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¡El arte es una mentira!

No es que se entrenaran en una "escuela de artistas" en la que solamente se dedicaran a aprender a dibujar, pintar o esculpir, sino que se trataba de personas con oficios muy variados, y más bien no existía una distinción exacta entre lo que hoy conocemos como "artesanæs", "oficios" y "artista", eran básicamente lo mismo. Anteriormente, el artista, antes que "artista" era una persona arquitecta, sacerdotal, agricultora, guerrera, historiadora, ingeniera, matemática.

Una pregunta que surge constantemente al momento de una controversia con respecto al valor de una obra de "arte" es la de ¿cómo valoramos qué es arte y qué no es arte?

Lo cierto es que, para que una respuesta a dicha pregunta resulte operativa para el mundo real, la única respuesta valida resulta al hacer uso de un recurso que llamaré referencia contextual, es decir, tenemos que hacer referencia a algún contexto particular, o a algún discurso, dentro del cual enmarcaremos nuestra respuesta.

La pregunta entonces tendría que ser ¿tal obra es o no es arte según qué canon o qué momento histórico?

Quiero preguntarte ¿qué pensaste inmediatamente cuando leíste «obra de arte»?

La respuesta, muy seguramente es que pensaste en alguna pieza de deleite estético ¿cierto? una canción, un poema, una pintura, un grabado, una pieza de danza, quizá la gente más aventurada pensó en una "artesanía". Pero ¿qué pensarías si yo te dijera que el arte no se reduce a solamente piezas de deleite estético? y que el arte, originalmente, se extiende al ámbito de los discursos políticos, como en el arte de la retórica, o en el ámbito de la guerra, con las artes marciales, o al ámbito del crimen, como en el arte de la falsificación y la estafa, y que actualmente el «arte» debería abrazar también ámbitos como el diseño de pruebas y experimentos científicos, o el ámbito de la programación computacional, entre muchas otras.

Cualquier cosa puede ser arte. Te invito a revisar el artículo de esta misma revista titulado "¿Dónde empieza y dónde termina el arte?" para profundizar en esto.

Pero en este caso, hablaremos de otra cosa. Primero revisaremos la Historia del Arte para analizar ¿qué es lo que hacían læs primeræs artistas de la humanidad de las cuales se habla en los libros más comunes de Historia del Arte? Sin más preámbulos, comencemos con esto.

I. ¿El concepto de «arte» ha permanecido intacto desde el inicio de la Historia humana hasta hoy?

Incorrecto. No solo desde la Historia humana que depende directamente de la existencia de registros escritos (que dependiendo las fuentes puede comenzar 8000 a.C. en el Valle del Indo y según otras fuentes en el 4000 a.C. en Mesopotamia/Delta del Nilo), sino que desde los vestigios arqueológicos de la Prehistoria podemos encontrar registro de un cambio drástico del significado que tenía la creación artística para el animal homínido.

A partir de los estudios antropológicos que se han hecho sobre algunos artefactos homínidos, como las figurillas antropomorfas así como otros motivos animales, en general se ha concluído en que tuvieron usos rituales de fertilidad y cacería; por otro lado en los artículos encontrados junto a osamentas en entierros se han deducido otra serie de conductas rituales de varias índoles, como podría ser uno de tantos ejemplos el caso de Çatal Hüyük.

Pero, en general, cuando analizamos las producciones o manufacturas humanas de aquellos tiempos, no nos encontramos con conductas meramente decorativas, por ejemplo, incluso la indumentaria decorada cumplía un propósito de identidad, rango, et cétera.

El propósito meramente para deleite, es algo muy moderno, lo cual no significa que en aquellos tiempos del pasado no existieran piezas dedicadas en gran parte al deleite, no obstante, era solo una parte de su valor, me refiero al deleite, puesto que la mayor parte de su valor seguía residiendo en su naturaleza espiritual (pendientes, penachos, túnicas bordadas, tatuajes), utilitaria (jarrones, vasijas), curativa (talismanes, estatuillas de deidades), et cétera.

Posterior a la Prehistoria encontramos que un porcentaje muy elevado de cualquier expresión estética (eso que actualmente se denomina popularmente bajo un mismo nombre: arte), lejos de ser un capricho decorativo, cumplía varios otros propósitos:

  • de registro histórico (a veces mezclado con mitologías) como ejemplos de esto tenemos la Estela de la Victoria de Naram-Sin, la Estela del Código de Hammurabi, La Paleta de Narmer, el fresco de la Batalla de Issos, la Columna de Trajano, el códice Mendoza hecho por tlacuilos mexicas, los bordados de Bayeux que muestran la invasión de Inglaterra por parte de Normandía.
  • de registro de la vida espiritual o la vida cotidiana como podemos ver en vasijas y tablillas en Harappa, los murales de Katal Huyuk , en el muro en relieve hitita de Fraktin, la tablilla del rey Assurnasirpal II cazando leones, varios murales en diversos momentos históricos de Egipto faraónico, la vasija maya de Chamá en Guatemala, el fresco de la tauromaquia de Knossos, el manuscrito iluminado del intercambio de enero con el Duque de Berry.
  • registro de actividades del mundo interno (psicológico o espiritual, podríamos verlo así) de los pueblos. Las escenas grabadas, pintadas o esculpidas de lo que hoy nombramos como "historias mitológicas" tenían para nuestros antepasados un sentido muy diferente; en su mayoría y sobre todo en el mundo antiguo, las historias fantásticas a las cuales podríamos darles lecturas literales (por la inercia racionalista moderna), son descripciones de movimientos celestes con un gran valor cultural que es difícil comprender en épocas modernas. De este rubro son tantos los ejemplos que no me detendré a mencionarlos pues toda civilización desde el Neolítico en adelante (hasta que las cosmovisiones espirituales tuvieron vigencia dentro del sentido común general) cuenta con estas descripciones gráficas.

Y de esta manera podría seguir describiendo ejemplos utilitarios (útiles no solo para cuestiones físicas sino para el mundo interno del ser humano) que el "arte" tenía antes de ser convertido, como en la actualidad, en meramente un objeto de consumo y decorativo.

Actualmente lo que conocemos como arte es una forma bastante diluída y re-empaquetada de lo que alguna vez fue la actividad estética para el ser humano, al grado que en las escuelas de arte contemporáneas, por lo visto, siguen fomentando este debate sin llegar a un consenso, provocando un sentido común muy antagonizado y confuso sobre las dos preguntas más necias que pudo inventarse la humanidad moderna, las cuales uso como excusa para escribir este artículo: hoy es una institución oficial de consumo voraz, un significante o bien totalmente vacío o bien infinitamente lleno, una teoría inútil que explica todo y a la vez nada, que invita solamente al conflicto, pero sobre todo un síntoma del decaimiento cultural a nivel mundial.

[pie de imagen]> el discurso del "arte" re-empaquetado, más tóxico que nunca.

II. ¿El «artista» siempre se formó dentro de instituciones y se dedicaba enteramente a la creación de piezas decorativas con valor comercial?

Incorrecto otra vez. No se sabe con exactitud, por ejemplo, durante la Prehistoria que otros roles cumplían las personas que pintaban en las cavernas las escenas de cacería o de sus posteriores rituales, pero se deduce que podrían haber sido hombres o mujeres sacerdotes con otras responsabilidades dentro de sus reducidos grupos nómadas aparte de dedicarse a pintar y muy probablemente su valor de intercambio de estas piezas fuera accidental o satelital a su propósito original de cada "pieza mural", por llamarla de alguna manera, pero recordemos que no era como que Pedro Picapiedra contratara a un chamán-pintor y le dijera "píntame un mural en mi cueva".

Ya a partir de la Historia encontramos registros sobre personajes que se dedicaban a la estética y sabemos que estas personas siempre desempeñaban alguna o varias de estas otras actividades dentro de sus sociedades:

  • arquitectura (desarrollo urbano y planeación de templos monumentales)
  • matemáticas y geometría aplicadas (a la filosofía, astronomía, ingeniería)
  • ingeniería (bélica, mecánica)
  • química (herbolaria, alquimia)
  • medicina (herbolaria, botánica)
  • psicología (no como la conocemos actualmente sino a manera de exploración de la psique y la sociedad)
  • exploración territorial (desarrollo de mapas, urbanística)
  • comerciante
  • espía
  • milicia
  • alfarería (utensilios de hogar común, utensilios con propósitos rituales o de estatus social)
  • herrería
  • sacerdotes rituales
  • historiador
  • escriba
  • consejería en cortes de gobierno
  • tambien podemos encontrar manifestaciones muy simples a modo de lo que ahora conocemos como "graffitti" que eran realizados a manera de expresiones esporádicas, dejando mensajes en lugares públicos para lograr un gran alcance del mensaje en cuestión.
[pie de imagen]> Antiguo graffiti en coliseo romano.

Es decir, no es que se entrenaran en una "escuela de artistas" en la que solamente se dedicaran a aprender a dibujar, pintar o esculpir, sino que se trataba de personas con oficios muy variados, como se puede ver en la lista de arriba, y más bien no existía una distinción exacta entre lo que hoy conocemos como "artesanæs" y "artista", eran básicamente lo mismo, y peor aún, a veces era imposible dividir las actividades de una sola persona entre "artesana" o "médica" pues eran personas que curaban, tanto espíritu como cuerpo, por medio de pinturas, brebajes culinarios, cirugías, y por lo tanto su oficio de curandera incluía varias prácticas inseparables.

Es en el medioevo que surge el concepto de Artes liberales y Artes serviles, de pensadoræs como Martianus Capella, Casiodoro, Alcuino de York, Herrada de Landsberg, que desarrollaron y cristianizaron la división de ocupaciones de sus tiempos en aquellas que el pueblo vulgar desarrollaba en contraposición a las ocupaciones nobles de los "hombres libres". Esto anterior representó una evolución del concepto clásico grecorromano de «las artes», pues lo que en grecia y roma eran ocupación de hombres libres (literalmente hombres, pues las mujeres no pintaban en la vida social-política de reelevancia), como la herrería, carpintería, orfebrería─en contraposición a la labor de esclavos que se limitaba a transportar objetos, limpiar espacios o arar la tierra─pasaba ahora a ser parte de los oficios no aptos para la nobleza, y se les reducía a lo que su denominación describía muy explícitamente como ocupaciones viles, mientras que la gente instruida, que acudía a las universidades eclesiásticas, se dedicaban a la arquitectura, la pintura, las matemáticas, la música y otras disciplinas que hacían uso de la razón más que del esfuerzo corporal.

Sobre las instituciones formadoras, se sabe por varios registros, que existe una gran variedad de tipos de "escuela" (en un sentido viejo de la palabra que muy poco tenía que ver con la visión moderna de las escuelas o academias) que formaban a estas personas. En Mesopotamia encontramos registros sobre templos destinados a læs escribas, que en algunas regiones aceptaban mujeres pero que más tarde se generalizó el solo aceptar hombres; en Egipto también conocemos los templos de escribas así como los templos mistéricos donde desarrollarían la geometría y aprenderían los cánones de las pinturas murales (con propositos totalmente religiosos) dentro de su cosmovisión; en Mesoamérica tenemos como un ejemplo los templos multidisciplinarios Calmecac en donde se formaban las personas tlacuiloh, así como los templos independientes del gremio Pochteca que desarrollaban, por ejemplo, pinturas-esculturas de amaranto para sus rituales.

III. ¿El arte siempre fue llamado arte y a las personas creadoras artistas?

Para nada. Anteriormente, como ya vimos, el artista─dependiendo si hablamos de la época clásica (Grecia y Roma) o de la era Medieval─antes que "artista" era una persona arquitecta, sacerdotal, agricultora, guerrera, historiadora, ingeniera, matemática, et cétera.

El concepto moderno de artista lo venimos heredando a partir de la consolidación de las prácticas de grandes casas monárquicas o eclesiásticas de los finales de la Edad Media y los inicios del Renacimiento que se dedicaron a acumular riquezas y por razones propagandísticas y/o de derroche personal comenzaron a financiar individuæs para crear estas obras magnas con presupuestos monstruosos detrás de ellas; posteriormente este auge del mecenazgo y las escuelas (ahora sí ya más en el sentido moderno de la palabra), aunado a la evolución del concepto medieval de las artes liberales, así como las casas familiares de estos gremios de por ejemplo pintores o escultores patrocinados, provoca la popularización de estas actividades de lo estético como oficios de abolengo que en algún momento nos lleva al desarrollo de personalidades muy famosas, pero en su momento marginales como Paul Cezanne, Vincent Van Gogh, Johanes Vermeer, Paul Gaugin o el mismo Adolfo Hitler, frustradas por su imposibilidad de alcanzar dicho estilo de vida dentro de las élites de las "bellas artes".

[inicio de cita]>

Los artistas del Renacimiento eran un gremio profesional influyente, y el incremento de demanda por producción de arte fue debido al crecimiento de orígenes de patrocinio. Durante la Edad Media, la mayoría de los patrocinios eran eclesiásticos (p.e. de las autoridades de la Iglesia). En el Renacimiento, las obras de arte eran comisionadas por grupos civiles o corporativos e incluso individuos adinerados.

[fin de cita // referencia de cita]> Traducido al español del libro: A history of western art. Laurie Schneider Adams [inicio de cita]>

La familia Medici [...] patrocinó a Leonardo, Miguelangel, Maquiavelo y Galileo. También fueron protagonistas de la contra-reforma, desde el incio de la Reforma

[fin de cita // referencia de cita]> https://en.wikipedia.org/wiki/House_of_Medici

IV. como conclusión al tema principal

Como pudimos ver, en la antigüedad la palabra arte designaba básicamente cualquier actividad hecha con cuidado: el arte de estafar, el arte de traducir bien, el arte de cocinar bien, el arte de la sexualidad, el arte de falsificar, el arte de dar un buen discurso, el arte de engañar, et cétera.

Solía representar más bien una especie de adjetivo, más no de un producto. Las actividades humanas, los oficios, se realizaban «con arte», más no eran "obras" en el sentido moderno que vienen siendo más bien productos de consumo para el mercado del entretenimiento y el deleite decorativo.

Pareciera que el propósito de resignificar este concepto (obviamente excluyendo un montón de acepciones clásicas del término por unas más "operativas" en función del mercado, no en función del desarrollo humano o la cultura, solamente en función del mercado cabe subrayarlo) viene de una pretensión moderna del mercado para integrar lo "artístico" a cierto discurso del consumo y comercialización específicamente del mercado del entreteniminto.

Lo que ocurre actualmente con el concepto calificativo de "arte", es algo así como el hecho de sustantivizar un adjetivo: se habla de "arte" como un hecho en sí mismo, como una palabra con una característica final y propia de un objeto, cuando en todo caso debería ser, como mencionaba anteriormente más bien un calificativo sin significado por sí mismo: el arte de pintar, el arte de esculpir, el arte de robar, el arte de abrir pistaches, el arte de doblar tortillas, el arte de hablar en doble sentido, el arte de la prorgamación, dando así por hecho que existe algún tipo de valor cultural/técnico a dicha actividad y no que solamente el producto final es el que tiene el valor.

Esto anterior es justamente lo que provoca tantos debates infértiles e interminables en la modernidad, cuando le quitamos el valor artístico a las actividades humanas en general como antes se utilizaba el término de arte (ars en latín o techné en griego) y pretendemos que solamente el producto es el que supuestamente tiene un valor, y entonces estudiantes, galeristas, élites del entretenimiento, filósofæs, académicæs, grafiteræs, "actores" de telenovela, y demás fauna se ponen a debatir si un producto "artístico" tiene o no valor o qué tanto valor tiene o no tiene en comparación a otros productos, y así ad infinitum.

Es aquí en donde entramos en el tema principal de este texto que es el arte como un engaño discursivo. La controvertidísima "palabra/concepto" de Arte que debaten personajes clavados, egresadxs de escuelas de arte y analístas por igual con más o menos tecnicismos y términos rimbombantes: a todas esas personas lamento contarles el final de la película pero: el arte es un engaño moderno bien orquestado del cuales ustedes son parte replicadora, como las células al ser infectadas por un virus son utilizadas para replicar en su interior el virus y posteriormente explotan liberando el contenido virulento de su interior.

Ahora que revisamos lo anterior, podremos realizar una delimitación de referencias, es decir, tomar puntos de referencia de tal o cual discurso elegiendo una situación, época y zona geográfica-política, podemos ahora si respondernos sobre el valor de una producción estética: la respuesta es que el valor lo determina solamente la cultura en cuestión, ¡y aguas!, NO la subjetividad individual, SINO la cultura.

[inicio de cita]>

No lo voy a negar. Soy un artesano y si la gente quiere llamarlo arte, entonces ese es su asunto. Yo soy un artesano. Hay una escultura famosa llamada gato durmiente, nemuri-neko. Lo llaman una gran obra de arte, pero no sé si el escultor pretendía que fuera arte. Él era un artesano; Estoy seguro de que nunca dijo que él mismo era un artista.

En lo que respecta al arte moderno, si alguien famoso recoge piedras de la banqueta y las coloca en una gran galería, eso también se considera arte. Castillos, espadas, alfarería, todo es arte. ¿Dónde están los límites? Personalmente creo que las ceremonias de té japonesas son arte. Ya no sabría decir qué es arte actualmente. ¿Depende de quién lo recoja? ¿Quién tiene valor hoy en día? ¿Qué tiene valor?

[fin de cita // referencia de cita]> Horiyoshi III, tatuator tradicional de Japón. Entrevista en Vice.
[pie de imagen]> Horiyoshi III. foto tomada de hypebeast.com

Como dije al principio, cualquier cosa puede ser arte: voltear tortillas, hacer hot-cakes, cocinar, robar, vandalizar, pintar, el sexo, golpear, matar, catar vino, pero cuando lo que queremos es justificarle a alguien más si algo es arte o no es arte, nos encontramos en un problema, puesto que depende de los grupos y sus reglas internas si han de aceptar opiniones externas o se trata de un conflicto que solo se puede resolver o bien por la diplomacia, la institución, el Estado y sus reglas democráticas mayoritarias/minoritarias, o bien por la guerra.

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¡El arte es una mentira!

cultura

Responsable de nota:
mayo 24, 2019 | Sección: cultura | Artículos sobre: revisiones, comparaciones, estudios y análisis de la Historia humana, temas que atañen a las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

No es que se entrenaran en una “escuela de artistas” en la que solamente se dedicaran a aprender a dibujar, pintar o esculpir, sino que se trataba de personas con oficios muy variados, y más bien no existía una distinción exacta entre lo que hoy conocemos como “artesanæs”, “oficios” y “artista”, eran básicamente lo mismo. Anteriormente, el artista, antes que “artista” era una persona arquitecta, sacerdotal, agricultora, guerrera, historiadora, ingeniera, matemática.

Una pregunta que surge constantemente al momento de una controversia con respecto al valor de una obra de “arte” es la de ¿cómo valoramos qué es arte y qué no es arte?

Lo cierto es que, para que una respuesta a dicha pregunta resulte operativa para el mundo real, la única respuesta valida resulta al hacer uso de un recurso que llamaré referencia contextual, es decir, tenemos que hacer referencia a algún contexto particular, o a algún discurso, dentro del cual enmarcaremos nuestra respuesta.

La pregunta entonces tendría que ser ¿tal obra es o no es arte según qué canon o qué momento histórico?


¿Lo sabías?

Quiero preguntarte ¿qué pensaste inmediatamente cuando leíste «obra de arte»?

La respuesta, muy seguramente es que pensaste en alguna pieza de deleite estético ¿cierto? una canción, un poema, una pintura, un grabado, una pieza de danza, quizá la gente más aventurada pensó en una “artesanía”. Pero ¿qué pensarías si yo te dijera que el arte no se reduce a solamente piezas de deleite estético? y que el arte, originalmente, se extiende al ámbito de los discursos políticos, como en el arte de la retórica, o en el ámbito de la guerra, con las artes marciales, o al ámbito del crimen, como en el arte de la falsificación y la estafa, y que actualmente el «arte» debería abrazar también ámbitos como el diseño de pruebas y experimentos científicos, o el ámbito de la programación computacional, entre muchas otras.

Cualquier cosa puede ser arte. Te invito a revisar el artículo de esta misma revista titulado “¿Dónde empieza y dónde termina el arte?” para profundizar en esto.

Pero en este caso, hablaremos de otra cosa. Primero revisaremos la Historia del Arte para analizar ¿qué es lo que hacían læs primeræs artistas de la humanidad de las cuales se habla en los libros más comunes de Historia del Arte? Sin más preámbulos, comencemos con esto.

I. ¿El concepto de «arte» ha permanecido intacto desde el inicio de la Historia humana hasta hoy?

Incorrecto. No solo desde la Historia humana que depende directamente de la existencia de registros escritos (que dependiendo las fuentes puede comenzar 8000 a.C. en el Valle del Indo y según otras fuentes en el 4000 a.C. en Mesopotamia/Delta del Nilo), sino que desde los vestigios arqueológicos de la Prehistoria podemos encontrar registro de un cambio drástico del significado que tenía la creación artística para el animal homínido.

A partir de los estudios antropológicos que se han hecho sobre algunos artefactos homínidos, como las figurillas antropomorfas así como otros motivos animales, en general se ha concluído en que tuvieron usos rituales de fertilidad y cacería; por otro lado en los artículos encontrados junto a osamentas en entierros se han deducido otra serie de conductas rituales de varias índoles, como podría ser uno de tantos ejemplos el caso de Çatal Hüyük.

Pero, en general, cuando analizamos las producciones o manufacturas humanas de aquellos tiempos, no nos encontramos con conductas meramente decorativas, por ejemplo, incluso la indumentaria decorada cumplía un propósito de identidad, rango, et cétera.

El propósito meramente para deleite, es algo muy moderno, lo cual no significa que en aquellos tiempos del pasado no existieran piezas dedicadas en gran parte al deleite, no obstante, era solo una parte de su valor, me refiero al deleite, puesto que la mayor parte de su valor seguía residiendo en su naturaleza espiritual (pendientes, penachos, túnicas bordadas, tatuajes), utilitaria (jarrones, vasijas), curativa (talismanes, estatuillas de deidades), et cétera.

Necesitas saber esto

¿Las Venus paleolíticas no fueron talladas por hombressino por mujeres examinando su propio cuerpo?

Posterior a la Prehistoria encontramos que un porcentaje muy elevado de cualquier expresión estética (eso que actualmente se denomina popularmente bajo un mismo nombre: arte), lejos de ser un capricho decorativo, cumplía varios otros propósitos:

  • de registro histórico (a veces mezclado con mitologías) como ejemplos de esto tenemos la Estela de la Victoria de Naram-Sin, la Estela del Código de Hammurabi, La Paleta de Narmer, el fresco de la Batalla de Issos, la Columna de Trajano, el códice Mendoza hecho por tlacuilos mexicas, los bordados de Bayeux que muestran la invasión de Inglaterra por parte de Normandía.
  • de registro de la vida espiritual o la vida cotidiana como podemos ver en vasijas y tablillas en Harappa, los murales de Katal Huyuk , en el muro en relieve hitita de Fraktin, la tablilla del rey Assurnasirpal II cazando leones, varios murales en diversos momentos históricos de Egipto faraónico, la vasija maya de Chamá en Guatemala, el fresco de la tauromaquia de Knossos, el manuscrito iluminado del intercambio de enero con el Duque de Berry.
  • registro de actividades del mundo interno (psicológico o espiritual, podríamos verlo así) de los pueblos. Las escenas grabadas, pintadas o esculpidas de lo que hoy nombramos como “historias mitológicas” tenían para nuestros antepasados un sentido muy diferente; en su mayoría y sobre todo en el mundo antiguo, las historias fantásticas a las cuales podríamos darles lecturas literales (por la inercia racionalista moderna), son descripciones de movimientos celestes con un gran valor cultural que es difícil comprender en épocas modernas. De este rubro son tantos los ejemplos que no me detendré a mencionarlos pues toda civilización desde el Neolítico en adelante (hasta que las cosmovisiones espirituales tuvieron vigencia dentro del sentido común general) cuenta con estas descripciones gráficas.

Y de esta manera podría seguir describiendo ejemplos utilitarios (útiles no solo para cuestiones físicas sino para el mundo interno del ser humano) que el “arte” tenía antes de ser convertido, como en la actualidad, en meramente un objeto de consumo y decorativo.

Actualmente lo que conocemos como arte es una forma bastante diluída y re-empaquetada de lo que alguna vez fue la actividad estética para el ser humano, al grado que en las escuelas de arte contemporáneas, por lo visto, siguen fomentando este debate sin llegar a un consenso, provocando un sentido común muy antagonizado y confuso sobre las dos preguntas más necias que pudo inventarse la humanidad moderna, las cuales uso como excusa para escribir este artículo: hoy es una institución oficial de consumo voraz, un significante o bien totalmente vacío o bien infinitamente lleno, una teoría inútil que explica todo y a la vez nada, que invita solamente al conflicto, pero sobre todo un síntoma del decaimiento cultural a nivel mundial.

el discurso del “arte” re-empaquetado, más tóxico que nunca.

II. ¿El «artista» siempre se formó dentro de instituciones y se dedicaba enteramente a la creación de piezas decorativas con valor comercial?

Incorrecto otra vez. No se sabe con exactitud, por ejemplo, durante la Prehistoria que otros roles cumplían las personas que pintaban en las cavernas las escenas de cacería o de sus posteriores rituales, pero se deduce que podrían haber sido hombres o mujeres sacerdotes con otras responsabilidades dentro de sus reducidos grupos nómadas aparte de dedicarse a pintar y muy probablemente su valor de intercambio de estas piezas fuera accidental o satelital a su propósito original de cada “pieza mural”, por llamarla de alguna manera, pero recordemos que no era como que Pedro Picapiedra contratara a un chamán-pintor y le dijera “píntame un mural en mi cueva”.

Ya a partir de la Historia encontramos registros sobre personajes que se dedicaban a la estética y sabemos que estas personas siempre desempeñaban alguna o varias de estas otras actividades dentro de sus sociedades:

  • arquitectura (desarrollo urbano y planeación de templos monumentales)
  • matemáticas y geometría aplicadas (a la filosofía, astronomía, ingeniería)
  • ingeniería (bélica, mecánica)
  • química (herbolaria, alquimia)
  • medicina (herbolaria, botánica)
  • psicología (no como la conocemos actualmente sino a manera de exploración de la psique y la sociedad)
  • exploración territorial (desarrollo de mapas, urbanística)
  • comerciante
  • espía
  • milicia
  • alfarería (utensilios de hogar común, utensilios con propósitos rituales o de estatus social)
  • herrería
  • sacerdotes rituales
  • historiador
  • escriba
  • consejería en cortes de gobierno
  • tambien podemos encontrar manifestaciones muy simples a modo de lo que ahora conocemos como “graffitti” que eran realizados a manera de expresiones esporádicas, dejando mensajes en lugares públicos para lograr un gran alcance del mensaje en cuestión.
Antiguo graffiti en coliseo romano.

Es decir, no es que se entrenaran en una “escuela de artistas” en la que solamente se dedicaran a aprender a dibujar, pintar o esculpir, sino que se trataba de personas con oficios muy variados, como se puede ver en la lista de arriba, y más bien no existía una distinción exacta entre lo que hoy conocemos como “artesanæs” y “artista”, eran básicamente lo mismo, y peor aún, a veces era imposible dividir las actividades de una sola persona entre “artesana” o “médica” pues eran personas que curaban, tanto espíritu como cuerpo, por medio de pinturas, brebajes culinarios, cirugías, y por lo tanto su oficio de curandera incluía varias prácticas inseparables.

Es en el medioevo que surge el concepto de Artes liberales y Artes serviles, de pensadoræs como Martianus Capella, Casiodoro, Alcuino de York, Herrada de Landsberg, que desarrollaron y cristianizaron la división de ocupaciones de sus tiempos en aquellas que el pueblo vulgar desarrollaba en contraposición a las ocupaciones nobles de los “hombres libres”. Esto anterior representó una evolución del concepto clásico grecorromano de «las artes», pues lo que en grecia y roma eran ocupación de hombres libres (literalmente hombres, pues las mujeres no pintaban en la vida social-política de reelevancia), como la herrería, carpintería, orfebrería─en contraposición a la labor de esclavos que se limitaba a transportar objetos, limpiar espacios o arar la tierra─pasaba ahora a ser parte de los oficios no aptos para la nobleza, y se les reducía a lo que su denominación describía muy explícitamente como ocupaciones viles, mientras que la gente instruida, que acudía a las universidades eclesiásticas, se dedicaban a la arquitectura, la pintura, las matemáticas, la música y otras disciplinas que hacían uso de la razón más que del esfuerzo corporal.

Sobre las instituciones formadoras, se sabe por varios registros, que existe una gran variedad de tipos de escuela” (en un sentido viejo de la palabra que muy poco tenía que ver con la visión moderna de las escuelas o academias) que formaban a estas personas. En Mesopotamia encontramos registros sobre templos destinados a læs escribas, que en algunas regiones aceptaban mujeres pero que más tarde se generalizó el solo aceptar hombres; en Egipto también conocemos los templos de escribas así como los templos mistéricos donde desarrollarían la geometría y aprenderían los cánones de las pinturas murales (con propositos totalmente religiosos) dentro de su cosmovisión; en Mesoamérica tenemos como un ejemplo los templos multidisciplinarios Calmecac en donde se formaban las personas tlacuiloh, así como los templos independientes del gremio Pochteca que desarrollaban, por ejemplo, pinturas-esculturas de amaranto para sus rituales.

III. ¿El arte siempre fue llamado arte y a las personas creadoras artistas?

Para nada. Anteriormente, como ya vimos, el artista─dependiendo si hablamos de la época clásica (Grecia y Roma) o de la era Medieval─antes que “artista” era una persona arquitecta, sacerdotal, agricultora, guerrera, historiadora, ingeniera, matemática, et cétera.

El concepto moderno de artista lo venimos heredando a partir de la consolidación de las prácticas de grandes casas monárquicas o eclesiásticas de los finales de la Edad Media y los inicios del Renacimiento que se dedicaron a acumular riquezas y por razones propagandísticas y/o de derroche personal comenzaron a financiar individuæs para crear estas obras magnas con presupuestos monstruosos detrás de ellas; posteriormente este auge del mecenazgo y las escuelas (ahora sí ya más en el sentido moderno de la palabra), aunado a la evolución del concepto medieval de las artes liberales, así como las casas familiares de estos gremios de por ejemplo pintores o escultores patrocinados, provoca la popularización de estas actividades de lo estético como oficios de abolengo que en algún momento nos lleva al desarrollo de personalidades muy famosas, pero en su momento marginales como Paul Cezanne, Vincent Van Gogh, Johanes Vermeer, Paul Gaugin o el mismo Adolfo Hitler, frustradas por su imposibilidad de alcanzar dicho estilo de vida dentro de las élites de las “bellas artes”.

Los artistas del Renacimiento eran un gremio profesional influyente, y el incremento de demanda por producción de arte fue debido al crecimiento de orígenes de patrocinio. Durante la Edad Media, la mayoría de los patrocinios eran eclesiásticos (p.e. de las autoridades de la Iglesia). En el Renacimiento, las obras de arte eran comisionadas por grupos civiles o corporativos e incluso individuos adinerados.

Traducido al español del libro: A history of western art. Laurie Schneider Adams

La familia Medici […] patrocinó a Leonardo, Miguelangel, Maquiavelo y Galileo. También fueron protagonistas de la contra-reforma, desde el incio de la Reforma

https://en.wikipedia.org/wiki/House_of_Medici

IV. como conclusión al tema principal

Como pudimos ver, en la antigüedad la palabra arte designaba básicamente cualquier actividad hecha con cuidado: el arte de estafar, el arte de traducir bien, el arte de cocinar bien, el arte de la sexualidad, el arte de falsificar, el arte de dar un buen discurso, el arte de engañar, et cétera.

Solía representar más bien una especie de adjetivo, más no de un producto. Las actividades humanas, los oficios, se realizaban «con arte», más no eran “obras” en el sentido moderno que vienen siendo más bien productos de consumo para el mercado del entretenimiento y el deleite decorativo.

Pareciera que el propósito de resignificar este concepto (obviamente excluyendo un montón de acepciones clásicas del término por unas más “operativas” en función del mercado, no en función del desarrollo humano o la cultura, solamente en función del mercado cabe subrayarlo) viene de una pretensión moderna del mercado para integrar lo “artístico” a cierto discurso del consumo y comercialización específicamente del mercado del entreteniminto.

Lo que ocurre actualmente con el concepto calificativo de “arte”, es algo así como el hecho de sustantivizar un adjetivo: se habla de “arte” como un hecho en sí mismo, como una palabra con una característica final y propia de un objeto, cuando en todo caso debería ser, como mencionaba anteriormente más bien un calificativo sin significado por sí mismo: el arte de pintar, el arte de esculpir, el arte de robar, el arte de abrir pistaches, el arte de doblar tortillas, el arte de hablar en doble sentido, el arte de la prorgamación, dando así por hecho que existe algún tipo de valor cultural/técnico a dicha actividad y no que solamente el producto final es el que tiene el valor.

Esto anterior es justamente lo que provoca tantos debates infértiles e interminables en la modernidad, cuando le quitamos el valor artístico a las actividades humanas en general como antes se utilizaba el término de arte (ars en latín o techné en griego) y pretendemos que solamente el producto es el que supuestamente tiene un valor, y entonces estudiantes, galeristas, élites del entretenimiento, filósofæs, académicæs, grafiteræs, “actores” de telenovela, y demás fauna se ponen a debatir si un producto “artístico” tiene o no valor o qué tanto valor tiene o no tiene en comparación a otros productos, y así ad infinitum.

Es aquí en donde entramos en el tema principal de este texto que es el arte como un engaño discursivo. La controvertidísima “palabra/concepto” de Arte que debaten personajes clavados, egresadxs de escuelas de arte y analístas por igual con más o menos tecnicismos y términos rimbombantes: a todas esas personas lamento contarles el final de la película pero: el arte es un engaño moderno bien orquestado del cuales ustedes son parte replicadora, como las células al ser infectadas por un virus son utilizadas para replicar en su interior el virus y posteriormente explotan liberando el contenido virulento de su interior.

Ahora que revisamos lo anterior, podremos realizar una delimitación de referencias, es decir, tomar puntos de referencia de tal o cual discurso elegiendo una situación, época y zona geográfica-política, podemos ahora si respondernos sobre el valor de una producción estética: la respuesta es que el valor lo determina solamente la cultura en cuestión, ¡y aguas!, NO la subjetividad individual, SINO la cultura.

No lo voy a negar. Soy un artesano y si la gente quiere llamarlo arte, entonces ese es su asunto. Yo soy un artesano. Hay una escultura famosa llamada gato durmiente, nemuri-neko. Lo llaman una gran obra de arte, pero no sé si el escultor pretendía que fuera arte. Él era un artesano; Estoy seguro de que nunca dijo que él mismo era un artista.

En lo que respecta al arte moderno, si alguien famoso recoge piedras de la banqueta y las coloca en una gran galería, eso también se considera arte. Castillos, espadas, alfarería, todo es arte. ¿Dónde están los límites? Personalmente creo que las ceremonias de té japonesas son arte. Ya no sabría decir qué es arte actualmente. ¿Depende de quién lo recoja? ¿Quién tiene valor hoy en día? ¿Qué tiene valor?

Horiyoshi III, tatuator tradicional de Japón. Entrevista en Vice.
Horiyoshi III. foto tomada de hypebeast.com

Como dije al principio, cualquier cosa puede ser arte: voltear tortillas, hacer hot-cakes, cocinar, robar, vandalizar, pintar, el sexo, golpear, matar, catar vino, pero cuando lo que queremos es justificarle a alguien más si algo es arte o no es arte, nos encontramos en un problema, puesto que depende de los grupos y sus reglas internas si han de aceptar opiniones externas o se trata de un conflicto que solo se puede resolver o bien por la diplomacia, la institución, el Estado y sus reglas democráticas mayoritarias/minoritarias, o bien por la guerra.

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