiempo después en el 2004 David se quitó la vida al dispararse en la cabeza con una escopeta a los 38 años. Los padres de los gemelos culparon a John Money y sus experimentos como la causa de la muerte de sus dos hijos.

Como podemos ver, ni los catálogos estadísticos-diagnósticos ni el tema del «género» vienen siendo herramientas totalmente positivas, completamente útiles, ni probadas rigurosamente para descartar cualquier error. A pesar de esto, en materia de política mundial, para la Organización de las Naciones Unidas, ONU, el género representa una elección libre, construida individualmente y no dependiente del sexo biológico, y el respeto de esta categoría es también considerado un derecho humano en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Ahora, no todos los países se adscriben a lo que la ONU dice o hace, eso es bien importante. Actualmente existe una minoría teórica que promueve esta idea de la auto-identificación del género y cuenta con su propia comisión dentro de la ONU, sin embargo el bagaje científico que respalda esta postura es mínimo, además de demasiado reciente como para ser concluyente en algo concreto como ya vimos anteriormente.

En Septiembre de 2016, Vitit Muntarbhorn es nombrado Experto Independiente ante la ONU en temas de violencia y discriminación basadas en orientación sexual e identidad de género (Defensor Global LGBT). En Noviembre de 2018─año en que fue sucedido por Victor Madrigal-Borloz en este mismo puesto─Muntarbhorn afirmaba que para la ONU existen 112 géneros distintos.

Por enumerar algunos ejemplos de estas 112 identidades de género podemos encontrar: transgénero, pangénero, trasvesti, hidrogénero, no-binarismo, género fluido, hermafrodita, ginoandro o andrógino, entre muchísimos otros.

El 18 de diciembre de 2008, Francia presentó una declaración sobre orientación sexual e identidad de género ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El artículo 10 de esa declaración dice: “Hacemos un llamado a todos los Estados y mecanismos internacionales relevantes de derechos humanos a que se comprometan con la promoción y protección de los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual e identidad de género”.

¿Qué es el sexo?

Después de entender lo qué diferencia a una persona transexual de una transgénero, y como el segundo término nos obligaba a entender también qué significa «género», ahora pasamos al tema del «sexo». Tenemos que distinguir bien entre «género» y «sexo», y en la actualidad esto ha llegado a ser algo sumamente confuso, pues como dice el mismo gobierno de Reino Unido en su sitio web, “suelen considerarse conceptos intercambiables, pero no lo son”, algo que también la Organización Mundial de la Salud estipula al diferenciar claramente entre sexo biológico e identidad de género, no obstante noticias como la anterior sobre “respeto a la orientación sexual e identidad de género” de la ONU, suelen concebirse como avances dentro del tema de igualdad de los sexos, pero no es así, las cuestiones de respeto a identidad de género suelen tener que ver más bien con las comunidades transgénero o transexuales que con la igualdad entre hombres y mujeres, mientras que el respeto en cuestión de orientación sexual concierne a las comunidades gay, lésbico y bisexuales.

Esto anterior viene por parte de la visión legal a nivel global que propone la ONU en un afán de universalizar las cuestiones de derecho, aunque como vimos existe siempre cierta diferencia y disención entre naciones al respecto, mientras que por el lado estrictamente científico tenemos también una visión muy específica en cuanto a la línea de investigación. Por parte de los libros básicos sobre el Desarrollo Psicosexual así como de Fisiología de la Conducta, encontramos generalmente algo como lo siguiente:

El sexo del embrión queda determinado en el momento de la fecundación según que el espermatozoide contenga un cromosoma X o un cromosoma Y. Sin embargo, transcurren varias semanas durante la embriogénesis humana sin que existan diferencias evidentes─aún al microscopio electrónico─entre un feto de sexo femenino y uno de sexo masculino. A partir de la expresión del gen SRY en los fetos XY, las futuras gónadas inician una serie de eventos caracterizados por expresión de proteínas, que determinan cambios citológicos, histológicos y funcionales característicos de los testículos. Este evento relativamente temprano en el desarrollo del sexo se denomina «determinación sexual», dada su importancia determinante en el resto de los eventos que se suceden luego. Los testículos secretan dos hormonas, hormona anti-Mülleriana y testosterona, cuya acción provoca la masculinización de los esbozos de los órganos genitales internos y externos, que no mostraban hasta entonces diferencias entre los sexos. El proceso de diferenciación de los genitales se denomina diferenciación sexual fetal. Poco se conoce hasta hoy sobre los mecanismos que inducen a las gónadas a tomar el camino ovárico en el feto XX. Es sabido desde hace tiempo, en cambio, que la falta de las hormonas testiculares resulta en la feminización de los genitales internos y externos, independientemente de la existencia o ausencia de ovarios. Estos mismos mecanismos entran en juego una vez más en la pubertad, desencadenando el desarrollo de características sexuales secundarias como los senos o el vello facial.

Siglos de observaciones y estudios metódicos, que posteriormente han sido comprobados─dentro de lo posible─por el método científico del siglo XIX, nos han llevado hasta todo aquello que reconocemos como el conocimiento científico actual, que abarca desde la física y matemática hasta las ciencias sociales, pasando por la biología, la arqueología o la geología. Dentro de las ciencias biológicas contamos con un cuerpo de evidencias que nos pueden comprobar por sí mismas que en muchas especies, por ejemplo de plantas y de animales, existe una marcada diferenciación innata que la se ha denominado: sexo.

El «sexo» lo que hace en realidad es una referencia a la capacidad de dichos organismos de multiplicarse por vía de la «reproducción sexual», en contraposición a los organismos que realizan una reproducción asexual, en donde básicamente se replican a partir de sí mismos, es decir de un mismo material genético, indefinidamente. El “mecanismo” teórico de la selección natural─concepto que heredamos de Darwin y Watson─ha favorecido a los organismos que realizan una reproducción sexual, en donde dos gametos diferentes, que son células especializadas cargadas de material genético, se entrecruzan para intercambiar su ADN logrando así una recombinación de genes que garantizan una descendencia con una alta variabilidad de características heredadas y mutaciones muy variadas (a diferencia de la reproducción asexual que puede terminar replicando una misma mutación en mucha de su descendencia y así extinguirse, si dicha mutación resulta desfavorable para la adaptación al medio) que puedan proveer a su especie de diversas posibilidades en cuanto a caminos evolutivos, asegurando de esta manera que al menos uno de estos múltiples caminos resulte altamente adaptable al medio y sobreviva, perpetuando así su especie.

Si lo normal es natural ¿lo anormal es antinatural?

Hasta el momento, y hasta que no exista un cuerpo teórico suficientemente concluyente e irremediablemente superior en cuanto a evidencia para que el paradigma pueda cambiar, el embrión humano puede tomar dos caminos muy marcados: macho o hembra. El binarismo sexual no es una “categoría colonialista” ni una “imposición social”, es una realidad material, tenemos que conocer las diferencias y similitudes entre los conceptos «natural» y «normal». Lo normal es una categoría estadística, significa un elemento que dentro de un grupo se repite la mayoría de las veces, a diferencia de lo anormal, que en sí mismo no es sinónimo de algo malo, sino que representa aquellos elementos dentro de un grupo que no se presentan con tanta frecuencia como lo normal. Ambos conceptos, lo normal y lo anormal son naturales, desde el momento en el que ambos se presentan en la realidad son ya naturales. Ahora, la existencia de un elemento anormal tampoco significa que lo normal deba resignificarse, porque como ya se dijo, lo normal es solo una ocurrencia de alta frecuencia de un elemento dentro de un grupo, mientras que lo anormal es un elemento con una ocurrencia de baja frecuencia que tiende al cero. Existe una gráfica con la que podemos visualizar mejor esto:

“campana de Gauss”

Según la gráfica anterior podemos ejemplificar la normalidad como la parte central de la “campana” en donde se agrupan estadísticamente los elementos que más se repiten, por ejemplo un censo poblacional en una localidad de Japón (esto se puede hacer más interesante al hacer ese mismo estudio a lo largo de varios años, o mejor aún, varias generaciones humanas), y la anormalidad serían los casos que gradualmente se van aproximando al cero de la gráfica, es decir una frecuencia de ocurrencia inexistente, por lo que en los fragmentos de la gráfica que ocurren en raras ocasiones se les denomina como anormal, solamente porque no es normal que ocurran. A esto se refieren las estadíasticas cuando dicen que, por ejemplo, una cierta condición de “hermafroditismo” ocurre 1 vez de cada 300,000 nacimientos. Lo anormal no redefine a lo normal.

Dentro del sexo humano existen ciertas anormalidades en el desarrollo. Estas anormalidades suelen categorizarse como transtornos por el hecho de que suelen requerir atención extra por parte de quienes les rodean, incluyendo al cuerpo médico, y por lo tanto muchas veces no son capaces de valerse por completo de sí mismos. Cuando se dice que algo se “patologiza” debe entenderse bien en qué sentido se está patologizando. En primera, patología es un término que viene del griego y significa “estudio de una enfermedad”, y patologizar algo en sí representa el categorizar algún fenómeno como un suceso natural que requiere atención y estudio especial.

Cuando antes hablamos de que el DSM-I (y hasta el DSM-III) patologizaban la homosexualidad en sí misma como una enfermedad mental tenemos que comprender que en ese momento el error fue de la ciencia (cosa que suele ocurrir), pero esto no significa que todo el tiempo la ciencia se equivoca de la misma manera. Cuando la disforia de género se patologiza debe entenderse que recientemente fue aclarado que no se esta señalando la disforia de género en sí misma como una “desviación mental” maligna sino que se esta haciendo énfasis en la “disforia”, es decir, en el estado de ansiedad y estrés relacionado con la situación de la identidad de la persona, que por razones aun desconocidas (como ya platicamos antes) la persona siente que su cuerpo no corresponde con la manera en la que psicológicamente se percibe a sí misma. Es importante recalcar que lo anterior no significa que hormonándose y haciéndose cirugías para parecerse más al sexo opuesto vaya a garantizarle que esa disforia de género desaparezca, de hecho existen estadísticas que muestran que no todas las personas con disforia de género luego de “transicionar” hormonal y quirúrgicamente quedaron satisfechas, algunas incluso detransicionaron, esto es, que detuvieron su terapia hormonal y dieron paso atrás en sus cirugías porque la disforia no desapareció, o incluso empeoró, o bien se resolvió con terapia.

Para dejar un poco más claro lo anterior haré uso de otro caso de patología, la anorexia. Una persona anoréxica tiene una serie de signos y síntomas que se patologizan por la desubicación con la realidad y las conductas compulsivas empujadas por un estrés insoportable característico en personas que presentan este transtorno, ahora bien, no podemos decir que la solución estaría en someter a la persona a un régimen de dieta y ejercicio para que baje de peso y deje de tener miedo a engordar, ¿por qué? simplemente porque la percepción de la persona es la que se encuentra dañada y por más que tenga un cuerpo saludable y/o delgado, la persona que sufre de anorexia seguirá viendo con sus propios ojos que sigue obesa, aunque la persona esté literalmente en los huesos esta seguirá percibiendo que está obesa, entonces el problema no es la obesidad o la flaqueza en sí misma, sino la sensación incontrolable que presenta la persona anoréxica; de la misma manera la «disforia de género» es una descripción de los rasgos con los que las personas se presentan, es decir, con una ansiedad tremenda y una incomodidad insoportable con identificarse con su propio cuerpo y sus funciones sexuadas, y que como dije antes no significa que la solución perfecta sea cambiarle el cuerpo por el sexo opuesto y con eso se resuelva, lo que importa en esta patología es la sensación de no poder reconocer su cuerpo con sus funciones sexuales, y como ya también mencioné y ejemplifiqué con la anorexia, ha habido casos en donde al cambiarles el cuerpo lo más parecido al sexo opuesto (como a una persona anoréxica ponerle una dieta para que adelgace), esperando que esa sensación de no pertenecer a su cuerpo desaparezca (esperando que la persona anoréxica se “vea” o “sienta” delgada y deje de temerle irracionalmente a la obesidad), y la disforia simplemente no desaparece (la persona anoréxica aunque esté en los huesos seguirá percibiéndose como obesa).

Existe cierta correlación entre el autismo y la disforia de género por ejemplo, así como también entre la pubertad «normal» y la disforia, es decir, la disforia no es tan rara como podría parecer (lo que sí es raro es que la disforia sea muy marcada y se prolongue por mucho tiempo; como decir que la tristeza es normal, pero sentir tristeza todo el tiempo, por muchos años ya se convierte en una patología como la depresión), pero en la mayoría de los casos la disforia desaparece en cuanto la pubertad termina y el cuerpo y la identidad de solidifican, y en el caso del autismo resulta más complicado, pues de por sí el autismo hace referencia a otra patología bastante seria y compleja por sí misma que tiende a desubicar─a quien la padece─por completo de la “realidad” por lo que la disforia podría ser el menor de los problemas con los que una persona autista se enfrenta en su vida diaria.

¿En dónde entran las personas intersexuales en el tema biológico?

Siguiendo en el orden de lo patológico y la «normalidad», es importante mencionar que es cierto que existe una categoría que se sale de la normalidad en cuanto al desarrollo sexual y que coloquialmente se les conoce como hermafroditas, pero cuyas condiciones, que son muchas, se les conoce científicamente como “intersexualidad”, es decir, organismos cuyas características es difícil ubicar de manera “sencilla” y concreta dentro de un macho o una hembra de la especie humana. Estas personas no representan, en lo absoluto, un “tercer sexo”, porque sus organismos siguen presentando las mismas pautas biológicas que caracterizan a los machos y a las hembras de la especie humana, solo que con desarrollos incompletos o anormales (insisto que «anormal» no debe entenderse como “maligno”). Por ejemplo, tenemos el síndrome de Klinefelter que hace que un organismo macho presente un cromosoma X extra, es decir que si la «normalidad» en el desarrollo representa que un macho tenga un cromosoma X y un cromosoma Y, las personas con Klinefelter presentan un cromosoma X extra, por lo que en lugar de tener “XY” en sus células, presentan un “XXY”, lo que les provoca una serie de anomalías (anormalidades) en su físico y las funciones de su organismo. Lo mismo ocurre con el síndrome de Turner, el síndrome de la Chapelle, el síndrome de insensibilidad a los andrógenos, entre varias otras patologías que en algún punto del desarrollo normal del organismo, que sería “XX” o “XY”, terminan agregando o quitando ya sea uno de los cromosomas o haciendo que las hormonas sexuales del organismo o no se produzcan en cantidades normales o que no se puedan procesar por el propio cuerpo y resulten en situaciones anómalas de mujeres que a simple vista se ven como mujeres pero que internamente son “XY” e incluso tiene testículos, o viceversa, personas que exteriormente se ven como machos de la especie indudablemente pero que sus células son “XX” como si fueran hembras.

Como se dijo anteriormente, las desviaciones de la normalidad no resignifican lo normal, no lo invalidan estadísticamente y no representan mas que lo que son, anormalidades, situaciones que no ocurren normalmente, excepciones a la norma. La existencia de la intersexualidad en todas sus variantes no implican que el sexo no sea binario, que “macho y hembra” sean un concepto colonialista europeo ni una imposición teórica del hombre blanco. El neoliberalismo sí es una imposición, el racismo sí es un concepto colonialista, el género sí es una construcción social sin fundamento biológico y que emergió de la mente de un hombre occidental blanco, pero el sexo es una realidad material con sustento en evidencias bastante sólidas hasta el momento, y ningún “estudio reciente” ha sido suficientemente contundente para cambiar este paradigma biológico.

En el ámbito de la diferencia entre los dos sexos humanos, tomada como una categoría científica basada en amplia evidencia estadística del ser humano como un animal de los que se replican de manera sexual, se suele hablar por separado de lo que atañe al sistema nervioso en su estructura y su función, y por otro lado en cuanto a características de otros sistemas orgánicos como la densidad ósea y muscular, la capacidad pulmonar, la cantidad de glóbulos rojos en la sangre, entre otros, análisis que se complica aún más si tomamos en cuenta que por cuestiones de metabolismo una mujer de 13 años tendrá una densidad ósea diferente con respecto a un hombre de la misma edad, pero a su vez tendrá una densidad ósea diferente con respecto a una mujer de 25 años debido a los cambios hormonales que experimenta el cuerpo de la mujer (con un desarrollo «normal») a esas edades, y que con respecto a un hombre será bastante diferente en comparativa, y que finalmente una mujer de 50 que se encuentre el umbral de la llamada «menopausia» tendrá una densidad muy diferente, mientras que en los hombres (con desarrollos «normales») esta densidad no variará tanto a lo largo de una vida como sí varía en las mujeres por cuestiones hormonales que derivan en cambios abruptos en su sistema óseo: esta es la razón por la que las mujeres sufren más de osteoporosis que los hombres en su edad madura. Es decir, los sexos, sobre todo por generar sus propias hormonas sexuales, los hombres generan mayor testosterona y las mujeres mayor cantidad de estrógeno, toman senderos diferentes en su desarrollo a lo largo de toda su vida, y son muy diferentes entre ambos y ello repercute directamente en su organismo.

Por el lado mental o psicológico de estas diferencias existen varias investigaciones al respecto:

Las investigaciones evidencian diferencias sexuales biomorfológicas y funcionales en el cerebro, pero su significado y sus posibles consecuencias aún no son bien conocidos. Un gran obstáculo reside en que la mayor parte de la información disponible proviene de investigaciones en animales, sobre todo roedores, mientras que los pocos datos biomorfológicos estudiados en seres humanos proceden generalmente de estudios necrópsicos.

Muchas de las observaciones son controvertidas; sin embargo, los hallazgos más aceptados muestran diferencias en el cerebro femenino y masculino, por ejemplo, en el tamaño de algunas áreas y núcleos, distinta morfología neuronal y glial, y en los patrones sinápticos en determinadas áreas.

Existe consenso general en las diferencias halladas en el tamaño de algunos núcleos y zonas del cerebro. Se ha encontrado de mayor tamaño en el hombre:

~ el núcleo sexualmente dimórfico del área preóptica (unas cinco veces mayor en el hombre con respecto a la mujer)

~ el componente central del núcleo basal de la estría terminalis

~ y el segundo y tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior y el núcleo de Onuf de la médula espinal

Se ha encontrado de mayor tamaño en la mujer:

~ la comisura blanca anterior

~ el cuerpo calloso (área sagital media, istmo)

~ la masa intermedia.

Las diferencias biomorfológicas entre los sexos son más manifiestas en el hipotálamo y la corteza. Dado que estas estructuras son esenciales en la respuesta al estrés, la regulación del estado de ánimo y de la conducta, entre otras, los patrones de comportamiento frente al estrés, los trastornos afectivos y los diversos patrones conductuales, deberán mostrar diferencias según el sexo del paciente.

R. Lucero, G. Casali|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 70 Nº 2 Diciembre 2006|página 167

Se ha señalado que en la mujer existe un predominio funcional del hemisferio izquierdo, mientras que en el hombre predomina el derecho. El hemisferio izquierdo (o dominante) está especializado en el lenguaje, procesamiento de la información, en detalles imaginativos. En contraste, posee muy poco sentido pictórico, geométrico y espacial, capacidades que corresponden al hemisferio derecho. Los hombres realizan mejor que las mujeres las tareas visuoespaciales, y las mujeres llevan a cabo las tareas verbales mejor que los hombres. Los varones superan a las niñas en la capacidad de razonamiento matemático avanzado

H. Casarotti|Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 69 Nº 2 Diciembre 2005|página 169
Wikimedia

El lado psicológico resulta un tema mucho más complicado por el momento, debido a que la psicología y las neurociencias son aún disciplinas jóvenes; si bien se han realizado muchos estudios, experimentos, observaciones en cuerpos fallecidos, estadísticas y como en toda ciencia se ha buscado replicar de alguna u otra manera los fenómenos que teorizan para comprobar su validez, mucho de este conocimiento aún se mantiene en la categoría de lo correlativo, no de lo directamente causal, es decir, hay muchas hipótesis prometedoras pero no leyes que no dejen lugar a dudas o al menos a la menor cantidad de dudas posibles. Ante esto anterior es de suma importancia recordar algo: uno, dos e incluso diez “estudios recientes” no significan mucho realmente, son pasos y aportes, claro que pueden serlo, pero ningún “estudio reciente” por novedoso, polémico o prometedor que se presente significa en sí mismo un cambio de paradigma en las ciencias. Menciono esto porque actualmente suelen citar mucho esto de los “estudios recientes” para intentar justificar cuestiones en las que la gente tiene mucha fé depositada. Se oyen mucho cosas como “un estudio reciente dice que el sexo no es binario y que es un gradiente que se extiende infinitamente, etc etc” pero la pregunta es ¿un estudio reciente de quién?, ¿qué pruebas ofrece?, ¿es compatible con puntos clave de otras teorías que le puedan respaldar?, ¿Ha realizado comprobaciones o experimentos suficientes?, ¿ha replicado suficientes veces dichos resultados para comprobar que existe una explicación causal o de menos una correlación fuerte?

Resulta que de pronto aparece uno que otro “estudio reciente” muy osado y confiado de revolucionar el mundo entero, que proclama haber descubierto el hilo negro pero es totalmente incompatible con la teoría de la evolución o con otros postulados bien fundamentados y altamente funcionales de las ciencias sociales, pero con mucha arrogancia exigen ser elevados casi casi a leyes de inmediato, y así echar por suelo siglos de estudios metódicos solo porque tienen “muy buena voluntad y buenas intenciones de mejorar y revolucionar el mundo”. En fin, las diferencias existen, intentar invisibilizarlas por capricho individual resulta en un emprendimiento bastante necio y arrogante que a nadie beneficia. Poner en duda teorías, leyes y paradigmas─con argumentos y resultados en mano─es el motor de la ciencia, pero esto no se logra solo con caprichos y “buenas intenciones”; así no funciona la ciencia. Ahora sí, estamos listas y listos para hablar sobre el tema del deporte.

¿Por qué el deporte se divide en ligas femeninas y ligas masculinas?

Podríamos profundizar mucho en este tema con ayuda de gente experta en el deporte, pero hagámoslo lo más evidente y sencillo posible para no divagar. ¿Cuántos hombres de más de 2 metros nacen en comparación a mujeres de más de 2 metros? por pura estadística es más fácil hacer 5 equipos de basketball con puros hombres de más de 2 metros que lograr armar 2 equipos con mujeres de más de 2 metros de altura. La mujer, biológicamente suele ser más pequeña en estatura, y esto tiene una explicación científica: los estrógenos que son hormonas producidas por mujeres con un desarrollo «normal» fomentan que los huesos sean más cortos, mientras que la testosterona de los hombres «normales» fomenta un crecimiento─como una de sus funciones naturales específicas─de los huesos. Es por esto que en promedio los hombres son más altos de las mujeres.

La diferencia de tamaños pone en desventaja evidente a la mayoría de mujeres en competencias deportivas en donde la longitud de las extremidades podrías ser crucial para ganar la competencia.

Ahora, la masa muscular normalmente es muy diferente entre hombres y mujeres, de nuevo recalco que entre hombres y mujeres «normales», es decir, la mayoría de los casos. Por esta razón el hombre tiene más musculo al alcance de su propio cuerpo para ejercitarlo, fortalecerlo o abultarlo, por lo que la mayoría de las mujeres quedarían en desventaja en deportes en donde la cantidad, fuerza y resistencia de los músculos sea un elemento crucial para ganar.

Claro que existen disciplinas en donde la mujer puede tener ventajas y por lo mismo los hombres quedarían en desventaja, una vez más, en su mayoría, en su «normalidad». En general, en los deportes que hoy existen el hombre tiene una ventaja mayor ante las mujeres, que en ningún momento significa que la mujer sea inferior, simplemente los deportes que existen son así y es por esto que se ha considerado de suma importancia el crear ligas femeninas de deporte que compitan entre sí y ligas masculinas de deporte que compitan entre sí.

Que algunas personas dirán que no todas las mujeres son bajitas y que algunas mujeres son más musculosas que algunos hombres, claro, pero como se viene insistiendo desde el inicio de este artículo, son excepciones.

A continuación vemos una tabla que muestra de manera estadística la disparidad en cuanto al rendimiento en atletas. Del lado derecho encontramos los récords mundiales de atletas mujeres de ligas profesionales, mientras que en el lado izquierdo se muestran récords mundiales de hombres púbers aproximadamente a sus 15 años; con esto se intenta hacer conciencia de la razón por la que las ligas masculina y femeninas se hicieron desde un principio; si nos damos cuenta, los récords de mujeres a nivel profesional no se comparan con aquellos logrados por hombres a sus 15 años que se encuentran en niveles no-profesionales del deporte.

¿Por qué se excluye entonces a las mujeres trans de los deportes femeninos, o a los hombres trans de los deportes masculinos?

Bueno, en primera tenemos que definir ¿a qué nos estamos refiriendo con “trans”? ¿Personas transexuales, o personas transgénero? Las legislaciones más populares en la actualidad ni siquiera hacen una diferencia clara, y proponen que tanto si son transgénero como si son personas transexuales se les permita competir en las ligas que su “identidad de género” les den a entender.

En primera instancia, los deportes de las ligas femeniles suelen tener relación (porque son mujeres, duh!) con el feminismo. El feminismo, como ya dijimos, aboga por la abolición del género, ese concepto creado por John Money (el que orilló al suicidio a los gemelos que conté en el apartado de aquí arriba sobre «género») para explicarse en los 50’s, en EEUU, de manera “racional” el fenómeno natural de la homosexualidad, la feminidad y masculinidad, y el hermafroditismo, que como vimos, no terminó de cuajar su constructo teórico en el mundo real, y encontró su principal enemigo con el feminismo. Encima de que el concepto de «género» fue totalmente adoptado por el machismo sistémico, el orden/sistema patriarcal, para procurar el sometimiento de la mujer y perpetuarlo ahora bajo una “certificación científica”; creo que podemos entender por qué el feminismo no estaba nada contento con los cuentos del señor John Money. Entonces, siguiendo esta lógica, aquellas mujeres que mantienen la herencia teórica del feminismo (abolición del género) ¿cómo podrían estar de acuerdo en que “cualquier persona cuya identidad de género (de nuevo, la identidad de género no es un concepto milenario ni mucho menos feminista, sino de John Money) de pronto se le ocurra autonombrarse “mujer”, con o sin terapia hormonal, con o sin operaciones quirúrgicas, compita en una liga del sexo femenino? Ojo aquí, que no estamos hablando de ligas de “género femenino”, sino que son ligas de “sexo femenino” ¿recuerdan las diferencias que desde un principio llevaron a separar el deporte en ligas dependiendo del sexo? No se trata de género, que el feminismo intenta abolir, sino de diferencias sexuales corporales.

Nos vemos en la obligación de analizar estas propuestas legislativas que promuevan que personas “trans” accedan a las ligas deportivas que su “identidad de género” les den a entender, por separado: es así que la primera pregunta sería ¿es justo que las mujeres o los hombres transexuales compitan en las ligas que vayan “de acuerdo” con su “identidad de género autopercibida”? y como segunda pregunta sería ¿es justo que las mujeres o los hombres transgénero compitan en las ligas que vayan “de acuerdo” con su “identidad de género autopercibida”?

¿Es justo que las mujeres o los hombres transexuales compitan en las ligas que vayan “de acuerdo” con su “identidad de género autopercibida”?

Las personas transexuales, es decir hombres o mujeres que estén recibiendo ya durante cierta cantidad de años una terapia de reemplazo hormonal cruzado (es decir, hormonas del sexo opuesto) y que ya hayan pasado por cirugías para remover testículos u ovarios (esto se hace para que la persona deje de producir naturalmente las hormonas sexuales que se generan en sus gónadas de nacimiento), ¿es válido y justo para sus competidores que se integren en las ligas de la “identidad de género” que autoperciben ahora, luego de su tratamiento de “transición de género”?

Primero que nada, el reemplazo de hormonas y la extirpación de gónadas supuestamente garantizan que las características sexuales de su antiguo sexo hayan ido reduciéndose, pero ¿qué tanto realmente se reducen? ¿alcanzan los niveles “naturales” que una persona nacida de el sexo opuesto alcanzan por obra de su propio cuerpo? Digamos, un hombre transexual ¿alcanza los mismos niveles de respuesta dentro de su cuerpo “transicionado” a la testosterona que un hombre que la produce en sus gonadas de nacimiento?

La respuesta positiva a la pregunta anterior garantizaría primeramente que la persona transexual no será avasallada a raíz de un déficit en la producción, procesamiento o absorción de testosterona y los efectos que esto pueda tener sobre sus sistemas (oseo, muscular, circulatorio, etc), pues como ya dijimos, el hombre genera una mayor cantidad de glóbulos rojos en su sangre que permiten un transporte más veloz de oxígeno en su sistema, o la masa muscular, o la cuestión de la densidad ósea, o la incrementada capacidad pulmonar que el hombre tiene con respecto a una mujer, en fin, solo si un hombre transexual pudiera tener garantizado que sus niveles hormonales introducidos artificialmente (inyectados) le van a proporcionar un nivel dentro de la «normalidad» de los demás hombres, entonces sería justo, de otro modo esta persona estaría condenada a perder siempre en las competiciones. Por otra parte, de por sí en el deporte “tradicional” por así decirlo, existe el famoso y controvertido tema del «dopaje» de los atletas, en donde recurren a artimañas para incrementar sus capacidades, artificalmente, y sacar ventaja sobre sus competidores ¿y cómo logran estos dopajes que les dan ventaja injusta sobre otros hombres? pues bueno, un método es inyectarse justamente testosterona, lo cual podría ser controversia si a un hombre transexual su terapia hormonal le resulta una especie de trampa involuntaria de algún modo; otro método de dopaje es extraer una cierta cantidad de sangre del atleta, guardarla refrigerada, y justo antes de la competición volverla a inyectar en el sistema circulatorio del atleta, así es, se pueden “dopar” con su propia sangre, esto es porque la sangre propia extra inyectada provee al cuerpo de glóbulos rojos extra para transportar más oxígeno, aumentando así la capacidad del atleta. El hecho de insertar variables tan complejas y sutiles como hormonas externas o variabilidades de los sistemas del organismo tan grandes como ocurren en las personas transexuales mete al deporte y los métodos de control de injusticias en grandes aprietos. Simplemente son demasiados riesgos tanto a favor como en contra de las personas “biológicamente” de un sexo (valga la redundancia) así como para las personas transexuales.

Solamente para no dejar de mencionar otro ejemplo controvertido muy interesante al respecto de “dopajes” que pueden resultar incluso involuntarios, no obstante injustos, tiene que ver con la propensión natural de las mujeres a desarrollar osteoporosis luego de los 30 años, cuando sus niveles de estrógeno van disminuyendo conforme se acercan a su menopausia, pues los estrógenos son directamente proporcionales a los problemas relacionados con la osteoporosis, que afecta la densidad de los huesos. Resulta que un atleta que lleva entrenando como hombre por años, cuando decide “transicionar” para percibirse como mujer, es un proceso que por razones de salud lleva tiempo, pues el reemplazamiento hormonal cruzado es un gran riesgo y debe ser calibrado individualmente para cada caso en cuanto a la dosis de hormonas cruzadas que deben introducir en sus cuerpos, por lo que tendría que esperar de menos unos tres años para que este hombre, gracias a la extirpación de sus gónadas dejara de producir naturalmente testosterona y con ayuda de las hormonas sus niveles de estrógeno le fueran reduciendo su masa muscular, entre otras características como la cantidad de glóbulos rojos en la sangre (que de seguir elevados por sobre de otras mujeres le darían una ventaja injusta, como si se estuviera “dopando”), pero aún así nos dejaría con dos grandes incógnitas a resolver: ya dijimos que las mujeres van perdiendo densidad ósea naturalmente después de cierta edad (a veces antes o a veces después, yua saben que la biología es caprichosa), estos jóvenes atletas que lleven incluso tres años sin gónadas masculinas y en terapia hormonal no perderían la misma cantidad de densidad ósea que una mujer, peor aún, uno de los tratamientos más viejos para controlar la osteoporosis en mujeres es inyectarse estrógenos externos (porque ellas lo dejan de producir en las cantidades que originalmente mantenían sus huesos compactos en su “juventud”), por lo que un joven que se esté sometiendo a una terapia de inyección externa de estrógenos es equivalente a una mujer tomando una terapia contra la osteoporosis, es decir, la mujer transexual no perdería la densidad ósea que tenía al ser hombre (que es bastante mayor de por sí al de una mujer), esto es ya un dilema. Todas las mujeres tendrían entonces que emparejarse con las mujeres transexuales y comenzar una terapia hormonal para sus déficits personales de estrógenos y así nivelar su densidad ósea, pero esto obviamente trae más problema, porque el tratamiento de estrógenos para la osteoporosis en mujeres fue descontinuado luego de que tras varios años de promover dicha terapia se percataron de que las mujeres bajo este tratamiento de estrógenos para revertir la osteoporosis desarrollaban otros problemas muy serios para su salud, como la formación de coágulos, cáncer de endometrio, cáncer de seno y problemas cardiacos. Si esto anterior no fuera suficiente, en cuestiones del sistema óseo recordemos que la cadera de una mujer es mucho más grande y pesada que la de un hombre (después de todo un cráneo humano tiene que pasar por ahí al nacer, y por eso su gran tamaño) ¿una mujer transexual tendría que ser obligada por reglamento a aumentarse de alguna manera el tamaño y peso de su cadera para que pueda competir en igualdad de circunstancias que las demás mujeres que nacieron ya con esas caderas?

Fallon Fox, peleadora transexual de MMA

Para bajar todo lo anterior a un caso de la vida real, leamos sobre las declaraciones hechas por Ashlee Evans-Smith, una mujer peleadora de MMA que combatió contra Fallon Fox una combatiente transexual que concursa en las ligas femeninas. La entrevista va a resumidas cuentas así:

E.S: Al final acepté la pelea, por la situación, ella se declaró como trans hasta las semifinales, ninguna de nosotras sabíamos que ella solía ser hombre biológico antes, quizá si yo hubiera sabido desde el inicio que iba a combatir contra ella, sabiendo de antemano su circunstancia específica, en algún momento habría tomado otra decisión sobre si entrar o no al concurso, pero finalmente estaba decidida a ganar, y estaba ya en las semifinales tanto yo como ella cuando ella aclaró su situación biológica, así que bueno, yo decidí continuar.

Entrevistador: Entiendo que has peleado contra hombres en tus entrenamientos, no es algo que te tome por sorpresa, pero en este caso: ¿sentiste a Fox como un cuerpo “más fuerte” en el sentido de que hace dos años aún era biológicamente un hombre?

E.S: Al momento de pelear, en el sentido de fuerza, resistencia y cardio no me sentí avasallada, no creo que ella fuera mejor peleadora que yo, al final yo gané la pelea, no obstante debo decir con toda honestidad que cuando sus golpes aterrizaban en mi cara, sí podía yo sentir una diferencia grande, golpeaba más fuerte incluso que algunos de mis compañeros de entrenamiento, ciertamente sus golpes me cimbraban de una manera que otras mujeres no lo han logrado.

Entrevistador: ¿crees que es justo que ella siga compitiendo contra mujeres biológicas en las mismas ligas?

E.S: Mucha gente malinterpretó el hecho de que yo aceptara pelear contra Fox como una aceptación tácita de mi parte al hecho de que está “bien por mí” que personas en la situación de Fox peleen en ligas femeninas, pero como ya lo dije antes, acepté la pelea por las circunstancias del momento, de haber sabido de inicio que ella, como mujer trans pelearía, yo no habría aceptado, pero bueno ya en el momento a pesar de eso acepté la pelea, resulte victoriosa. No obstante creo firmemente que las mujeres trans deberían tener su propia liga: no deberían pelear en una liga de hombres, pero tampoco deberían pelear en las ligas femeniles, debería formarse una liga trans específicamente para personas trans. Definitivamente sentí que ella tenía ventaja sobre mí en nuestra pelea. Espero la comunidad LGBT no tome mis declaraciones como transfóbicas pues no estoy en contra de lo que Fox ha hecho con su vida, no obstante las mujeres trans sí tienen ventajas por sobre las mujeres biológicas al menos en lo que respecta a los deportes de combate.

Ashlee Evans-Smith en su entrevista acerca de la pelea contra Fallon Fox.

Este caso no es aislado. La situación con Fallon Fox se repitió durante la pelea contra la peleadora Tamikka Brents otra mujer peleadora, en donde Tamikka expresó lo siguiente:

He peleado con muchas mujeres y nunca sentí la fuerza que sentí en una pelea como lo hice esa noche. No puedo responder si es porque nació hombre o no, porque no soy médico. Solo puedo decir, nunca me había sentido tan avasallada en mi vida y soy una mujer que me considero bastante más fuerte que el promedio, por derecho propio.

Su agarre era diferente, por lo general podía moverme en los clinch contra otras mujeres, pero no podía moverse en absoluto en el clinch de Fox.

Acerca de Fox, otra peleadora mujer, Ronda Rousey dijo:

Siento que si pasas por la pubertad como ‘hombre’, no es algo que puedas revertir … No hay un botón para deshacer eso.

El presidente de la UFC, Dana White, afirmó lo siguiente:

la estructura ósea es diferente, las manos son más grandes, la mandíbula es más grande, todo es más grande. No creo que alguien que solía ser un hombre y se convirtió en una mujer debería poder luchar contra una mujer.

Por otro lado, Joe Rogan, comediante, exdeportista y comentarista de artes marciales, durante una entrevista dijo lo siguiente:

Si creen que un hombre que ha vivido como hombre durante 30 años, pero que ha tomado hormonas femeninas durante 2 años resulta igual que una mujer biológica en cuanto a deportes de combate, están dementes.

Porque tenemos una esctructura diferente. Claro que hay diferencias estructurales entre mujeres que resultan hasta cierto grado favorables por sobre otras, por ejemplo las mujeres afroamericanas tienen una densidad ósea mayor que cualquier otra mujer. No obstante, en el caso de mujeres trans, la escructura de la cintura, de los hombros, el tamaño de las manos, en general son muy diferentes.

Incluso el efecto profundo de años y años de testosterona… simplemente…

Existe un artículo sobre una persona especialista en endocrinología que habla sobre todos los puntos que separan a los hombres de las mujeres en términos estructurales que deben ser tomados en cuenta al momento de separar por completo las peleas entre hombres y mujeres. Esta especialista fue llamada transfóbica, ella es tan solo una endocrinóloga, es una mujer de ciencia, está hablando solo sobre la ciencia del tema.

Por ejemplo, esta especialista habló sobre el efecto de los estrógenos, las hormonas femeninas, y su relación con la retención de densidad ósea. Cuando una mujer biológica va creciendo, su densidad ósea es naturalmente más baja que la de los hombres, y conforme pasa el tiempo la mujer suele experimentar cambios hormonales que le llevan a sufrir de osteoporosis, para lo cual les recetan estrógenos, pues estos les ayudan a retener la densidad ósea. Por otro lado, cuando un hombre, con densidad ósea de hombre, realiza su transición para ser mujer, lo que toma son estrógenos, por lo tanto su densidad ósea de hombre no disminuye naturalmente como el de una mujer, sino que se conserva por el tratamiento de estrógeno, resultando en una mujer con densidad ósea de hombre.

También menciona algo muy importante, que es el hecho de que hay hombres biológicos que tienen ventajas físicas por sobre la mayoría de los otros hombres biológicos, y si los deportes llegan a aceptar a una mujer transexual que soliera ser uno de estos hombres, que ya si de por sí entre mujeres biológicas y mujeres transexuales existe una desventaja general, ahora uno de estos hombres con una tremenda ventaja por sobre los hombres comunes transicionara al sexo opuesto (es decir a ser mujeres transexuales) terminarían atropellando a cualquier mujer con una injusta ventaja ya a niveles absurdos.

Si la cosa estaba ya bastante complicada con las mujeres u hombres transexuales, la cuestión de las personas transgénero es varias veces peor. Vamos a ello a continuación.

¿Es justo que las mujeres o los hombres transgénero compitan en las ligas que vayan “de acuerdo” con su “identidad de género autopercibida”?

Recordemos que una persona transgénero no necesita pasar por terapias hormonales cruzadas ni cirugías de ningún tipo para ser consideradas “transicionadas al género opuesto”, basta con que una mujer diga las palabras “me auto-percibo como hombre” o que un hombre diga “me auto-percibo como mujer” para que se les tenga que creer. Las mismas legislaciones que promueven el integrar a personas transexuales en deportes que vayan de acuerdo con su “identidad de género” tienen su puntos más controversiales justamente con respecto a las personas transgénero, pues solicitan que legalmente no solo las personas transexuales puedan competir en las ligas que quieran para sentirse identificadas, sino que también las personas transgénero lo puedan hacer. Si la cuestión transexual todavía podría ser evaluada con mucho cuidado para discernir si ninguna injusticia se está cometiendo tanto para quien transiciona como para quienes le reciben en su liga separada por sexo, la situación con la cuestión transgénero es simplemente ridícula: básicamente ya sería innecesario bajo esta lógica seguir separando los deportes en ligas femeninas y masculinas basadas en las características sexuales, pues si cualquier hombre (sin removerse gónadas para dejar de producir testosterona, y sin ningún tratamiento hormonal para eliminar las ventajas inherentes al sexo en contraste con las participantes mujeres) puede competir contra mujeres si se declara, así nada más a la palabra, como mujer, entonces ¿ya para que seguimos dividiendo los deportes en ligas? mejor que se fusionen un una misma liga única y mixta en donde quien quiera participar simplemente lo haga. Pero esto obviamente trae graves consecuencias.

Nuevamente, para bajar esto al mundo real, y evitarnos rodeos, veamos los siguientes dos ejemplos, que resultan muy didácticos.

Con Óg Ó ganando el segundo lugar de la carrera femenil, luego de un arduo entrenamiento de beber cerveza.

Con Óg Ó Laoghaire (ese es su nombre completo), un hombre joven irlandés de 22 años se inscribió en una carrera femenil de 5km. Con Óg no es transgénero ni transexual, simplemente es un joven que creyó que las reglas de “identidad de género” en su escuela con respecto al deporte ponían en peligro a las deportistas mujeres y decidió inscribirse auto-identificandose como una mujer transgénero (recordemos que una persona transgénero no necesita ningún tipo de tratamiento, ni siquiera tiene que “verse” o travestirse como mujer). Él mismo nos cuenta:

Me registré en línea, e hice clic en una casilla que decía que yo era mujer. Cuando vine a recoger mi número de carrera en el Trinity Sports Center, la señora de recepción me dijo: “¿Entonces eres hombre?” mientras iba a hacer un ajuste en su hoja de cálculo. En un tono ligeramente indignado le dije “No, soy mujer”, y eso resolvió el asunto.

Con Óg quedó en segundo lugar en la competición, algo que podría no sorprendernos, si no fuera por el hecho de que las mujeres que compitieron llevaban meses entrenando esa disciplina, mientras que Con Óg dijo en sus propias palabras:

Yo realmente no entreno para corredor, hice un poco de carreras cuando era más joven, pero lo cierto es que para el momento en el que gané ese segundo lugar yo estaba más bien en una rutina de beber cerveza y licuados proteínicos.

Zuby batiendo todos los récords mundiales de mujeres en levantamientos de pesas

El segundo ejemplo es un hombre conocido como Zuby, un rapero de Southampton de 32 años que asistió a un gimnasio en donde se grabó para videos de Twitter rompiendo varios récords deportivos femeniles, y de esa manera denunciando que es injusto que hombres que solamente se auto-identifiquen como mujeres compitan contra mujeres en los deportes. “Rompí todos esos récords mientras mentalmente me auto-identifiqué como mujer”, dijo en su entrada de Twitter.

Sigo escuchando sobre cómo los hombres biológicos no tienen ninguna ventaja de fuerza física sobre las mujeres en 2019 … Así que véanme DESTRUIR el récord de peso muerto de las mujeres británicas sin siquiera intentarlo con ganas…

Twitter de Zuby (26 de Febrero): @ZubyMusic

Martina Navratilova, es una leyenda del tennis femenino, durante muchos años fue reconocida como activista a favor de derechos LGB, y en un artículo reciente de ESPN mencionan que ella sigue apoyando la cuestión de la igualdad e inclusividad en el deporte, pero que de ninguna manera está de acuerdo con que se tome a la ligera la diferencia entre una persona transexual y una transgénero. Navratilova dice que existe una gran diferencia entre una persona que pasa por la terapia hormonal completa y por las cirugías de reasignación de género (es decir una persona transexual que pasa por un cambio irreversible de su cuerpo para comprometerse─por así decirlo─con su nueva identidad), en comparación con una persona que mantiene su cuerpo con su sexo original pero decide identificarse como el género opuesto, osea una persona transgénero; dice que ella está feliz de dirigirse a cualquier atleta transgénero con los pronombres que deseen, pero que para nada estaría de acuerdo con competir contra una de estas personas a menos que hayan hecho ya la transición completa, pues considera que, por ejemplo, en el caso de las mujeres transgénero, el hecho de haber pasado por el proceso de la pubertad masculina completa les da una ventaja física demasiado grande, lo que desbalancea el terreno para las mujeres biológicas.

¿Todas las personas transgénero y transexuales están de acuerdo con una inclusividad total en el deporte?

De hecho, no es así. Si bien en la noticias la noción general que se maneja es que la “gente trans” (y lo pongo entre comillas porque muchas veces los medios ni siquiera hacen la diferencia entre transexual y transgénero lo cual es un terrible error en detrimento de la información que se está omitiendo al no hacer esa diferenciación) está enojada, triste y en desacuerdo, con que se les excluya, esto responde simplemente a que los medios generalmente no venden ni buenas noticias ni divulgación sociológica completa, venden telenovelas y malas noticias, por lo que crear una tragicomedia instrumentalizando a “la gente trans” les sirve mucho más en ratings que decir que “un sector de la comunidad transgénero” o “una parte de la comunidad transexual” tienen cierta opinión mientras que otra mantiene lo opuesto.

Anne Veriato, la peleadora transfémina que prefiere no pelear contra mujeres

En este sentido tenemos a Anne Veriato, una persona transfemenina brasileña, que se encuentra en terapia hormonal, pero que a pesar de identificarse como género femenino elije pelear contra hombres. No pude encontrar si su transición está por así decirlo “completa” y se le puede considerar transexual, y no transgénero (y los medios no ayudan en nada, pues unos le llaman transgénero y otros transexual, pero ninguno da el dato completo sobre su proceso). Anne comenta:

Es justo para mí luchar contra los hombres. Nunca me pasó por la cabeza pelear con una mujer porque creo que soy demasiado bueno. Si he derrotado hombres durante toda mi carrera, aún puedo vencerlos a pesar del proceso hormonal. Solo sé que soy bueno después de vencer a los hombres. Eso es lo que me hace feliz y más hambriento de entrenamiento. No creo que sea justo luchar contra las mujeres.

Dado que hago mi terapia hormonal para ser más femenino, mis hormonas masculinas comienzan a desaparecer y no regresan hasta después de un buen tiempo. No tengo la misma fuerza en el gimnasio después de mis terapias hormonales, por eso entreno tan duro para ser lo suficientemente fuerte como para luchar contra hombres. Siento la diferencia de fuerza y por eso trabajo duro.

¿Existe evidencia de que con las legislaciones actuales que ya permiten a personas transexuales así como también transgénero en los deportes, tanto en ligas masculinas como femeninas, se esté dando algún fenómeno de injusticia?

Esto se está presentando como algo cada vez más evidente, sobre todo en el ámbito del deporte femenino, en donde las mujeres transexuales y transgénero están aplastando─en los pocos años que estas legislaciones llevan vigentes─los records mundiales de las mujeres, a pasos agigantados. En el caso de las mujeres que transicionan a identificarse como hombres (hombres trans), extrañamente, esto no está sucediendo. Poco se habla de hombres transgénero o transexuales que estén batiendo récords a un nivel tan agresivo como las mujeres trans están haciendo en el deporte femenino, simplemente porque esto no está ocurriendo.

A continuación se presenta un listado de los récords que las mujeres transexuales y transgénero están batiendo, a un ritmo absurdo, haciendo a un lado el esfuerzo femenino colectivo de décadas para lograr dichas posiciones en sus ligas deportivas respectivas a cada disciplina.

Rachel McKinnon / Verónica Ivy

En 2018, Rachel Mckinnon, ciclista (que ahora se hace llamar también Verónica Ivy) batió el récord en sprint de 200m en la categoría femenina de 35 a 39 años. Al día siguiente ganó el Campeonato del Mundo UCI Masters de Ciclismo en Pista en la categoría femenina de sprint de 35-44 años. En octubre de 2019 batió el récord de la contrarreloj de sprint de 200m en la categoría femenina de 34 a 39 años.

Rachel McKinnon no habría podido clasificar para la competición de ciclismo masculina, pues aunque su récord mundial femenino fue de 11.649 segundos, el tiempo de la ronda de clasificación superior para la división masculina fue de 10.498 segundos, no obstante, como mujer rompe récords fácilmente.

Hanna Mouncey

Con sus casi 1,90 metros de altura y sus 100 kilos de peso, es más grande que la media de los jugadores varones de balonmano y de fútbol australiano. Después de disputar 22 encuentros internacionales con Australia en la categoría masculina, pasó a competir en la selección femenina de Australia, siendo uno de los miembros más destacados de su equipo con 23 goles anotados en la clasificación para el Mundial de Japón en 2019.

Mary Gregory

Rompió cuatro récords mundiales femeninos: récord mundial de sentadillas Masters, récord mundial de banco abierto, récord mundial de peso muerto Masters y récord mundial de Masters total.

Tras muchas críticas por la cantidad absurda de récords mundiales (femeninos) rotos en tan poco tiempo, la Raw Powerlifting Federation revocó los récords mundiales de Gregory y anunció que formarían una nueva “División Transgénero”.

Tiffany Abreu

Actualmente juega en la Superliga femenina brasileña, donde ha batido el récord de puntos en un sólo partido.

Fallon Fox

Ex-marine de los Estados Unidos, comenzó su transición a los 31 años. A los 38 años comenzó a competir en artes marciales mixtas (MMA) en la categoría femenina. En 2014, durante un combate, le partió el cráneo a su oponente Tamikka Brents, en el primer asalto.

Gabrielle Ludwig

Ludwig se unió, con 50 años, al equipo universitario de baloncesto femenino del Mission College en Santa Clara, en California.

Cece Telfer

Antes de competir en la categoría femenina lo hacía en la masculina, en la que no llegaba a entrar en la clasificación de los 200 mejores. Una vez en la categoría femenina Tefler ganó el título nacional de Estados Unidos en 400m vallas en el campeonato de 2019 de la segunda división de la NCAA de pista y campo, con más de un segundo de ventaja con respecto a su rival más cercana en la carrera; en este deporte, que se mide en fracciones de segundos, más de un segundo es una ventaja considerable, para alguien que cuando competía como hombre no destacaba realmente en este deporte.

el tardígrado, la cúspide de la evolución

El que los récords deportivos, en promedio, sean más “bajos” que los de los hombres en primera ni siquiera pueden considerarse “más bajos” porque no los estamos comparando, ambas categorías se sujetan a diferentes parámetros, que como ya vimos, dependen de la biología promedio de cada sexo, similar a lo que ocurre en los Juegos Paralímpicos que nadie en su sano juicio se pondría a comparar ni con las olimpiadas de ninguna categoría, pues nada tienen que ver más que en el hecho de ser deportes; segundo, para nada esto hace a la mujer un ser inferior, o “el sexo débil”, tanto como tampoco no se puede argumentar que un ser humano (hembra o macho) sea “mejor” que un tardígrado, que a diferencia de un ser humano el tardígrado puede sobrevivir en un espectro muchas veces más amplio de condiciones que un ser humano, y esto tampoco nos hace inferiores como especie ante los tardígrados; la diferencia radica en que nuestras diferencias entre especies, así como nuestras diferencias dentro de nuestra misma especie por razones de sexo nos hacen simplemente seres naturales, con características heredadas, acumuladas por millones de años, y que nos han dado ciertas predisposiciones ante ciertas condiciones según nuestra misma naturaleza.

Claramente decir que somos diferentes porque somos naturales parece un razonamiento de Perogrullo, como decir que “el primero de enero es el primer día del año entero”, o que “el agua moja”, pero lo cierto es que la realidad simplemente es así, no tendríamos por qué darle vueltas a un asunto tan simple: nuestras diferencias entre sexos son diferencias entre sexos, y se manifiestan de maneras muy evidentes, y querer negarlas es algo necio. Con el avance de las tecnologías es ahora posible cambiar ciertos rasgos a petición de las personas, pero aún el avance no es tal que pueda cambiar por completo la naturaleza misma (recordemos que una persona transexual debe seguir la terapia hormonal de por vida si no quiere que sus hormonas naturales vuelvan a tomar el control), y esto es algo que también tenemos que aceptar de cierta manera: las terapias de hormonas cruzadas y las cirugías de extirpación de gónadas que se hacen para la “transición de género” tienen cierto límite y se realizan en personas que experimentan cierta condición mental llamada disforia de género (como la depresión, la esquizofrenia o el autismo, nada, absolutamente nada de que avergonzarse) que hace que requieran de ese tratamiento, no es un lujo ni tampoco es magia ni tampoco es el único tratamiento recomendado para personas con disforia.

Antes de concluir…

En lo absoluto el defender la ciencia en el deporte debería implicar un rechazo a la gente con disforia de género que decide tratar su condición por medio del tratamiento de transición de género. Las personas transgénero o transexuales merecen exactamente los mismos derechos, así como las mismas obligaciones, que cualquier otra persona. Ni la homosexualidad, heterosexualidad, bisexualidad, en cuanto a orientaciones sexuales, así como las personas macho, hembra o intersexuales de la especie humana, en cuanto a casos de especial cuidado en términos médicos, como las personas trasvesti, transexuales o transgénero, tenemos por qué sufrir ningún tipo de acoso ni rechazo, lo cual no significa tampoco que el mundo deba hacerse exclusivamente a la imagen de alguna mayoría relativa y que vayamos por ahí tomando decisiones arbitrarias y desinformadas solamente porque “suenan” inclusivas superficialmente. El mundo no es sencillo, lamentable o afortunadamente, y hay que aprender a vivir con ello.

Referencias Interesantes:

Darwin, C. (1979) El Origen de las Especies. Conacyt, México.

Almudena, H. (2012) La fantasía de la individualidad.

Carlson, N. (2006) Fisiología de la Conducta. Pearsons, España.

Rosenzweig, R, et al. (1992) Psicología fisiológica. McGrawHill, España.

https://contraelborradodelasmujeres.org/deporte/

https://gript.ie/male-trinity-student-comes-2nd-in-womens-race/

https://www.ace prensa.com/sociedad deporte/las-atletas-d icen-basta-no-quieren-compe tir-con-transexuales/

https://www.elciudadano.com/fake-news/revelan-la-verdad-sobre-transexual-que-mato-a-mujer-en-pelea-de-artes-marciales-mixtas/10/25/

https://www.wh o.int/genomics/gender/en/ index 1.html?fbclid=Iw AR2U40 mziPsy74HF2vDWic cxp-kbi-TdqkI-1JueiqvN kcmnNhpv0ocxPU

https://scielo.c onicyt.cl/scielo.ph ?script=sci_arttext& pid=S0716-9868200 1000100012

HOLA 🙂 no te vayas aún, queremos decirte algo…

Tu apoyo es muy importante:

  1. Danos un me gusta, o síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, o Instagram
  2. Puedes realizar un donativo aquí
  3. Comparte el contenido con tus amistades.


Comparte en redes:

Deja tu comentario:

Responsable de esta nota:

palabras clave de la entrada: transgender, deportes transgénero, mueres trans, mujeres transgénero, transfobia, TERF, trans inclusividad, juegos olímpicos de Tokio 2021, violencia de género, transexual

HISTORIAS RELACIONADAS

La abeja sagrada maya de miel curativa, en peligro de extinción

cultura

Responsable de nota:
febrero 2, 2021 | Sección: cultura | Artículos sobre: revisión de temáticas sobre el gran arte de cultivar la tierra, temas sobre las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

La abeja sagrada maya de miel curativa, en peligro de extinción

Esta abejita, originaria del territorio hoy conocido como México, ya se encuentra en peligro de extinción, por factores como la proliferación sin control de otras especies de abejas extranjeras en los viejos hábitats de la melipona, así como la de deforestación y la contaminación.

Recordando a Stormé, la lesbiana butch negra que comenzó la revolución de Stonewall

cultura

Responsable de nota:
diciembre 23, 2020 | Sección: cultura | Artículos sobre: estudio, comparación, revisión y análisis de la Historia humana, temáticas que invitan a la reflexión sobre todo aquello que atañe al erotismo, la sexualidad, y el género, temas sobre las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

Recordando a Stormé, la lesbiana butch negra que comenzó la revolución de Stonewall

Ella fue eliminada de la película, pero dejemos las cosas claras: una lesbiana fue responsable de comenzar el primer motín de Stonewall; esa noche, una valiente mujer de color, Stormé DeLarverie fue golpeada en la cabeza con un tolete.

El peligro de universalizar valores morales

cultura destacado

Responsable de nota:
abril 22, 2020 | Sección: cultura destacado | Artículos sobre: temas sobre las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

El peligro de universalizar valores morales

Lo universalizable no es posible: ¿universal ante quién? ¿ante el sentido común, ante una élite, ante las instituciones? y entonces, ¿dónde quedaría la libertad de disención? el hecho es que no la habría, no había libertad ni derecho de disención, sino un retorno a la herejía y la cacería de herejes, y es aquí donde la delgada línea delata el paso al absolutismo, el fascismo y la tiranía.

David Choe: de asaltar casas en Estados Unidos, a presidiario en Japón, a multimillonario grafitero

cultura

Responsable de nota:
junio 27, 2020 | Sección: cultura | Artículos sobre: pequeñas biografías de personajes del mundo de la gráfica, temas sobre las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

David Choe: de asaltar casas en Estados Unidos, a presidiario en Japón, a multimillonario grafitero

“Acabo de desertar del College, y la verdad no quiero ser un «artista fino», solo quiero dibujar tetas y chicas encueradas.” Choe es un misfit que se convirtió en multimillonario de la noche a la mañana, que ha pagado tiempo en prisión por cobrar cheques falsos, asaltar, además de pasar 3 meses en prisión en Japón por golpear a un guardia de seguridad, y hoy, el nos cuenta su historia.

¡Haz que otras personas se enteren!

Comparte esta historia:

Síguenos en nuestras redes: