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¡El arte es una mentira!

Actualmente lo que conocemos como arte es una forma bastante diluída y re-empaquetada de lo que alguna vez representó dicha actividad para el ser humano, al grado que en las escuelas de arte contemporáneas, por lo visto, siguen fomentando el debate infértil de "¿qué es arte y qué no es arte?" sin llegar a un consenso, provocando simulacros de pensamiento que se quedan en la burda racionalización del absurdo como si fuera realmente algo reelevante: Hoy, "el arte" no es más que una palabra que, o bien se encuentra totalmente vacía de contenido, o bien infinitamente llena de basura incoherente, una teoría inútil que explica todo y a la vez nada, y que irónicamente retrata el decaimiento de la sensibilidad y la razón humana contemporánea, todo a favor, claro, del consumo descerebrado.

Un cuestionamiento muy popularizado, y que surge constantemente, al momento de una controversia con respecto al valor de una obra de "arte" es la de:

¿bajo qué criterio valoramos qué sí es arte y qué no es arte?

Para que una respuesta a dicha pregunta resulte operativa en el mundo real, insistiré que es forzoso hacer uso de una referencia contextual, esto significa que no podríamos juzgar el valor de cierta obra sin ubicarla en algún contexto temporal-social antes. De tal suerte, la pregunta se transformaría entonces en:

¿tal o cual obra, es o no es arte, según qué canon temporal-cultural?

Ahora, quiero preguntarte ¿qué pensaste inmediatamente cuando leíste «obra de arte»?

Muy probablemente pensaste en alguna pieza de deleite estético ¿cierto? una canción, un poema, una pintura, un grabado, una pieza de danza, quizá la gente más aventurada conceptualmente pensó en una "artesanía" de algún pueblo autóctono.

¿Qué pensarías si yo te dijera que el arte no se reduce exclusivamente a piezas de deleite estético? que el arte, originalmente, se extiende al ámbito de los discursos políticos, como en el arte de la retórica; en el ámbito de la guerra, con las artes marciales; o al ámbito del crimen, como en el arte de la falsificación y la estafa; incluso en el ámbito de la medicina, con el arte de la cirugía.

Actualmente el «arte» debería estar obligada─simplemente por hacerle honor a su propia historia─a abrazar ámbitos modernos como el diseño de pruebas y experimentos científicos (quién haya estudiado el diseño de experimentos científicos en psicología social o psicología cognitiva, por ejemplo, me entenderá), o el ámbito de la programación computacional, entre varias otras. El problema más grande en el mundo del arte en la actualidad, es que el arte no está haciendo honor a su historia sino a la industria del entretenimiento occidental.

Cualquier actividad puede alcanzar a «hacerse con arte», ojo aquí, dije hacerse con arte, no "convertirse en arte", pero por otro lado no cualquier cosa solamente por tratarse de una "expresión personal" se convierte en arte. Siguiendo esta lógica anterior, existen dos actividades muy contrastantes que actualmente se confunden en un nefasto error al momento del "etiquetado" conceptual: el «arte», y la «expresión estética»; la primera, equiparada con la segunda, obviamente llevada a menos, y la segunda sobrevalorada ¿por qué? simplemente porque inflamando cualquier expresión estética al nivel de producto exclusivo, mueve dinero, y que mejor manera de vender, como dije antes, cualquier tipo de "expresión personal" que etiquetandola como «arte», Te invito a revisar el artículo de esta misma revista titulado "¿Dónde empieza y dónde termina el arte?" que profundiza en esto anterior.

Pero en este caso, asumiré que se conoce esta distinción anterior, y pasaré directo a hablar de otro asunto, pero primero, revisaremos la Historia del Arte, a través de ciertas preguntas que nos sirvan de guía, para analizar ¿qué es lo que hacían læs primeræs artistas de la humanidad de las cuales se habla en los libros más comunes de Historia del Arte?

I. ¿El significado de «arte» ha permanecido intacto desde el inicio de la Historia humana hasta el día de hoy?

Incorrecto. No solo desde la Historia humana─que depende directamente de la existencia de registros escritos─sino que ya desde los vestigios arqueológicos de la Prehistoria podemos encontrar registro de un cambio del significado que tenía la creación artística para el animal homínido.

A partir de los estudios antropológicos que se han hecho sobre algunos artefactos homínidos, como las figurillas antropomorfas así como otros motivos animales, en general se ha concluído que tuvieron usos rituales de fertilidad y cacería; por otro lado en los artículos encontrados junto a osamentas en entierros se han deducido otra serie de conductas rituales de varias índoles, como podría ser uno de tantos ejemplos el caso de Çatal Hüyük.

Pero, en general, cuando analizamos las producciones o manufacturas humanas de aquellos tiempos, no nos encontramos con conductas meramente decorativas, que, si bien cumplían un propósito devocional-estético que incluye la parte decorativa esto no corresponde directamente a lo que hoy concebimos como «decorativo», y mucho menos se trataba de la intención principal.

Solo a manera de recordatorio y para asegurarme de que no nos hemos desviado de nuevo a pensar solamente en pintura, escultura, danza u otra de las llamadas "bellas artes", concepto que heredamos directamente del medioevo, les quiero recordar que por «arte» me estoy refiriendo al arte de la carpintería, de la herrería, de la guerra, de la retórica, así como también de la escultura, pintura, o música, pero sin limitarme solamente a estas últimas.

Posterior a la Prehistoria seguimos confirmando, aún más gracias al registro escrito, que lejos de tratarse exclusivamente de un capricho decorativo, cumplía varios otros propósitos:

  • de registro histórico (a veces mezclado con mitologías/espiritualidad) como ejemplos de esto tenemos la Estela de la Victoria de Naram-Sin, la Estela del Código de Hammurabi, La Paleta de Narmer, el fresco de la Batalla de Issos, la Columna de Trajano, el códice Mendoza hecho por tlacuilos mexicas, los bordados de Bayeux que muestran la invasión de Inglaterra por parte de Normandía.
  • de registro de la vida cotidiana, como podemos ver en las vasijas y tablillas de Harappa, los murales de Katal Huyuk , en el muro en relieve hitita de Fraktin, la tablilla del rey Assurnasirpal II cazando leones, varios murales en diversos momentos históricos de Egipto faraónico, la vasija maya de Chamá en Guatemala, el fresco de la tauromaquia de Knossos, el manuscrito iluminado del intercambio de enero con el Duque de Berry.
  • registro de actividades del mundo interno, psicológico o espiritual, de los pueblos. Las escenas grabadas, pintadas o esculpidas de lo que hoy nombramos como "historias mitológicas" tenían para nuestræs antepasadæs un sentido muy diferente; en su mayoría y sobre todo en el mundo antiguo, las historias fantásticas a las cuales podríamos darles lecturas literales (por la inercia racionalista moderna), son descripciones de movimientos celestes con un gran valor cultural que es difícil comprender en épocas modernas. De este rubro son tantos los ejemplos que no me detendré a mencionarlos pues toda civilización desde el Neolítico en adelante (hasta que las cosmovisiones espirituales tuvieron vigencia dentro del sentido común general) cuenta con estas descripciones gráficas.

Y de esta manera podría seguir describiendo ejemplos utilitarios (útiles no solo para cuestiones físicas rutinarias sino para el mundo interno─como ya mencioné: espiritual/psicológico─del ser humano) que el arte tenía antes de ser convertido, como en la actualidad, en meramente un objeto de consumo y decorativo.

Actualmente lo que conocemos como arte es una forma bastante diluída y re-empaquetada de lo que alguna vez representó dicha actividad para el ser humano, al grado que en las escuelas de arte contemporáneas, por lo visto, siguen fomentando el debate infértil de "¿qué es arte y qué no es arte?" sin llegar a un consenso, provocando simulacros de pensamiento que se quedan en la burda racionalización del absurdo como si fuera realmente algo reelevante: hoy, "el arte" no es más que una institución oficial de consumo voraz, una palabra que o bien se encuentra totalmente vacía de contenido, o bien infinitamente llena de basura incoherente, una teoría inútil que explica todo y a la vez nada, y que irónicamente retrata el decaimiento de la sensibilidad y la razón humana contemporánea, todo a favor, claro, del consumo descerebrado.

[pie de imagen]> el discurso del "arte" re-empaquetado, de la manera más inútil, ridícula y más nociva que nunca.

II. ¿El «artista» siempre se formó dentro de instituciones y se dedicaba enteramente a la creación de piezas decorativas con valor comercial?

Incorrecto otra vez. No se sabe con exactitud, por ejemplo, durante la Prehistoria que otros roles cumplían las personas que pintaban en las cavernas las escenas de cacería o de sus posteriores rituales, pero se deduce que podrían haber sido mujeres u hombres sacerdotæs con otras responsabilidades dentro de sus reducidos grupos nómadas aparte de dedicarse a pintar, y muy probablemente su valor de intercambio de estas piezas fuera accidental o satelital a su propósito original de cada pintura mural, por llamarlos de alguna manera, pero recordemos que no era como que Pedro Picapiedra contratara a un pintor y le dijera "píntame un mural en mi cueva".

Ya a partir de la Historia encontramos registros sobre personajes que se dedicaban no solo a la estética, sino que siempre desempeñaban alguna o varias de estas otras actividades dentro de sus sociedades:

  • arquitectura (desarrollo urbano y planeación de templos monumentales)
  • matemáticas y geometría aplicadas (a la filosofía, astronomía, ingeniería)
  • ingeniería (bélica, mecánica)
  • química (herbolaria, alquimia)
  • medicina (herbolaria, botánica)
  • psicología (no como la conocemos actualmente sino a manera de exploración de la psique y la sociedad)
  • exploración territorial (desarrollo de mapas, urbanística)
  • comerciante
  • espía
  • milicia
  • alfarería (utensilios de hogar común, utensilios con propósitos rituales o de estatus social)
  • herrería
  • sacerdotes rituales
  • historiador
  • escriba
  • consejería en cortes de gobierno
  • tambien podemos encontrar manifestaciones muy simples a modo de lo que ahora conocemos como "graffitti" que eran realizados a manera de expresiones esporádicas, dejando mensajes en lugares públicos para lograr un gran alcance del mensaje en cuestión.
[pie de imagen]> Antiguo graffiti en coliseo romano. Sí, es un pene, igual que hoy.

Es decir, no es que se entrenaran en una "escuela de artistas" en la que solamente se dedicaran a aprender a dibujar, hacer música o esculpir, sino que se trataba de personas con oficios muy variados, y no existía una distinción exacta entre lo que hoy conocemos como "artesanæs" y "artista", eran básicamente lo mismo, y peor aún, a veces era imposible dividir las actividades de una sola persona entre "artesana", o "ingeniera", o "médica" que por ejemplo eran personas que curaban, tanto espíritu como cuerpo, por medio de pinturas, brebajes culinarios, cirugías, y por lo tanto su oficio de curandera incluía varias prácticas inseparables.

Es en el medioevo que surge el concepto de Artes liberales y Artes serviles, de pensadoræs como Martianus Capella, Casiodoro, Alcuino de York, Herrada de Landsberg, que desarrollaron y cristianizaron la división de ocupaciones de sus tiempos en aquellas que el pueblo vulgar desarrollaba en contraposición a las ocupaciones nobles de los "hombres libres". Esto anterior representó una evolución del concepto clásico grecorromano de «las artes», pues lo que en grecia y roma eran ocupación de hombres libres (literalmente hombres, pues las mujeres no pintaban en la vida social-política de reelevancia), como la herrería, carpintería, orfebrería─en contraposición a la labor de esclavos que se limitaba a transportar objetos, limpiar espacios o arar la tierra─pasaba ahora a ser parte de los oficios no aptos para la nobleza, y se les reducía a lo que su denominación describía muy explícitamente como ocupaciones viles, mientras que la gente instruida, que acudía a las universidades eclesiásticas, se dedicaban a la arquitectura, la pintura, las matemáticas, la música y otras disciplinas que hacían uso de la razón más que del esfuerzo corporal.

Sobre las instituciones formadoras, se sabe por varios registros, que existe una gran variedad de tipos de "escuela" (en un sentido viejo de la palabra que muy poco tenía que ver con la visión moderna de las escuelas o academias) que formaban a estas personas. En Mesopotamia encontramos registros sobre templos destinados a læs escribas, que en algunas regiones aceptaban mujeres pero que más tarde se generalizó el solo aceptar hombres; en Egipto también conocemos los templos de escribas así como los templos mistéricos donde desarrollarían la geometría y aprenderían los cánones de las pinturas murales (con propositos totalmente religiosos) dentro de su cosmovisión; en Mesoamérica tenemos como un ejemplo los templos multidisciplinarios Calmecac en donde se formaban las personas tlacuiloh, así como los templos independientes del gremio Pochteca que desarrollaban, por ejemplo, pinturas-esculturas de amaranto para sus rituales.

III. ¿El arte siempre fue llamado arte y a las personas creadoras artistas?

Para nada. Anteriormente, como ya vimos, el artista─dependiendo si hablamos de la época clásica (Grecia y Roma) o de la era Medieval─antes que "artista" era una persona arquitecta, sacerdotal, agricultora, guerrera, historiadora, ingeniera, matemática, et cétera.

El concepto moderno de artista lo venimos heredando a partir de la consolidación de las prácticas de grandes casas monárquicas o eclesiásticas de los finales de la Edad Media y los inicios del Renacimiento que se dedicaron a acumular riquezas y por razones propagandísticas y/o de derroche personal comenzaron a financiar individuæs para crear estas obras magnas con presupuestos monstruosos detrás de ellas; posteriormente este auge del mecenazgo y las escuelas (ahora sí ya más en el sentido moderno de la palabra), aunado a la evolución del concepto medieval de las artes liberales, así como las casas familiares de estos gremios de por ejemplo pintores o escultores patrocinados, provoca la popularización de estas actividades de lo estético como oficios de abolengo que en algún momento nos lleva al desarrollo de personalidades muy famosas, pero en su momento marginales como Paul Cezanne, Vincent Van Gogh, Johanes Vermeer, Paul Gaugin o el mismo Adolfo Hitler, frustradas por su imposibilidad de alcanzar dicho estilo de vida dentro de las élites de las "bellas artes".

[inicio de cita]>

Los artistas del Renacimiento eran un gremio profesional influyente, y el incremento de demanda por producción de arte fue debido al crecimiento de orígenes de patrocinio. Durante la Edad Media, la mayoría de los patrocinios eran eclesiásticos (p.e. de las autoridades de la Iglesia). En el Renacimiento, las obras de arte eran comisionadas por grupos civiles o corporativos e incluso individuos adinerados.

[fin de cita // referencia de cita]> Traducido al español del libro: A history of western art. Laurie Schneider Adams [inicio de cita]>

La familia Medici [...] patrocinó a Leonardo, Miguelangel, Maquiavelo y Galileo. También fueron protagonistas de la contra-reforma, desde el incio de la Reforma

[fin de cita // referencia de cita]> https://en.wikipedia.org/wiki/House_of_Medici

IV. como conclusión al tema principal

Como pudimos ver, en la antigüedad la palabra arte designaba básicamente cualquier actividad hecha con cuidado: el arte de estafar, el arte de traducir bien, el arte de cocinar bien, el arte de la sexualidad, el arte de falsificar, el arte de dar un buen discurso, el arte de engañar, el arte marcial, et cétera.

Solía representar más bien una especie de adjetivo, más no de un producto. Las actividades humanas, los oficios, se realizaban «con arte», por eso al inicio recalqué bien el hecho de que cualquier actividad puede lograr llevarse a cabo con arte, más no que se conviertieran «en» arte como si de alquimia se tratara para transfigurar una cosa en otra; recordemos que no se trata de "productos", en el sentido moderno, que vienen teniendo un propósito bien definido dentro del mercado del entretenimiento y el mero deleite decorativo.

Pareciera que el propósito de resignificar este concepto viene de una pretensión moderna del mercado para integrar lo "artístico" a cierto discurso del consumo y comercialización específicamente del mercado del entreteniminto ¿recuerdan que dije que el mercado moderno apuesta por convertir cualquier "expresión estética personal" en arte para poder darle prestigio y así justificar que mueva dinero?.

Lo que ocurre actualmente con el concepto calificativo de "arte", viene siendo algo así como el hecho de sustantivizar un adjetivo calificativo: se habla de "arte" como un hecho en sí mismo, como una palabra con una característica final y propia de un objeto, cuando en todo caso debería ser, como mencionaba anteriormente más bien un calificativo sin significado por sí mismo: el arte de pintar, el arte de esculpir, el arte de abrir pistaches, el arte de doblar tortillas, el arte de hablar en doble sentido, el arte de la programación, dándole así un valor cultural/técnico a dicha actividad, y no solamente un añadido de estatus al producto final para poderle adjuntar una etiqueta de precio.

Esto anterior es justamente lo que provoca tantos debates infértiles e interminables en la modernidad, cuando le quitamos el valor artístico a las actividades humanas en general como antes se utilizaba el término de arte (ars en latín o techné en griego) y pretendemos que solamente el producto es el que supuestamente tiene un valor.

Es aquí en donde entramos en el tema principal de este texto que es el arte como un engaño discursivo. La controvertidísima "palabra/concepto" de Arte que debaten personajes clavados, egresadxs de escuelas de arte y analístas por igual con más o menos tecnicismos y términos rimbombantes: a todas esas personas lamento contarles el final de la película pero el arte es un engaño moderno bien orquestado, del cuales ustedes son parte replicadora, como las células al ser infectadas por un virus son utilizadas para replicar en su interior el virus y posteriormente explotan liberando el contenido virulento de su interior, y nada más.

Ahora que revisamos lo anterior, podremos realizar una delimitación de referencias, es decir, tomar puntos de referencia de tal o cual discurso elegiendo una situación, época y zona geográfica-política, podemos ahora si respondernos sobre el valor de una producción estética: la respuesta es que el valor lo determina solamente la cultura en cuestión.

[inicio de cita]>

No lo voy a negar. Soy un artesano y si la gente quiere llamarlo arte, entonces ese es su asunto. Yo soy un artesano. Hay una escultura famosa llamada gato durmiente, nemuri-neko. Lo llaman una gran obra de arte, pero no sé si el escultor pretendía que fuera arte. Él era un artesano; Estoy seguro de que nunca dijo que él mismo era un artista.

En lo que respecta al arte moderno, si alguien famoso recoge piedras de la banqueta y las coloca en una gran galería, eso también se considera arte. Castillos, espadas, alfarería, todo es arte. ¿Dónde están los límites? Personalmente creo que las ceremonias de té japonesas son arte. Ya no sabría decir qué es arte actualmente. ¿Depende de quién lo recoja? ¿Quién tiene valor hoy en día? ¿Qué tiene valor?

[fin de cita // referencia de cita]> Horiyoshi III, tatuator tradicional de Japón. Entrevista en Vice.
[pie de imagen]> Horiyoshi III. foto tomada de hypebeast.com

Como dije al principio, cualquier cosa puede hacerse con arte: voltear tortillas, hacer hot-cakes, cocinar, robar, vandalizar, pintar, tener sexo, golpear, matar, catar vino, pero cuando lo que queremos es justificarle a alguien más si algo es arte o no es arte, nos encontramos en un problema contextual y temporal, no un problema universal y que aplique a todo el mundo.

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¡El arte es una mentira!

cultura

Responsable de nota:
mayo 24, 2019 | Sección: cultura | Artículos sobre: revisiones, comparaciones, estudios y análisis de la Historia humana, temas que atañen a las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

Actualmente lo que conocemos como arte es una forma bastante diluída y re-empaquetada de lo que alguna vez representó dicha actividad para el ser humano, al grado que en las escuelas de arte contemporáneas, por lo visto, siguen fomentando el debate infértil de “¿qué es arte y qué no es arte?” sin llegar a un consenso, provocando simulacros de pensamiento que se quedan en la burda racionalización del absurdo como si fuera realmente algo reelevante: Hoy, “el arte” no es más que una palabra que, o bien se encuentra totalmente vacía de contenido, o bien infinitamente llena de basura incoherente, una teoría inútil que explica todo y a la vez nada, y que irónicamente retrata el decaimiento de la sensibilidad y la razón humana contemporánea, todo a favor, claro, del consumo descerebrado.

Un cuestionamiento muy popularizado, y que surge constantemente, al momento de una controversia con respecto al valor de una obra de “arte” es la de:

¿bajo qué criterio valoramos qué sí es arte y qué no es arte?

Para que una respuesta a dicha pregunta resulte operativa en el mundo real, insistiré que es forzoso hacer uso de una referencia contextual, esto significa que no podríamos juzgar el valor de cierta obra sin ubicarla en algún contexto temporal-social antes. De tal suerte, la pregunta se transformaría entonces en:


¿tal o cual obra, es o no es arte, según qué canon temporal-cultural?

Necesitas saber esto

Ahora, quiero preguntarte ¿qué pensaste inmediatamente cuando leíste «obra de arte»?

Muy probablemente pensaste en alguna pieza de deleite estético ¿cierto? una canción, un poema, una pintura, un grabado, una pieza de danza, quizá la gente más aventurada conceptualmente pensó en una “artesanía” de algún pueblo autóctono.

¿Qué pensarías si yo te dijera que el arte no se reduce exclusivamente a piezas de deleite estético? que el arte, originalmente, se extiende al ámbito de los discursos políticos, como en el arte de la retórica; en el ámbito de la guerra, con las artes marciales; o al ámbito del crimen, como en el arte de la falsificación y la estafa; incluso en el ámbito de la medicina, con el arte de la cirugía.

Actualmente el «arte» debería estar obligada─simplemente por hacerle honor a su propia historia─a abrazar ámbitos modernos como el diseño de pruebas y experimentos científicos (quién haya estudiado el diseño de experimentos científicos en psicología social o psicología cognitiva, por ejemplo, me entenderá), o el ámbito de la programación computacional, entre varias otras. El problema más grande en el mundo del arte en la actualidad, es que el arte no está haciendo honor a su historia sino a la industria del entretenimiento occidental.

Cualquier actividad puede alcanzar a «hacerse con arte», ojo aquí, dije hacerse con arte, no “convertirse en arte”, pero por otro lado no cualquier cosa solamente por tratarse de una “expresión personal” se convierte en arte. Siguiendo esta lógica anterior, existen dos actividades muy contrastantes que actualmente se confunden en un nefasto error al momento del “etiquetado” conceptual: el «arte», y la «expresión estética»; la primera, equiparada con la segunda, obviamente llevada a menos, y la segunda sobrevalorada ¿por qué? simplemente porque inflamando cualquier expresión estética al nivel de producto exclusivo, mueve dinero, y que mejor manera de vender, como dije antes, cualquier tipo de “expresión personal” que etiquetandola como «arte», Te invito a revisar el artículo de esta misma revista titulado “¿Dónde empieza y dónde termina el arte?” que profundiza en esto anterior.

Pero en este caso, asumiré que se conoce esta distinción anterior, y pasaré directo a hablar de otro asunto, pero primero, revisaremos la Historia del Arte, a través de ciertas preguntas que nos sirvan de guía, para analizar ¿qué es lo que hacían læs primeræs artistas de la humanidad de las cuales se habla en los libros más comunes de Historia del Arte?

I. ¿El significado de «arte» ha permanecido intacto desde el inicio de la Historia humana hasta el día de hoy?

Incorrecto. No solo desde la Historia humana─que depende directamente de la existencia de registros escritos─sino que ya desde los vestigios arqueológicos de la Prehistoria podemos encontrar registro de un cambio del significado que tenía la creación artística para el animal homínido.

A partir de los estudios antropológicos que se han hecho sobre algunos artefactos homínidos, como las figurillas antropomorfas así como otros motivos animales, en general se ha concluído que tuvieron usos rituales de fertilidad y cacería; por otro lado en los artículos encontrados junto a osamentas en entierros se han deducido otra serie de conductas rituales de varias índoles, como podría ser uno de tantos ejemplos el caso de Çatal Hüyük.

Pero, en general, cuando analizamos las producciones o manufacturas humanas de aquellos tiempos, no nos encontramos con conductas meramente decorativas, que, si bien cumplían un propósito devocional-estético que incluye la parte decorativa esto no corresponde directamente a lo que hoy concebimos como «decorativo», y mucho menos se trataba de la intención principal.

Solo a manera de recordatorio y para asegurarme de que no nos hemos desviado de nuevo a pensar solamente en pintura, escultura, danza u otra de las llamadas “bellas artes”, concepto que heredamos directamente del medioevo, les quiero recordar que por «arte» me estoy refiriendo al arte de la carpintería, de la herrería, de la guerra, de la retórica, así como también de la escultura, pintura, o música, pero sin limitarme solamente a estas últimas.

Necesitas saber esto

¿Las Venus paleolíticas no fueron talladas por hombressino por mujeres examinando su propio cuerpo?

Posterior a la Prehistoria seguimos confirmando, aún más gracias al registro escrito, que lejos de tratarse exclusivamente de un capricho decorativo, cumplía varios otros propósitos:

  • de registro histórico (a veces mezclado con mitologías/espiritualidad) como ejemplos de esto tenemos la Estela de la Victoria de Naram-Sin, la Estela del Código de Hammurabi, La Paleta de Narmer, el fresco de la Batalla de Issos, la Columna de Trajano, el códice Mendoza hecho por tlacuilos mexicas, los bordados de Bayeux que muestran la invasión de Inglaterra por parte de Normandía.
  • de registro de la vida cotidiana, como podemos ver en las vasijas y tablillas de Harappa, los murales de Katal Huyuk , en el muro en relieve hitita de Fraktin, la tablilla del rey Assurnasirpal II cazando leones, varios murales en diversos momentos históricos de Egipto faraónico, la vasija maya de Chamá en Guatemala, el fresco de la tauromaquia de Knossos, el manuscrito iluminado del intercambio de enero con el Duque de Berry.
  • registro de actividades del mundo interno, psicológico o espiritual, de los pueblos. Las escenas grabadas, pintadas o esculpidas de lo que hoy nombramos como “historias mitológicas” tenían para nuestræs antepasadæs un sentido muy diferente; en su mayoría y sobre todo en el mundo antiguo, las historias fantásticas a las cuales podríamos darles lecturas literales (por la inercia racionalista moderna), son descripciones de movimientos celestes con un gran valor cultural que es difícil comprender en épocas modernas. De este rubro son tantos los ejemplos que no me detendré a mencionarlos pues toda civilización desde el Neolítico en adelante (hasta que las cosmovisiones espirituales tuvieron vigencia dentro del sentido común general) cuenta con estas descripciones gráficas.

Y de esta manera podría seguir describiendo ejemplos utilitarios (útiles no solo para cuestiones físicas rutinarias sino para el mundo interno─como ya mencioné: espiritual/psicológico─del ser humano) que el arte tenía antes de ser convertido, como en la actualidad, en meramente un objeto de consumo y decorativo.

Actualmente lo que conocemos como arte es una forma bastante diluída y re-empaquetada de lo que alguna vez representó dicha actividad para el ser humano, al grado que en las escuelas de arte contemporáneas, por lo visto, siguen fomentando el debate infértil de “¿qué es arte y qué no es arte?” sin llegar a un consenso, provocando simulacros de pensamiento que se quedan en la burda racionalización del absurdo como si fuera realmente algo reelevante: hoy, “el arte” no es más que una institución oficial de consumo voraz, una palabra que o bien se encuentra totalmente vacía de contenido, o bien infinitamente llena de basura incoherente, una teoría inútil que explica todo y a la vez nada, y que irónicamente retrata el decaimiento de la sensibilidad y la razón humana contemporánea, todo a favor, claro, del consumo descerebrado.

el discurso del “arte” re-empaquetado, de la manera más inútil, ridícula y más nociva que nunca.

II. ¿El «artista» siempre se formó dentro de instituciones y se dedicaba enteramente a la creación de piezas decorativas con valor comercial?

Incorrecto otra vez. No se sabe con exactitud, por ejemplo, durante la Prehistoria que otros roles cumplían las personas que pintaban en las cavernas las escenas de cacería o de sus posteriores rituales, pero se deduce que podrían haber sido mujeres u hombres sacerdotæs con otras responsabilidades dentro de sus reducidos grupos nómadas aparte de dedicarse a pintar, y muy probablemente su valor de intercambio de estas piezas fuera accidental o satelital a su propósito original de cada pintura mural, por llamarlos de alguna manera, pero recordemos que no era como que Pedro Picapiedra contratara a un pintor y le dijera “píntame un mural en mi cueva”.

Ya a partir de la Historia encontramos registros sobre personajes que se dedicaban no solo a la estética, sino que siempre desempeñaban alguna o varias de estas otras actividades dentro de sus sociedades:

  • arquitectura (desarrollo urbano y planeación de templos monumentales)
  • matemáticas y geometría aplicadas (a la filosofía, astronomía, ingeniería)
  • ingeniería (bélica, mecánica)
  • química (herbolaria, alquimia)
  • medicina (herbolaria, botánica)
  • psicología (no como la conocemos actualmente sino a manera de exploración de la psique y la sociedad)
  • exploración territorial (desarrollo de mapas, urbanística)
  • comerciante
  • espía
  • milicia
  • alfarería (utensilios de hogar común, utensilios con propósitos rituales o de estatus social)
  • herrería
  • sacerdotes rituales
  • historiador
  • escriba
  • consejería en cortes de gobierno
  • tambien podemos encontrar manifestaciones muy simples a modo de lo que ahora conocemos como “graffitti” que eran realizados a manera de expresiones esporádicas, dejando mensajes en lugares públicos para lograr un gran alcance del mensaje en cuestión.
Antiguo graffiti en coliseo romano. Sí, es un pene, igual que hoy.

Es decir, no es que se entrenaran en una “escuela de artistas” en la que solamente se dedicaran a aprender a dibujar, hacer música o esculpir, sino que se trataba de personas con oficios muy variados, y no existía una distinción exacta entre lo que hoy conocemos como “artesanæs” y “artista”, eran básicamente lo mismo, y peor aún, a veces era imposible dividir las actividades de una sola persona entre “artesana”, o “ingeniera”, o “médica” que por ejemplo eran personas que curaban, tanto espíritu como cuerpo, por medio de pinturas, brebajes culinarios, cirugías, y por lo tanto su oficio de curandera incluía varias prácticas inseparables.

Es en el medioevo que surge el concepto de Artes liberales y Artes serviles, de pensadoræs como Martianus Capella, Casiodoro, Alcuino de York, Herrada de Landsberg, que desarrollaron y cristianizaron la división de ocupaciones de sus tiempos en aquellas que el pueblo vulgar desarrollaba en contraposición a las ocupaciones nobles de los “hombres libres”. Esto anterior representó una evolución del concepto clásico grecorromano de «las artes», pues lo que en grecia y roma eran ocupación de hombres libres (literalmente hombres, pues las mujeres no pintaban en la vida social-política de reelevancia), como la herrería, carpintería, orfebrería─en contraposición a la labor de esclavos que se limitaba a transportar objetos, limpiar espacios o arar la tierra─pasaba ahora a ser parte de los oficios no aptos para la nobleza, y se les reducía a lo que su denominación describía muy explícitamente como ocupaciones viles, mientras que la gente instruida, que acudía a las universidades eclesiásticas, se dedicaban a la arquitectura, la pintura, las matemáticas, la música y otras disciplinas que hacían uso de la razón más que del esfuerzo corporal.

Sobre las instituciones formadoras, se sabe por varios registros, que existe una gran variedad de tipos de escuela” (en un sentido viejo de la palabra que muy poco tenía que ver con la visión moderna de las escuelas o academias) que formaban a estas personas. En Mesopotamia encontramos registros sobre templos destinados a læs escribas, que en algunas regiones aceptaban mujeres pero que más tarde se generalizó el solo aceptar hombres; en Egipto también conocemos los templos de escribas así como los templos mistéricos donde desarrollarían la geometría y aprenderían los cánones de las pinturas murales (con propositos totalmente religiosos) dentro de su cosmovisión; en Mesoamérica tenemos como un ejemplo los templos multidisciplinarios Calmecac en donde se formaban las personas tlacuiloh, así como los templos independientes del gremio Pochteca que desarrollaban, por ejemplo, pinturas-esculturas de amaranto para sus rituales.

III. ¿El arte siempre fue llamado arte y a las personas creadoras artistas?

Para nada. Anteriormente, como ya vimos, el artista─dependiendo si hablamos de la época clásica (Grecia y Roma) o de la era Medieval─antes que “artista” era una persona arquitecta, sacerdotal, agricultora, guerrera, historiadora, ingeniera, matemática, et cétera.

El concepto moderno de artista lo venimos heredando a partir de la consolidación de las prácticas de grandes casas monárquicas o eclesiásticas de los finales de la Edad Media y los inicios del Renacimiento que se dedicaron a acumular riquezas y por razones propagandísticas y/o de derroche personal comenzaron a financiar individuæs para crear estas obras magnas con presupuestos monstruosos detrás de ellas; posteriormente este auge del mecenazgo y las escuelas (ahora sí ya más en el sentido moderno de la palabra), aunado a la evolución del concepto medieval de las artes liberales, así como las casas familiares de estos gremios de por ejemplo pintores o escultores patrocinados, provoca la popularización de estas actividades de lo estético como oficios de abolengo que en algún momento nos lleva al desarrollo de personalidades muy famosas, pero en su momento marginales como Paul Cezanne, Vincent Van Gogh, Johanes Vermeer, Paul Gaugin o el mismo Adolfo Hitler, frustradas por su imposibilidad de alcanzar dicho estilo de vida dentro de las élites de las “bellas artes”.

Los artistas del Renacimiento eran un gremio profesional influyente, y el incremento de demanda por producción de arte fue debido al crecimiento de orígenes de patrocinio. Durante la Edad Media, la mayoría de los patrocinios eran eclesiásticos (p.e. de las autoridades de la Iglesia). En el Renacimiento, las obras de arte eran comisionadas por grupos civiles o corporativos e incluso individuos adinerados.

Traducido al español del libro: A history of western art. Laurie Schneider Adams

La familia Medici […] patrocinó a Leonardo, Miguelangel, Maquiavelo y Galileo. También fueron protagonistas de la contra-reforma, desde el incio de la Reforma

https://en.wikipedia.org/wiki/House_of_Medici

IV. como conclusión al tema principal

Como pudimos ver, en la antigüedad la palabra arte designaba básicamente cualquier actividad hecha con cuidado: el arte de estafar, el arte de traducir bien, el arte de cocinar bien, el arte de la sexualidad, el arte de falsificar, el arte de dar un buen discurso, el arte de engañar, el arte marcial, et cétera.

Solía representar más bien una especie de adjetivo, más no de un producto. Las actividades humanas, los oficios, se realizaban «con arte», por eso al inicio recalqué bien el hecho de que cualquier actividad puede lograr llevarse a cabo con arte, más no que se conviertieran «en» arte como si de alquimia se tratara para transfigurar una cosa en otra; recordemos que no se trata de “productos”, en el sentido moderno, que vienen teniendo un propósito bien definido dentro del mercado del entretenimiento y el mero deleite decorativo.

Pareciera que el propósito de resignificar este concepto viene de una pretensión moderna del mercado para integrar lo “artístico” a cierto discurso del consumo y comercialización específicamente del mercado del entreteniminto ¿recuerdan que dije que el mercado moderno apuesta por convertir cualquier “expresión estética personal” en arte para poder darle prestigio y así justificar que mueva dinero?.

Lo que ocurre actualmente con el concepto calificativo de “arte”, viene siendo algo así como el hecho de sustantivizar un adjetivo calificativo: se habla de “arte” como un hecho en sí mismo, como una palabra con una característica final y propia de un objeto, cuando en todo caso debería ser, como mencionaba anteriormente más bien un calificativo sin significado por sí mismo: el arte de pintar, el arte de esculpir, el arte de abrir pistaches, el arte de doblar tortillas, el arte de hablar en doble sentido, el arte de la programación, dándole así un valor cultural/técnico a dicha actividad, y no solamente un añadido de estatus al producto final para poderle adjuntar una etiqueta de precio.

Esto anterior es justamente lo que provoca tantos debates infértiles e interminables en la modernidad, cuando le quitamos el valor artístico a las actividades humanas en general como antes se utilizaba el término de arte (ars en latín o techné en griego) y pretendemos que solamente el producto es el que supuestamente tiene un valor.

Es aquí en donde entramos en el tema principal de este texto que es el arte como un engaño discursivo. La controvertidísima “palabra/concepto” de Arte que debaten personajes clavados, egresadxs de escuelas de arte y analístas por igual con más o menos tecnicismos y términos rimbombantes: a todas esas personas lamento contarles el final de la película pero el arte es un engaño moderno bien orquestado, del cuales ustedes son parte replicadora, como las células al ser infectadas por un virus son utilizadas para replicar en su interior el virus y posteriormente explotan liberando el contenido virulento de su interior, y nada más.

Ahora que revisamos lo anterior, podremos realizar una delimitación de referencias, es decir, tomar puntos de referencia de tal o cual discurso elegiendo una situación, época y zona geográfica-política, podemos ahora si respondernos sobre el valor de una producción estética: la respuesta es que el valor lo determina solamente la cultura en cuestión.

No lo voy a negar. Soy un artesano y si la gente quiere llamarlo arte, entonces ese es su asunto. Yo soy un artesano. Hay una escultura famosa llamada gato durmiente, nemuri-neko. Lo llaman una gran obra de arte, pero no sé si el escultor pretendía que fuera arte. Él era un artesano; Estoy seguro de que nunca dijo que él mismo era un artista.

En lo que respecta al arte moderno, si alguien famoso recoge piedras de la banqueta y las coloca en una gran galería, eso también se considera arte. Castillos, espadas, alfarería, todo es arte. ¿Dónde están los límites? Personalmente creo que las ceremonias de té japonesas son arte. Ya no sabría decir qué es arte actualmente. ¿Depende de quién lo recoja? ¿Quién tiene valor hoy en día? ¿Qué tiene valor?

Horiyoshi III, tatuator tradicional de Japón. Entrevista en Vice.
Horiyoshi III. foto tomada de hypebeast.com

Como dije al principio, cualquier cosa puede hacerse con arte: voltear tortillas, hacer hot-cakes, cocinar, robar, vandalizar, pintar, tener sexo, golpear, matar, catar vino, pero cuando lo que queremos es justificarle a alguien más si algo es arte o no es arte, nos encontramos en un problema contextual y temporal, no un problema universal y que aplique a todo el mundo.

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palabras clave de la entrada: arte, todo es arte, arte malo, arte bueno, estética, ¿cualquier cosa puede ser arte?, ¿como saber si algo es arte o no es arte?

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