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La homosexualidad no es un fenómeno moderno

Tanto la heterosexualidad, como la homosexualidad, son fenómenos de orden natural, ya sea que esto tenga su origen en un suceso biológico así como también si se trata de un suceso social; existen varias investigaciones al respecto del origen de la homosexualidad, pero aún así, solamente se han encontrado correlaciones, más no explicaciones causales últimas

Así es, la homosexualidad es un fenómeno... un fenómeno natural, tanto como la síntesis de proteínas a partir del ADN, tanto como la lactancia materna, tanto como un resfriado y tanto como una manzana.

Antes que nada, recordemos que el ser humano es un animal social por naturaleza, es decir que la selección natural fue moldeando al orden de los primates hasta llegar a aquellas especies que fueran nuestras antepasadas─me refiero a la población homo erectus, neanderthalensis, homo hábilis, et cétera─hasta culminar en la población homo sapiens sapiens, como la que conocemos hoy en día, esto es, la única parte de la población homínida que sobrevivió, y esto gracias al rasgo social de su comportamiento.

Tanto la heterosexualidad, como la homosexualidad, son fenómenos de orden natural, ya sea que esto tenga su origen en un suceso biológico así como también si se trata de un suceso social; existen varias investigaciones al respecto del origen de la homosexualidad, pero aún así, solamente se han encontrado correlaciones, más no explicaciones causales últimas, y a pesar de que no exista una explicación última, como por ejemplo tampoco se tiene una explicación última del funcionamiento de la gravedad en el universo, tanto la heterosexualidad como la homosexualidad existen, se manifiestan y son parte de la realidad común.

La homosexualidad no es un fenómeno que detenga el desarrollo de la historia humana, existe evidencia de su existencia desde que hay registros escritos y jamás ha afectado negativamente la vida humana. Ejemplo de ello es la Antigua Grecia.

[pie de imagen]> foto por Russ Bridges

En muchas especies animales podemos encontrar comportamientos heterosexuales como también homosexuales, por lo cual no debería extrañarnos que la humanidad al ser también un animal, muestre estos comportamientos en cantidades proporcionales.

La homosexualidad como fenómeno social común

Han habido momentos, en ciertas épocas y en ciertas poblaciones, en las que las prácticas heterosexuales suelen convertirse en el canon o la moda; así mismo las prácticas homosexuales han sido canónicas también. Como ya mencioné antes, un ejemplo claro de esto es la Grecia Antigua.

Una de las teorías que hablan sobre el posible origen y desarrollo de estas prácticas homosexuales menciona que fue tras la caída de la cultura minóica en Creta, a manos del pueblo Dorio, que estas las costumbres─que hoy denominaríamos homosexuales─se convirtieron en lo común, es decir, nadie se cuestionaba o señalaba la homosexualidad, simplemente era algo que las regiones helénicas abrazaron por un largo tiempo.

Como lo dije antes, hay que hacer una clara distinción entre el movimiento LGBT de Stonewall de los 70's, y las prácticas de la Grecia Antigua.

Para empezar, como ya vimos antes, la homosexualidad no era ni siquiera concebida como una práctica disidente de la norma en la Grecia Antigua; la estructura social de la polis (las ciudades) se basaba en el hecho de que el macho humano era el elemento más importante socialmente, el que dominaba, el que trabajaba y quien aspiraba a cargos políticos de importancia, y por otro lado, la mujer era en general (con excepciones como Esparta) una eterna infante, sin autonomía política ni social y culturalmente considerada como un ser incompleto e inferior al hombre. Esta estructura cultural generaba, en lugar de una dicotomía basada en el sexo, más bien una dicotomía basada en los roles que representaba lo masculino y lo femenino (no confundir con "roles de género" tampoco): las características dominantes y de autoridad eran relacionadas con lo "masculino", mientras que lo inferior y pasivo era relacionado con lo femenino, por lo que los niños y pubertos griegos, al no contar con autonomía y experiencia se les consideraba femeninos, hasta que lograran aprender suficiente y entonces se esperaba que transicionaran a lo masculino.

Por esto anterior era que una práctica común, ampliamente celebrada y bien vista por la sociedad helénica era que un hombre mayor, luego de un ritual de cortejo, tomara bajo su tutela a un puberto y dentro de la dinámica de enseñanza (la pedagogía) el conocimiento se transmitía a través de la intimidad, por lo cual entablaban relaciones sexuales, siempre y cuando el hombre mayor tomara el rol dominante/masculino y el joven fuera el pasivo/femenino, ya que si se descubría que era lo contrario, el hombre mayor era castigado en la vida política, impidiéndole el conseguir puestos políticos importantes en su ciudad, dado que no se confiaba en hombre mayores que fueran pasivos, es decir femeninos. Es por esto que nada tenía que ver la aparente homosexualidad de la Grecia clásica con, digamos, el movimiento LGB contemporáneo, más que en el hecho de la relación sexual con el mismo sexo.

Si bien en Grecia existió la homosexualidad femenina, al ser una cultura patriarcal, existen muy pocos y salteados registros de su existencia, pero definitivamente los hay y son contundentes.

En otro lugar en donde la homosexualidad también jugó un rol importante durante un tiempo fue en Japón. Existen registros sobre práctica, bien vistas socialmente, dentro de la aristocracia, y posteriormente puesta de moda entre los círculos comerciales. El nanshoku era una denominación para prácticas homosexuales, entre hombres, donde el pupilo tomaba un rol pasivo dentro de una relación de aprendizaje con un mayor el cual tomaría el rol activo.

En el caso de esta práctica, su declive parece haber tenido que ver no con una cuestión moralista sino con el hecho de que al pasar de las clases militares y aristócratas a la nueva clase social que formaron los comerciantes, la práctica se difundió demasiado y comenzó a propiciar una ola de prostitución demasiado numerosa por lo cual el Estado se vio en la necesidad de penalizar esta práctica por completo.

La homosexualidad como un fenómeno social negativo

Así es, toda virtud puede tener su vicio, y es de esta manera que tambien exiten momentos históricos en los que el contexto puede orillar a formas de adaptación retorcidas, que más que beneficiar a la población, la perjudican, la corrompen y la orientan al fracaso.

En medio oriente se ha gestado un fenómeno, debido a la inaccesibilidad de las mujeres por cuestiones de regulación político-fanático-religiosa, y quiero aclarar que no estoy insinuando que el Islam sea, en sí, una especie de secta retorcida, para nada creo eso, yo me refiero que al igual que absolutamente cualquier creencia, es propensa a interpretaciones retorcidas por intereses ajenos al objetivo original de tal o cual práctica espiritual.

Este fenómeno social que pretendo señalar como una torcida adaptación, tiene que ver con que hoy en día, en los altos cargos políticos, policiales y militares de algunos lugares de medio oriente, han adoptado una práctica que, si no me equivoco, tiene raíz en una expresión cultural más antigua de la zona, la cual sólo se trataba de una especie de representación dramática como la del teatro kabuki japonés, y que no incluía la prostitución, pero actualmente, debido a una tremenda inaccesibilidad a relacionarse con mujeres, debido esto a que el sentido común que se ha formado y convertido en regla es de que la mujer se trata de un ser inferior, con el que no se puede disfrutar su compañía, sino solo aprovecharla como herramienta, por medio de su esclavitud, y un servilismo silencioso.

Esta práctica antigua que menciono, se ha tornado en una sumamente difundida en la actualidad, en la cual la homosexualidad masculina parece haberse convertido en una válvula de escape cultural, a manera de adaptación social a las estructuras altamente discriminantes, y pervertidas por un medio hostil hundido en guerras constantes y actividad militar desde hace ya muchos años.

Estoy hablando del los Bacha Bazi, traducido como "niños danzantes" que ya no solo bailan, para eventos de puros hombres mayores, sino que ahora esta práctica culmina con la prostitución de estos niños con los adultos mayores asistentes, y que como ya mencione antes, se trata de hombres de altos rangos militares, policiales y políticos que no chistan de hacer uso de estos jóvenes para luego secuestrarlos, pelearse por ellos provocando que a veces mueran en el fuego cruzado por esos pleitos, deshaciéndose de ellos cuando ya no les satisfacen o para ocultar evidencias entre muchos otros abusos que son mejor contados en el documental que anexo a continuación.

https://www.youtube.com/watch?v=DJHyMgWKxMA

De la misma manera que con los Bacha Bazi, existe un fenómeno social de abusos sexuales, generalmente de corte pederasta homosexual masculino, que se gesta muy profundo dentro de las iglesias católicas de todo el mundo y que pareciera también tener un origen similar de adaptación al contexto: la imposibilidad de acceder a una pareja consensuada del sexo opuesto lleva a estas personas que se denominan sacerdotes por la Iglesia católica a de alguna manera justificarse el sostener relaciones sexuales con menores de edad. Insisto que los abusos no representan a los preceptos originales de los credos; por ejemplo el machismo que el Antiguo Testamento es innegable, pero esto viene a reformarse en el Nuevo Testamento en donde su propio mesías, Jesús, prefiere la compañía de prostitutas, así como de gente humilde y desposeída.

Obviamente esto ha cambiado mucho con el tiempo, empezando por que el cristianismo original, conocido como cristianismo de catacumbas, fue adaptado por Constantino el Grande para servir a los propósitos del imperio romano, y a partir de ahí su rumbo cambia radicalmente y en lugar de pregonar la humildad, se pregona la opulencia, y el Vaticano es simplemente la mejor evidencia de esta vida ostentosa.

Como conclusión, el fenómeno natural─hablando sobre orientaciones sexuales─tanto de la heterosexualidad como de la homosexualidad, no se manifiestan con ninguna etiqueta moral que denote su bondad o maldad "original", se tratan de expresiones de la naturaleza. Mientras una conducta, costumbre o tradición no se convierta en una labilidad que afecte en la salud física, emocional o mental de su misma sociedad, u otras sociedades, no es necesario obsesionarse con encontrar problemas hipotéticos o supuestos métodos que pretenden "resolverlas", pues no hay nada que resolver.

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La homosexualidad no es un fenómeno moderno

ciencia cultura

Responsable de nota:
octubre 25, 2019 | Sección: ciencia cultura | Artículos sobre: datos sobre la psique humana tanto en lo individual-orgánico como en lo social, temáticas que invitan a la reflexión sobre todo aquello que atañe al erotismo, la sexualidad, y el género,

Tanto la heterosexualidad, como la homosexualidad, son fenómenos de orden natural, ya sea que esto tenga su origen en un suceso biológico así como también si se trata de un suceso social; existen varias investigaciones al respecto del origen de la homosexualidad, pero aún así, solamente se han encontrado correlaciones, más no explicaciones causales últimas

Así es, la homosexualidad es un fenómeno… un fenómeno natural, tanto como la síntesis de proteínas a partir del ADN, tanto como la lactancia materna, tanto como un resfriado y tanto como una manzana.

Antes que nada, recordemos que el ser humano es un animal social por naturaleza, es decir que la selección natural fue moldeando al orden de los primates hasta llegar a aquellas especies que fueran nuestras antepasadas─me refiero a la población homo erectus, neanderthalensis, homo hábilis, et cétera─hasta culminar en la población homo sapiens sapiens, como la que conocemos hoy en día, esto es, la única parte de la población homínida que sobrevivió, y esto gracias al rasgo social de su comportamiento.

Tanto la heterosexualidad, como la homosexualidad, son fenómenos de orden natural, ya sea que esto tenga su origen en un suceso biológico así como también si se trata de un suceso social; existen varias investigaciones al respecto del origen de la homosexualidad, pero aún así, solamente se han encontrado correlaciones, más no explicaciones causales últimas, y a pesar de que no exista una explicación última, como por ejemplo tampoco se tiene una explicación última del funcionamiento de la gravedad en el universo, tanto la heterosexualidad como la homosexualidad existen, se manifiestan y son parte de la realidad común.


La homosexualidad no es un fenómeno que detenga el desarrollo de la historia humana, existe evidencia de su existencia desde que hay registros escritos y jamás ha afectado negativamente la vida humana. Ejemplo de ello es la Antigua Grecia.

¿Sabías qué...

foto por Russ Bridges

En muchas especies animales podemos encontrar comportamientos heterosexuales como también homosexuales, por lo cual no debería extrañarnos que la humanidad al ser también un animal, muestre estos comportamientos en cantidades proporcionales.

La homosexualidad como fenómeno social común

Han habido momentos, en ciertas épocas y en ciertas poblaciones, en las que las prácticas heterosexuales suelen convertirse en el canon o la moda; así mismo las prácticas homosexuales han sido canónicas también. Como ya mencioné antes, un ejemplo claro de esto es la Grecia Antigua.

Una de las teorías que hablan sobre el posible origen y desarrollo de estas prácticas homosexuales menciona que fue tras la caída de la cultura minóica en Creta, a manos del pueblo Dorio, que estas las costumbres─que hoy denominaríamos homosexuales─se convirtieron en lo común, es decir, nadie se cuestionaba o señalaba la homosexualidad, simplemente era algo que las regiones helénicas abrazaron por un largo tiempo.

Como lo dije antes, hay que hacer una clara distinción entre el movimiento LGBT de Stonewall de los 70’s, y las prácticas de la Grecia Antigua.

Para empezar, como ya vimos antes, la homosexualidad no era ni siquiera concebida como una práctica disidente de la norma en la Grecia Antigua; la estructura social de la polis (las ciudades) se basaba en el hecho de que el macho humano era el elemento más importante socialmente, el que dominaba, el que trabajaba y quien aspiraba a cargos políticos de importancia, y por otro lado, la mujer era en general (con excepciones como Esparta) una eterna infante, sin autonomía política ni social y culturalmente considerada como un ser incompleto e inferior al hombre. Esta estructura cultural generaba, en lugar de una dicotomía basada en el sexo, más bien una dicotomía basada en los roles que representaba lo masculino y lo femenino (no confundir con “roles de género” tampoco): las características dominantes y de autoridad eran relacionadas con lo “masculino”, mientras que lo inferior y pasivo era relacionado con lo femenino, por lo que los niños y pubertos griegos, al no contar con autonomía y experiencia se les consideraba femeninos, hasta que lograran aprender suficiente y entonces se esperaba que transicionaran a lo masculino.

Por esto anterior era que una práctica común, ampliamente celebrada y bien vista por la sociedad helénica era que un hombre mayor, luego de un ritual de cortejo, tomara bajo su tutela a un puberto y dentro de la dinámica de enseñanza (la pedagogía) el conocimiento se transmitía a través de la intimidad, por lo cual entablaban relaciones sexuales, siempre y cuando el hombre mayor tomara el rol dominante/masculino y el joven fuera el pasivo/femenino, ya que si se descubría que era lo contrario, el hombre mayor era castigado en la vida política, impidiéndole el conseguir puestos políticos importantes en su ciudad, dado que no se confiaba en hombre mayores que fueran pasivos, es decir femeninos. Es por esto que nada tenía que ver la aparente homosexualidad de la Grecia clásica con, digamos, el movimiento LGB contemporáneo, más que en el hecho de la relación sexual con el mismo sexo.

Si bien en Grecia existió la homosexualidad femenina, al ser una cultura patriarcal, existen muy pocos y salteados registros de su existencia, pero definitivamente los hay y son contundentes.

En otro lugar en donde la homosexualidad también jugó un rol importante durante un tiempo fue en Japón. Existen registros sobre práctica, bien vistas socialmente, dentro de la aristocracia, y posteriormente puesta de moda entre los círculos comerciales. El nanshoku era una denominación para prácticas homosexuales, entre hombres, donde el pupilo tomaba un rol pasivo dentro de una relación de aprendizaje con un mayor el cual tomaría el rol activo.

En el caso de esta práctica, su declive parece haber tenido que ver no con una cuestión moralista sino con el hecho de que al pasar de las clases militares y aristócratas a la nueva clase social que formaron los comerciantes, la práctica se difundió demasiado y comenzó a propiciar una ola de prostitución demasiado numerosa por lo cual el Estado se vio en la necesidad de penalizar esta práctica por completo.

La homosexualidad como un fenómeno social negativo

Así es, toda virtud puede tener su vicio, y es de esta manera que tambien exiten momentos históricos en los que el contexto puede orillar a formas de adaptación retorcidas, que más que beneficiar a la población, la perjudican, la corrompen y la orientan al fracaso.

En medio oriente se ha gestado un fenómeno, debido a la inaccesibilidad de las mujeres por cuestiones de regulación político-fanático-religiosa, y quiero aclarar que no estoy insinuando que el Islam sea, en sí, una especie de secta retorcida, para nada creo eso, yo me refiero que al igual que absolutamente cualquier creencia, es propensa a interpretaciones retorcidas por intereses ajenos al objetivo original de tal o cual práctica espiritual.

Este fenómeno social que pretendo señalar como una torcida adaptación, tiene que ver con que hoy en día, en los altos cargos políticos, policiales y militares de algunos lugares de medio oriente, han adoptado una práctica que, si no me equivoco, tiene raíz en una expresión cultural más antigua de la zona, la cual sólo se trataba de una especie de representación dramática como la del teatro kabuki japonés, y que no incluía la prostitución, pero actualmente, debido a una tremenda inaccesibilidad a relacionarse con mujeres, debido esto a que el sentido común que se ha formado y convertido en regla es de que la mujer se trata de un ser inferior, con el que no se puede disfrutar su compañía, sino solo aprovecharla como herramienta, por medio de su esclavitud, y un servilismo silencioso.

Esta práctica antigua que menciono, se ha tornado en una sumamente difundida en la actualidad, en la cual la homosexualidad masculina parece haberse convertido en una válvula de escape cultural, a manera de adaptación social a las estructuras altamente discriminantes, y pervertidas por un medio hostil hundido en guerras constantes y actividad militar desde hace ya muchos años.

Estoy hablando del los Bacha Bazi, traducido como “niños danzantes” que ya no solo bailan, para eventos de puros hombres mayores, sino que ahora esta práctica culmina con la prostitución de estos niños con los adultos mayores asistentes, y que como ya mencione antes, se trata de hombres de altos rangos militares, policiales y políticos que no chistan de hacer uso de estos jóvenes para luego secuestrarlos, pelearse por ellos provocando que a veces mueran en el fuego cruzado por esos pleitos, deshaciéndose de ellos cuando ya no les satisfacen o para ocultar evidencias entre muchos otros abusos que son mejor contados en el documental que anexo a continuación.

De la misma manera que con los Bacha Bazi, existe un fenómeno social de abusos sexuales, generalmente de corte pederasta homosexual masculino, que se gesta muy profundo dentro de las iglesias católicas de todo el mundo y que pareciera también tener un origen similar de adaptación al contexto: la imposibilidad de acceder a una pareja consensuada del sexo opuesto lleva a estas personas que se denominan sacerdotes por la Iglesia católica a de alguna manera justificarse el sostener relaciones sexuales con menores de edad. Insisto que los abusos no representan a los preceptos originales de los credos; por ejemplo el machismo que el Antiguo Testamento es innegable, pero esto viene a reformarse en el Nuevo Testamento en donde su propio mesías, Jesús, prefiere la compañía de prostitutas, así como de gente humilde y desposeída.

Obviamente esto ha cambiado mucho con el tiempo, empezando por que el cristianismo original, conocido como cristianismo de catacumbas, fue adaptado por Constantino el Grande para servir a los propósitos del imperio romano, y a partir de ahí su rumbo cambia radicalmente y en lugar de pregonar la humildad, se pregona la opulencia, y el Vaticano es simplemente la mejor evidencia de esta vida ostentosa.

Como conclusión, el fenómeno natural─hablando sobre orientaciones sexuales─tanto de la heterosexualidad como de la homosexualidad, no se manifiestan con ninguna etiqueta moral que denote su bondad o maldad “original”, se tratan de expresiones de la naturaleza. Mientras una conducta, costumbre o tradición no se convierta en una labilidad que afecte en la salud física, emocional o mental de su misma sociedad, u otras sociedades, no es necesario obsesionarse con encontrar problemas hipotéticos o supuestos métodos que pretenden “resolverlas”, pues no hay nada que resolver.

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