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La creación cotidiana de la Cultura

La cultura no es solamente datos acumulados con respecto a las creencias de moda o las creencias "clásicas", la cultura es una herramienta de supervivencia y debe ser tomada con ese nivel de importancia. Todas las personas involucradas en comunidades nos encargamos de replicar tanto modas como cultura, de crearlas, ajustarlas, modificarlas hasta el grado de dejarles irreconocibles con respecto a su origen.

Cuando utilizamos la palabra "cultura" ¿a qué nos referimos? ¿cuándo y dónde se origina la cultura? ¿cómo se transmite? y sobre todo ¿para qué nos funciona? si es que de algo funciona.

Comencemos revisando lo que «no es» cultura: el Diccionario de la Lengua Española define inculto como alguien que carece de cultura; alguien con un estilo de hablar o escribir grosero y vulgar; otros diccionarios lo definen como una persona con pocos conocimientos generales; de modales rústicos o de poca instrucción. Además de lo anterior, los diccionarios mencionan que inculto puede ser también una tierra sin trabajo, sin labor, ni cultivo.

De hecho, la etimología de la palabra señala que proviene del ámbito agrícola. De preparar la tierra para el cultivo. Ya desde Roma, se solía utilizar expresiones como "cultivar el alma y el cuerpo", pero parecería que ya acercándose la modernidad, alrededor del siglo XVI, es cuando comienza a usarse para describir "cualquier camino humano, que por medio del artificio, le aleje de su barbarismo y le dote de plena humanidad".

Ya en su acepción moderna, se define culto como una persona con una formación amplia, educada, instruida; algo dotado de las calidades que provienen de la cultura; un conjunto de ritos y costumbres enfocadas a la contemplación, y admiración de alguna figura sagrada. Un conjunto de conocimientos y actividades científicas, industriales y artísticas de un pueblo, país o época; conocimientos adquiridos por una persona mediante el estudio, la lectura, los viajes, su vida de relación, u otros medios; que expresa la vida de un pueblo y se transmite por tradición.

[pie de imagen]> fuente:  Maloomaat

Fuera de definiciones de Diccionario ¿Qué es la cultura?

Partamos, antes que nada, de la práctica diaria. Podríamos describir la cultura, de manera sencilla e intuitiva, como la conjunción de dos partes en interacción: por un lado se trata de un acto con cierto origen y por otro lado está quien la actúa, que opcionalmente la muta hasta cierto grado aún reconocible, pero más importante que nada: la perpetúa. Es un hecho que la conducta original, o bien mutada ligeramente, debe actuarse recurrentemente para así poder perdurar por medio de la transmisión social y que de esta manera se torne en una tradición, y que así no termine simplemente como un hecho aislado en el tiempo.

De ser así, podríamos decir que la cultura guardara cierta relación con el concepto de «moda». La moda dentro del ámbito estadístico se refiere a un dato que se repite con mayor frecuencia, dentro de una distribución de datos. En lo social, la moda suele relacionarse con costumbres pasajeras, "modos" sujetos al cambio por temporadas cortas. La moda y el proceso de la consolidación de la cultura sí guardan una relación en la manera en cómo se desenvuelven, no obstante, mantienen diferencias sumamente importantes.

¿Cómo se origina la cultura, quién la origina y cómo se transmite?

Es un proceso muy similar al que Charles Darwin describe en su libro de La evolución de las especies con respecto a la diversidad entre especies, subespecies y variedades; las especies y las variedades son etiquetas muy similares, la diferencia es que las especies son variedades que alcanzaron un punto crítico de diferenciación y, a pesar de que sean muy arbitrarios estos etiquetados según el mismo Darwin, es posible notar estas sutilezas que diferencían a una variedad de una especie. De manera muy similar, los hábitos pasan por procesos de origen, replicación, modificación, generalización de dicha conducta, y finalmente se consolidan como tradiciones culturales.

Así como las modas, la cultura puede emanar de una individualidad como de un grupo. Podríamos intuir, de la práctica diaria, que los hábitos que han alcanzado estatus de tradiciones culturales suelen estar relacionados con conductas de supervivencia, mientras que la moda responde más a cuestiones estéticas y lúdicas. Ahora, ¿qué elementos pertenecerían al rubro de supervivencia? pues aquellos relacionados con los elementos más básicos de una población, su geografía, clima y biodiversidad, pues de esto se desprenden los tipos de alimentos disponibles, hábitos de cacería y recolección, las posibles enfermedades y sus curas, el tipo de vestimenta adecuada, los procesos de manufactura de artefactos, y la relación directa con el territorio, es decir, con la preservación de su ambiente, para que este les siga siendo fuente de provisiones al grupo en cuestión.

[pie de imagen]> https://www.lostiempos.com

Es por esto anterior que Comunidad y Cultura son verdaderamente elementos inseparables. Esto es porque cada comunidad es la que da su forma y sentido a las tradiciones culturales, como ya vimos, a causa de las características de su entorno y su interacción con las mismas. Cuando las comunidades migran, o las condiciones de su territorio mutan, las tradiciones se transforman, y como con el ejemplo de las variedades y especies de Darwin, si las tradiciones mutan un poco, se separan en variedades, y si mutan demasiado, se separan en una suerte de "especies" culturales.

La palabra tradición viene del latín traditio, nombre derivado del verbo tradere que significaría transmitir o entregar. Podemos decir entonces que la manera de transmisión de la cultura, es la tradición.

Rita Segato menciona lo siguiente con respecto a las tradiciones, o costumbres, en su conferencia "Contrapedagogías de la crueldad", poniendo un "Pueblo"─en el sentido más amplio del concepto─como origen de cultura:

[inicio de cita]>

Un Pueblo es un proyecto histórico de «ser un Pueblo», en el cambio, en la transformación, en el fluir del tiempo [...], en el constante proceso de abandono de costumbres, e invención o préstamo de costumbres nuevas, pero, que se ve a sí mismo en una continuidad histórica.

[fin de cita // referencia de cita]> Rita Laura Segato, segmento donde habla sobre la Cultura dentro de su conferencia "Contra-pedagogías de la crueldad"

Actores de la cultura

Todas las personas involucradas en comunidades nos encargamos de replicar tanto modas como cultura, de crearlas, ajustarlas, modificarlas hasta el grado de dejarles irreconocibles con respecto a su origen. Las comunidades son un concepto muy amplio, no obstante, para efectos de este artículo me gustaría mencionar que existen varios tipos de comunidades, unas más estrechamente interdependientes y autoconscientes que otras. Por ejemplo, las ciudades suelen ser comunidades poco estrechas, mucho más individualistas, que mantienen una coherencia cultural sobre todo por cuestiones legales así como diplomáticas, mientras que poblaciones originarias u otro tipo de comunidades sobre todo religiosas como la gente menonita, amish, suelen ser mucho más interdependientes y conscientes de cada una de sus partes, con una identidad mucho más colectiva que individualista.

Para resolver una pregunta como la siguiente, necesitamos hablar de la diferencia entre prácticas de autonomía y tendencias: dado un pequeño grupo, digamos de 20 personas, que tengan una práctica compartida, ¿son suficientes para llamarles cultura?, ¿por ejemplo las subculturas son cultura?, ¿las contraculturas son cultura?

Si un grupo de 20 personas tuvieran los suficientes hábitos para considerarse autónomo, la respuesta sería indudablemente que sí son una cultura. Ahora, por autónomo estamos refiriéndonos a toda aquel nivel de organización instituido por el mismo grupo que además le permite proveer a sus integrantes de todo aquello básico para su supervivencia, estamos hablando de un sistema de salud, un lenguaje común (que no necesariamente tiene que ser nuevo), un sistema de intercambio, un sistema de relaciones exteriores para entablar comunicación con otros grupos vecinos, un sistema de defensa tanto al interior como al exterior, una noción compartida de justicia, en fin, todo lo mínimamente necesario para considerarse un grupo autodeterminado en sus medios de supervivencia.

Es de este modo anterior que aún hoy encontramos una diversidad tan grande de poblaciones de todos tipos en este planeta. Tenemos por un lado naciones que se reconocen mutuamente desde cualquier punto del planeta bajo su propio sistema de catalogación de primeros mundos y aquellos "en vías de desarrollo", es decir, que buscan activamente un proceso de uniformidad global, cosa que constantemente prueba ser un fracaso y termina dañando la diversidad cultural; tenemos pueblos originarios que al no mantener políticas globales solamente se enfocan en reconocer la existencia de sus vecinos más próximos y algunos lejanos con los que puedan llegar a relacionarse comercialmente, y que cumplen con el requisito de autonomía en todos y cada uno de los rubros que he mencionado, y que, aunque no cuenten con un reconocimiento de organismos globales ni hagan uso, por decir, del método científico occidental, han sabido sobrevivir más años incluso que las ciudades más modernas con sus propias instituciones orgánicas de salud basadas en la herbolaria y la espiritualidad, sea como sea, aquí siguen y podrían hacerlo muchos más años sin la necesidad de adoptar patrones globales que a veces se jactan de ser "más modernos y civilizados"; en la antigüedad existía otro tipo de grupos, que eran los reinos en constante expansión, que llegaron a alcanzar tamaños incluso más grandes que cualquier nación actual, y que reconocían de alguna manera la existencia de otros pueblos─no de manera global ya que para ese entonces los límites del "Mundo" eran aún algo misterioso por descubrir─pero no de manera pacífica sino como objetivos a conquistar, hoy en día este modelo lo ha heredado el primer caso que mencioné, el de las naciones globalizadas, y sus métodos de dominio suelen ser más sutiles.

Como vemos, existen varios ejemplos de culturas, desde las más pequeñas y que para occidente muchas veces representan "salvajismo" o "barbarismo" porque no se ajustan a su epistemología propia, como las más grandes, internamente categorizadas y con agendas globales a las que deben apegarse para no ser invadidas por otros miembros de esas mismas pandillas globales, pero que finalmente comparten el hecho de ser entidades grupales autónomas.

Ahora, las subculturas o contraculturas llevan en sus etiquetas la palabra cultura, pero no necesariamente alcanzan ese grado de autonomía. Estos ejemplos suelen ser más unas tendencias o modas dentro de las culturas madres, por así decirlo. Suelen representar grupos que pueden ser tan pequeños o tan grandes como quieran pero que absorben sus métodos de supervivencia e identidad mayormente de aquellas culturas de donde emergieron. A veces cumplen con autonomía económica, pero no de sistema de salud; a veces cumplen con la autonomía de autodefensa, pero no la de justicia. Y así, generalmente cojean de alguna pata, lo cual no les permite pasar al siguiente nivel de organización que sería justamente una cultura germinal, el embrión de una nueva cultura, que si prueba sobrevivir con sus propios medios, con el paso del tiempo se convierten en un pueblo autóctono, y con unos varios años más, cuando se adaptan a un territorio, se convierten en un pueblo originario. Porque recordemos que ningún pueblo nació originario, las migraciones del animal homínido no han parado desde que salimos de África, y es el hecho de adaptarse en cada nuevo punto que pisan los diversos grupos que se separan y unen─la historia no me dejará mentir─lo que les va diferenciando de sus culturas madre (pensemos en el caso de los chichimecas, los aztecas y los mexicas, que solían ser un mismo grupo; o los tenek de la huasteca y los mayas que solían ser un mismo grupo) y les va dotando del estatus de pueblos autóctonos y de pueblos originarios.

Entonces no, 20 personas, ya sea en un mismo punto geográfico, o en diversos puntos geográficos, que comiencen cierta tendencia común, no califican como un cultura, puesto que no son un grupo autónomo, por lo tanto, en todo caso pueden representar una moda, una tendencia, una subcultura o bien una contracultura. Claro que el objetivo de algunos de estos grupos ni siquiera es la autonomía, por ejemplo las modas, las modas normalmente buscan instaurar ciertas costumbres que sean cobijadas dentro de los organismos de supervivencia de las culturas madre.

[pie de imagen]> Pasar de un intento de emancipación total a una moda puede ser fácil

Las contraculturas, por otra parte, suelen intentar emanciparse, a veces completamente y a veces solo hasta cierto grado de la cultura madre, o bien buscan transformar los usos y costumbres directamente de la cultura madre. Todæs conocemos este proceso, normalmente una contracultura puede terminar como una moda, y una tendencia a veces termina buscando una emancipación completa.

La tradición, los hábitos, la cultura, al tratarse su consolidación de un proceso social, es decir una responsabilidad colectiva─aunque durante el proceso pueda momentáneamente recaer en individualidades aisladas─, resulta un proceso muy delicado, con altas probabilidades de salirse de control, o bien derivar en cualquier momento.

No insinúo, de ninguna manera, el que "alguien" deba controlar esta cultura, como por ejemplo el fenómeno cultural que se gesta en regímenes totalitarios en donde existen figuras de autoridad incuestionables, cuya responsabilidad es guiar estrictamente el curso de las costumbres para solidificar un estado utópico cultural, sino que debe ser responsabilidad de los mismos grupos el moldear a sus necesidades actuales, sus costumbres, la inclusión responsable de actores, y de ser necesario el deslindarse de actores perjudiciales.

Claro que la vía autoritaria siempre ha sido una vía por la cual se puede crear cultura, por supuesto, no obstante si algo ha demostrado la Historia humana es que no han resultado ni tan populares, ni tan duraderos, ni tan eficientes, e incluso bastante perjudiciales, en retrospectiva, pues la cultura no puede emanar de una sola experiencia, ya que por naturaleza el ser humano es un ente social, su riqueza y sobrevivencia viene justamente de la diversidad, del caos controlado, autogestionado y consensuado.

¿De qué nos sirve la cultura?

Bueno, pues básicamente la cultura lo es todo para un ser como el animal humano, ya que como se dijo antes, su naturaleza última es la social. Pensémoslo de esta manera: pudimos sobrevivir desde que nacimos gracias a la sociedad que nos ha provisto de contacto, y en el mejor de los casos alimento, techo, pertenencia, límites y libertades, así como de un lenguaje para poder comunicar nuestras necesidades, gustos y deseos. Todo eso anterior involucra a la cultura, y es esta misma cultura la que nos protege como comunidad.

La cultura no es solamente datos acumulados con respecto a las creencias de moda o las creencias "clásicas", la cultura es una herramienta de supervivencia y debe ser tomada con ese nivel de importancia, ser replicada con responsabilidad y llevar cada uno de nuestros actos con mucho esmero para poder crear culturas dignas, que nos cobijen como especie, y que nos permitan sobrevivir en tiempos de dificultades. La cultura no se reduce al "arte decorativo" de una población, jamás, no obstante, el crear, replicar responsablemente y sostener una cultura es una verdadera proeza artística en sí misma, es la virtud absoluta, la agilidad, la maestría mezclada con la inocencia de la experimentación y el replanteamiento, un verdadero arte. Para profundizar un poco más en el tema del arte, les recomiendo el siguiente artículo.

Es también cierto que al masificarse una cultura tan históricamente beneficiosa como lo es por ejemplo el feminismo, existen muchos agentes oportunistas que perjudican la posible consolidación de esta tradición, y no hablo para nada de las "protestas violentas", porque ¿qué cambio no ha llegado por medio de el uso temporal de la fuerza, de la defensa de la vida ante el conservadurismo? muy pocas realmente, hablo más bien de la manera en la que, por ejemplo, la industria del entretenimiento, se monta el las acciones legítimas, bien estudiadas, sentidas y calculadas, y las convierten en clichés, en fantasías irreconocibles, que terminan convirtiendo objetos culturales en sátiras de sí mismas, en productos de consumo, en modas pasajeras, que terminan creciendo─a veces, y por periodos que pueden durar bastante, perjudicando la consolidación cultural─más que el mismo movimiento original, desvirtuándolo en el camino, corrompiéndolo y retrasando los cambios positivos relacionados con la supervivencia y la promesa de mayor armonía. En fin, un desastre muchas veces inevitable, una doble o triple lucha completamente innecesaria si no fuera por ignorantes de las causas primeras que actúan nocivamente, a veces incluso pecando de inocencia, por lo cual resulta, como ya dije, imposible de preveer la turbulencia en el camino de consolidar nuevos objetos culturales.

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La creación cotidiana de la Cultura

ciencia cultura

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noviembre 26, 2019 | Sección: ciencia cultura | Artículos sobre: datos sobre la psique humana tanto en lo individual-orgánico como en lo social, temas sobre las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

La cultura no es solamente datos acumulados con respecto a las creencias de moda o las creencias “clásicas”, la cultura es una herramienta de supervivencia y debe ser tomada con ese nivel de importancia. Todas las personas involucradas en comunidades nos encargamos de replicar tanto modas como cultura, de crearlas, ajustarlas, modificarlas hasta el grado de dejarles irreconocibles con respecto a su origen.

Cuando utilizamos la palabra “cultura” ¿a qué nos referimos? ¿cuándo y dónde se origina la cultura? ¿cómo se transmite? y sobre todo ¿para qué nos funciona? si es que de algo funciona.

Comencemos revisando lo que «no es» cultura: el Diccionario de la Lengua Española define inculto como alguien que carece de cultura; alguien con un estilo de hablar o escribir grosero y vulgar; otros diccionarios lo definen como una persona con pocos conocimientos generales; de modales rústicos o de poca instrucción. Además de lo anterior, los diccionarios mencionan que inculto puede ser también una tierra sin trabajo, sin labor, ni cultivo.

¿Sabías qué...

De hecho, la etimología de la palabra señala que proviene del ámbito agrícola. De preparar la tierra para el cultivo. Ya desde Roma, se solía utilizar expresiones como “cultivar el alma y el cuerpo”, pero parecería que ya acercándose la modernidad, alrededor del siglo XVI, es cuando comienza a usarse para describir “cualquier camino humano, que por medio del artificio, le aleje de su barbarismo y le dote de plena humanidad”.


Ya en su acepción moderna, se define culto como una persona con una formación amplia, educada, instruida; algo dotado de las calidades que provienen de la cultura; un conjunto de ritos y costumbres enfocadas a la contemplación, y admiración de alguna figura sagrada. Un conjunto de conocimientos y actividades científicas, industriales y artísticas de un pueblo, país o época; conocimientos adquiridos por una persona mediante el estudio, la lectura, los viajes, su vida de relación, u otros medios; que expresa la vida de un pueblo y se transmite por tradición.

fuente:  Maloomaat

Fuera de definiciones de Diccionario ¿Qué es la cultura?

Partamos, antes que nada, de la práctica diaria. Podríamos describir la cultura, de manera sencilla e intuitiva, como la conjunción de dos partes en interacción: por un lado se trata de un acto con cierto origen y por otro lado está quien la actúa, que opcionalmente la muta hasta cierto grado aún reconocible, pero más importante que nada: la perpetúa. Es un hecho que la conducta original, o bien mutada ligeramente, debe actuarse recurrentemente para así poder perdurar por medio de la transmisión social y que de esta manera se torne en una tradición, y que así no termine simplemente como un hecho aislado en el tiempo.

De ser así, podríamos decir que la cultura guardara cierta relación con el concepto de «moda». La moda dentro del ámbito estadístico se refiere a un dato que se repite con mayor frecuencia, dentro de una distribución de datos. En lo social, la moda suele relacionarse con costumbres pasajeras, “modos” sujetos al cambio por temporadas cortas. La moda y el proceso de la consolidación de la cultura sí guardan una relación en la manera en cómo se desenvuelven, no obstante, mantienen diferencias sumamente importantes.

¿Cómo se origina la cultura, quién la origina y cómo se transmite?

Es un proceso muy similar al que Charles Darwin describe en su libro de La evolución de las especies con respecto a la diversidad entre especies, subespecies y variedades; las especies y las variedades son etiquetas muy similares, la diferencia es que las especies son variedades que alcanzaron un punto crítico de diferenciación y, a pesar de que sean muy arbitrarios estos etiquetados según el mismo Darwin, es posible notar estas sutilezas que diferencían a una variedad de una especie. De manera muy similar, los hábitos pasan por procesos de origen, replicación, modificación, generalización de dicha conducta, y finalmente se consolidan como tradiciones culturales.

Así como las modas, la cultura puede emanar de una individualidad como de un grupo. Podríamos intuir, de la práctica diaria, que los hábitos que han alcanzado estatus de tradiciones culturales suelen estar relacionados con conductas de supervivencia, mientras que la moda responde más a cuestiones estéticas y lúdicas. Ahora, ¿qué elementos pertenecerían al rubro de supervivencia? pues aquellos relacionados con los elementos más básicos de una población, su geografía, clima y biodiversidad, pues de esto se desprenden los tipos de alimentos disponibles, hábitos de cacería y recolección, las posibles enfermedades y sus curas, el tipo de vestimenta adecuada, los procesos de manufactura de artefactos, y la relación directa con el territorio, es decir, con la preservación de su ambiente, para que este les siga siendo fuente de provisiones al grupo en cuestión.

https://www.lostiempos.com

Es por esto anterior que Comunidad y Cultura son verdaderamente elementos inseparables. Esto es porque cada comunidad es la que da su forma y sentido a las tradiciones culturales, como ya vimos, a causa de las características de su entorno y su interacción con las mismas. Cuando las comunidades migran, o las condiciones de su territorio mutan, las tradiciones se transforman, y como con el ejemplo de las variedades y especies de Darwin, si las tradiciones mutan un poco, se separan en variedades, y si mutan demasiado, se separan en una suerte de “especies” culturales.

La palabra tradición viene del latín traditio, nombre derivado del verbo tradere que significaría transmitir o entregar. Podemos decir entonces que la manera de transmisión de la cultura, es la tradición.

Rita Segato menciona lo siguiente con respecto a las tradiciones, o costumbres, en su conferencia “Contrapedagogías de la crueldad”, poniendo un “Pueblo”─en el sentido más amplio del concepto─como origen de cultura:

Un Pueblo es un proyecto histórico de «ser un Pueblo», en el cambio, en la transformación, en el fluir del tiempo […], en el constante proceso de abandono de costumbres, e invención o préstamo de costumbres nuevas, pero, que se ve a sí mismo en una continuidad histórica.

Rita Laura Segato, segmento donde habla sobre la Cultura dentro de su conferencia “Contra-pedagogías de la crueldad”

Actores de la cultura

Todas las personas involucradas en comunidades nos encargamos de replicar tanto modas como cultura, de crearlas, ajustarlas, modificarlas hasta el grado de dejarles irreconocibles con respecto a su origen. Las comunidades son un concepto muy amplio, no obstante, para efectos de este artículo me gustaría mencionar que existen varios tipos de comunidades, unas más estrechamente interdependientes y autoconscientes que otras. Por ejemplo, las ciudades suelen ser comunidades poco estrechas, mucho más individualistas, que mantienen una coherencia cultural sobre todo por cuestiones legales así como diplomáticas, mientras que poblaciones originarias u otro tipo de comunidades sobre todo religiosas como la gente menonita, amish, suelen ser mucho más interdependientes y conscientes de cada una de sus partes, con una identidad mucho más colectiva que individualista.

Para resolver una pregunta como la siguiente, necesitamos hablar de la diferencia entre prácticas de autonomía y tendencias: dado un pequeño grupo, digamos de 20 personas, que tengan una práctica compartida, ¿son suficientes para llamarles cultura?, ¿por ejemplo las subculturas son cultura?, ¿las contraculturas son cultura?

Si un grupo de 20 personas tuvieran los suficientes hábitos para considerarse autónomo, la respuesta sería indudablemente que sí son una cultura. Ahora, por autónomo estamos refiriéndonos a toda aquel nivel de organización instituido por el mismo grupo que además le permite proveer a sus integrantes de todo aquello básico para su supervivencia, estamos hablando de un sistema de salud, un lenguaje común (que no necesariamente tiene que ser nuevo), un sistema de intercambio, un sistema de relaciones exteriores para entablar comunicación con otros grupos vecinos, un sistema de defensa tanto al interior como al exterior, una noción compartida de justicia, en fin, todo lo mínimamente necesario para considerarse un grupo autodeterminado en sus medios de supervivencia.

Es de este modo anterior que aún hoy encontramos una diversidad tan grande de poblaciones de todos tipos en este planeta. Tenemos por un lado naciones que se reconocen mutuamente desde cualquier punto del planeta bajo su propio sistema de catalogación de primeros mundos y aquellos “en vías de desarrollo”, es decir, que buscan activamente un proceso de uniformidad global, cosa que constantemente prueba ser un fracaso y termina dañando la diversidad cultural; tenemos pueblos originarios que al no mantener políticas globales solamente se enfocan en reconocer la existencia de sus vecinos más próximos y algunos lejanos con los que puedan llegar a relacionarse comercialmente, y que cumplen con el requisito de autonomía en todos y cada uno de los rubros que he mencionado, y que, aunque no cuenten con un reconocimiento de organismos globales ni hagan uso, por decir, del método científico occidental, han sabido sobrevivir más años incluso que las ciudades más modernas con sus propias instituciones orgánicas de salud basadas en la herbolaria y la espiritualidad, sea como sea, aquí siguen y podrían hacerlo muchos más años sin la necesidad de adoptar patrones globales que a veces se jactan de ser “más modernos y civilizados”; en la antigüedad existía otro tipo de grupos, que eran los reinos en constante expansión, que llegaron a alcanzar tamaños incluso más grandes que cualquier nación actual, y que reconocían de alguna manera la existencia de otros pueblos─no de manera global ya que para ese entonces los límites del “Mundo” eran aún algo misterioso por descubrir─pero no de manera pacífica sino como objetivos a conquistar, hoy en día este modelo lo ha heredado el primer caso que mencioné, el de las naciones globalizadas, y sus métodos de dominio suelen ser más sutiles.

Como vemos, existen varios ejemplos de culturas, desde las más pequeñas y que para occidente muchas veces representan “salvajismo” o “barbarismo” porque no se ajustan a su epistemología propia, como las más grandes, internamente categorizadas y con agendas globales a las que deben apegarse para no ser invadidas por otros miembros de esas mismas pandillas globales, pero que finalmente comparten el hecho de ser entidades grupales autónomas.

Ahora, las subculturas o contraculturas llevan en sus etiquetas la palabra cultura, pero no necesariamente alcanzan ese grado de autonomía. Estos ejemplos suelen ser más unas tendencias o modas dentro de las culturas madres, por así decirlo. Suelen representar grupos que pueden ser tan pequeños o tan grandes como quieran pero que absorben sus métodos de supervivencia e identidad mayormente de aquellas culturas de donde emergieron. A veces cumplen con autonomía económica, pero no de sistema de salud; a veces cumplen con la autonomía de autodefensa, pero no la de justicia. Y así, generalmente cojean de alguna pata, lo cual no les permite pasar al siguiente nivel de organización que sería justamente una cultura germinal, el embrión de una nueva cultura, que si prueba sobrevivir con sus propios medios, con el paso del tiempo se convierten en un pueblo autóctono, y con unos varios años más, cuando se adaptan a un territorio, se convierten en un pueblo originario. Porque recordemos que ningún pueblo nació originario, las migraciones del animal homínido no han parado desde que salimos de África, y es el hecho de adaptarse en cada nuevo punto que pisan los diversos grupos que se separan y unen─la historia no me dejará mentir─lo que les va diferenciando de sus culturas madre (pensemos en el caso de los chichimecas, los aztecas y los mexicas, que solían ser un mismo grupo; o los tenek de la huasteca y los mayas que solían ser un mismo grupo) y les va dotando del estatus de pueblos autóctonos y de pueblos originarios.

Entonces no, 20 personas, ya sea en un mismo punto geográfico, o en diversos puntos geográficos, que comiencen cierta tendencia común, no califican como un cultura, puesto que no son un grupo autónomo, por lo tanto, en todo caso pueden representar una moda, una tendencia, una subcultura o bien una contracultura. Claro que el objetivo de algunos de estos grupos ni siquiera es la autonomía, por ejemplo las modas, las modas normalmente buscan instaurar ciertas costumbres que sean cobijadas dentro de los organismos de supervivencia de las culturas madre.

Pasar de un intento de emancipación total a una moda puede ser fácil

Las contraculturas, por otra parte, suelen intentar emanciparse, a veces completamente y a veces solo hasta cierto grado de la cultura madre, o bien buscan transformar los usos y costumbres directamente de la cultura madre. Todæs conocemos este proceso, normalmente una contracultura puede terminar como una moda, y una tendencia a veces termina buscando una emancipación completa.

La tradición, los hábitos, la cultura, al tratarse su consolidación de un proceso social, es decir una responsabilidad colectiva─aunque durante el proceso pueda momentáneamente recaer en individualidades aisladas─, resulta un proceso muy delicado, con altas probabilidades de salirse de control, o bien derivar en cualquier momento.

No insinúo, de ninguna manera, el que “alguien” deba controlar esta cultura, como por ejemplo el fenómeno cultural que se gesta en regímenes totalitarios en donde existen figuras de autoridad incuestionables, cuya responsabilidad es guiar estrictamente el curso de las costumbres para solidificar un estado utópico cultural, sino que debe ser responsabilidad de los mismos grupos el moldear a sus necesidades actuales, sus costumbres, la inclusión responsable de actores, y de ser necesario el deslindarse de actores perjudiciales.

Claro que la vía autoritaria siempre ha sido una vía por la cual se puede crear cultura, por supuesto, no obstante si algo ha demostrado la Historia humana es que no han resultado ni tan populares, ni tan duraderos, ni tan eficientes, e incluso bastante perjudiciales, en retrospectiva, pues la cultura no puede emanar de una sola experiencia, ya que por naturaleza el ser humano es un ente social, su riqueza y sobrevivencia viene justamente de la diversidad, del caos controlado, autogestionado y consensuado.

¿De qué nos sirve la cultura?

Bueno, pues básicamente la cultura lo es todo para un ser como el animal humano, ya que como se dijo antes, su naturaleza última es la social. Pensémoslo de esta manera: pudimos sobrevivir desde que nacimos gracias a la sociedad que nos ha provisto de contacto, y en el mejor de los casos alimento, techo, pertenencia, límites y libertades, así como de un lenguaje para poder comunicar nuestras necesidades, gustos y deseos. Todo eso anterior involucra a la cultura, y es esta misma cultura la que nos protege como comunidad.

La cultura no es solamente datos acumulados con respecto a las creencias de moda o las creencias “clásicas”, la cultura es una herramienta de supervivencia y debe ser tomada con ese nivel de importancia, ser replicada con responsabilidad y llevar cada uno de nuestros actos con mucho esmero para poder crear culturas dignas, que nos cobijen como especie, y que nos permitan sobrevivir en tiempos de dificultades. La cultura no se reduce al “arte decorativo” de una población, jamás, no obstante, el crear, replicar responsablemente y sostener una cultura es una verdadera proeza artística en sí misma, es la virtud absoluta, la agilidad, la maestría mezclada con la inocencia de la experimentación y el replanteamiento, un verdadero arte. Para profundizar un poco más en el tema del arte, les recomiendo el siguiente artículo.

Es también cierto que al masificarse una cultura tan históricamente beneficiosa como lo es por ejemplo el feminismo, existen muchos agentes oportunistas que perjudican la posible consolidación de esta tradición, y no hablo para nada de las “protestas violentas”, porque ¿qué cambio no ha llegado por medio de el uso temporal de la fuerza, de la defensa de la vida ante el conservadurismo? muy pocas realmente, hablo más bien de la manera en la que, por ejemplo, la industria del entretenimiento, se monta el las acciones legítimas, bien estudiadas, sentidas y calculadas, y las convierten en clichés, en fantasías irreconocibles, que terminan convirtiendo objetos culturales en sátiras de sí mismas, en productos de consumo, en modas pasajeras, que terminan creciendo─a veces, y por periodos que pueden durar bastante, perjudicando la consolidación cultural─más que el mismo movimiento original, desvirtuándolo en el camino, corrompiéndolo y retrasando los cambios positivos relacionados con la supervivencia y la promesa de mayor armonía. En fin, un desastre muchas veces inevitable, una doble o triple lucha completamente innecesaria si no fuera por ignorantes de las causas primeras que actúan nocivamente, a veces incluso pecando de inocencia, por lo cual resulta, como ya dije, imposible de preveer la turbulencia en el camino de consolidar nuevos objetos culturales.

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palabras clave de la entrada: cultura, apoyo mutuo, asistencialismo, limosna, inculto, culto, culta, inculta, tradición, costumbre, hábito

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