Cerrar vista de Texto Simple

JustNet: “Un llamado para que nuestro futuro digital nos pertenezca”

Con la creciente digitalización de nuestras sociedades, los datos constituyen un recurso económico clave, cuyo acopio y procesamiento permite transformarlos en algoritmos e inteligencia artificial, de alto valor económico. Actualmente este recurso es apropiado por las corporaciones globales de datos.

Extraído gracias a su política de CopyLeft de ALAINET

Con la creciente digitalización de nuestras sociedades, los datos constituyen un recurso económico clave, cuyo acopio y procesamiento permite transformarlos en algoritmos e inteligencia artificial, de alto valor económico. Actualmente este recurso es apropiado por las corporaciones globales de datos para su propio provecho, sin pedir permiso ni ofrecer recompensa, como un derecho de facto. ¿Debemos seguir permitiendo que las corporaciones se adueñen de nuestros datos? O, más bien, ¿somos nosotros, como personas y comunidades, que debemos poder sacar provecho de ellos, en función de las necesidades que establezcamos?

La Coalición Just Net (JNC) propone que se necesita urgentemente establecer regímenes legales que afirmen los derechos y la potestad de las personas sobre sus datos, tanto individual como colectivamente, así como un mayor control sobre las tecno-estructuras dentro de las cuales operan los datos y la inteligencia. También apela a la necesidad de estructuras democráticas de gobernanza de la esfera digital, que vaya de lo local a lo global.

En el siguiente Manifiesto, presentado públicamente este 25 de noviembre en el marco del Foro de Gobernanza de Internet, en Berlín, JNC expone esta propuesta a través de 16 principios, que ofrece como insumo para abrir un debate, tanto en la esfera internacional, como nacional y local.

Lo siguiente es un extracto de dicho manifiesto:

Recuperar el poder de las ‘corporaciones de inteligencia’ requiere que trabajemos en dos frentes principales. En primer lugar, recuperar la potestad sobre nuestros datos e inteligencia, personales y colectivos. Estas son las fuentes clave del poder digital. Y, en segundo lugar, tomar el control suficiente sobre las tecno-estructuras dentro de las cuales operan los datos y la inteligencia. Estas tecno-estructuras se extienden a lo largo y ancho de la sociedad, controlando y explotando todo a su alcance. A diferencia de lo que ocurre en el mundo offline, donde las interacciones socioeconómicas tienen lugar principalmente en espacios públicos o cuasi-públicos, en el mundo digital todas estas interacciones están encerradas dentro de tecno-estructuras de propiedad privada.

En nuestra resolución y lucha para que las personas puedan apropiarse de su futuro digital, adoptamos los siguientes principios hacia una sociedad digital justa, equitativa y sosteniblemente productiva.

1. Todas las personas deben tener potestad sobre sus datos, ya sea individual o colectiva: Nuestros datos y la inteligencia que se genera a partir de ellos, nos pertenecen intrínsecamente – como individuos y como comunidades. Estos datos podrían ser directamente sobre personas, o sobre cosas que les pertenecen o están asociadas con ellas. Los marcos políticos, constitucionales y jurídicos, tanto a nivel nacional como internacional, deben reconocer y aplicar este principio básico de la pertenencia de los datos y de la inteligencia.

2. Nuestros datos requieren protección contra el abuso: El sistema internacional de derechos humanos debe reconocer la inextricable interconexión entre las personas y sus datos, y articular criterios básicos para salvaguardar los datos personales y colectivos. Se requieren de fuertes protecciones constitucionales y legales contra el abuso de los datos e inteligencia personales y colectivos, ya sea por parte de las empresas o del Estado. Para ello se necesitan nuevas leyes e instituciones que sigan evolucionando para hacer frente a los nuevos riesgos emergentes.

3. Necesitamos las herramientas para controlar nuestros datos: La finalidad de los datos y la inteligencia no deben ser utilizadas para segregar a las personas, a través un trato injusto y discriminatorio, sino para ayudarles y permitirles maximizar los beneficios digitales. Los individuos y las comunidades deben disponer de medios adecuados para controlar sus datos y aplicarlos de la forma que mejor se adapte a sus intereses. Esos medios serán tanto individuales como colectivos y requerirán de instituciones adecuadas, ágiles y transparentes. La innovación institucional en este sentido requerirá mercados abiertos bien regulados que garanticen la competitividad de las empresas, así como nuevos bienes comunes y estructuras públicas.

4. Los bienes comunes de datos requieren marcos de gobernanza adecuados: Se requiere desarrollar bienes comunes de datos e inteligencia que sean adecuados. Pero los datos y la inteligencia no pueden ser simplemente recursos de acceso abierto. Para prevenir su abuso, los límites y las protecciones son esenciales. Siendo específicos a individuos o grupos y comunidades particulares, el acceso y el uso incontrolado de los bienes comunes de datos e inteligencia pueden resultar perjudiciales. En las formas en que los datos son empleados en la práctica por las empresas digitales, los bienes comunes de datos e inteligencia se asemejan a los “recursos de uso común”, susceptibles a un uso excesivo, agotamiento, congestión, rivalidad y contaminación. Los datos y la inteligencia digital requieren de regulación para su uso y deben estar sujetos a “regímenes de propiedad común”. Esto apela al desarrollo de los marcos de gobernanza necesarios en materia de datos e inteligencia.

5. La protección, el intercambio y la utilización de datos requieren nuevas instituciones: Se necesitan instituciones innovadoras y robustas para proteger y regular el intercambio de datos e inteligencia. Se debe crear instituciones de datos, como los bienes comunes de datos, fideicomisos de datos, infraestructuras de datos y mercados justos de datos. Estas también deberían implicar el intercambio obligatorio de datos, según y dónde sea apropiado. Las empresas y otras entidades deben contar simultáneamente con incentivos suficientes, dentro de un marco de interés público, para que recopilen los datos necesarios y los procesen para convertirlos en inteligencia útil.

6. El trabajo que genera datos debe ir acompañado de derechos sobre los datos: Los grupos económicos específicos que contribuyen notablemente a los datos de un sector particular o de un “sistema inteligente”, y que son sujetos clave de los mismos, deberían tener los correspondientes derechos especiales de potestad sobre de los estos datos. Podría tratarse de conductores en una plataforma de taxis, comerciantes en una plataforma de comercio electrónico, agricultores en una plataforma agrícola o trabajadores en empleos de producción de datos. Estos grupos deben tener derechos económicos primordiales–individuales y colectivos– sobre los datos que aportan. Estos datos constituyen el valor principal de la plataforma o sistema inteligente correspondiente. Por lo tanto, los actores que crean datos en una plataforma tienen derecho a participar en la gobernanza de la misma, por ejemplo, mediante una representación adecuada en el consejo de administración. Alternativamente, pueden optar por poner en común sus datos para desarrollar plataformas cooperativas, o bien alguna agencia pública o sin fin de lucro podría ayudarles a organizarse en tal sentido.

7. Los datos deben procesarse cerca del punto de su origen: A diferencia de la situación actual, en la que las actividades digitales en el terreno son en gran medida ‘operaciones remotas’ controladas a distancia por unas pocas empresas mundiales, de hecho se debería rescatar su carácter netamente local, con control comunitario. En muchos casos, será necesario relocalizar los datos más importantes. Si los datos se procesan cerca de su punto de origen, los interesados pueden tener un control más efectivo de sus datos. Deberían emplearse los modelos técnicos, políticos y empresariales necesarios para lograr una arquitectura de datos y servicios digitales con una orientación de lo local a lo global. Ya existen tecnologías para el control descentralizado de datos y, a medida que la sociedad lo exija, surgirán nuevas innovaciones.

8. Los flujos transfronterizos de datos deben regirse a nivel nacional: La comunidad nacional de donde provienen los datos debe determinar las condiciones en las que pueden tener lugar los flujos transfronterizos de datos. Independientemente de su ubicación física, los datos deben estar sujetos a la jurisdicción primordial de su país de origen. Así como los datos personales son una extensión de la persona, también los datos de la comunidad son una extensión de la identidad y del ser comunitarios. Esta jurisdicción primordial involucra no sólo la protección de la privacidad, sino también los derechos y la potestad económicos. Se requiere establecer acuerdos entre países para reconocer mutuamente y ayudar a aplicar la jurisdicción primordial sobre los datos –en relación a derechos sociales, políticos y económicos– del país y de la comunidad donde los datos tienen su origen. Los grupos regionales que logren concertar tales acuerdos entre países podrían sacar beneficio mutuo de los datos y los espacios digitales comunes.

Las personas tienen derechos a sus tecno-estructuras digitales

9. Es necesario reivindicar las tecno-estructuras como espacios personales y públicos: El software en red o las aplicaciones en la nube conforman el espacio digital y el cuerpo de los sistemas digitales. Estos pueden ser considerados como las tecno-estructuras digitales clave. Actualmente, están casi totalmente centralizadas y son propiedad de un puñado de corporaciones. Algunas, como las que manejan marcapasos o teléfonos móviles, penetran profundamente en nuestro ámbito personal; y otras, como las redes sociales o las aplicaciones de búsqueda y transporte, son análogas a lo que en el mundo offline son los espacios y estructuras públicos, como las calles públicas, las bibliotecas y los servicios de infraestructura. Es necesario rescatar el carácter personal o público de las tecno-estructuras digitales de su actual sometimiento total a la propiedad y control de las corporaciones, en toda la cadena.

10. Deberíamos tener la potestad sobre el software que utilizamos y poder controlarlo: Las personas deben ser titulares plenos del software que instalan en sus equipos personales o colectivos, y poder controlarlo. Las Medidas de Protección de la Tecnología afectan los derechos básicos de las personas. Las personas deben tener derechos de tenencia, intervención, modificación o eliminación, según su criterio, en los artefactos técnicos que existen en su ámbito personal o colectivo. Este es un aspecto fundamental de la autodeterminación digital.

11. Las infraestructuras digitales clave deben ser gobernadas como servicios públicos: En el mundo físico, los espacios y estructuras impersonales, sociales y económicos se distribuye entre la propiedad pública y la de empresas privadas. La infraestructura es normalmente pública, o cuasi-pública, y sobre o alrededor de ella las empresas pueden llevar a cabo sus actividades privadas. Los espacios y estructuras digitales requieren una disposición similar. Las infraestructuras digitales monopólicas clave deben ser gobernadas como servicios públicos, incluso si son suministradas por empresas privadas. Ello incluye, según el caso, plataformas informáticas, motores de búsqueda, redes sociales, servicios de correo electrónico, sistemas de seguridad básica, servicios de pago y plataformas de comercio electrónico.

12. Las tecno-estructuras deben ser descentralizadas para un uso abierto, con interoperabilidad: La potencia digital puede redistribuirse al descentralizar las tecno-estructuras de conectividad, software, Internet, computación en nube y aplicaciones de IA, al tiempo que se exige la interoperabilidad. Esta descentralización es útil, incluso cuando conlleva cierto grado de pérdida inmediata de eficiencia. Además de ser más justa, el poder digital descentralizado es más productivo a largo plazo. Las arquitecturas digitales descentralizadas y abiertas incluyen redes comunitarias abiertas, software de código abierto, una Internet abierta y neutral, datos abiertos y comunitarios, y la IA abierta y comunitaria. Estos pueden y deben involucrar modelos de negocio y entidades apropiados. Sin embargo, cualquier sistema abierto de este tipo debe proteger debidamente los datos y la inteligencia digital de las personas y comunidades concernidas, y afirmar el derecho a la autodeterminación de éstas.

13. Los monopolios digitales globales deben desarticularse: Los regímenes de competencia nacionales e internacionales, adecuados a las nuevas realidades digitales, deben romper las estructuras digitales globales integradas vertical y horizontalmente. Estos regímenes deberían aspirar a unas estructuras de mercado digital ex ante, abiertas, competitivas y que apoyen la innovación, y no sólo a un bienestar ex post del consumidor interpretado de forma restrictiva que sólo tenga en cuenta la disponibilidad y el precio de los bienes y servicios. La atención debería centrarse en cortar los vínculos problemáticos en las cadenas de valor de datos e inteligencia que sostienen y promueven los monopolios digitales. Por ejemplo, se puede considerar, cuando proceda, la posibilidad de separar las empresas que prestan directamente servicios digitales a los consumidores y recogen sus datos, de las empresas dedicadas específicamente a los servicios técnicos y a los servicios generales de procesamiento de datos e inteligencia digital.

La esfera digital debe ser gobernada democráticamente, de lo local a lo global

14. La datificación de las sociedades debe gestionarse democráticamente: Las áreas que se enfrentan o están siendo sometidas a la datificación y a la `inteligencificación’ requieren una clasificación de tres vías. Muchos tipos de datificación e `inteligencificación’ no son deseables, cualesquiera que sean sus beneficios. En otros ámbitos, aunque potencialmente útiles a largo plazo, estos procesos pueden requerir una ralentización deliberada y una gobernanza adecuada, para hacer frente a las posibilidades de que se produzcan daños considerables a corto y mediano plazo. Esos daños podrían ir desde perturbaciones de los medios de subsistencia hasta los requerimientos de cambios significativos en el comportamiento y la cultura que pueden ser desorientadores. Cuando es evidente que la datificación y la `inteligencificación’ tendrán beneficios inmediatos, las personas y sus representantes deberían controlar su implementación. Tales procesos tienden a tener fuertes consecuencias sociales imprevistas y deben realizarse bajo modalidades democráticamente determinadas. Un marco mundial de derechos humanos sobre gobernanza de datos e inteligencia debería incorporar esa clasificación y la correspondiente diligencia.

15. El desarrollo de los estándares digitales debe ser la responsabilidad de organismos de interés público: Un factor significativo detrás del actual control digital de toda la cadena por parte de unas pocas empresas digitales es la privatización del desarrollo de normas digitales y la no aplicación de la interoperabilidad. Debemos reclamar que el desarrollo de normas técnicas digitales clave sea exclusivo de organismos de interés público, y garantizar el estricto cumplimiento de dichas normas. Estos organismos deberían basarse en conocimientos especializados orientados al interés público, bajo la supervisión adecuada de los representantes de la población. Los organismos encargados de la elaboración de estándares deben respetar las más excelentes normas públicas y profesionales, ser neutrales y no estar alineados con ningún interés empresarial o político específico, y evitar por completo los conflictos de intereses.

16. La esfera digital debe ser gobernada de lo local a lo global: Las plataformas digitales proporcionan servicios que tradicionalmente han sido desarrollados y gobernados localmente, como la comunicación, los medios de comunicación, el comercio, el transporte, los hoteles, la salud y la educación. El hecho de que ahora se hayan convertido en servicios basados en la inteligencia no significa necesariamente que estos servicios se despojen de su carácter local. Las nuevas estructuras e instituciones necesarias para la gobernanza de la esfera digital, los datos y la inteligencia se ubicarán, en su mayoría, a nivel nacional o de las comunidades locales, si bien algunas podrían ser globales. Las entidades nacionales siguen siendo los anclajes de la libre determinación y la soberanía del pueblo. Una gobernanza mundial adecuada de la esfera digital debería promover las economías digitales nacionales y locales. Debería garantizar que los servicios técnicos mundiales competitivos y abiertos sean accesibles localmente –incluido para las empresas digitales locales– en condiciones justas y reguladas. La gobernanza digital debe aspirar a una ruptura total con los actuales modelos digitales mundiales integrados verticalmente, desde los centros concentrados de inteligencia o ‘cerebros’ ubicados en uno o dos países del mundo, hasta los últimos y diminutos ‘nervios’ que tratan de controlar la actividad más pequeña en todas partes, en la economía y la sociedad digitales. Un nuevo modelo digital de lo local a lo global debe ser configurado, que apoye lo local y promueva la autodeterminación democrática, sin comprometer los importantes beneficios de la globalidad de la esfera digital.

Proponemos estos principios como base para una nueva arquitectura de gobernanza de una sociedad digital justa y humana.

Para suscribir el manifiesto, solicitar mayor información o enviar comentarios, escribir a info@justnetcoalition.org
 

Para ver el documento completo:

https://justnetco alition.org/20 19/Manifiesto_p or_la_Justicia_ Digital_ESP.pdf

Cerrar vista de Texto Simple

JustNet: “Un llamado para que nuestro futuro digital nos pertenezca”

cultura tecnología

Responsable de nota:
marzo 6, 2020 | Sección: cultura tecnología | Artículos sobre: temas que atañen a las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana, la sociedad se extiende al plano digital y esto conlleva la emergencia de nuevas normativas y políticas tanto mundiales como locales,

Con la creciente digitalización de nuestras sociedades, los datos constituyen un recurso económico clave, cuyo acopio y procesamiento permite transformarlos en algoritmos e inteligencia artificial, de alto valor económico. Actualmente este recurso es apropiado por las corporaciones globales de datos.

Extraído gracias a su política de CopyLeft de ALAINET

Con la creciente digitalización de nuestras sociedades, los datos constituyen un recurso económico clave, cuyo acopio y procesamiento permite transformarlos en algoritmos e inteligencia artificial, de alto valor económico. Actualmente este recurso es apropiado por las corporaciones globales de datos para su propio provecho, sin pedir permiso ni ofrecer recompensa, como un derecho de facto. ¿Debemos seguir permitiendo que las corporaciones se adueñen de nuestros datos? O, más bien, ¿somos nosotros, como personas y comunidades, que debemos poder sacar provecho de ellos, en función de las necesidades que establezcamos?

La Coalición Just Net (JNC) propone que se necesita urgentemente establecer regímenes legales que afirmen los derechos y la potestad de las personas sobre sus datos, tanto individual como colectivamente, así como un mayor control sobre las tecno-estructuras dentro de las cuales operan los datos y la inteligencia. También apela a la necesidad de estructuras democráticas de gobernanza de la esfera digital, que vaya de lo local a lo global.


En el siguiente Manifiesto, presentado públicamente este 25 de noviembre en el marco del Foro de Gobernanza de Internet, en Berlín, JNC expone esta propuesta a través de 16 principios, que ofrece como insumo para abrir un debate, tanto en la esfera internacional, como nacional y local.

Lo siguiente es un extracto de dicho manifiesto:

Recuperar el poder de las ‘corporaciones de inteligencia’ requiere que trabajemos en dos frentes principales. En primer lugar, recuperar la potestad sobre nuestros datos e inteligencia, personales y colectivos. Estas son las fuentes clave del poder digital. Y, en segundo lugar, tomar el control suficiente sobre las tecno-estructuras dentro de las cuales operan los datos y la inteligencia. Estas tecno-estructuras se extienden a lo largo y ancho de la sociedad, controlando y explotando todo a su alcance. A diferencia de lo que ocurre en el mundo offline, donde las interacciones socioeconómicas tienen lugar principalmente en espacios públicos o cuasi-públicos, en el mundo digital todas estas interacciones están encerradas dentro de tecno-estructuras de propiedad privada.

En nuestra resolución y lucha para que las personas puedan apropiarse de su futuro digital, adoptamos los siguientes principios hacia una sociedad digital justa, equitativa y sosteniblemente productiva.

1. Todas las personas deben tener potestad sobre sus datos, ya sea individual o colectiva: Nuestros datos y la inteligencia que se genera a partir de ellos, nos pertenecen intrínsecamente – como individuos y como comunidades. Estos datos podrían ser directamente sobre personas, o sobre cosas que les pertenecen o están asociadas con ellas. Los marcos políticos, constitucionales y jurídicos, tanto a nivel nacional como internacional, deben reconocer y aplicar este principio básico de la pertenencia de los datos y de la inteligencia.

2. Nuestros datos requieren protección contra el abuso: El sistema internacional de derechos humanos debe reconocer la inextricable interconexión entre las personas y sus datos, y articular criterios básicos para salvaguardar los datos personales y colectivos. Se requieren de fuertes protecciones constitucionales y legales contra el abuso de los datos e inteligencia personales y colectivos, ya sea por parte de las empresas o del Estado. Para ello se necesitan nuevas leyes e instituciones que sigan evolucionando para hacer frente a los nuevos riesgos emergentes.

3. Necesitamos las herramientas para controlar nuestros datos: La finalidad de los datos y la inteligencia no deben ser utilizadas para segregar a las personas, a través un trato injusto y discriminatorio, sino para ayudarles y permitirles maximizar los beneficios digitales. Los individuos y las comunidades deben disponer de medios adecuados para controlar sus datos y aplicarlos de la forma que mejor se adapte a sus intereses. Esos medios serán tanto individuales como colectivos y requerirán de instituciones adecuadas, ágiles y transparentes. La innovación institucional en este sentido requerirá mercados abiertos bien regulados que garanticen la competitividad de las empresas, así como nuevos bienes comunes y estructuras públicas.

4. Los bienes comunes de datos requieren marcos de gobernanza adecuados: Se requiere desarrollar bienes comunes de datos e inteligencia que sean adecuados. Pero los datos y la inteligencia no pueden ser simplemente recursos de acceso abierto. Para prevenir su abuso, los límites y las protecciones son esenciales. Siendo específicos a individuos o grupos y comunidades particulares, el acceso y el uso incontrolado de los bienes comunes de datos e inteligencia pueden resultar perjudiciales. En las formas en que los datos son empleados en la práctica por las empresas digitales, los bienes comunes de datos e inteligencia se asemejan a los “recursos de uso común”, susceptibles a un uso excesivo, agotamiento, congestión, rivalidad y contaminación. Los datos y la inteligencia digital requieren de regulación para su uso y deben estar sujetos a “regímenes de propiedad común”. Esto apela al desarrollo de los marcos de gobernanza necesarios en materia de datos e inteligencia.

5. La protección, el intercambio y la utilización de datos requieren nuevas instituciones: Se necesitan instituciones innovadoras y robustas para proteger y regular el intercambio de datos e inteligencia. Se debe crear instituciones de datos, como los bienes comunes de datos, fideicomisos de datos, infraestructuras de datos y mercados justos de datos. Estas también deberían implicar el intercambio obligatorio de datos, según y dónde sea apropiado. Las empresas y otras entidades deben contar simultáneamente con incentivos suficientes, dentro de un marco de interés público, para que recopilen los datos necesarios y los procesen para convertirlos en inteligencia útil.

6. El trabajo que genera datos debe ir acompañado de derechos sobre los datos: Los grupos económicos específicos que contribuyen notablemente a los datos de un sector particular o de un “sistema inteligente”, y que son sujetos clave de los mismos, deberían tener los correspondientes derechos especiales de potestad sobre de los estos datos. Podría tratarse de conductores en una plataforma de taxis, comerciantes en una plataforma de comercio electrónico, agricultores en una plataforma agrícola o trabajadores en empleos de producción de datos. Estos grupos deben tener derechos económicos primordiales–individuales y colectivos– sobre los datos que aportan. Estos datos constituyen el valor principal de la plataforma o sistema inteligente correspondiente. Por lo tanto, los actores que crean datos en una plataforma tienen derecho a participar en la gobernanza de la misma, por ejemplo, mediante una representación adecuada en el consejo de administración. Alternativamente, pueden optar por poner en común sus datos para desarrollar plataformas cooperativas, o bien alguna agencia pública o sin fin de lucro podría ayudarles a organizarse en tal sentido.

7. Los datos deben procesarse cerca del punto de su origen: A diferencia de la situación actual, en la que las actividades digitales en el terreno son en gran medida ‘operaciones remotas’ controladas a distancia por unas pocas empresas mundiales, de hecho se debería rescatar su carácter netamente local, con control comunitario. En muchos casos, será necesario relocalizar los datos más importantes. Si los datos se procesan cerca de su punto de origen, los interesados pueden tener un control más efectivo de sus datos. Deberían emplearse los modelos técnicos, políticos y empresariales necesarios para lograr una arquitectura de datos y servicios digitales con una orientación de lo local a lo global. Ya existen tecnologías para el control descentralizado de datos y, a medida que la sociedad lo exija, surgirán nuevas innovaciones.

8. Los flujos transfronterizos de datos deben regirse a nivel nacional: La comunidad nacional de donde provienen los datos debe determinar las condiciones en las que pueden tener lugar los flujos transfronterizos de datos. Independientemente de su ubicación física, los datos deben estar sujetos a la jurisdicción primordial de su país de origen. Así como los datos personales son una extensión de la persona, también los datos de la comunidad son una extensión de la identidad y del ser comunitarios. Esta jurisdicción primordial involucra no sólo la protección de la privacidad, sino también los derechos y la potestad económicos. Se requiere establecer acuerdos entre países para reconocer mutuamente y ayudar a aplicar la jurisdicción primordial sobre los datos –en relación a derechos sociales, políticos y económicos– del país y de la comunidad donde los datos tienen su origen. Los grupos regionales que logren concertar tales acuerdos entre países podrían sacar beneficio mutuo de los datos y los espacios digitales comunes.

Las personas tienen derechos a sus tecno-estructuras digitales

9. Es necesario reivindicar las tecno-estructuras como espacios personales y públicos: El software en red o las aplicaciones en la nube conforman el espacio digital y el cuerpo de los sistemas digitales. Estos pueden ser considerados como las tecno-estructuras digitales clave. Actualmente, están casi totalmente centralizadas y son propiedad de un puñado de corporaciones. Algunas, como las que manejan marcapasos o teléfonos móviles, penetran profundamente en nuestro ámbito personal; y otras, como las redes sociales o las aplicaciones de búsqueda y transporte, son análogas a lo que en el mundo offline son los espacios y estructuras públicos, como las calles públicas, las bibliotecas y los servicios de infraestructura. Es necesario rescatar el carácter personal o público de las tecno-estructuras digitales de su actual sometimiento total a la propiedad y control de las corporaciones, en toda la cadena.

10. Deberíamos tener la potestad sobre el software que utilizamos y poder controlarlo: Las personas deben ser titulares plenos del software que instalan en sus equipos personales o colectivos, y poder controlarlo. Las Medidas de Protección de la Tecnología afectan los derechos básicos de las personas. Las personas deben tener derechos de tenencia, intervención, modificación o eliminación, según su criterio, en los artefactos técnicos que existen en su ámbito personal o colectivo. Este es un aspecto fundamental de la autodeterminación digital.

11. Las infraestructuras digitales clave deben ser gobernadas como servicios públicos: En el mundo físico, los espacios y estructuras impersonales, sociales y económicos se distribuye entre la propiedad pública y la de empresas privadas. La infraestructura es normalmente pública, o cuasi-pública, y sobre o alrededor de ella las empresas pueden llevar a cabo sus actividades privadas. Los espacios y estructuras digitales requieren una disposición similar. Las infraestructuras digitales monopólicas clave deben ser gobernadas como servicios públicos, incluso si son suministradas por empresas privadas. Ello incluye, según el caso, plataformas informáticas, motores de búsqueda, redes sociales, servicios de correo electrónico, sistemas de seguridad básica, servicios de pago y plataformas de comercio electrónico.

12. Las tecno-estructuras deben ser descentralizadas para un uso abierto, con interoperabilidad: La potencia digital puede redistribuirse al descentralizar las tecno-estructuras de conectividad, software, Internet, computación en nube y aplicaciones de IA, al tiempo que se exige la interoperabilidad. Esta descentralización es útil, incluso cuando conlleva cierto grado de pérdida inmediata de eficiencia. Además de ser más justa, el poder digital descentralizado es más productivo a largo plazo. Las arquitecturas digitales descentralizadas y abiertas incluyen redes comunitarias abiertas, software de código abierto, una Internet abierta y neutral, datos abiertos y comunitarios, y la IA abierta y comunitaria. Estos pueden y deben involucrar modelos de negocio y entidades apropiados. Sin embargo, cualquier sistema abierto de este tipo debe proteger debidamente los datos y la inteligencia digital de las personas y comunidades concernidas, y afirmar el derecho a la autodeterminación de éstas.

13. Los monopolios digitales globales deben desarticularse: Los regímenes de competencia nacionales e internacionales, adecuados a las nuevas realidades digitales, deben romper las estructuras digitales globales integradas vertical y horizontalmente. Estos regímenes deberían aspirar a unas estructuras de mercado digital ex ante, abiertas, competitivas y que apoyen la innovación, y no sólo a un bienestar ex post del consumidor interpretado de forma restrictiva que sólo tenga en cuenta la disponibilidad y el precio de los bienes y servicios. La atención debería centrarse en cortar los vínculos problemáticos en las cadenas de valor de datos e inteligencia que sostienen y promueven los monopolios digitales. Por ejemplo, se puede considerar, cuando proceda, la posibilidad de separar las empresas que prestan directamente servicios digitales a los consumidores y recogen sus datos, de las empresas dedicadas específicamente a los servicios técnicos y a los servicios generales de procesamiento de datos e inteligencia digital.

La esfera digital debe ser gobernada democráticamente, de lo local a lo global

14. La datificación de las sociedades debe gestionarse democráticamente: Las áreas que se enfrentan o están siendo sometidas a la datificación y a la `inteligencificación’ requieren una clasificación de tres vías. Muchos tipos de datificación e `inteligencificación’ no son deseables, cualesquiera que sean sus beneficios. En otros ámbitos, aunque potencialmente útiles a largo plazo, estos procesos pueden requerir una ralentización deliberada y una gobernanza adecuada, para hacer frente a las posibilidades de que se produzcan daños considerables a corto y mediano plazo. Esos daños podrían ir desde perturbaciones de los medios de subsistencia hasta los requerimientos de cambios significativos en el comportamiento y la cultura que pueden ser desorientadores. Cuando es evidente que la datificación y la `inteligencificación’ tendrán beneficios inmediatos, las personas y sus representantes deberían controlar su implementación. Tales procesos tienden a tener fuertes consecuencias sociales imprevistas y deben realizarse bajo modalidades democráticamente determinadas. Un marco mundial de derechos humanos sobre gobernanza de datos e inteligencia debería incorporar esa clasificación y la correspondiente diligencia.

15. El desarrollo de los estándares digitales debe ser la responsabilidad de organismos de interés público: Un factor significativo detrás del actual control digital de toda la cadena por parte de unas pocas empresas digitales es la privatización del desarrollo de normas digitales y la no aplicación de la interoperabilidad. Debemos reclamar que el desarrollo de normas técnicas digitales clave sea exclusivo de organismos de interés público, y garantizar el estricto cumplimiento de dichas normas. Estos organismos deberían basarse en conocimientos especializados orientados al interés público, bajo la supervisión adecuada de los representantes de la población. Los organismos encargados de la elaboración de estándares deben respetar las más excelentes normas públicas y profesionales, ser neutrales y no estar alineados con ningún interés empresarial o político específico, y evitar por completo los conflictos de intereses.

16. La esfera digital debe ser gobernada de lo local a lo global: Las plataformas digitales proporcionan servicios que tradicionalmente han sido desarrollados y gobernados localmente, como la comunicación, los medios de comunicación, el comercio, el transporte, los hoteles, la salud y la educación. El hecho de que ahora se hayan convertido en servicios basados en la inteligencia no significa necesariamente que estos servicios se despojen de su carácter local. Las nuevas estructuras e instituciones necesarias para la gobernanza de la esfera digital, los datos y la inteligencia se ubicarán, en su mayoría, a nivel nacional o de las comunidades locales, si bien algunas podrían ser globales. Las entidades nacionales siguen siendo los anclajes de la libre determinación y la soberanía del pueblo. Una gobernanza mundial adecuada de la esfera digital debería promover las economías digitales nacionales y locales. Debería garantizar que los servicios técnicos mundiales competitivos y abiertos sean accesibles localmente –incluido para las empresas digitales locales– en condiciones justas y reguladas. La gobernanza digital debe aspirar a una ruptura total con los actuales modelos digitales mundiales integrados verticalmente, desde los centros concentrados de inteligencia o ‘cerebros’ ubicados en uno o dos países del mundo, hasta los últimos y diminutos ‘nervios’ que tratan de controlar la actividad más pequeña en todas partes, en la economía y la sociedad digitales. Un nuevo modelo digital de lo local a lo global debe ser configurado, que apoye lo local y promueva la autodeterminación democrática, sin comprometer los importantes beneficios de la globalidad de la esfera digital.

Proponemos estos principios como base para una nueva arquitectura de gobernanza de una sociedad digital justa y humana.

Para suscribir el manifiesto, solicitar mayor información o enviar comentarios, escribir a info@justnetcoalition.org
 

Para ver el documento completo:

https://justnetco alition.org/20 19/Manifiesto_p or_la_Justicia_ Digital_ESP.pdf

HOLA 🙂 no te vayas aún, queremos decirte algo…

Tu apoyo es muy importante:

  1. Danos un me gusta, o síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, o Instagram
  2. Si tienes las posibilidades, realiza un donativo aquí 🙂
  3. Comparte el contenido con tus amistades.

Comparte en redes:

Deja tu comentario:

Responsable de esta nota:

palabras clave de la entrada: metadatos, monopolio digital, derechos sobre los datos, Just Net, Just Net Coalition, JNC

HISTORIAS RELACIONADAS

David Choe: de asaltar casas en Estados Unidos, a presidiario en Japón, a multimillonario grafitero

cultura

Responsable de nota:
junio 27, 2020 | Sección: cultura | Artículos sobre: pequeñas biografías de personajes del mundo de la gráfica, temas que atañen a las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

David Choe: de asaltar casas en Estados Unidos, a presidiario en Japón, a multimillonario grafitero

“Acabo de desertar del College, y la verdad no quiero ser un «artista fino», solo quiero dibujar tetas y chicas encueradas.” Choe es un misfit que se convirtió en multimillonario de la noche a la mañana, que ha pagado tiempo en prisión por cobrar cheques falsos, asaltar, además de pasar 3 meses en prisión en Japón por golpear a un guardia de seguridad, y hoy, el nos cuenta su historia.

Umberto Eco y los 14 puntos del fascismo

ciencia cultura

Responsable de nota:
abril 6, 2020 | Sección: ciencia cultura | Artículos sobre: revisión de teorías e hipótesis que se relacionan con la conducta humana explícita así como también de sus procesos internos dentro de su ámbito tanto colectivo como individual, temas que atañen a las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

Umberto Eco y los 14 puntos del fascismo

En 1942, gané el primer premio de un concurso de la juventud fascista italiana con este texto: “¿Debemos morir por la gloria de Mussolini y el destino inmortal de Italia?”. Una de las características típicas de los fascismos históricos ha sido el llamamiento a las clases medias frustradas.

Somos læs nietæs del abuso sexual

cultura

Responsable de nota:
abril 30, 2020 | Sección: cultura | Artículos sobre: revisiones, comparaciones, estudios y análisis de la Historia humana, temas que atañen a las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

Somos læs nietæs del abuso sexual

Luego vino la historia de mi abuela materna, ella tenía novio y habían planeado verse afuera del Tejaban donde ella vivía, pero aquél día al salir a ver a su novio, alguien le puso un costal en la cabeza, la cargó y la raptó.

Pandemia: cada quién sabemos dónde está el problema

cultura

Responsable de nota:
mayo 28, 2020 | Sección: cultura | Artículos sobre: reflexiones y relatos con respecto a la espiritualidad humana, temas que atañen a las relaciones culturales que atraviesan tanto a nuestro imaginario colectivo como a la práctica cotidiana,

Pandemia: cada quién sabemos dónde está el problema

Nosotros ya vivimos y disfrutamos todos los lujos que la Madre Tierra nos ha proporcionado desde saborear el dulce jugo que probamos al morder una ciruela hasta la seguridad de ver a nuestros hijos nacer sin casi ningún riego, una seguridad nunca antes vista en la historia de la humanidad.

¿Disfrutaste del Artículo?

Compártelo en tus redes

Síguenos en redes sociales

¡Nos encantará que nos lean tus amistades también!